Soldados y Reyes



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— ¡Príncipe SeHun! ¿Dónde está? —gritaba un hombre joven mientras corría por los amplios jardines.

Detrás de un robusto arbusto, un niño de cabello oscuro se reía de su pobre sirviente. —Ni loco vuelvo. —siendo cuidadoso, se adentró más en el amplio bosque hasta que por un descuido, tropezó y cayó de cara en la tierra. El golpe fue duro y tardo en sentarse por el dolor.

—Estas sangrando. —escucho de parte de un niño más pequeño, que salió de un árbol lleno de flores, acompañado de un imponente y fuerte tigre blanco. El niño olía dulce, a diferencia de la mayoría de las personas que lo rodeaban.

— ¿Quién eres? —pregunto SeHun, mirando al infante de cabello castaño.

—Eres un extraño, no debería decírtelo y además hueles fuerte, como los alfa. —el niño de ojos claros se acercó y limpio la nariz de SeHun con la manga de su camisa con mucho cuidado, a pesar de que se veía igual de costosa que la suya. —Debes volver a tu casa, el reino no puede seguir sin su rey. —añadió, acomodando el desordenado cabello de SeHun. El tigre se mantuvo en su lugar, mirándolos y haciendo sentir a SeHun intimidado por la diferencia de poder.

— ¿Quién eres para decirme que hacer? ¿Cómo sabes que voy a ser el rey alfa? —SeHun aparto las manos del otro niño, inspeccionándolo detenidamente. —Luces como un noble pero hueles a omega, ¿Eres del pueblo?

El niño miro su ropa y negó, tomando una flor blanca para atorarla en el cabello más oscuro. —No puedo decirlo pero tu color de ojos pertenece a la familia real.

— ¿Qué le haces a mi pelo?

—Mi hermana mayor dice que le puedes desear felicidad a alguien si le regalas una flor.

— ¿Me estas deseando felicidad?

—Sip. Seguro que no quieres ser rey y solo quieres jugar pero en un futuro, deberás serlo. Por eso te regalo mi flor favorita para que no te olvides del pueblo. —el castaño asintió satisfecho de su obra y volvió a acomodar el cabello de SeHun.

— ¿Cómo te llamas? —volvió a preguntar, mirando con atención al niño. Nadie le había regalado una flor y dicho palabras así de bonitas.

—No debes saberlo. —el desconocido se atrevió a besarle la frente antes de echarse a correr, seguido por el tigre, que miro a SeHun con intensidad.

— ¡Hey! —SeHun estaba por levantarse cuando escucho los pasos de alguien a sus espaldas.

— ¡Príncipe, aquí esta! —el instructor beta del niño, MinSeok, lo miro con el ceño fruncido y las manos en la cadera.

SeHun se encogió en su lugar, sonriendo inocentemente en un intento de que su maestro no fuera tan severo. —Maestro...

—Cinco vueltas al castillo y tres poemas traducidos del chino. —soltó, moviendo su índice para que lo siguiera.

El pequeño príncipe suspiro derrotado. —Sí, señor. —y se levantó, dando una última mirada hacia donde el niño desconocido se había marchado.

— ¡Príncipe!

— ¡Ya voy!




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8 años después.




—Príncipe SeHun, lo hemos atrapado. —el alfa ChanYeol, su mano derecha y general de su primer y principal ejército, se inclinó con respeto hacia el alto hombre que estaba recargado en la pared de la sala de trono.

—Bien. Tráiganlo. —ordeno SeHun, dándose vuelta y caminando hacia el trono para sentarse en el.

Al cabo de un muy breve instante, ChanYeol entro junto a sus dos mejores soldados, JongIn y LuHan, ambos alfa. El alto pelirrojo arrojo a un hombre golpeado y ensangrentado a los pies del trono, pisándole la espalda con su pie. Dicho hombre era un alfa que olía a podrido.

— ¿Y bien, Marco? Te escucho. —el príncipe engroso su voz, sacando un quejido del hombre en el suelo.

—Mi señor...— jadeo, levantando la cabeza lo suficiente para mirarlo. Aunque fuera alfa, el poder de SeHun era evidentemente mucho más fuerte —No era mi intención, se lo juro... yo jamás atentaría contra el sagrado reino de Fuego.

SeHun frunció el ceño, levantándose para caminar hacia el prisionero, quien intento retroceder por el miedo. El príncipe se agacho y le levanto la barbilla con brusquedad, obligándolo a mirarlo a los ojos.

—No te conviene mentirme, bastardo. Por tu estúpida ambición, perdí a dos soldados que eran mucho más hombres de lo que podrías aspirar. —soltó la barbilla, estrellándole el rostro en el duro suelo. — ¿Por qué intentaste matarme? ¿Querías el trono fácil? ¿Acaso eres tan idiota?

— ¡Lo siento mucho, mi señor! ¡Por favor perdóneme! — chillo el hombre, mirándolo con lágrimas y pidiendo misericordia.

LuHan chasqueo la lengua, mirando con asco al hombre. —Mi señor, déjeme cortarle primero la lengua. Esta basura no debería ni de llamarlo mi señor.

SeHun negó, mirando a su soldado. —Fue encontrado cometiendo alta traición contra un gobernante de un reino vecino y su búsqueda de poder termino con cinco guardias envenenados y dos soldados muertos. Merece la pena de muerte.

— ¡No! ¡Por favor, mi señor!

—Llévatelo. —ordeno, dándole la espalda a Yeol, que se llevaba arrastrando al desesperado alfa gritón. —LuHan, JongIn.

— ¡Si, mi señor! —exclamaron los dos soldados, con el puño en el corazón.

—El bastardo ha ofendido a nuestro reino a pesar de que el sagrado reino de Fuego y el honorable reino de Hielo son aliados. Una ofensa como esta puede tomarse como declaración de guerra. —ambos asintieron. —Quiero que viajen a Hielo y le comuniquen lo que voy a decirles, también se lo darán por escrito a su rey.

—Entendido, señor.

SeHun asintió, estirándoles un pergamino. —El prisionero será ejecutado aquí y de no cumplir mis exigencias, romperé el tratado de paz.

Los soldados bajaron una rodilla al suelo y se golpearon el pecho. — ¡Si, señor!



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— ¡Esto es una barbaridad! —exclamo HoSeok, el rey alfa del reino Hielo.

—Es la verdad, mi señor rey. —respondió JongIn, estoico e inexpresivo.

—Nuestro señor le ha añadido las pruebas que muestran la traición de su hermano, aunque estamos seguros de que está al corriente y pide justicia por nuestros compañeros caídos. Los cómplices del traidor ya fueron interrogados y colgados.

HoSeok se apretó el puente de la nariz, recibiendo una caricia reconfortante de su esposo omega, YoonGi. —Mi hermano ha avergonzado a nuestro reino, merece el castigo que su señor eligió pero lo que me pide es demasiado.

—Señor, si me permite decirlo, nuestro Rey es un buen hombre y puedo poner mis manos en el fuego que a su hija no le faltara nada. —añadió LuHan, inclinando su cabeza.

YoonGi, quien había permanecido callado, miro a los soldados. —Estoy seguro que sí, más sin embargo, nuestra hija Ailee ya ha sido prometida y desde hace dos semanas está junto a su destinada.

Los jóvenes alfa se miraron entre sí, bastante sorprendidos. HoSeok negó con la cabeza, mirándolos. —Fue sorpresivo que vinieran por ella pero no pudimos negarnos cuando era destinación. Así que ya no tenemos una esposa para su señor. No puedo traer de regreso a mi hija.

JongIn torció los labios, mirando a LuHan con incertidumbre. —Mi señor, usted tiene dos hijas según los informes.

El rostro de YoonGi perdió todo color mientras el de HoSeok se enrojecía de cólera. — ¡Mi hijo no será entregado como ofrenda de paz!

—Majestad, su hermano ha osado con atacar el reino para asesinar a nuestro rey. Es imperdonable. —respondió LuHan, visiblemente tenso, dándole una mirada de confusión a su compañero ante las palabras del Rey.

—Pero no—

— ¡Por favor, padre! — se escuchó de parte de un joven que entraba por una puerta a los laterales de la amplia sala de trono. Por su olor era notable que el joven era un omega. Los dos soldados de Fuego se maravillaron ante la belleza del joven príncipe.

HoSeok se levantó rápidamente, tomando de los antebrazos al príncipe que tenía la intención de bajar con los soldados. — ¡Vuelve a tu cuarto, YiXing!

—Mi hermana de verdad ama a su destinada, no podríamos romper su corazón trayéndola aquí para desposarse a otro rey. —empezó el príncipe, mirando a los soldados. —Yo iré.

—Cariño. — YoonGi tomo del hombro a su hijo, mirándolo como todo padre miraría a su hijo tras una decisión dolorosamente necesaria.

—No. Tú no iras. — HoSeok apretó su agarre, siendo forzado a soltar a su hijo cuando su esposo le tomo de las muñecas.

—Es por el reino, padre. Nuestro pueblo. —YiXing abrazo el cuello de HoSeok y después el de YoonGi. —Este hermanito o hermanita tomara mi lugar aquí, el mío ahora está junto al Rey de Fuego.

LuHan y JongIn se golpearon entre sí para dejar de mirar al príncipe, que repentinamente se había girado para caminar hacia ellos. Era tarea difícil no embelesarse por la belleza del hijo menor de los reyes, el que pensaban era una princesa.

—Yo tomare el lugar de mi hermana. Por favor llévenme con su Rey. — pidió, inclinando su cabeza con toda la elegancia de un príncipe.

LuHan asintió, inclinándose. —Le daremos unas horas para alistarse, príncipe.

YiXing asintió, dejando que los soldados reverenciaran a sus padres antes de retirarse.

—Hijo...— HoSeok se acercó a su hijo, quien giro a abrazarse contra él.

Todo era por su pueblo.



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El viaje duro menos de lo que necesito para controlar los incontrolables latidos de su corazón. ¿Quién podría culparlo? Iba a casarse con un príncipe alfa que jamás había tratado y que era conocido por ser muy fuerte y respetable a pesar de apenas cumplir la mayoría de edad. El padre de su próximo esposo era conocido por su fuerza para gobernar y el poder que tenían sus soldados, que eran considerados de la mejor fuerza defensora. El reino era poderoso en muchos sentidos y sus mismos ciudadanos elogiaban a su realeza. La falta que había cometido su tío era imperdonable y seguramente su condena era la muerte; el rey SeHun era conocido por su justicia y su postura para defender a los inocentes y victimas de gente malvada aun cuando no fueran necesariamente de su reino.

Su padre YoonGi le conto la historia de cuando SeHun defendió a una mujer beta que había sido golpeada por su marido alfa durante una de sus visitas a otro reino para entablar alianzas y platicas (donde la realeza y algunos soldados se vestían de civiles por seguridad). El hombre agresor termino con la mandíbula rota del puñetazo que el príncipe de entonces quince años le había dado. SeHun se hizo conocer aún más por sus palabras una vez que los respectivos guardias de ese reino llegaron por el bastardo.

—Nadie lastimara a un inocente en mi presencia y aun si no estoy ahí pero está en mis posibilidades, los culpables serán castigados.

El príncipe de fuego se ganó más seguidores y los adultos, aun mostrándose humillados por la influencia de alguien menor a ellos pero con notable mayor poder, aceptaron su gobierno. Si eras listo, entenderías que no debías tenerlo de enemigo cuando por si solo era capaz de romper mandíbulas.

Un alfa temido por sus enemigos, amado por su pueblo y respetado, iba a ser su esposo.

—Mi príncipe, hemos llegado. —su mejor amigo y guardaespaldas alfa, TaeHyung, estiro su brazo para darle una suave palmada en su mano. A YiXing no le gustaba viajar en carruajes como se esperaba de un príncipe y más un omega, él prefería cabalgar y hacerse pasar por un soldado.

El príncipe de ojos grises miro el imponente reino que se alzaba orgulloso ante sus ojos, el reino que iba a ser su hogar.

La falta de su tío empezó a cometerse en su propio hogar pero no entendía porque decidió atacar la corona de fuego.

Los guardias de la entrada se acercaron al identificar a sus dos compañeros, dándole una mirada respetuosa a YiXing. TaeHyung se presentó con respeto y guio al príncipe discretamente hasta el castillo; en el camino se observó que el pueblo era colorido y amable, ofreciéndoles bebidas y alimentos a los soldados.

Como iba vestido con el uniforme de un soldado, no podía presentarse ante su —ahora— rey. LuHan lo condujo a un cuarto adecuado para que pudiera cambiarse antes de ver a SeHun.

Cuando llegaron a la sala de trono, YiXing se aferró a la mano de TaeHyung, mostrándole el miedo y nerviosismo que no mostraba en su cara. JongIn, que iba detrás de ambos, lo noto y solo pudo desear que su amigo no fuera demasiado duro. Comprendía el nerviosismo y miedo del príncipe, ya que el antiguo rey, Yunho, estaba en la sala de trono. Fue el anterior rey quien pidió la mano de un hijo del reino de hielo como acuerdo de paz.

—Mi señor, hemos vuelto y traemos al príncipe de Hielo. —anuncio LuHan, haciendo una reverencia antes de hincar una rodilla en el suelo, a metros del trono.

Yunho frunció el ceño, mirando a sus soldados. — ¿Príncipe? Creí que traían a la princesa.

—La hija mayor ya fue prometida a otro reino. El joven príncipe YiXing estará tomando su lugar. —explico JongIn, en la misma pose que LuHan.

YiXing inclino su cuerpo con el respeto que se le daba a otro príncipe sin menospreciar su propio rango y espero a que el rey de Fuego dijera algo o se moviera. Yunho iba a reclamar cuando SeHun dio un paso fuerte hacia adelante.

—Acércate. —ordeno claramente al omega sin usar la voz de mando. JongIn y LuHan suspiraron aliviados con bastante discreción; al menos su rey no echaría al príncipe.

YiXing se acercó caminando con la espalda recta y levanto la cabeza, portándose como un verdadero príncipe a pesar de que SeHun lo intimidaba.

SeHun se levantó del trono y camino hasta pararse frente al omega, haciendo resaltar la diferencia de altura. — Asumo que estas plenamente consciente de lo que hizo tu tío.

El ojigris asintió, pasando saliva. —Mi pueblo no tiene la culpa de una manzana podrida, mi señor. He venido para cumplir sus exigencias y ofrecerle mi fuerza.

El alfa rubio enarco una ceja, atreviéndose a rodear al príncipe omega. —Veo que tienes voluntad y coraje, eso me gusta. Jamás actuaria contra inocentes por los actos de un solo grupo. Tu pueblo está seguro pero un crimen así no puede quedar impune y creo que fui justo con lo que pedí. ¿Qué opinas?

—Una unión mediante una boda fue una buena estrategia para que Hielo le jurara fidelidad eterna. —respondió el único omega de la habitación.

SeHun asintió bastante satisfecho. —Muy listo. Supongo que a los reyes les costó soltar a su hijo menor.

—Fue una decisión que ellos debieron aceptar.

De nuevo asintió, mirando a sus soldados. —Llévenlo a mi habitación, iré en unos momentos.

JongIn y LuHan asintieron, manteniendo su distancia con el príncipe y dejando que TaeHyung caminara a tres pasos de YiXing. Caminaron por pasillos protegidos y llenos de un color inesperado para la personalidad de SeHun. LuHan abrió la puerta de la habitación y le presento unos aposentos llenos de luz y en tonos azules que le encantaron.

YiXing se separó de los otros hombres y empezó a recorrer la amplia habitación. —Es una habitación fantástica.

JongIn sonrió, mirando como el príncipe daba vueltas como un niño. —A nuestro rey no le gustan mucho los colores sombríos en las habitaciones, se encargó de decorar muchos de los muros del castillo.

La cara de sorpresa del príncipe omega les saco una risa a los soldados y al guardaespaldas. — ¡Pues le quedo fantástico! Me encanta.

TaeHyung se acercó y sostuvo la espalda del omega, parándolo cuando dio demasiadas vueltas y se mareo, casi cayendo. Para los alfas bajo el mando de SeHun fue admirable el respeto con el que el alfa pelirrojo tocaba al príncipe, tan solo en el rato que los vieron interactuando juntos.

Los soldados sintieron primero a su rey acercándose por lo que llamaron a TaeHyung para que dejaran a YiXing solo. A SeHun no le gustaría que su omega estuviera tan cerca de otro alfa. Y efectivamente, el rubio frunció el ceño cuando los vio salir casi apresuradamente de su habitación.

—Pondremos al tanto al guardián del príncipe YiXing sobre cómo hacemos las cosas aquí. —explico LuHan bajando la cabeza ante él. Tanto TaeHyung como JongIn asintieron antes de recibir un seco asentimiento y desaparecer por el largo pasillo.

SeHun carraspeo y levanto el puño para anunciarse, siendo caballero a pesar de que era su habitación y tenía todo el derecho de entrar. YiXing fue quien abrió la puerta, mirándolo con sorpresa.

—Mi señor, pudo haber entrado sin tocar.

—Estas dentro de mi habitación y te debo respeto. —SeHun aspiro discretamente el dulce aroma de YiXing, encontrándolo mucho más que agradable y conocido. —Por favor siéntate. —pidió, caminando hasta la pequeña mesa. YiXing lo siguió y agradeció que el alfa no le recorriera la silla como si fuera una mujer. —Tengo pensando anunciar esta tarde nuestro compromiso y dado que los soldados que murieron y los que fueron heridos tenían familia, también anunciare la ejecución de Marco.

YiXing se coloro de vergüenza. —No tengo cara para ver a su pueblo. Me avergüenzo de lo sucedido.

—Mi gente sabrá entender que no fue tu culpa o de los reyes. ¿Hay algo que quieras decir acerca de la boda?

—No nos conocemos muy bien...

—Pues lo haremos con el tiempo. —el alfa dejo de fruncir el ceño mientras se levantaba y caminaba a su gran armario. —Hare un espacio para tus cosas y si hace falta, traeré más muebles. La ropa que traes ahora está muy bien, puedes quedarte así para el anuncio, solo que me gustaría que usaras tu corona.

— ¿Mi corona?

—Cuando nos casemos, recibirás una corona de acero oscuro de fuego de dragón que simbolizara tu lugar como mi esposo y rey. —SeHun se acercó al omega, señalando la preciosa e imponente corona en su cabeza. —El diseño será un poco diferente pero serán del mismo color y desde el momento en la que la lleves, serás mío y el rey de Fuego.

YiXing no pudo evitar emocionarse por la idea, la corona era hermosa y la amabilidad de SeHun le alivio el corazón, que anteriormente latía desbocado ante su rechazo.

— ¿Quieres comer algo? debes estar hambriento.

—Por favor. Me gustaría que mi guardián y nuestros caballos también comieran y bebieran.

El alfa detuvo su caminata hacia la puerta, girando a ver al omega. —Sobre eso. Tu seguridad seguirá siendo su trabajo junto con el de mis hombres pero también el mío por lo que tienes que aprender que a donde yo voy y a menos de que te detenga o tengas otro trabajo, iras conmigo.

YiXing asintió, ya esperándose esa regla. Como omega debía ser cuidado aún más que un alfa o un beta y siendo el esposo del rey, su protección iba a aumentar abismalmente.

—No quiero ni pensar que pasara cuando quede en cinta...—susurro, siendo escuchado por el lobo de fuego.

—Oh, créeme que cuando estés esperando mis cachorros, no te dejare ni respirar solo. —SeHun sonrió de lado, estirando su brazo para acariciar su mejilla. —Siendo tú su padre omega, tendremos lobos fuertes y hermosos. Ahora descansa, mandare a LuHan por ti cuando la comida este lista. —y salió por la puerta de madera gruesa, dejando al omega avergonzado.


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—Estoy agotado...— YiXing se quitó la capa oscura y la colgó en el perchero, sobando sus hombros.

—Les agradaste, estoy seguro. —SeHun entro detrás de él, quitándose la capa y la corona.

—Son un pueblo magnifico. Me recibieron con los brazos abiertos a pesar de ser sobrino de la basura que mataste. —el omega se retiró la corona y se acercó al ropero para tomar una muda de ropa nueva.

—Te lo dije. ¿Vas a ducharte?

—Lo necesito. Quiero dormir para estar listo para mañana. —YiXing inclino su cabeza un poco para SeHun y camino al baño, siendo tomado de la muñeca por el alfa. — ¿Qué sucede?

—Pediré que traigan un poco de té de miel para que descanses bien. —respondió, acariciando de nuevo la mejilla de YiXing.

—Gracias, eso suena fantástico. —el omega asintió ya saboreándose el delicioso té. Dejo a SeHun acariciar un poco más su mejilla antes de retirarse.

YiXing había estado rodeado de alfas desde que nació, por lo que la cercanía con uno no le molestaba pero tener cerca a SeHun era una cosa totalmente diferente. El lobo alfa era la mayor figura de masculinidad y poder que había visto después de su padre HoSeok y JaeBum, sumado a que el aura y aroma que desprendía lo ponía nervioso. SeHun era poderoso en varios sentidos y recibir muestras de afecto físico por parte del lobo le erizo la piel.

Cuando fuera oficialmente esposo de SeHun, inevitablemente vendría el momento de consumar el matrimonio y tener un heredero. Pensarlo lo ponía muy MUY nervioso y ansioso, tanto que temía que pudieran oler su nerviosismo.

SeHun volvió cuando estaba sentado en la esquina de la cama, con un libro de historia del sagrado reino de Fuego en las manos; le pareció curioso y tierno que el alfa lo trajera personalmente en vez de pedirle a un sirviente que lo hiciera.

—Es la especialidad de JungKook, te va a encantar. —hablo el rubio, dejando la charola en la mesa para aperitivos.

— ¿JungKook es el cocinero? —pregunto el de ojos grises, acercándose a la charola por el delicioso aroma de los bollitos dulces y el té.

—No, es un soldado al mando de ChanYeol pero es al único al que le dejo prepararme té y bollos. —SeHun tomo un bollito en forma de llama y lo mordió, atento a la reacción de YiXing.

Al alfa se le escapo una risa cuando el omega abrió mucho los ojos llenos de brillo. —Aiyoo wei, ¿Pero qué es esto? ¿Un pedacito de cielo? ¿Ya me morí?

—Espero que no o no podrás probar su tarta de bodas o sus rollos de canela.

—Recorreré el reino rodando entonces. —YiXing sorprendió a SeHun con su apetito voraz que no se esperaba de un príncipe, teniendo en cuenta de que se tenía el estereotipo de que los omegas debían ser delgados y comer poco, aunque SeHun no creyera eso.

Terminando la cena, SeHun volvió a reírse al darse cuenta que YiXing era de esas personas que cuando comían mucho o tomaban algo calientito, se adormecían. También podría ser que el príncipe estaba cansado por todo lo que le había pasado en un solo día y no había forma de culparlo.

—Ve a recostarte, estas durmiéndote.

YiXing asintió lentamente. — ¿Dormirás conmigo?

—Es mi cama, pero es muy grande. —SeHun limpio un poco la mesa antes de caminar hacia el baño.

Cuando salió de la ducha, encontró a su prometido durmiendo en la mitad de su cama. No podía negar de ninguna manera que YiXing era un chico muy atractivo e interesante, tanto su porte de príncipe como su aroma y actitud. Iba a ser un buen esposo.


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—Y ellos son los soldados más cercanos a mí. —SeHun llevo a su ahora esposo a conocer a sus soldados, sirvientes y zonas del palacio.

Debido al nerviosismo de YiXing, SeHun le prometió que no lo tocaría íntimamente hasta que estuviera listo y para distraerlo, empezó a planear un itinerario para que el chico empezara a conocer el reino donde viviría.

JungKook, un omega fuerte y sonriente, se comprometió a entrenar con él cuando se enteró de su entrenamiento militar. YiXing se sintió orgulloso de SeHun cuando JungKook le comento que lo dejaban entrenar con los alfas, al parecer no estaban encadenados a ser amos de casa.

Casi al finalizar el recorrido, choco con un alfa de cabello rapado que lo miro con intensidad, haciéndolo sentir incómodo y expuesto.

— ¡Max, Changmin! Estaba buscándolos. —SeHun le rodeo los hombros mientras chocaba puños con los chicos, sonriéndoles con aprecio. —Estoy presentándole a todos.

—Perdona por asustarte. Soy Changmin y este es Max, mi hermano. —el moreno de cabello oscuro presento a su gemelo rapado, sonriendo con amabilidad.


Una semana después, SeHun tenía que ir a bordear sus terrenos para asegurarse de que los bandidos no quisieran pasarse de listos o quisieran invadir sus terrenos. El alfa quería que su prometido conociera el modo de gobernar del reino por lo que le preparo un caballo y una espada que esperaba no tuviera que usar, también llevo a JongIn junto a otro soldado menor y dejo a ChanYeol a cargo.

El guardián de YiXing, TaeHyung, se había quedado para recibir entrenamiento del reino a manos de ChanYeol junto con otros soldados. Al primer general le gustaba mantener a sus hombres en forma y semanalmente los entrenaba a fondo.

—Los campos se ven tan hermosos llenos de nieve. —susurro YiXing, mirando hacia todos los lados.

—A dónde vamos suelen dar más fuerte las ventiscas. Por eso debes quedarte más cerca, podrías perderte.

—Si, señor. —respondió con buen humor el omega.

SeHun sonrió de medio lado, desviando la mirada hacia otra zona cuando un sonido y olor llamaron su atención. JongIn también paro, frunciendo el ceño al captar el mismo olor podrido que él y haciendo una seña al soldado para ponerse en guardia.

—YiXing. —SeHun detuvo a su prometido y se colocó frente a él. — ¿Hueles eso?

El omega se tensó. —Maldad.

—Estamos muy cerca. —JongIn había avanzado un poco, olisqueando el aire.

—En esa dirección hay un pequeño grupo de casas de agricultores. Van hacia allá. —SeHun le echo una mirada a YiXing. —Quédate cerca y si te digo que huyas, lo haces. —tras recibir un asentimiento, emprendieron la carrera hacia el olor desagradable.

Encontrarse con dos casas en llamas no fue lo peor si no ver como una madre era zarandeada aun con su cachorro en brazos por una pantera. SeHun enrojeció de indignación antes de girar la cabeza hacia donde dos panteras y un lobo salieron contra dos lobos que gemían de miedo.

— ¡JongIn! —exclamo, saltando de su caballo para correr mientras se desnudaba para cambiar.

— ¡Espera aquí! —exclamo hacia el omega antes de arremeter contra la pantera que agredía a la madre y su hijo.

YiXing miro impresionado como los dos alfa controlaban la situación. Estaba por suspirar de alivio cuando otra pantera salió de una de las casas incendiadas y arrebato al cachorro de la madre, tirándola de una tacleada.

— ¡El cachorro! —YiXing bajo de su caballo y se desnudó, cambiando a un precioso lobo albino. No escucho los gritos de SeHun ni los de JongIn, solo corrió hasta lograr alcanzar a la pantera para saltarle encima y encajarle los colmillos.

El felino chillo cuando cayó al suelo y soltó al cachorro. YiXing rodo sobre su espalda y salto para mantener al cachorro debajo de él, a modo de protección. La pantera gruño y retrocedió para saltar, siendo interceptado por YiXing, quien lo tacleo en el aire.

La pantera volvió a gruñir aún más enojada pero el omega no le tuvo miedo y volvió a enfrentarlo. Después de varias mordidas en orejas, patas, hocico y zarpazos donde alcanzaran a llegar, YiXing se le arrojo a la garganta y mordió con todas sus fuerzas aunque el felino le enterró las garras en los costados.

Cuando el enemigo dejo de moverse, YiXing se separó aun con el pelaje erizado y mostrándole los dientes. La pantera cambio a hombre pero tampoco se movió, entonces YiXing giro con rapidez para tomar al cachorro de lince con el hocico para regresar con los alfa. El cuerpo le dolía y tuvo que detenerse varias veces para calmar al pequeño con lamidas en sus orejas y hocico, que por suerte no estaba más que sucio.

Al identificar el olor de SeHun y el de la angustiada madre, YiXing corrió más rápido y se detuvo a la mitad de un amplio campo lleno de nieve con fuertes vientos; la mujer, al ver a su hijo, corrió a su encuentro mientras el omega dejaba ir a su hijo para que corriera hacia ella. El lobo albino sonrió al ver a la mujer abrazar al niño lloroso un poco antes de que un hombre con varios rasguños los abrazara con fuerza.

Al levantar la mirada enfoco a SeHun en piel humana pero estaba tan cansado y aliviado que no pudo leer su dura mirada o su aroma, solo atino a caminar hacia él.

— ¡SeHun! ¡Lo salve! ¡Lo sal—alcanzo a exclamar mientras cambiaba a hombre y se desplomaba.

SeHun dejo su pose para correr los pocos metros que lo separaban del omega y sostenerlo antes de que cayera a la fría nieve. JongIn no tardó en aparecer, anunciando que ya había enviado la señal de ayuda.

El alfa suspiro con YiXing en sus brazos, evaluando todas sus heridas con dureza. —Condenado omega loco.

YiXing abrió los ojos sintiéndose renovado y hambriento. Se estiro y sus músculos crujieron, recordándole lo sucedido con las panteras.

— ¡Aah, el cachorro! —exclamo sentándose justo cuando SeHun entro con una charola de comida.

—Despertaste, dormilón. —SeHun se sentó a su lado, dejando la bandeja de comida en la mesa de noche. —Dormiste todo un día.

—Lo siento, tiene mucho que no hago algo así. —YiXing tallo sus ojos, sonriéndole al alfa.

— ¿Sueles perseguir a delincuentes cada sábado? —bromeo, sin que la sonrisa llegara a sus ojos.

Lay conocía esos gestos. — ¿Qué paso con el cachorro y las demás personas?

—Están en el jardín del castillo, vinieron a ver si ya estabas despierto. Vienen a agradecerte por salvar al cachorro.

—Lamento haber dado tantas molestias. —YiXing estiro sus brazos, levantándose con ayuda de SeHun. —Quisiera verlos.

SeHun negó. —Les pedí que volvieran mañana, necesitas comer y reponerte.

El omega suspiro, dejando que lo condujera hacia el baño. —Está bien...

—Si necesitas ayuda, dime. —y cerró la puerta detrás de él, dejándolo confundido acerca de su mal humor.

— ¡Hice lo que pude! ¡No podía dejar que se llevaran al cachorro!

— ¡Te pusiste en peligro! —exclamo, dejando de revolver su cabello. —Eres un rey.

— ¡Tú también! —no le gustaba a donde se dirigía la conversación.

— ¡Pero yo soy un guerrero! He sido entrenado para esto, soy un alfa.

YiXing frunció el ceño con fuerza tras mirarlo con sorpresa. —Oh, no, no quisiste decir eso. —el azabache giro todo su cuerpo, señalándose con el dedo. —Yo también soy un guerrero, fui entrenado por mi padre y por Im JaeBum, el líder de la guardia real del honorable reino de Hielo.

El alfa suspiro con fuerza, consciente de su error. —Lay, escucha, es diferente. Yo soy alfa, crecí y fui preparado para reinar y tú eres omega, creciste para elegir esposo y reinar con él.

Las palabras de SeHun le dolieron más que las heridas en su cuerpo. —No. Yo puedo ser un guerrero tan bueno como los demás. JungKook también es un omega y está al mando de ChanYeol.

—Pero él no participa en misiones, YiXing. Ningún omega bajo mi mando es un verdadero guerrero.

El ceño del azabache se acentuó. — ¿Qué clase de Rey eres? Menospreciando a los omegas que entran con la intención de servir a su reino en cuerpo y alma. ¿Dónde están tus ideas de tratarnos, a nosotros los omegas, como iguales en oportunidades?

—Ya te dije, es diferente.

—Puedo elegir... no me eligen. Todos los omegas podemos elegir.

—YiXing, yo elegí casarme contigo, no tú.

El chico de ojos grises sintió perder el aire que le quedaba, mirando totalmente desconsolado y decepcionado a su esposo. —No, SeHun. Elegiste a mi hermana y yo te elegí a ti, para proteger a mi pueblo aun cuando mi sueño era convertirme en Rey y pelear junto a mis soldados. De no ser así, no me hubiera casado contigo.

SeHun lo miro asombrado. — ¿Te ofreciste voluntariamente?

— ¿Qué importa ahora? Solo soy un omega que eligió a un alfa desconocido por su pueblo, y la verdad es que a pesar de que destruiste la imagen que tenia de ti, no puedo arrepentirme. —Lay se giró, comenzando a caminar lejos del rubio. —Yo no puedo dejarte pero el pueblo sí.

SeHun lo vio alejarse un buen par de metros con la boca abierta y el ceño fruncido. No porque nadie le hubiera hablado así antes si no porque todo el tiempo había pensado que Lay fue enviado por sus padres para suplantar a su hermana y no por voluntad propia. No creía menospreciar a los omegas pero si había preferido darles cargos menos riesgosos e importantes, ignorando la posibilidad de que más de uno quisiera pelear a su lado. YiXing tenía razón, pero esa afirmación de que no se hubiera casado con él si no fuera por su exigencia, le dolió.

Relamió sus labios con la intención de detener a su esposo cuando sus sentidos le advirtieron y su atención se enfocó en la flecha que paso encima de su cabeza y se clavó a un par de metros entre ambos. Apenas tuvo tiempo de reconocer que tipo de flecha era antes de que esta estallara.

— ¡Lay! —grito segundos antes de la explosión, después de que YiXing gritara su nombre y extendiera los brazos en señal de que no se moviera.

Luego, su vista se nublo y sus oídos zumbaron dolorosamente junto con la sensación de que algo goteaba fuera de uno de ellos. Se obligó a espabilar para buscar a YiXing, ahogado en pólvora y con el corazón lleno de angustia.

— ¡Y-YiXing! —jadeo, aun sin poder recuperar la audición. Cuando el humo se dispersó un poco, logro encontrar el cuerpo del omega en el pasto, dándole la espalda a más metros de los que ya se había alejado.

YiXing no se movía pero entre la mezcla de aromas logro encontrar el de su sangre, emanando de una herida que no podía ver. Intento arrastrarse solo para enterrar las uñas en el pasto y tierra al sentir una de sus piernas rota. Volvió a levantar la mirada y entrecerró los ojos al ver a alguien acercarse desde el pasaje del bosque.

—Se lo dije. —hablo, congelando al alfa al reconocer su voz. —Debió cuidar mejor de un omega de primera clase, alteza. —Changmin retiro la capa de su cabeza, sonriéndole tan amable como siempre.

—C-Changmin... ¿Qué...?

El alfa avanzo hasta Lay, hincándose y comprobando sus signos vitales, chasqueando la lengua poco después. —Creo que me sobrepase. No creí que la mezcla tuviera tanto alcance con ese tamaño. Me dejo al príncipe tan frágil...

— ¡No lo... toques!

—Debo agradecerle, señor. Creí que sería más difícil hacerme con el príncipe pero su discusión resulto benéfica para mí. —Changmin silbo y dos figuras aparecieron del bosque, llevando tres caballos. El alfa moreno levanto a YiXing en brazos y camino hasta los caballos. —En fin, el plan funciono.

SeHun intento cambiar, quejándose por estar aún tan aturdido que no podía ni pararse. Sus oídos seguían zumbando pero pudo escuchar lo que Changmin le dijo, llenándolo de desesperación e ira.

— ¡Changmin, voy a degollarte, maldito traidor! —grito ahogadamente, su cabeza cayendo contra el suelo.


La oscuridad no lo retuvo mucho tiempo, pues el nulo movimiento en su lazo con YiXing lo regreso a la realidad de golpe. Max se echó hacia atrás el tiempo suficiente para evitar que SeHun le arrancara la garganta, confundiéndolo momentáneamente con su hermano mayor.


— ¿Dónde está? —gruño, con los ojos rojos y oscuros. Su pierna rota estaba inmovilizada por dos tablas largas y las heridas en el resto de su cuerpo no importaban ante su rabia.

Max le sostuvo de las manos que casi llegaron a su cuello, con el arrepentimiento en toda la cara. ChanYeol y LuHan lo regresaron a la cama, luciendo igual de enojados. Barrio la mirada por su cuarto, encontrando que ni JongIn, TaeHyung o JungKook estaban ahí.

— ¿Qué sucedió? —pregunto llevándose la mano a la cabeza para intentar ordenar sus pensamientos.

—Changmin ataco a TaeHyung durante su vigilancia y JungKook aviso tras escuchar el ruido de la explosión. Persiguió a Changmin y sus secuaces y logro atraparlos.

SeHun lo miro sorprendido. — ¿JungKook?

LuHan asintió con un deje de orgullo. —Fue increíble, señor. Incluso llego a golpear a Changmin antes de que un tipejo se metiera y perdiera contra él. ¿Por qué un omega tan increíble no está en mi escuadrón?

—No seas tonto, LuHan. TaeHyung ya lo reclamo. —ChanYeol le dio un codazo al alfa mayor, mirando a su rey.

— ¿Dónde está YiXing?

El chino volvió a sonreír con orgullo, inflando el pecho. —Ayudo a JungKook a detener a Changmin. Mientras nuestro cocinero sometía a los hermanos, YiXing barrió el piso con ese maldito y lo trajo a rastras.

El rey lo miro unos segundos, esperando que le dijera que bromeaba. — ¿Qué? Pero Changmin es de los mejores guerreros.

—Era. YiXing le rompió el brazo antes de volver y como no puede cambiar, sigue sin curarse.

—Es increíble.... ¿Dónde esta ahora?

—JungKook y él fueron a la enfermería a tratar sus heridas y dijeron que darían una vuelta por el jardín. —contesto KyungSoo, uno de sus alfas a cargo del entrenamiento. —Jeon estaba eufórico pero su alteza parecía muy cabreado y debo suponer que fue por nuestro grandioso Rey.

SeHun lo miro mal, callando con un gruñido las risas de sus guardias. —Hablare con él después de acabar con la basura.

—Señor, JongIn y TaeHyung se están encargando de interrogarlo. Esperábamos que despertara para recuperarse y bajar a la mazmorra. —comento Max, sin mirarlo a los ojos.

—Denme un momento. —el rey se quitó las tablas y la ropa, cambiando a su forma de lobo para que las heridas se curaran.

Al llegar, vio con sus propios ojos la fuerza de los golpes de JungKook: el ojo de uno de ellos estaba completamente cerrado por los golpes, su labio superior estaba roto y seguramente quedaría ciego el resto de sus días; el otro usaba un collarín y había perdido varios dientes; el otro estaba inconsciente sobre la silla, con media pierna enyesada y Changmin estaba encerrado en una celda para él solo, con sangre en toda la cara.

SeHun se arrojó a la celda de Changmin y de un jalón lo estrello contra los barrotes, hasta que LuHan lo alejo.

—Maldito traidor, deberíamos cocerte vivo. —susurro entre dientes, mirándolo con todo el odio del mundo.

Changmin escupió la sangre que le sacaron los golpes, gruñendo. —Iba a quedarme con el trono de hielo en cuanto marcara al estúpido príncipe pero ese maldito omega se metió en mi camino.

TaeHyung lo miro mal, golpeándole la cara con el dorso de su mano. —Ese omega es mi chico y barrió el piso con los tuyos.

—Hace no mucho ejecute aun traidor y solo sentí dolor por mis hombres caídos y sus familias, pero ahora... ejecutare al que creí un amigo y tú sabes que lo hago con mis propias manos.

El alfa se tensó ante el miedo a la muerte pero el Rey le dio la espalda y cojeo hasta la puerta, pisando duro para que la fractura se curara más rápido. Tanto YiXing como JungKook le restregaron sus propias palabras en la cara y no solo se salvaron ellos mismos, lo salvaron a él, entre ellos y al Reino de Hielo.

Admite que siempre había pensado que un soldado omega no era de la misma confianza en el deber que un alfa y los dejo en tareas menos riesgosas, creyendo que de esa manera eran felices.

— ¿Entonces vas a irte? —se detuvo en cuanto escucho a JungKook, recordando que estaba con YiXing.

— ¡Sigo muy molesto! —exclamo el omega, cruzado de brazos. —es un hombre muy guapo y sexy pero me va a sacar canas moradas.

— ¿Cómo tus moretones? ¡Auch! —JungKook se sobo el brazo donde YiXing le golpeo, mirándolo con cariño. —No, enserio... yo no quiero que te vayas.

—No me iré, conejito. —YiXing se recargo en el chico un poco más alto y suspiro. —Quiero a SeHun, enserio, y apreciaría mucho que me diera un poco de confianza. Puedo protegerlo igual que sus chicos.

JungKook suspiro con una sonrisa, inflando el pecho. —Es un buen rey y creo que el amor que tiene por ti y lo que acaba de pasar le abrieron los ojos.

—Eso espero.

SeHun abulto los labios, sin poder darse el valor de salir de su escondite. No quería perder al omega más fuerte y guapo de todos, pero era cierto que necesitaban más comunicación.

Cuando volvió a su habitación al anochecer, YiXing estaba sentado en la alfombra, con un montón de hojas esparcidas a su alrededor, no tardó mucho en reconocer que eran cartas.

—Hey, luces mejor. — YiXing aún tenía unos cuantos moretones pero su aspecto era mejor que el del mismo SeHun, cuyo oído seguía reparándose de la sordera momentánea.

—YiXing...

— ¿Mm?

—Lamento ser un Rey y un esposo idiota.

El omega frunció el ceño y levanto la mirada. — ¿Qué?

—Quiero ser un buen gobernante y un esposo que pueda enorgullecerte, pero necesito de tu apoyo y amo y estoy dispuesto a hacer de todo porque te amo... si aún me quieres. —jamás se había sentido tan avergonzado en su vida y sus mejillas quizás competían con el rojo del cabello de TaeHyung. — ¿YiXing?

— ¿Me amas? — el omega sonría bobaliconamente, disfrutando de la vergüenza del rubio.

—Por favor no te burles, nadie me había puesto en esta situación. Solo tú.

—Porque soy magnifico.

SeHun se rio, sintiéndose aliviado. —Lo eres, ¿contento?

—Un poco.

—Bien, lamento por adelantado los líos y metidas de pata que tendré en el futuro pero te amo y quiero—se calló de golpe cuando vio a YiXing escupir el agua que estaba tomando y toser ruidosamente.

— ¿Qué dijiste?

—Te amo. — y se sintió como villano cuando vio la vergüenza en el rostro de su chico, porque fue el causante.

—Ay SeHun...

El alfa se acerco con una pose seductora que hizo reír al omega cuando se tropezó con una bota pero que se volvió cariñosa al momento de abrazarlo.

—Tus ganas, empecemos de nuevo.


Y el todopoderoso Rey proclamo que cada omega de su reino que quisiera servir como soldado, tendría las mismas oportunidades que un alfa, porque uno de su jerarquía lo había derrotado en más de un sentido.



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