Parte 5
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—Señor, me temo que tres escaparon. —indico un hombre de ojos amarillos y con una larga cicatriz de zarpazos en la cara.
Marcus, con vendas en varias zonas del cuerpo y tuerto, miro al hombre fornido con ira. —Por eso los mocosos no son confiables si no se les educa con palo en mano.
—Son un trio de incompetentes, caerán junto a la aldea. —aseguro el de ojos amarillos, tronándose el cuello. —Pero, como eran de mi manada, le cobrare como si fueran víctimas.
El humano jadeo de indignación. — ¿Cómo te atreves?
—Pague o en este momento le termino de cortar el maldito cuello. —gruño el lobo, haciendo resplandecer sus ojos.
Marcus retrocedió, superado. —Maldito perro.
—Cuide esa lengua mientras aun la tenga, señor. — el moreno sonrió de lado, disfrutando el aroma de miedo que desprendida el humano. El lobo salió con todo el porte de un rey, caminando mientras lo seguían los otros dos fuertes lobos que esperaban afuera.
—Este maldito lugar apesta a mierda, ¿Por qué aceptamos venir? — gruño el más delgado, asustando a los humanos que rondaban cerca.
—Porque gracias a esa basura podremos saldar cuentas con Oh y hacernos con un extra. —respondió el moreno, sonriendo perversamente.
—No vas a darles al chico. —afirmo el otro, de cabello rojo.
El de ojos amarillos y cabello negro soltó una risa grave. —Ehh, ¿Me crees capaz de hacer eso?
—Entonces, ¿Esto es del supuesto rayo de luna? —hablo el delgado de cabello café, levantando un trozo de camisa.
—Vinieron por él y gracias a eso, podremos romperle uno o cinco huesos. —hablo el moreno, pasando las yemas de sus dedos por los cuatro zarpazos que atravesaban su cara.
—Joder, yo lo quiero. Kai, él debe ser mío. — gruño el de ojos ámbar, apretando el pedazo de tela contra su nariz.
El moreno frunció el ceño, arrebatándole la tela a pesar del gruñido que lanzo el bajo. —No solo tuyo, JongDae. De todos.
El de pelo rojo tomo la prenda, oliéndola y dilatando las pupilas. —No puedes culparlo por excitarse con este olor, es una jodida delicia.
—Changmin, él será nuestro. Lo olerás todo lo que quieras cuando lo tengamos. —sentencio Kai con una sonrisa perversa.
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SeHun se quedó mirando con interés a Lay, quien estaba sentado en el pasto con la mirada hacia el cielo; su postura era totalmente tranquila y relajada. El lobo también levanto la mirada, admirando la belleza del cielo.
—Cuando estaba en Solum, deje de mirar al cielo porque estaba asustado de los golpes de Marcus o en espera de que me regañaran. —hablo Lay, haciendo que el lobo de ojos dorados lo mirara. —Es tan hermoso y yo olvide eso.
—Nadie debería olvidar mirar el cielo por los problemas. —respondió el lobo, no esperando que el chico le sonriera. — ¿Te gusta la música?
Lay frunció un poco el ceño ante al giro de tema. —Umm, mucho, ¿Y a ti?
SeHun sonrió, causando que el corazón del azabache saltara. — ¡Ven conmigo! —con una absurda facilidad, levanto a Lay y lo hizo correr a través del bosque, pasando a varios centinelas hasta llegar a un espacio verde con largas rocas con perforaciones naturales.
—Woa, es increíble. —susurro admirando la amplia vegetación y las muchas mariposas de colores.
—Aquí puedes escuchar la música de la naturaleza y a los cachorros se les trae en su primera semana de vida para ofrecerle esta música como regalo. Creemos que los pequeños merecen escuchar la belleza de la naturaleza en sus primeros alientos. — la sonrisa y el orgullo con el que SeHun hablaba, hizo que Lay no le despegara la mirada.
—Eso es algo muy lindo. Es increíble que el viento y la tierra puedan hacer sonidos tan bellos. —el chico estiro sus brazos para tocar las flores y plantas, demasiado emocionado por ver algo tan bello. —Entonces, cuando tenga a mis hijos, debo traerlos aquí ¿verdad?
El lobo giro ante sus palabras, imaginándose a Lay con un bebé en brazos en ese mismo lugar, añadiendo que el cachorro tendría similitudes del alfa.
—Supongo que su otro padre será un lobo. —sutileza, eso le había aconsejado TaeHyung.
Lay se quedó mirando una flor un instante. —No lo había pensado pero supongo que sí. Me encantaría que mi hijo o hija pudiera estar tan unido a la naturaleza como ustedes. —puede que no lo dijera pero también se había imaginado con un bebé lobo y extrañamente, con los ojos de SeHun. — ¿Crees que alguno de los lobos quiera casarse conmigo? —pregunto sin querer, riéndose con las mejillas rojas.
—Yo lo haría. —y si TaeHyung estuviera ahí, le golpearía la cabeza antes de reírse y recordarle que su sutileza quedo enterrada en la tierra. Tan pronto lo dijo, se coloro hasta la raíz del pelo, seguido inmediatamente por el humano.
Ambos compartían una unión que no entendían y que con el paso de los días, mientras más tiempo pasaban juntos, se fortalecía a pesar de que no estaban emparejados. SeHun compartió su vergüenza y anhelo ante la idea con Lay y el chico le respondió con un deseo positivo que solo aumento el sonrojo en ambos. La unión les hacía imposible mentirse.
Fue gracioso que por el resto del día, una vez volvieron, cada que sus miradas se encontraban, se pudieran tan rojos como tomates y se alejaran del otro.
Todos lo notaron; SeHun, quien era amable y serio la mayor parte del tiempo, de repente se portaba distraído o dejaba el olor de su nerviosismo, cosa muy sorprendente viniendo de alguien tan imponente. Y daba la casualidad que cuando pasaba eso, YiXing aparecía en el campo de visión de SeHun. Lo mismo pasaba con YiXing, pero este se ponía más nervioso y se iba a esconder como cuando los niños jugaban, cosa que llevaba a los cachorros a creer que jugaban a las escondidas.
En cuanto a los lobos desconocidos, ya llevaban dos semanas con ellos y el resto de la manada ya los había aceptado; los tres eran muy fuertes y tenían buenos conocimientos con respecto a la lucha. Para agradecer la hospitalidad de SeHun y el resto de lobos, se ofrecieron como entrenadores para los nuevos guardianes y compañeros de práctica para los guardianes ya entrenados, así como un apoyo para SeHun en cualquier caso. El alfa reconoció sus habilidades desde el inicio pero aun no tenían su confianza por lo que TaeHyung y JongIn estaban a cargo de mantener un ojo en ellos.
WonHo, el mayor, era muy bueno en la estrategia y técnicas de pelea; había combatido con JaeBum, quien era su mejor peleador cuerpo a cuerpo y ambos empataron.
JooHeon, el lobo que había jugado con los cachorros tan pronto se les dejo andar en la aldea, era serio y con una resistencia y velocidad admirable. A él lo había puesto a recorrer un circuito de entrenamiento con ChangKyun, un centinela enfocado en la velocidad y JooHeon corrió a la par, demostrando su habilidad.
KyungSoo, el más serio de los tres, era el más fuerte y quien siempre se mantenía al margen de los demás, a excepción de YiXing, a quien seguía para cuidarlo y hablar. JongIn combatió contra él y fue increíble que ambos terminaran sucios y agitados por su combate, siendo KyungSoo el que gano en fuerza y JongIn en técnica.
Los tres lobos habían dejado su manada por negarse a participar en la cacería y estaban dispuestos a ir en contra de sus antiguos compañeros para proteger a YiXing y a la manada. Los tres ya habían declarado su lealtad completa a SeHun y jurado protegerlos.
—TaeHyung— llamo SeHun, mirando a su mejor amigo conversando con JungKook, quien estaba siendo abrazado de la cadera. Su amigo llevaba un tiempo cortejando al otro lobo y dado que JungKook era menor que él, esperaba a que este cumpliera la mayoría de edad a pesar de que eran destinados. Eso último le hizo recordar que Lay era un par de años mayor que la pareja de Tae. —, ¿Dónde está Lay? solo he visto a KyungSoo y ha estado con JongIn desde la mañana.
—Oh, ¿También sospechas de que son destinados? — tras recibir un asentimiento, TaeHyung sonrió con diversión. —Eso es bueno ¿no? Ahora ya no deberes preocuparte de que Nini te robe a Lay.
—Agh, solo contéstame.
El lobo negó, mirando a JungKook. — ¿Tú lo has visto, cielo? —pregunto. SeHun siempre pensaba que él también quería llamar a su pareja por apodos lindos.
—Umm lo vi caminando con JaeBum hyung para recoger fruta. — respondió el lobo de cabello negro.
El alfa gruño, causando un temblor en el menor y una risa en TaeHyung. —No gruñas, gigante. A YoungJae tampoco le gusta la idea. — con disimulo, señalo con la mirada al lobo de cabello café que gruñía por lo bajo y miraba hacia el bosque con amargura. —De todos modos, creo que Bum y Lay solo se llevan muy bien por los gustos similares, no por otra cosa.
—Eso espero. — y después de asentir hacia los lobos, camino hacia el área donde recogían las frutas.
No tardo en toparse con las risas tan peculiares de Lay y una más que le hizo detenerse para controlar su molestia. Ojala TaeHyung tuviera razón.
— ¡Son deliciosas! — exclamo el humano, masticando una manzana verde.
JaeBum sonrió, dejando otra manzana en un gran canasto. —Son manzanas que solo crecen en esta zona. A YoungJae de verdad le gustan las manzanas.
—Entonces, ¿Por qué no le llevas esta? Parece un corazón. —Lay le paso una que había apartado, que era pequeña pero en forma de corazón.
— ¿Crees que le guste? Digo, es la primera vez que le voy a dar algo y no sé si sea suficiente. —el guardián se sentó en el pasto, repentinamente decaído. SeHun casi aulló de felicidad porque TaeHyung si tenía razón.
Lay le sonrió con ternura, sentándose frente al guardián. —Yo creo que significara más para él que le digas todo lo que ensayamos. Solo no debes tartamudear tanto.
—Bueno, espero al menos que me entienda.
SeHun se acercó, de mucho mejor ánimo. —Veo que recolectaron bastante.
El otro lobo, que debió de haberlo olido a varios metros de distancia, inclino la cabeza ante él. —Alfa.
Lay lo miro con una sonrisa hermosa y el alfa se detuvo a contemplarlo, porque el chico de ojos grises brillaba por si solo pero rodeado de la naturaleza, era aún más bello. SeHun no noto la mirada sorprendida de JaeBum ni de la sonrisa que les dedico a ambos antes de levantarse con la manzana en mano y la gran canasta para dejarlos solos.
YiXing se quedó embelesado con la imagen que SeHun representaba en ese instante, con el viento meneando su cabello y ropa y la luz de la tarde bañando su piel nívea y su cabello plateado. SeHun era un hombre hermoso, fuerte, viril, protector y amable y entre la naturaleza, parecía irreal.
— ¿Te gustan mucho las manzanas? —pregunto el alfa, acercándose con una timidez que solo causaba Lay.
— Solo he probado unas cuantas manzanas inmaduras así que no puedo decirlo con claridad. — respondió el chico, causando que SeHun odiara a las personas que no supieron valorar a Lay.
—Entonces te mostrare mis frutas favoritas y así podrás elegir una. A mí me gustan mucho las manzanas verdes. — dijo mientras tomaba una manzana y se la dejaba en las manos.
—Entonces serán mis favoritas también. —respondió el de ojos grises, contagiado por la sonrisa de SeHun. —Son del color de la madre tierra.
Y aquello lleno de gozo a SeHun. Pero su alegría solo duro para un breve instante de miradas dulces y mejillas rojas, antes de que el alfa frunciera el ceño y se levantara de un tirón, colocándose frente a Lay a modo de protección. El chico no podía oler la tensión que él en sus miembros de manada.
WonHo se acercó junto a KyungSoo, JooHeon y ChangKyun. El mayor de ellos sostenía a un lobo del cuello con una de sus fuertes manos. Los chicos pararon a unos metros de ellos y se soltó al desconocido, que cambio con la mirada enfocada en Lay.
— ¡Por favor, ayúdame! —exclamo el lobo, lleno de tierra.
—Es de nuestra manada, alfa. —hablo WonHo, acercándose con gesto serio.
JooHeon asintió sin decir nada, quedándose cerca de ChangKyun con la misma pose protectora que SeHun.
KyungSoo levanto el mentón tan pronto identifico al desconocido y el gesto despectivo no pasó desapercibido para SeHun.
—Soy Ling, mi señor. —sollozo el lobo, con la cabeza contra el pasto. Levanto la cabeza tras una pausa y volvió a mirar a Lay, inclinando su cuerpo hacia la dirección del chico.
SeHun estiro el brazo y jalo al azabache contra su pecho, no fiándose del extraño lobo; había algo en el desconocido que no le daba buena espina, sumándolo a la rígida postura de rechazo que presentaban los otros lobos. YiXing podría ser compasivo con un lobo herido y solitario pero él, que estaba a cargo de una manada y no toleraría que nada ni nadie hiriera al humano de ojos grises, no iba a confiarse.
— ¿Por qué estás en ese estado? ¿Qué haces en mis tierras? —pregunto con seriedad.
—Mi alfa quiere al humano y nos está forzando a hacer un grupo para llevárselo. —respondió el lobo, bajando la cabeza. —Quise irme con JooHeon y el resto pero tuve miedo y el alfa me amenazó con cortarme la garganta. Solo pude escapar hasta la madrugada de hoy.
SeHun miro a Ling pero el bufido de KyungSoo y JooHeon, que no se molestaron en ocultar, confirmo que la mala espina que le daba ese lobo, no era errónea.
—Sabias donde encontrarnos, ¿Quién te lo dijo? —cuestiono, pensando que el lobo no se hubiera podido orientar tan bien con el olor de sus compañeros tras dos semanas.
La tensión que inundo el cuerpo del forastero fue palpable, aun así se las arregló para disimular. —Nuestro alfa sabe llegar, incluso a unos nos hizo memorizar el camino para llegar por los puntos ciegos pero tan pronto pase los limites, me encontraron. —aquello sonaba como si el lobo estuviera molesto porque no había podido entrar desapercibido por los ahora inexistentes puntos ciegos.
SeHun frunció el ceño con ganas, apretando la mandíbula. Que alguien conociera los puntos ciegos que cubrieron, significaba que había sido parte de su manada. —Nombre.
Ling tembló ante la orden, bajando la cabeza y enseñando su cuello; Lay bajo la cabeza por reflejo y los otros lobos inclinaron la cabeza ante el poder de su líder.
—Kai. — respondió, logrando que SeHun rompiera su tensión para dejar paso a la sorpresa.
— ¿Kai? — dio un paso al frente, asustando al lobo. —Responde, ¿Tiene una cicatriz en la cara? En forma de zarpazos.
ChangKyun también se tensó, llamando la atención de JooHeon.
—S-Si, son cuatro. — respondió Ling, aun en el suelo por la presión de SeHun.
—KyungSoo, WonHo. —llamo, irguiéndose en toda su altura. Los nombrados también se pararon recto. —Llévenlo con TaeHyung y díganle que lo interrogue. Iré en un momento.
Los lobos asintieron, levantando a Ling de los brazos y llevándoselo, siendo seguidos por ChangKyun y JooHeon, quien susurraba al oído del otro para intentar calmarlo.
SeHun giro hacia Lay y lo levanto del suelo, mirándolo con suavidad, como si no hubiera estado gruñendo momentos antes.
—Venga, cariño, vamos a casa. —dejo una mano en la cadera del humano, sintiendo que no debía alejarse del chico ni un centímetro desde la llegada del intruso.
— ¿El chico estará bien? —pregunto Lay, recargando su cabeza en el hombro del alfa.
—Lo estará. —y de verdad esperaba que no les diera problemas.
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