Capítulo 26- La fiesta 2.

Hugo

He estado esperando a mi novia y a nuestra amiga Celia en la entrada de la discoteca. Mientras esperaba he visto pasar a mucha gente, pero hay una persona en concreto que me ha llamado bastante la atención.

-Lucía, ¿Cómo tú por aquí?

-¡Hombre Hugo! Pues nada, que unos amigos iban a salir y me han dicho que les esperara en la entrada, pero llevo como una hora esperando y creo que me he quedado sola.

-Vente con nosotros, yo estoy esperando a Ana y Celia.

-¿No les molestará?

-¡Que va! Sí les caes muy bien.

-Bueno... vale.

Tras esto hemos estado hablando un poco más.
A habido un momento en el que la gente se ha empezado a amontonar y nos han empujado, yo me he apoyado en la pared y ella se ha quedado pegada a esta, entre mis brazos. Nos hemos mirado a los ojos, tiene una mirada muy intensa y bonita, unos ojos color café claros que matarían a cualquiera que los mirara.

Ese momento ha sido único, y ya sé, estoy con Ana y a Lucía la acabo de conocer pero... me atrae y no es poco.

Tras esto, nos hemos incorporado, hemos estado un rato callados, sin decir palabra alguna y el ambiente se ha vuelto un poco incómodo, pero justo en ese momento han llegado Celia y Ana.

Entramos a la discoteca y vemos mucha gente en un corro. Celia, la cotilla se ha acercado, pero no ha podido saber de qué se trata, así que hemos ido a la barra y hemos pedido unas copas.

Celia y Ana se han ido a la pista a bailar. Al rato he ido y he sacado a Celia de la pista de baile, necesito hablar con ella.

-¿Qué te pasa Hugo? ¡Suéltame! Me pones nerviosa.

-Necesito hablar contigo urgentemente.

Celia suspira.

-A ver... Dime.

-Pues mira... Es que creo que me gusta alguien...- No consigo terminar porque me interrumpe, yo diría que un poco cabreada.

-¡¿Cómo que te gusta alguien?! ¡Que estas con Ana cabeza de melón!

-Ya lo sé, por eso quiero hablar contigo. La voy a dejar, no puedo hacerle daño, aunque solo sea un rollo de una noche, no puedo engañarla.

-Pues mira, ¿sabes lo que te digo? Que me parece bien que la dejes, desde el principio he pensado que no estabais hecho el uno para el otro.

-¿De verdad?

Esta me asiente con la cabeza y tras esto vuelve a irse a la pista de baile.

Celia

Un rato después de que Hugo me llamara y de que él hablara con Ana, esta parece no haberle afectado mucho todo lo de la ruptura, aunque beber... bebe como una loca posesa.

-Ana, para de beber, te va a sentar mal.

-¡Que no! ¡Que estamos de fiesta! A demás hoy es un día para celebrar.

-¿A sí? ¿Por qué?

-¡Porque hoy por fin he conocido a mis ídolos, el cual uno de ellos me dio mg y me ha reconocido y que los dos son amigos de mí no... De mi ex! Y que por cierto... soy libre, no tengo compromisos de ningún tipo. ¿Sabías que Hugo me ha dejado? ¿A mí? A la chica que supuestamente le ha ayudado en todo lo que ha podido, a la que gracias a ella le han abierto mil y una puertas porque era su novio y ella tiene fama de ser una niña buena y ejemplar. JA pero se cree que me importa que hayamos roto, pues se va a comer un mojón.- Apenas puedo entender lo que ha dicho, se le traba la lengua por la cantidad de alcohol que ha ingerido y habla muy rápido, pero puedo notar que no está bien, que aunque diga que no le afecta y se quiera hacer la dura, no es así.

Es una chica fuerte y sé que ella puede con todo y más, pero ahora mismo necesita mi apoyo y yo estaré siempre.

-Celia...- Intenta pronunciar mi nombre a duras penas.- Si te soy sincera...- Y llegó la hora de las declaraciones de borrachos a media noche, de sincerarse y no dejar ni rastro de los secretos.- Sí, estoy mal, estoy mal porque Hugo me haya dejado, ¡Tía me ha dejado! Estamos de fiesta, se supone que salimos para pasarlo bien y me ha dejado, pero eso no es lo que más me jode. Lo que más me jode es la manera tan fría de decirme que ya no me quiere, que quiere a otra persona y me apuesto el chirri a que esa persona es Lucía. ¿Y sabes que es lo que me jode aún más?- Yo niego con la cabeza y Ana prosigue.- Lo que más me jode es que tenga que hacer el papel de que me molesta todo esto, cuando en el fondo es lo que quería que pasara. No quiero a Hugo como hace un mes lo quería, ahora lo quiero, pero simplemente de amigo. No puedo dejar de pensar en la persona que tiene ahora mi corazón, y sé que suena muy cursi como para que yo lo diga, pero esa persona tiene mi corazón entero, se lo he entregado y lo más gracioso es que él no me conoce de absolutamente nada, solo sabe que canto y poco más... Tía no sé lo que hacer.

Vaya paranoias tiene tu amiga en la cabeza.

-¿Quién es él, Ana?- Le pregunto por curiosidad, pero a la vez porque quiero ayudarla.

-Pues...

No termina de decírmelo, levanta la vista abre los ojos como platos. A los segundos, noto como me alejo de ella contra mi voluntad. Giro mi cabeza, y es él, el cabrón que por poco me destroza el día más feliz de mi vida.

-¡Qué haces tú aquí! ¡Suéltame!

-No te voy a soltar princesa, tenemos que hablar.

-Yo contigo no tengo nada que hablar, todo ha quedado más que claro en la firma.

-Claro que tenemos que hablar. Te tengo que pedir perdón por todo lo que te hago, por tratarte así de mal... hay veces que siento que te voy a perder y... no me puedo controlar. Nena perdóname por favor.

-Me das risa, dices que me quieres cuando no sabe lo que significa la palabra querer, me pides perdón ¿Tus padres te enseñaron a pedir perdón pero no a asumir tus errores? Lo único que haces es pedir y pedir ¿Pero yo que recibo a cambio? Nada de nada, bueno sí, hostias y hostias. Dices que me vas a perder... ¿Y sabes qué? Ya me perdiste. Lo siento mucho Adrián pero no puedo seguir con lo que sea que tengamos. No te das cuenta que estás enfermo de celos, que haces daño a los demás pero sobre todo te haces daño a ti mismo.

Salgo corriendo de la entrada de los baños. Aunque parezca que no y que todo lo que le he dicho se lo he dicho con odio, esto me duele, yo lo quiero, pero él a mí no, o por lo menos no el querer que a mí me han enseñado y no estoy dispuesta a seguir pasándolo mal por sus celos enfermizos.

Recorro toda la discoteca de punta a punta, veo a Hugo, disfrutando como nunca de su gran noche de soltero o no tan soltero, junto con Lucía.
Miro hacia los sillones rojos en los que me encontraba con Ana y la veo hablar animadamente con un chico moreno bastante familiar para mí, pero que paso de largo, no me encuentro en condiciones de ir a ver de quien se trata concretamente, en estos momento deseo estar sola, salir a la calle, que me dé en la cara la brisa fresca de las noche de diciembre en Sevilla, ver como la luna se posa en lo más alto del cielo y poco a poco va descendiendo para desearle buen día a su fiel amigo el sol y amanecer después de una noche de lágrimas y lamentos. Eso deseo.

Salgo de la discoteca sin un rumbo fijo. Estoy a las afueras de la ciudad, tengo sed y llevo poco andando, algo así como un cuarto de hora largo. A lo lejos veo una gasolinera y me dirijo a ella.

Tengo los ojos cansados, aguosos y rojos por aguantarme las ganas tan inmensas que tengo de llorar en estos momentos, pero no lo hago.

Llego a la gasolinera, la tienda está abierta a pesar de las horas que son, voy hacia ella y antes de entrar me detengo, doy media vuelta, no entro. Me dirijo a la parte trasera de esta. Noto como me tiembla todo el cuerpo, me apoyo contra la pared y me dejo caer lentamente hacia el suelo.

Ahora sí, ya estoy sola, tranquila, y en un lugar donde nadie me puede ver derramar mis lágrimas por alguien que no vale la pena, por alguien que no me quiere.
Ya todo me da igual, hoy, mañana y quizás dentro de dos o tres semana, quien sabe, nada tendrá sentido para mí.

Noto unos pasos lentos acercándose a mí, le hago caso omiso y sigo con mi llantera en silencio.

-¿Celia? ¿Eres tú?

Esa voz masculina, pero a la vez juvenil que tanto me gusta escuchar, esa voz con las que tantas veces he soñado aparece como por arte de magia.

-Celia, ¿Qué te pasa? ¿Por qué lloras?- Se acuclilla ante mí, no soy capaz de mirarle a la cara, pero él me coge la barbilla y levanta con cuidado y ternura mi cara, como si fuera de cristal y se fuera a romper en cualquier momento.- Dime a quien le tengo que cortar los huevos, porque no me lo pienso eeh.- Él y sus chistes malos.

-¿Qué haces aquí?- Me atrevo a preguntarle, con la voz más ronca de lo normal.

-Eehh yo he preguntado antes.

Que payaso, pero me encanta, y a ti también.

-El imbécil que se puso a gritar en mitad de la firma era mi "novio"- la última palabra la hago entre comillas con los dedos.

-Lo sé, me lo dijo Hugo.

-Vaya boca chanclas tengo por amigo.

-No le culpes, yo fui quien le insistí para que me lo dijera.

-Entonces se lo perdono.

-Venga, sigue contándome lo que te pasa, porque dudo mucho que estés llorando por lo de la firma ahora.

-No... Es por todo, antes lo de la firma, ahora que todo iba más o menos bien, vuelve a aparecer en la discoteca pidiéndome perdón y todas esas cosas y yo ya no sé lo que hacer, me la ha jugado muchas veces y yo como una tonta ilusa le he perdonado, pero esta ha sido la gota que ha colmado el vaso.

-¿Y por eso lloras? ¿Por librarte de tu peor pesadilla? Llora por otras cosas, como la muerte de un ser querido, por emoción, por no volver a ver a alguien, por las cosquillas que te voy a hacer yo ahora mismo...- y no me dio tiempo a reaccionar, ahora sí, me salían las lágrimas de risa y no de dolor.- No llores por gente que no valga la pena, ellos no van a llorar por ti.

Tras esto elevo mi mirada a la de él y me doy cuenta que está demasiado cerca, tan cerca que puedo notar su respiración, sus latidos del corazón...

-Celia, te he estado buscando todo este tiempo, me has vuelto loco, no sabía dónde estabas, donde vivías, no sabía nada de ti y aun así me has enamorado como un tonto, ahora que te tengo aquí, delante de mí...- mira hacia una lado y otro.- Y justo en un lugar como en el que nos conocimos... Quiero decirte, que... eres la chica de la gasolinera, la incógnita de una ecuación que por fin he solucionado, la historia que el día de mañana quiero contar a mis hijos, a mis nietos... eres mi chica de la gasolinera, mi chica, y ahora que te tengo no te quiero perder.

Junta su frente con la mía. Nos miramos a los ojos. Lo miro como si nunca antes hubiera visto algo parecido, como si fueran un nuevo mundo, un planeta por descubrir... Esos ojos marrón café tan intensos me cautivan y me llevan a otra realidad paralela a la nuestra, a una realidad en la que solo existimos él y yo, nadie más.

Y entonces, todo en este pequeño pero a la vez, enorme mundo que conocemos cómo planeta Tierra se para, todo deja de funcionar, no existe nada, no se escucha nada, solo nuestras respiraciones entre cortada y el latir de nuestros corazones. Todo lo demás se ha esfumado y solo estamos él, yo y nuestros labios bailando al son del viento.

Podéis decapitarme si queréis JAJAJAJJA. Eeeaaaaa ahí tenéis, el capítulo tan tan tan tannnnnn deseado y esperado por todos vosotros.

Ya puedes shippear agustico nenaa tansolounacaricia

Que muchas grasias por animarme ayudarme y que FELICIDADES POR ESOS CASI 5K Y ESE PUESTO fjrs12

anaromle no me he ovidado de ti jajajajja😘

¿Qué os va pareciendo la novela? ¿Os está gustando o no?
No os penséis que por que más o menos ya estén casi todos juntitos y medio felices esto se acaba aquí, que yo tengo todavía mucha guerra que dar y regalar.

Y bueno, este capítulo son como unos 3, así que espero que estéis satisfechas y satisfechos.

Muchas gracias por los votos y comentarios.

Besos😘

Att:C❤🙊

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