.Capítulo 4.
Patton se confundió mientras Logan miraba hacia abajo, sus ojos observando una sola cosa, metido en sus pensamientos, pensando en miles de cosas que, si pudiera decirlas y explicarlas, le tomaría mucho tiempo. ¿De esto quería hablar Logan?, ¿qué tenía de especial?, fue sólo un sueño después de todo.
Se levantaron del suelo, Patton se sacudió la ropa hasta que sintió la mano de su amigo agarrarlo de la muñeca, ambos corriendo ahora. ¿Hacía dónde lo estaba llevando?. Dejaron de correr cuando llegaron a la casa de los padres del guardia, Logan estaba agitado, pero eso no lo detuvo y entró a la casa. Todo se veía normal. Logan subió las escaleras y abrió la puerta del cuarto donde él recordaba estaba la madre. Ella seguía ahí. Se apoyó contra la pared, sus pensamientos volando de un lado a otro en su cabeza.
- ¿Logan? -. Patton se cubrió la boca al ver el cadáver -. N-No puede ser. Entonces...
- no fue un sueño, Patton -. Terminó su frase, manteniendo la compostura -. Alguien nos atacó y nos llevó a nuestros respectivos hogares mientras nos encontrábamos inconscientes
- ¿quién pudo haber sido? -. Preguntó, cubriéndose la nariz debido al inmenso olor que el cadáver provocaba -, ¿recuerdas algo?
- me hablaste de que ambos caímos al suelo, tosiendo -. Salió de la habitación y fue a la cocina, parándose en su lugar -. Primero me cubriste. Recuerdo que caímos pero no sé cómo
- no ataqué en ningún momento -. Aclaró, mostrándole la posición en la que se encontraba -. Lo vi y me quedé paralizado. No podía respirar, tú no podías respirar. Desperté en mi cama, y supongo que a ti te pasó lo mismo
- ¿viste su rostro o su vestimenta? -. Patton negó con la cabeza -. Bien. Tengo una idea, podríamos usar tus poderes en esta casa y ver que fue lo que ocurrió. Claro, si tengo tu total consentimiento
Patton sonrió y asintió, le encantaba ser de ayuda. Tomó un suspiro, sus pies se alejaron del suelo y ahí fue cuando la magia comenzó. Todo era de un color celeste ahora.
Logan miró su entorno hasta que sus ojos se enfocaron en la madre del guardia entrando a la cocina con tres cartas en la mano. Logan las reconoció al instante. La fecha es quince de Junio, pasado mañana cometerán suicidio.
La mujer se vio algo desconcertada por el mensaje de las cartas, y más si no tenían procedencia alguna. Su marido dijo que tal vez era una broma pesada y decidieron dejarlo, subieron las escaleras y guardaron las cartas en el cajón. Logan necesitaba saber más, pero no podía si Patton se encontraba en la cocina, debían usar la magia en la habitación.
- Patton, debemos ir arriba -. Su amigo dejó de usar su magia y asintió. Se veía muy cansado. Logan iba a preguntarle si se encontraba bien, pero Patton lo agarró de la mano y corrieron hacia la planta alta. Ya ahí, Patton sonrió, muy emocionado por nuevos descubrimientos. Logan largó un suspiro -. Cuando tú quieras, Patton
Comenzamos de nuevo. La madre del guardia se veía muy ansiosa, caminando por todo el cuarto, su marido no estaba junto a ella así que Logan pensó que era la hora en la que acabarían con sus vidas. La fecha era diecisiete de Junio. Sus deducciones fueron correctas. Tragó saliva mientras veía a la mujer trabajando en su acto cobarde, atando la soga en el pequeño candelabro y en su cuello, tomando un fuerte suspiro para luego patear la silla y empezar a ahogarse.
- L-Logan
Logan se volteó, Patton no era de hablar mientras hacía su trabajo, que extraño. Caminó hacia él, viéndole una expresión de miedo. Doblemente extraño. Lo agarró del hombro y, cuando iba a preguntarle que sucedía, la magia parecía desaparecer y volver inmediatamente. Patton estaba temblando ahora.
- Patton, respira, ¿qué ocurre? -. Intentaba no alterarse por todo este asunto pero le resultaba difícil no hacerlo
Patton se agarró el cuello, le resultaba complicado respirar, sus ojos volviendo a la normalidad por tres segundos para luego volver a ese color blanco, ya que aún seguía usando su magia. Logan intentó calmarlo, pero un frió en su espalda lo distrajo rápidamente. ¿Qué estaba ocurriendo?.
Si algo había aprendido era a no mirar hacia atrás, pero no podía evitarlo. Miró, muy lentamente hacia detrás de él. Sus ojos se abrieron más, la mujer había muerto y ahora un humo negro estaba saliendo del suelo. Estaba asustado, paralizado. El denso humo se extendió, formando un poco una figura humana, que no dudó en abrir sus ojos y fijarse en la presencia de los dos hombres.
- ¿q-qué...? -. Logan no podía formar una palabra coherente
La figura sonrió. Logan no podía respirar. Comenzó a toser, cayendo al suelo junto a Patton. Su mano derecha tapándose la boca en un intento de controlarse, sus manos temblaban y, cuando alejó su mano de su boca, podía ver sangre en ella.
Oh no.
Miró a su alrededor, viéndose en el medio de la ciudad completamente destruida, Roman delante de él, espada en mano y sangre en su rostro debido a ciertas cortaduras y golpes. No podía creerlo. Se agarró la cabeza, apareciendo en la casa junto a Patton, luego en el medio de la ciudad, así y viceversa.
- ¡Logan, corre! -. Exclamó Roman, volteándose para mirarlo mejor, su capa roja meneándose con el denso y frío viento -, ¡corre y no mires atrás!
Logan no quería dejarlo, no quería escapar cómo si fuera un inútil. Pero lo hizo. Corrió, ignorando a los guardias yendo desesperadamente hacia Roman para ayudarlo. Era sólo un niño. Estaba llorando, sintiéndose culpable por dejar al príncipe solo a su suerte.
- ¡papá, detente! -. Escuchó a Thomas gritar, su voz demostraba miedo, furia y tristeza
Se volteó y su corazón se detuvo al igual que su cuerpo. El Rey era un monstruo. Garras, viscosidad negra saliendo de sus ojos y de su boca, que sonreía sin temor alguno. Humo negro a su alrededor. Era un completo monstruo. El grito demoníaco que sus cuerdas vocales provocaron logró sacar a Logan de su transe.
- ¡Logan!
Podía oír la voz de Patton. Su cuerpo cayó al suelo, agarrándose el cuello y... llorando. Pasaron años sin llorar. Pasaron años en los que Logan jamás volvió a ser el mismo. Años sin demostrar sentimiento alguno, odiaba los sentimientos, lo traicionaron años atrás cuando debía de ser de ayuda.
- ¡Logan, respira!
Logan se detuvo, miró hacia arriba y vio a su amigo con lágrimas en los ojos, agarrándolo del hombro firmemente. ¿Qué había pasado?. Se sentó y se secó las lágrimas al segundo, sintiendo vergüenza de si mismo.
- ¿Patton? -. Preguntó, su nariz estaba sangrando al igual que su boca -, ¿qué... qué ocurrió?
Patton le dio un fuerte abrazo, llorando en su hombro, ¿estaba llorando porque pasó algo malo o por Logan?. Decidió no pensar en eso. Le devolvió el abrazo algo incómodo, no era de demostrar tanto afecto físico o emocional.
- m-me asustaste -. Murmuró, abrazándolo más fuerte -, no vuelvas a hacer eso...
- me disculpo, Patton -. ¿De qué se disculpaba?, no estaba muy seguro, su cabeza daba vueltas y vueltas -. Supongo que debo de saber si estás bien, ¿te encuentras bien?
- ¡no importa! -. Se quejó, no dejándolo ir -, ¡estabas llorando y tosiendo sangre, L-Logan!
¿Lo estaba?. No lograba recordarlo. Patton se separó, llorando, intentando secarse las lágrimas que no dejaban de caer. Mal momento para Logan, no sabía que hacer en situaciones así. Lo agarró de los hombros y sonrió, un gran intento fallido de sonrisa.
- Patton, estoy bien
- e-es mi culpa -. Logan negó con la cabeza -, debí controlarme y atacar, p-pero no lo hice
- Patton, no podías respirar, literalmente -. Dios. Era malo para esto
- da igual -. Se cubrió el rostro, llorando nuevamente -, n-no quiero perderte, Logan...
Logan se asombró por esto. Dejó de lado lo malo que era en situaciones así y le dio un fuerte abrazo a Patton, protegiéndolo con sus brazos, cómo si fuera una madre o un hermano protector. Patton lo abrazó, ocultando su rostro en su pecho, llorando demasiado para ser humanamente posible.
- Patton, estoy bien, y es mi culpa -. Comenzó a hablar, buscando las palabras adecuadas -. Nunca debí traerte aquí. Lo... lo siento, Patton
Estuvieron en silencio unos minutos, Patton no dejándolo ir y Logan tampoco tenía intenciones de hacerlo, al menos hasta que deje de llorar. Se separaron y Patton rió entre dientes, llamando la atención de Logan.
- todavía tienes ese lado tierno dentro de ti, Logan
Le picó la nariz, dejando salir de sus labios un “boop” para luego reírse. Logan largó un suspiro, acomodándose los anteojos con cierta irritación, ignorando la risa de su acompañante.
- mejor vámonos de aquí, debemos decirle a Roman sobre esto
- buena idea, Logan
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