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Al día siguiente Veracruz y Sinaloa se estaban alistando para regresar a México, y los latinoamericanos aprovecharon para también regresar a América y hacer un after.Ya estaban en el puerto y se estaban despidiendo de los demás.
-te voy a extrañar pachi-dijo la veracruzana abrazando fuertemente al ruso, el contrario sólo le daba suaves caricias en su cabecita.
La morena se separó del mayor y fue con USA para darle un golpe en sus partes masculinas, el norteamericano liberó mucha aire y cayó rendido al suelo tratando de aliviar el dolor en sus pequeños huevitos.
-también te voy a extrañar a ti-señaló al alemán-a ti-señaló a la nipona-y a ti abuelo, aunque fuiste culero-dijo la mexicana señalando a España.
Los latinos subieron a la embarcación llamada "La quigua" y regresaron a tierras latinas para un buen after.El viaje duro días y semanas, ya casi llegando al mes.Algunos vomitaban, otros pensaban que era un crucero, otros se dedicaban a observar que cosas se podrían encontrar en el mar.Vera estuvo casi al pendiente de toda Sudamérica, no quería a nadie muerto antes de llegar a la playa.
-¿cuántos campeonatos han ganado tu equipo Cruz?-Preguntó el argentino.
-ehhh... no lo recuerdo-dijo la jarocha, que para su comodidad traía una playera de los tiburones rojos.
-de seguro has de tener muchos-dijo el argentino viendo más detenidamente a la joven, sus pechos resultaban mucho con esa playera.
-de segurito-su nerviosismo hacia que no notará donde estaba la mirada argentina.
-bueno, iré a ver como están Chile y Perú, luego te veo -dijo el argentino antes de retirase y antes que se le levantará la bestia que tenía dentro.
-si adiós-Dijo Veracruz despidiéndose.
En ese momento que aparece sin previo aviso, un pequeño pobrecito sin salida al mar.
-¡Hola Veracruz!-dijo alegremente el boliviano.
-Hola...Bolivia-dijo con detenimiento recordando su nombre.
-se que tu papá y yo estamos en unos problemitas, pero eso no quita el hecho de que quiera ser tu amigo-dijo el boliviano.
-¿okey?-.
-tú tienes mar ¿no es así?-dijo el pequeño mirando detenidamente a la mexicana.
-si wa, de hecho tengo muchas playas-respondió felizmente.
-¿tantas para compartir?-la contraria asintió.-entonces, si quieres ser mi amiga me darás un pase libre a una de tus playas-dijo emocionado.
-¿qué?-.
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