1.0

Las dias en Portland solían ser más humedos ultimamente, o asi me daba la impresión en este día martes.

Cada vez que salía de mi casa para hacer algún mandado u arreglo de un auto que me aparecía como chamba, me hacía sentir incomodo debajo de mi camiseta; me refería a que me provocaba sudar de manera insoportable. Con el calor corporal de mi cuerpo, que usualmente contengo, provocaba una mala combinación.

— Jacob, no te olvides que tienes reunión con tu manada en la tarde.— mi padre se había arrastrado con su silla a toda prisa hasta la puerta de la casa para alcanzarme, e evitar que me montara en la motocicleta sin escucharle.

— No lo olvido.— me encontre contestandole ya colocandome mi casco.

— Hijo, eres distraído cuando te lo propones.— rei ante eso.

— Tambien te quiero pa', ten un buen dia.— el nego cruzandose de brazos.

— ¿Había terminado de hablar?

Una risa salio de mi boca contagiandole enseguida.— Te conozco como la palma de mi mano pa', no hace falta que hables mucho.

— Que descarado.— fingió indignación.

— Quedate en casa tomando aire condicionado, usualmente hace una humedad insoportable, estoy que maldigo a las nubes que tapan a mi maravilloso sol.

— Debemos amar la naturaleza tal como es, siendo un lobo, lo debes tener muy en claro.

— Si como sea, que se jodan las nubes hoy.— el rugido fuerte del motor de mi motocicleta sono.

Mi padre solo pudo negar dictandome una bendición antes de verme partir.

A unas cincuenta millas iba conduciendo contra la carretera que me dirigía directa mente a la ferretería en donde quería conseguir unas piezas para arreglar el motor de un amigo.

Era un día asqueroso solo por el hecho de ser humedo, odio la humedad, ¿de acuerdo?, pero muy en el fondo me encontraba tranquilo y realizado con las cosas que habian mejorado en mi vida hasta ahora.

Hace tres años me había enamorado perdida mente de la hija del mejor amigo de mi padre; la hermosa, inteligente y única Bella Swan.

Como decirlo, lo que había sentido por ella jamas lo había experimentado con nadie mas. De atracción a amor, con el tiempo todo se volvio como una obsesión que me cambio por completo. Para aclarar, no me refiero a el hecho de que me converti en un lobo, eso ya estaba escrito en mi destino. Si no, el hecho de que sabiendo que ella estaba enamorada de alguien mas, me amare a ella de todas las maneras que pude, returbio ¿no?.

Para no alargar mi etapa toxica;  tome decisiones que ahora en el presente me arrepiento, solo por intentar obtener un amor que no me pertenecía.

Decidió estar con el amor de su vida. Me negue aceptarlo, es normal que lo hiciera ¿no?, lo sufrí a sangre combinado con lagrimas, y bueno, finalmente me resigne a alejarme de ella y dejarla ser feliz con el; con el peor de mis enemigos. Ese maldito vampiro.

Una persona como yo, puede ser fuerte de caracter en ciertas situaciones, juguetón y algo orgulloso, pero nunca sería un cabron en la vida y con alguien que no lo mereciera. Me hice a un lado. Respete que ella amara un vampiro, que amar a uno de los Cullen. Decidi seguir con mi vida, y lo estoy haciendo de la mejor forma que puedo.

Un ruido tronante me saco de mis pensamientos, a la vez que el control de mi motocicleta se me iba de las manos.

Tuve que manobriar con el guía para no deslizarme o tener un terrible accidente. Al final logre tomar el control, bajar la velocidad y deslizarme hacia el pasto humedo al lado de la carretera.

— Me cago en las nubes.— maldecía sin preambulos bajándome de la motocicleta, para encontrarme que la goma delantera estaba totalmente estropeada.— Ostia, ¿como mierdas pasó esto?

Cerre los ojos mientras daba un largó suspiro, por supuesto, sonrei falsamente para darle mas drama al asunto.

— Nada me va a joder este cli-, joder quiero decir mi animo.

Con esa sonrisa falsa y mis zapatos bien amarrados segui el camino a pie hasta la tienda de Lenneth dispuesto a conseguir un repuesto de goma.

—¡Ostia humedad!— grite en esa carretera desierta.

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— Bienvendo...—

— No hables, no seas tan sonriente.— solo quería ser sarcastico con lo de la sonrisa, ya que usualmente Lenneth siempre tiene una rostro de muerto dia y noche.— No influyas a que maldiga algo mas o alguien, por Dios que no quiero Karmas pendientes.— al decir esto pase directamente al abanico que tenia en el mostrados para refrescarme un poco.

— Algo me dice que te lo encontraste por el camino, anda, ¿que paso que llegas todo hecho un desastre?

— La goma de mi motora, es lo que paso.—

La tienda de Lenneth era una de las pocas que llevaban años abierta en esta pequeña ciudad.

Recuerdo que cuando niño haber trabajado aquí limpiando, y acomodando mercancias. Era una tienda que te ofrecía todo de mecanica, aqui encontraba las piezas para todas mis chambas.

Para que se hagan una idea, es como un Walgreens al que podrías ir si se te acaba el papel de baño a media noche, luego irías y lo comprabas al lado de tu casa para seguir cagando comodamente. Pero la única diferencia, es que a mi por mala suerte me quedaba en el carajo en el pueblo con el clima mas lluvioso de Oregon.

— ¿La delantera o trasera?— pregunto ahora buscando en el sistema de su computadora si tenía disponible la marca de mi goma.

— La jodida de al frente.— Lenneth me miro fieramente por mi forma de hablarle. Sabiendo que no debia ponerme en ese plan con el, me disculpe enseguida.— La de alfrente, esta basicamente destruida.

Unos minutos después el silencio se interrumpio.— No la tengo disponible, lo siento.

— Joder...lo que me faltaba.

Tal vez la pueda arreglar de alguna forma, y no esta tan mala como dices.— sugirió.

— Vamos amigo, tenemos el mismo ojo para esto.

— Pero soy mas viejo, tengo mas experiencia.

— La deje en la carretera, la pienso traer aquí pero, no hoy.— aclaré pensando en la humedad que estaba haciendo esta mañana, y ni loco iba a dar dos vueltas más de ida y regreso.— Solo venía por unas piezas de un trabajo.

Lenneth no tardo en juzgarme con esas miraditas suyas, al final se rindió .

— Pues haz lo que quieras niño.

— Te la traigo mañana en mi camioneta, si me puedes facilitar las piezas que necesito para hoy te lo gradeceria amigo.— le pase la lista, el ajusto sus lentes y se puso a buscarlo.

— Me voy a tardar unos minutos, ve y refrescate un poco en la cafetería de al lado.— sugirio sin apartar la mirada de ese ordenador viejo.

— Si crees que ando insoportable, no me mandes a la cafetería.— le dije ofendido.— ¡Mejor dime que no soportas mi presencia en tu tienda y espero afuera!—

Oh si Jacob, ya explotaste.

— ¡Demonios! Solo vete a refrescarte, le dare quejas a tu padre si sigues respondiendome en ese tono.—

Joder...ahora si que lo hice enojar pensé viendolo como me observaba furioso señalandome con el papel que le di como si fuera un bate.

Sin remedio sali de la tienda, y me dirigi a la cafeteria de al lado. Pedi un vaso de agua tibia, y un pastel de chocolate que siempre terminaban por alegrar un poco mi humor.

Cuando estaba a punto de tomar una mordida de mi pastel, deje el pedazo a medio camino al detectar un olor penetrante; olor a madera mezclado con canela,

Ugh...como odiaba la canela.

Ahora que lo pienso, desde que detecte que hoy hacía mas humedad de lo normal, sabía que debía haberme quedado en mi habitación viendo una película mientras comia palomitas, y mataba el rato con alguna otra cosa que no fuera salir de mi casa. No, con mi querida motocicleta en medio de la nada, y en una cafetería que era invadida con mi peor enemigo.

Pense en irme e evitar problemas pero, ¿saben que?, sinceramente no tenia ganas de levantarme y dejar que ese pastel de chocolate se desperdiciará.

Igual, sabía de quién era ese olor a la perfección, y el muy maldito sabría que ya lo había reconocido al leer mi mente, por supuesto, que sin duda planeaba arrancarle la cabeza si se acercaba a mi buscando problemas.

Atrás de mi escuché la campana de la puerta de la cafetería indicando que un cliente había llegado. Ese olor a madera y canela se intensificó tanto que tuve que apartar ese pedazo de  bizcocho a un lado sin apetito.

Tampoco tuve que girar la mirada, para saber que el se había sentado detras de la mesa mia, ni siquiera tuve que abrir la boca para que este pudiera escuchar las palabras que le tenia juradas.

¿Estas buscando tu muerte? — mi lobo interior gruño fuertemente.




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AYUDAAAA NO SE QUE ANDO ESCRIBIENDO😭

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