1.6

Me encontraba sentado en silencio en el jet privado que Edward habia alquidado para llevarnos lo mas pronto posible a Roma.

Sabia que se encontraba sentado enfrente mio, pero no quería mirarlo, bueno, en realidad es que no me atrevia mirarlo a los ojos luego de lo que acabamos de hacer hace unas horas.

— En veinte minutos se supone que aterrizemos.— hablo y yo solo pude asentir respirando hondo.

No dejaba de pensar en que demonios estaba pensado cuando decidí que sería buena idea colocar mis labios sobre los suyos, besar y morder su cuerpo como lo hice.

Por que siendo sinceros, podría haberle dado placer sin hacer ese acto tan intimo, el besar. Los besos, como la creencia en mi familia y manada son para alguien quién amas y deseas con locura, ¿como pude hacer y sentir las ganas de hacerlo?

¡En que demonios estaba pensando!

Deslice mi muñeca inconcientemente hacia esa mordida que aun se encontraba abierta y roja en mi cuello. No pude evitar sentir un pequeño escalofrio al mis dedos deslizar y sentir la marcas de sus colmillos.

— Debo estar loco...— aparte mis dedos de ese lugar como si me quemaran y me limite a pensar en cosas inecesarias que podrían ser escuchadas por el.

— Debiste dejarme que te comprar algo para la herida.— aparte mi mirada del paisaje lleno de nubes y al fin lo mire.

Sus ojos que siempre tenian un color dorado, estaban en un tono amarillo que nunca habia visto, decidi ignorar ese detalle.

— No uso esas cosas a menos que me este muriendo.— aclaré volviendo la vista hacia la ventana, era dificil verlo por mucho tiempo con esos pensamientos que jodian con mi mente.

— De acuerdo.— respondió respetando mis palabras.

El restro del vuelo transcurrio en silencio. Cuando termino el viaje, tomamos un taxi y Edward dio la dirección al primer lugar que pensó que podría estar su familia.

Cuando nos detuvimos en ese lugar pude ver un montón de arboles, un lugar inquietantemente desierto de gente e animales.

Nos bajamos y mientras Edward pagaba y despedia el taxi, me quedé observando ese gran laberinto rodeado de arboles.

— ¿Que te hizo creer que podrían estar por aqui?— pregunte ahora posando mi mirada en el.

El estaba algo pensativo viendo el paisaje igual que yo, pero luego dirigió sus ojos amarillos hacia mi.— Aqui fue nuestro primer hogar, como los Cullen.— no negare que me asombro aquello.

— Supongo que es un buen lugar  para comenzar .— comenté deslizando mi camisa fuera de mi cuerpo.

No pude evitar notar como sus ojos se agrandaron cuando le pase mi camisa y luego mis pantalones, así quedando completamente desnudo enfrente suyo, y la verdad no se sentia tan vergonzoso, sabiendo que había ayudado a darle una buena paja. El es quien debería estar avergonzado por mi, ¿correcto?

— Sigue mi paso.— le aliente.— Cuando pueda lograr olerlos, será mas fácil seguir rastreandolos en mi forma normal, te dejaré saber.—

— De acuerdo.— asintió colocándose a mi lado.

Me dispuse a cerrar mis ojos y concentre mi respiración con el propósito de activar mi lobo interior.

El dolor del cambio se sentía como una fuerte y rápida corriente de electricidad corriendo por mi cuerpo a gran velocidad, y cuando deje que ese impulso saliera de mi cuerpo ya lo había liberado.

— Te sigo.— le escuche a mi lado esperando alguna señal de mi parte.

Yo centre mi respiración y enseguida mis cuatro piernas aceleraron su paso en dirección hacia al norte. Edward comenzo a seguirme, y al verlo correr a mi lado, mi cola dio un latigazo hacia arriba, una reacción que extrañamente no puede evitar controlar.

¡¿Que demonios pasa conmigo?! grite en mi cabeza, dándome una cachetada mentalmente.

.

.

.

.

Tuvieron que pasar alrededor de un día y medio y un viaje largo entre arboles para que mi olfato detectara al fin el aroma de uno de los Cullen.

Detuve mis pasos al igual que Edward que me seguia sin ningún problema. Dirigí mi mirada a el y empece hablarle atrevez de mi mente, era imposible que pudiera entenderme con aullidos.

— Puedo detectar el aroma de ellos.— pensé fijando mis ojos en el.

El me respondio la mirada confundido.

— ¿Por que te detuviste?— pregunto unos segundos despues.— ¿Los encontraste?— pregunto esperanzado.

— ¿No escuchaste lo que acabo de decir?— pregunte aun en mi mente extrañado del por que me respondió aquello.

— ¿Jacob? Te pregunte algo.— me pregunto ansioso.

De mi osico salio un fuerte sonido de frustración.—¿Que mierda pasa que no lee mi mente?— pensé tratando de entender por que ahora no me escucharía o finge no hacerlo.

Con mi oido agudo escuchaba a unos kilometros de nosotros un bullicio de ciudad, por lo tanto, antes de salir del bosque tendría que volver a mi forma habitual, y por supuesto, por lo que veo tendre que hacerlo también para poder comunicarme con Edward.

Centre mi respiración y mi corazón, consiguiendo volver a mi forma humana ante sus ojos. Sus ojos me miraban fijamente sin decir una palabra, ¿no que estaba ansioso?, ¿por que se ve enfermo ahora?

Desnudo como llegue al mundo le arrebate mis prendas de sus manos y me vestí lo mas rápido posible.

— ¿Sentiste algo?— pregunto luego de aclarar su garganta y apartar la mirada de mi.

— Detecte el aroma de ellos, pero el aroma que siento mas claro se parece a la de tu hermana Alicee.— respondí mientras me abotonaba mejor la camisa.

Por un momento me pregunte si debería decirle que no fue capaz de leer mi mente en mi forma lobo, pero era tan extraño, que me daba rabia que lo este haciendo para molestarme, asi que prefería callar para no discutir inecesariamente.

— ¿Por donde debemos seguir?—

— Seguiremos como estabamos, hacia el norte.— aclare adelantando mi paso.

— De acuerdo.— le sentí seguirme  en silencio y asi seguimos hasta llegar a un pueblito pequeño, pero mi estomago gruñendo fuertemente me obligo a detenerme.

— Eres un desconsiderado por no invitarme a comer.— explote de repente dirigiéndome hacia el, al ya mi cuerpo exponerse a un ambiente de humedad y con la compañia del hambre.

Pude notar su expresión sorprendida ante esas palabras.— Perdón, supose que podría darme cuenta si tendrías hambre.— extrañamente se disculpo y yo solo rode los ojos buscando con la mirada un lugar.

—Vayamos por aca.— agarre su brazo y lo dirigí a la fuerza hasta entrar a un pequeño negocio de comida.

Nos sentamos en una mesa aparte de los demas y lo primero que hice fue verificar el menú.

— Prometo que comeré rapido y nos iremos.— le aseguré.

El simplemente acepto sin importarle mucho.

Unos minutos despues ya tenía tres platos de comida en mi mesa, mientras ya empezaba a devorarme el primero, no puede notar rapidamente su fija mirada en mi. Obligue mi mirada chocar con la suya de repente, y logre conseguir que apartara su vista de mi nervioso.

— ¿Tienes algo que decirme?— pregunte a la defensiva.

— Tu herida se ve mejor.— comento. Yo lleve mis dedos a esa área, verificando que ya no me dolía y había sanado completamente.

— Te dije que no necesitaba nada para que se curara, usualmente mi cuerpo es muy fuerte.—

— Debi haberme dado cuenta que tenias hambre.— dijo de repente.

— No te culpo, tu no necesitas comida para vivir, si no sangre.— ante mis palabras, me detuve al darme cuenta que el no se había suministrado de sangre en dos dias.— Lo que sea.—

— No lo volvere a olvidar, lo prometo.— sus palabras me dejaron sorprendido.

— Bien.— solo pude decir para luego seguir con mi comida.

— Es posible que demos con ellos hoy, ¿verdad?.— pregunto luego de un rato.

— Mhn.— asentí con la boca llena.— Siento su aroma mejor en mi forma lobo, pero ya esta distancia y ya al familiarizarme mejor con ella podre detectar rápido en donde están. Es muy probable, y si tenemos suerte, nos topemos con ellos de frente.— tome un poco de agua.— Lo mas probable sea Alicee, es el único aroma que detecto.—

— No lo hubiera conseguido tan rápido sin ti ¿sabes?.— sus palabras de agradecimiento me hicieron detenerme, pero me sorprendio como su muñeca se deslizo hasta mis dedos, que estaba reposados sobre la mesa, sujetándolos con suavidad.— Estaré en deuda contigo siempre.— su mirada fija y la forma llena de calidez que me hablaba me hizo quedar sin palabras.

Sentí como casi mi respiración se corta al sentir como mi pecho subía y baja más rápido de lo normal, sentia los latidos de mi corazón hasta en mi garganta.

Aparte enseguida mis dedos de su agarre con pánico.— Creo que me dara un ataque de asma.— empece a toser levantándome de la mesa con su mirada extrañada siguiéndome el paso.

—¿Jacob?.— me llamo extrañado.

—Necesito ir al baño.—  dicho esto apresure mi paso y sin darle tiempo a que me respondiera entre y me encerré en uno de los cubículos.

— Debió darme un bajón de azúcar por el viaje, es por eso que me siento así.— me calme a mi mismo dandole golpecitos a mi pecho, con el objetivo de calmar esas pulsaciones.

¡Eres debil, soy jodiamente debil! me regañe quedándome el tiempo necesario encerrado en el baño para calmarme.

Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top