.Capítulo 21.

Cuando Roman y Virgil llegaron a la escena causante de tanto escándolo lo primero que sus ojos vieron fue a una chica armada con señales de no saber muy bien lo que estaba haciendo, luego el inmenso y denso humo negro que se dispersaba poco a poco en el medio del camino. Ambos estaban confundidos, sus cerebros haciéndolos pensar en Logan y Patton al segundo en el que captaron los árboles perfectamente cortados.

¿Ellos fueron los causantes de esto?.

- ¿Roman? -. El príncipe miró hacia donde Virgil señalaba -, ¿estás viendo lo que yo creo que es?

El humo se desvaneció, revelando una persona en el suelo: suéter marrón claro, pantalones y zapatos negros, anteojos y una corbata color rosa. Su camisa era blanca y su cabello marrón oscuro.

Dicho personaje se agarró la cabeza, quejándose del dolor mientras se sentaba. Dos de los presentes, siendo Alessia y Roman, estaban confundidos. Virgil parecía tener otras ideas.

- demonios, mi cabeza... -. Se miró de arriba a bajo, pegando un grito que de seguro alertó a medio mundo -. ¡L-Logan, nos fusionamos!

¿Fucionar?, ¿entonces Logan y Patton son una sola persona ahora?. Astuto. Virgil conocía muy bien esta técnica. Las personas magicas de bajo nivel suelen fusionarse para hacerse más fuertes en las batallas.

- ¿fusión?, eso es ilógico, Patton -. El sujeto hablaba consigo mismo a la par de que se levantaba

Viéndolo mejor, cuando Logan hablaba a través de su nueva forma, se notaba su postura perfecta, seriedad y malos hábitos de acomodarse innecesariamente los anteojos y corbata. Si que eran diferentes. Patton cuando hablaba lo hacía con energía, una sonrisa de oreja a oreja y una positividad notable.

- ¡es cómo en las caricaturas! -. Aplaudió un poco, demostrando su felicidad, pareciendo ignorar lo que Logan dijo anteriormente -, ¿cómo nos llamaremos?

Alessia intentó gritar para advertirles que estaba a punto de atacar, su garganta seguía cerrada y sus lágrimas no eran más que una distracción. Si seguían perdiendo tiempo iban a morir.

Los hilos la obligaron a moverse, Alessia cerró los ojos con fuerza para no ver, sintiéndose culpable por lo que iba a lograr con todo esto sin ella quererlo. Virgil y Roman entraron en acción.

- Emile -. Sonrió y sus ojos brillaron de un color celeste claro

En cuestión de segundos se dio la vuelta y, usando su espada, cortó los hilos antes de que Alessia pueda hacer algo malo. La pobre mujer tuvo una fría sensación recorrer su cuello y columna, podía respirar de nuevo, un quejido salió de su boca una vez cayó al suelo en frente de Emile, su espada desapareciendo a su lado.

- ¿te encuentras bien? -. Se agachó, ayudándola a levantarse, Alessia apreciándolo mucho -, ¿no te hice daño?

Alessia miró detrás de Emile y no pudo evitar gritar cuando Roman estaba corriendo hacia su salvador, espada en mano, sus ojos amarillos brillando en la oscuridad del bosque.

Antes de que Emile se pueda dar vuelta, Roman lo apuñaló. Alessia se arrastró hacia atrás, la espada cubierta de sangre le daba ganas de vomitar, llorar o correr, muchas opciones y no siguió ninguna de ellas. Los ojos de Emile se volvieron blancos y, en una pequeña explosión, Logan y Patton estaban de vuelta.

- ¡Logan! -. Logan se estaba agarrando el abdomen, él había recibido el ataque, su expresión de dolor no relajaba a nadie

- ¡yo me encargo! -. El verdadero Roman se paró frente a ellos para protegerlos -, ¡Virgil, trata de llevarlos a dónde te dije!

Logan recordaba aquella vez en la que dejó a Roman solo, no había guardias protegiéndolo esta vez, sólo él y cuatro “entidades” que fingían ser ellos. Era imposible ganar. Se liberó de Patton, su mano derecha cubriendo su herida mientras que agarraba su arma con la izquierda. No iba a dejarlo solo.

- ¡Logan, vete! -. Roman insistió

- n-no te dejaré solo -. Virgil y sus dos acompañantes se miraron sin saber que hacer -, no otra vez. Somos un equipo, ¿cierto?

Roman no supo que decir, menos cuando Patton se paró a su izquierda preparado para atacar, Virgil hizo aparecer sus alas y Alessia su espada. No iba a luchar solo cómo siempre lo ha echo. Sonrió, aún sin saber que decir.

- gracias, chicos

No pudieron ni decir “de nada” porque sus enemigos ya se estaban moviendo. Aquí vamos.

Virgil comenzó a volar, siempre encontró mejor usar su arco y flecha desde el cielo, calculando los movimientos de sus enemigos y disparar sin que éstos se den cuenta. Mala suerte hoy, su clon lo siguió, casi dándole un ataque de pánico cuando lo vio llegar y disparar más rápido que él.

Logan miró su mano llena de sangre, y ni hablar de su ropa, estaba mareado por la falta de sangre pero eso no lo iba a detener. La maldita oscuridad no ayudaba en nada. Parpadeó y Roman ya estaba en el suelo, Patton y Alessia ocupándose de Thomas.

- ¡L-Logan, ayúdame! -. Roman pidió por ayuda. Mierda. ¿Cuál de los dos es el verdadero Roman?. Ambos tienen ojos marrones -, ¡no te quedes parado!

- ¡no lo escuches, intenta confundirte, yo soy el verdadero Roman!

Logan, por una vez en la vida, no sabía que hacer. El Roman de abajo luchaba por mantener la fuerza necesaria para no terminar degollado mientras que el de arriba continuaba mirándolo. Una mirada sincera. Tragó saliva hasta que sus ojos inspeccionaron las espadas de ambos: el de Roman, que se encontraba debajo, estaba limpia. La espada del Roman de arriba tenía sangre. Maldito mentiroso. Logan apuntó al Roman de arriba.

- oh... -. Sonrió, sus ojos amarillos penetraron sus pensamientos cordiales -, ya veo cómo es

Logan disparó antes de que continue hablando. Uno menos, quedan tres. Alessia y Patton pudieron acabar con Thomas y hacerlo desaparecer en el aire, pero aún quedaban Logan y Virgil.

- ¿q-qué hacemos ahora? -. Alessia preguntó -, no veo a Logan por ningún lado

Virgil cayó encima de Patton y Alessia, los tres largando un grito de dolor, las enormes alas que Virgil solía usar para facilitar su vida son más pesadas de lo que uno puede llegar a creer.

- ¡c-corran! -. Logan exclamó, tirando de la banda roja que Roman usa para llamar la atención de dicha persona

- pero no terminamos -. Patton entendió porque Logan comenzó a correr: Virgil iba a usar sus poderes -. Olvidalo. ¡Corran, todos!

Virgil voló, maldito suertudo. Patton agarró a su vecina de la mano y ambos siguieron a Logan, el príncipe gritando cómo niña cuando vio la magia del clon de Virgil perseguirlos. No se iban a salvar si no corrían más rápido.

- ¡corre más rápido, nerd! -. Cargó a Logan en sus brazos, ignorando las quejas del hombre científico que fueron callados por el dolor en su costado. Estaba loco si pensaba que correr estando herido sería una buena idea

Patton fue el primero en caer, siguiendo Alessia. Roman quería salvar su culo de esta, incluso si eso significaba ignorar a su amigo tosiendo en el suelo junto a su vecina. Logan intentó cargar su arma, los pequeños frascos resbalándose de sus manos gracias a la sangre y a sus guantes pero no cayendo al suelo. Cargó el arma y en ese momento Roman cayó encima de él, ambos tosiendo.

Pensaban que sería el final, Alessia ya no podía respirar, mucho menos Roman, correr y que luego te quiten el poco aire que te quedaba era doblemente mortal.

Dos flechas provenientes de Virgil acabaron con la tortura. La magia desapareció y los chicos pudieron respirar de nuevo. Logan empujó a Roman a un lado, viendo entre lágrimas a Virgil dejar de volar, también cansado y asustado.

- ¡¿p-por qué no hiciste eso antes, emo del demonio?! -. Roman se quejó, agarrándose de Logan -, ¡Dios no te lo perdonará!

- ¡necesitaba tiempo, príncipe sonrisa radiante! -. Se pudo escuchar la risa débil de Patton de fondo -, ¡tener buena puntería no es fácil!

- dejen de discutir, no es momento -. Logan se levantó con la ayuda de Roman -, necesitamos encontrar un lugar donde quedarnos

- ¡y yo tengo el lugar perfecto! -. Roman sonrió, arreglándose el cabello, queriendo parecer perfecto cómo siempre -, ¿quieren venir conmigo?

Patton y Alessia asintieron, Logan y Virgil negaron.

- tres contra dos, vienen conmigo

- ¿tres? -. Logan preguntó confundido -, sólo son dos los que aceptaron seguir tu plan y querer aguantar tu personalidad desagradable

- ¿yo no tengo derecho a votar por mí también, robot? -. Lo agarró del brazo y los tres lo siguieron a través del bosque -. Ahora, sin quejas, vamos a mi lindo escondite

- perfecto -. Logan murmuró

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