~Nacimiento~

Las estrellas estaban bajo mi cuidado, pues después de la muerte de mi padre, tome el mando de mi pueblo, verlos felices jugando todos los días me llenaba de alegría.
Sin embargo, el regreso de mi alma después de esa última reencarnación, trajo consigo una hermosa sorpresa. Hubo una gran asamblea, pues todos estábamos muy sorprendidos por lo que había pasado. El alma de mi niño había llegado con mi alma, y en mi castillo se presenció el nacimiento de nuestro hijo. Mande una estrella fugas para decirte, pero no se cuanto tiempo se tarde en llegar hasta ti, mi amor.

Era un niño con su brillo amarillo, muy singular al de las estrellas y al mio, pues era muy evidente que era hijo tuyo, el rey Sol; lo ame al verlo. Es cálido y hermoso, puro e inocente, con una risa única y memorable, pero al recordar aquel acto vivido, pensé en un plan, en uno perfecto.
Convoque a una asamblea inmediata. Las estrellas más brillantes fueron ante mi. Nadie sabía quien era esa estrella, nadie podía recordarla.

—Caballero, favor de guardar silencio—. Menciona una de ellas—. La reina va a decir unas palabras—. Tenía a nuestro hijo en brazos. Lo deja a un costado, en su cuna, para poder levantarme de mi trono y verlos a todos, feliz por tenerlos una noche más conmigo.

—Los he citado aquí, debido a lo que ha pasado en mi última reencarnación—. Exprese con tranquilidad—me ha dejado con tema que no he podido... sacar de mente—. Todos prestaban con atención a mis palabras—. Temo por la seguridad de mi hijo y de la bondad que hay aún en la tierra—. Mire a todos—. Necesito crear un guardián que proteja a mi hijo y esa pureza; la oscuridad ha encontrado la manera de adueñado de la noche y temo por el día—. Menciona con ternura—. Ella toma un mechón de su  cabello y lo corta para lanzarlo hacia enfrente — necesito de ustedes para que eso se haga realidad y cuiden de su futuro rey—. Las estrellas no dudaron de su lealtad y cortaron un poco de su mano para que saliera aquel polvo de estrellas, ya no era sangre, ahora estaban constituido por otros elementos para poder sobrevivir en el eterno espacio exterior.

Aquel polvo se formó y de él nació aquel guardián que protegería a mi bebé de toda obscuridad.

—Amada reina—. Se inclina ante mi, todos quedaron asombrados por la creación. Es muy poderoso, más de lo que yo hubiera imaginado. Sonríe ligeramente al verlo.

—Hola, Luz nocturna...

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