Tercer año
Bakugou no era muy paciente, de hecho, esa característica casi ni existía en su persona y eso era alguien que todo ser que le conocía un poco lo sabía.
Sin embargo, a Midoriya Izuku y Momo Yaoyorozu parecían no importarle aquello y siempre jugaban con su paciencia todos los días.
De la carrera de química, solo ellos tres habían elegido química industrial y eso era de esperarse, era la especialización más difícil, pero eran los únicos provenientes de la carrera de química, ahora hacían clases con gentes de otras carreras científicas, como gente de biología, física, nanociencia y enología, así conformaron una clase con una cantidad de alumnos prudente.
Esta vez era el salón universitario que salía en muchas películas, una sala grande que tenía escaleras para ir a sus asientos, donde las mesas eran en forma de barras que cada vez iban más alto formando un total de 5 y cada barra tenía 6 asientos mientras el pizarrón y el estante del profesor estaba en la zona más baja para que así todos tuvieran pudieran verlo.
Los tres conocidos anteriormente se sentaron juntos con Deku al medio en la tercera barra, el rubio se quiso sentar al lado de las escaleras para poder salir rápido sin tener que pedir permiso a que sus compañeros le den la pasada.
Momo el de chico de pecas conversaban animadamente y felices de estar juntos los tres, el ojos rubíes estaba molesto porque no habían ventanas, el aire fresco que había era por el aire acondicionado que había en el salón, ya no podría ver los arboles del patio.
En eso, alguien entra a la sala y se sorprende de ver a Katsuki, acercándose para asegurarse que era el.
-TNT, no pensé algún día compartir clase contigo...-.
Ese apodo tan estúpido...
Bakugou le miro exaltándose.
-¡¿Qué haces aquí, bastardo mitad y mitad?!- le grito impactado.
Ninguno de los amigos de voleibol de Kirishima sabía su nombre, entonces se ganó muchos apodos, y el de cabellos blancos y rojos le había puesto "TNT" por su personalidad tan explosiva y porque el año pasado cuando la clase de química en el laboratorio experimentaban una idea del rubio siempre terminaba estallando algo.
-A estudiar- respondió directamente.
-¡No me digas que me andas siguiendo igual que el inútil de Deku!-.
-Mmm... no creo, esto fue una coincidencia, yo estudio física y me estoy especializando en astronomía, tengo muchas clases que de seguro no nos veremos, pero esta materia al parecer ambos la tendremos que estudiar-.
El de carácter potente tranquilizo su mirada, tenía razón, ciencias generales era una clase que compartirían con muchas otras carreras, no tuvo que exaltarse pero no se esperó que el chico de ojos hetero cromáticos estudiara física.
-Agh, como sea, solo no me molestes-.
-Sera difícil no hacerlo- comento, supuestamente lo quería decir como broma, sin embargo, su cara y voz tan neutrales hicieron que no pareciera así. Enojando, al contrario.
-¡Muérete!-.
Ignorando la amenaza, Todoroki se movió y se sentó al lado de Momo, quien le recibió con amabilidad.
-¿Conoces a Kacchan?- pregunto Izuku asomándose al otro lado de la chica.
-¿Kacchan? No pensé que se llamara así... es muy tierno para una persona tan caótica-.
-¡No se llama así!- negó el de pelos verdes –Es solo un apodo ¿No sabes cómo se llama?-.
-No, preferiría que no me lo dijeran, pero cuando pasen asistencia lo descubriré si o si entonces... ¿Cómo se llama?-.
-¡Cállense y no digan nada!- se metió Bakugou.
-Se llama Katsuki Bakugou- respondió la mujer del grupo sonriendo.
-¡Serás perra!-.
Shoto asintió, se sentía un poco culpable de saber el nombre del joven explosivo antes que su amigo de cabellos rojos, sin embargo, aquello no se podía evitar si estaban en una misma clase.
A todos les gusto tener clases más profundizadas en lo que querían profesionalizarse en el futuro, sintiéndose más animados.
Ahora los lunes tiene clases hasta las tres de la tarde, la hora del almuerzo duraba hora y media por lo que su rutina de ir al patio no se veía afectada. Ahora por su nuevo horario tenía que llevar comida para almorzar, en el departamento se cocinó arroz, huevo y muchas otras cosas con salsa extra picante guardado en un bento muy bien decorado, después de todo, es un perfeccionista.
Le gustaba que las clases empezaran en primavera ya que los arboles de cerezo daban un aspecto muy bello en el gran campus y le hacía sentir más cálido.
Comía relajado, el árbol en que siempre se sentaba tenía bastantes pétalos. Y solo unos pequeños rayos de luz traspasaban a través de ellos topándose débilmente en el rostro del rubio, logrando que no le entrara frío por estar en la sombra.
En eso ve el típico balón de voleibol chocando esta vez contra una raíz del cerezo, no por ello dejo de comer.
Kirishima iba en camino como siempre, y de reojo, recordó la primera vez que vio aquella imagen tan hermosa, aunque esta vez había algo diferente; Katsuki estaba comiendo su almuerzo, con los palillos en la boca y sus mejillas rellenas de comida.
Se acercó lentamente sentándose al lado del de piel blanquecina.
-Bro, eres muy lindo- elogió sonriendo.
El nombrado abrió los ojos sin saber que decir y tragó la comida que quedaba en su boca, luego sonrió de forma ególatra.
-Rayos, obvio que lo soy- dijo manteniendo la postura, pero por dentro estaba muriéndose.
-¡Tu almuerzo se ve muy bueno! ¿Puedo probar?- cambio el tema un poco nervioso.
-¿Estás seguro? Es algo picante, podrías prenderte en fuego- se burló.
-Soy muy fuerte ¡Por favor!- pidió juntando las manos.
-Hmp, esta bien-.
Con los palillos agarro un poco de comida y le ofreció, Eijirou feliz por probar la comida de su amigo con una gran sonrisa comió lo que le ofreció y comenzó a masticar animadamente.
La felicidad duro poco.
Su cara se deformo cerrando los ojos lentamente y empezando a sudar, tragándose todo ocupo sus manos como abanicos tirándose aire en un intento de refrescarse.
-¡Esta muy picante bro, demasiado!- lloriqueaba.
Una risa que jamás había escuchado llego a sus oídos.
Abrió los ojos y observo la cara sonriente de Bakugou, no era delicada ni suave, era una ruidosa y parecía como si se le estuviera acabando el aire con casa risotada y su boca se abría mucho al igual que cuando gritaba. Para Kirishima esa imagen era preciosa, quedo unos segundos en blanco solo admirando al que estaba en frente suyo.
Sintió su corazón acelerándose y un sentimiento que, a pesar de no ser nuevo, ahora lo sentía más fuerte que nunca.
"Realmente eres hermoso bro" pensó el pelirrojo sonriendo levemente.
El rubio busco algo en su mochila no notando la cara de embobado que tenía el estudiante de pedagogía. Saco una caja de leche individual que se compran en el supermercado con un pack de seis.
-Ten esto, te quitara el picor- ofreció la colación.
-¿Eh?- Eijioru volvió a la realidad y recordó como su boca estaba hirviendo por el picante y agarro la caja con velocidad y se la bebió, al finalizarla se sintió mucho mejor –Gracias bro... ¡Pero estaba muy picante! ¿Cómo soportas eso?-.
-Me gusta el picante, estoy acostumbrado- decía comiendo porciones más grandes que la que le había ofrecido sin mostrar ningún signo de que le afectaba el picante, como si fuera comida normal.
-Ya veo... ¡Entonces cuando vayas a mi casa este verano le diré a mis padres que te hagan algo picante!-.
-Espera ¿Cuándo dije que iré este verano a tu casa?-.
-Pero tú me dijiste que hiciera lo que quiera ¿No? ¡Y quiero que pases las vacaciones de verano conmigo!- sonreía inocentemente, al parecer se toma las cosas literalmente.
-Tch, pero cuando me presentes a tus padres deberás saber mi nombre-.
¿Estaba aceptando?
Kirishima asintió con emoción.
-¡En este semestre lo lograré!-.
-Solo gana de una vez... idiota-.
El pelirrojo poso su mano encima de la mano de Katsuki con la que agarraba su bento, acariciándola levemente.
-Por supuesto-.
El rubio, nervioso, movió con lentitud su mano para agarrar la del contrario, entrelazaron sus dedos entre si y se sentaron muy juntos. No hicieron nada más, Eijirou solo miraba a los pétalos del cerezo con una sonrisa mientras Bakugou seguía almorzando en silencio, en ningún momento separaron sus manos.
Cuando el estudiante de química tenía que volver a clases, se separaron sin decir nada y siguieron con lo suyo.
Midoriya y Yaoyorozu se sorprendieron en las ultimas clases del día a su amigo tan calmado.
Y Tetsutetsu nunca había visto a Kirishima sonreír cuando estaba siendo regañando, como si su ánimo no se cambiaba con nada.
El pelirrojo solo pensaba en entrenar mucho para así lograr conseguir el nombre del joven malhumorado.
Lo que se propone lo cumple, tiene 4 meses para lograr su cometido antes de que iniciaran las vacaciones de verano.
Llego a su hogar donde vive con Mina, una amiga desde la primaria, se conocían de toda la vida. Ella se está especializando en química farmacéutica, y parecía bastante difícil porque era primer día y ya le dejaron un trabajo, preguntándose si el rubio lo tiene igual de difícil.
Observo la mano con la que por segunda vez había tocado la mano de Bakugou. Y no descubría por qué se sentía tan diferente.
-¿Mina, me haces un favor?- pidió acercándose a la mencionada.
-Claro ¿de qué trata?-.
-¿Podemos tomarnos de la mano?-.
La de cabellos rosas no se esperaba eso, el chico lo hacía con una mirada baja, pero mantenía una sonrisa leve, y como ella le conocía supo que el joven se encontraba confundido con algo.
-Bueno- contesto sin más y se agarraron de las manos.
Eijirou acariciaba la mano de Ashido y entrecerraron los dedos, le hizo sentir bien, era su mejor amiga con la que estaba compartiendo ese contacto, pero no era lo mismo...
Alejo su mano algo decepcionado de no sentir lo mismo que sintió con Katsuki.
-Gracias, lo necesitaba- atino a decir alejándose.
"Quizás no lo veo como mejor amigo, al contrario de Mina" pensó intentando buscar una respuesta.
Los días pasaron tranquilamente, no hubo ningún cambio remarcable, los estudiantes de distintas carreras no habían vuelto a tomarse de las manos de esa forma, pero habían comenzado a hablar mucho más y podían llamarse amigos. Kirishima notó que el de piel clara era muy bruto con todo, hablando, jugando, riendo, aceptando desafíos y hasta cocinando. Un día haciendo una broma él le había golpeado mientras se reía y el golpe había dolido demasiado, si no tuviera un físico tan resistente hubiera quedado adolorido en el suelo.
Pero el estudiante de pedagogía no se quedaba atrás.
Muchas veces devolvía los golpes y terminaban golpeándose a seguido, terminaban muy adoloridos pero no les molestaba, incluso hacer esas cosas con alguien y que este no se queje o empiece a llorar es bastante raro.
Algo que Bakugou notó... era que el de cicatriz era demasiado amable, muy honesto y nunca hace algo con malas intenciones. Y que a pesar de hacer muchos deportes, su dieta no era balanceada, ya que solo comía barras de proteínas y derivados, incluso de almuerzo comía eso, tendría que solucionarlo algún día. También que su cuerpo estaba muy bien trabajado, en una tocó el brazo del pelirrojo y su piel era muy dura a causa de los músculos y tenía textura áspera, otro hecho del que se percató es que cuando se conocieron, tenían la misma altura, pero ahora en el tercer año de carrera de ambos, Kirishima era dos centímetros más alto.
Ese dato le desagrado un poco al rubio y culpo a su madre, él poseía casi todos los genes de ella, y Mitsuki no era especialmente alta, tenía estatura media. Por eso tenía la culpa.
Los meses pasaron, y una semana antes de salir de vacaciones de verano.
Ese lunes el balón nunca cayó en su dirección.
Lo logró.
Se escuchó un gran grito de felicidad corriendo hacía el árbol de cerezo mientras muchas otras voces atrás le animaban y felicitaban.
Katsuki vio como el chico que conoció a causa de la molesta pelota de voleibol se sentó al frente suyo con una gran sonrisa y juraría de que si el chico tuviera cola esta no pararía de moverse.
No decía nada, pero el futuro químico sabía perfectamente lo que quería.
-Me llamo... Katsuki Bakugou- por fin pudo decirle, y sintió una gran opresión del pecho liberarse.
Los ojos de Eijirou brillaban como si acabara de descubrir una maravilla del mundo.
"Katsuki, Katsuki Bakugou, le queda perfecto, es perfecto" pensó el más alto.
-¡Bakugou!- grito tirándose encima del nombrado abrazándole con furor, como si fuera un familiar que no había visto hace tiempo.
El contacto físico incomodo en cierta parte al rubio, pues la cara de Kirishima estaba hundida en su pecho, sus brazos rodeaban todo su abdomen, y como vino de frente tuvo que separar las piernas para no lastimarle con sus rodillas, quedando el chico en medio.
Primera vez que tenía un abrazo así.
-Tch, si no te estoy pateando es porque tu cara de idiota me desconcentra- se quejó.
Pero ese tipo de insultos no afectan para nada al pelirrojo, que le sigue abrazando muy feliz. El fanático a lo picante suspiro agotado y comenzó a acariciar las hebras rojizas con una mano.
A lo lejos todos veían con ternura, hasta que Todoroki habló.
-Creí que era para que Bakugou le enseñara de química a Kirishima- comento inexpresivo.
-Bueno... creo que ambos lo olvidaron- siguió Kaminari.
En si no importaba, su amigo estaba feliz y eso los alegraba.
Y ahora esos dos pasarían las vacaciones de verano juntos.
Cuando llego aquel día:
Ambos se juntarían en la estación de tren, la casa de los padres del pelirrojo se encontraba a las afueras de Tokio y un poco más lejos, así que sería un viaje de dos horas y media aproximadamente, cómo había comentado que vivían cerca de montañas, Katsuki llevo todo su equipo de montañismo algo ansioso ya que escalara en un sitio que jamás había pisado antes y no será la misma montaña de siempre.
Cómo supuso el rubio, en el transporte a Eijirou le dio hambre, así que había horneado galletones de avena el día anterior que guardaba cuatro en distintas bolsas de plástico, conocía lo quisquilloso que era el deportista cuando de grasas y azucares se trataba por lo que había decidido cocinar siguiendo los estándares de proteínas de su amigo.
Le paso una bolsa que estaba adornada con una cinta roja en forma de flor, los detalles artísticos los hizo Camie.
-¿Eh, que es esto?- pregunto curioso al ver las galletas grandes.
-Las hice yo, no son altas en calorías ni nada de esas mierdas porque de seguro si lo eran te las comerías disgusto- informó cortante sin mirarlo.
-¡Eres un ángel, Bakugou!- exclamo abriendo la envoltura con la mayor delicadeza que podía, y a lograrlo se comió un galleton de inmediato, están exquisitos.
El chico explosivo también horneo galletas para regalar a los padres de su amigo, por alguna razón, quería dar una buena impresión.
Al ver que a Kirishima le dio sed, saco una botella de agua.
Una hora más de viaje y llegaron a su destino, la zona era bastante natural pero el aire no era tan limpio como el de la isla, y eso se debía a que en unos kilómetros de encontraba Tokio.
Caminaron por unos prados y senderos por al menos unos 45 minutos, hasta que llegaron a una casa de solo un piso, con techo de forma triangular, se acercaron a la entrada y el perteneciente del pueblo abrió con sus llaves, al entrar había que dejar sus zapatillas en la entrada, cosa que hicieron.
-¡Estoy en casa!- grito muy entusiasmado el hijo de hogar.
En eso se escuchan un par de personas dirigiéndose a su posición.
-¡Eiji, bienvenido!- saludo una mujer de cabellos negros y algo rellenita pero eso la hacía verse más adorable. Tenía el pelo totalmente liso.
Antes de responder el saludo apareció otra dama de pelo color marrón y ojos negros, tenía muchos lunares y tenía unos cuantos músculos, parecía practicar algún tipo de deporte.
-Es un gusto tenerte de vuelta- dijo ella.
-¡Mamás, las extrañe mucho!- sonreía mientras abrazaba a ambas.
¿Mamás?-.
El invitado no sabía cómo reaccionar, no era que estuviera en contra de las parejas lgtb, de hecho, no le importaba quien se ligaba a quien, pero nunca había presenciado una pareja homosexual en la vida real, solo los veía en la televisión o en libros que leía, el poder conocer una pareja del mismo sexo de forma tan repentina lo dejo un momento en blanco.
No podían culparle, Japón era un país muy tradicional y cerrado de mente, bastante machista y segregado de las minorías, aparte, Bakugou que había crecido en una isla apartada en que las tradiciones eran más potentes y el internet apenas estaba presente, hacía que el hecho de que tenga de mente abierta fuera un milagro. Recordando como una vez suspendieron por una semana a unas compañeras de su clase de secundaria por ser pareja y fueron muy regañadas por conocidos y familiares.
Al recordar eso se dio cuenta de que su paraíso no era tan perfecto como creía...
-¿Quién es este jovencito que traes contigo cariño? ¿Un nuevo amigo?- pregunto la de cabellos negros.
-¡Sip! Es Katsuki Bakugou, nuestras carreras son muy distintas, él estudia química y este año se especializo en química industrial. Nos conocimos en el patio del campus- informo sonriente y orgulloso de poder decir el nombre del contrario.
-¡Wow, para estudiar eso debes ser muy inteligente!- se unió la castaña -¿Quieres un poco de té? El viaje tuvo que haber sido tedioso-.
El interrogado se percató de inmediato del ambiente cálido de la casa, el gran carisma de su amigo tuvo que haber salido de ellas.
-No me molestaría...- acepto tratando de ser cordial, los viajes a la isla eran mucho más largos, eso no fue nada.
Las mujeres fueron a la cocina entusiasmadas de conocer más sobre el estudiante de química.
-¿Quieres ir a dejar tus cosas a mi cuarto?- ofreció el pelirrojo, el otro asintió –Por lo que vez esta casa no es muy grande así que mi cuarto es el entretecho-.
-¿En serio? ¿Subes con una escalera normal de casa o con una totalmente vertical?-.
-Vertical, no hay espacio para construir una escalera diagonal- comento algo avergonzado -¿Te molesta eso?-.
-Para nada-.
Llegaron a un pasillo que al fondo había un hueco cuadrado en el techo que estaba cerrado con una puerta de madera, el de cicatriz en el ojo agarro una escalera que siempre estaba ahí, la posiciono en el huevo logrando abrir un poco esa puertilla de madre, subió abriéndola totalmente y así entrando a su cuarto, hace unos días le pidió a una de sus madres que quitaran el polvo y para su gran suerte al parecer lo hicieron, tenía que agradecerles después.
-¡Pásame tus cosas para así tu no subas todo cargado!- ordenó el que estaba arriba.
El de piel clara lo vio lógico así que obedeció, entregándole un bolso y su mochila, las cosas de montañismo las dejaría abajo porque no tenía sentido subirlas y después bajarlas porque harían montañismo más tarde. Subió las escaleras adentrándose en la habitación del estudiante de pedagogía.
Como era el entretecho era de forma triangular, pero en la poca pared que tenía había una ventana con la que podía obtener buena vista del paisaje. En si noto que no habían muchas cosas en ese lugar ya que el más alto se había llevado casi todo a Tokio, donde vivirá permanentemente en el futuro.
-No son grandes lujos, pero es un lugar bastante fresco así que no nos moriremos de calor- sonrió nervioso.
-No tires tanto para abajo tu casa, tu familia vive feliz y cabemos los dos, con eso es suficiente- le corto el rollo que al parecer Kirishima andaba a la defensiva emocionalmente.
-Tienes razón... dime, ¿Te incomoda?- pregunto con cara temerosa.
-¿Estar aquí? Para nada, la verdad me recuerda bastante a mi casa-.
-¡No eso! Si no... que tenga dos mamás- temblaba levemente, era sensible al respecto.
Bakugou al notar aquello se acercó rápidamente y le pego en el costado del abdomen enojadísimo. Fue tan potente que el agredido se tiró al suelo abrazando la zona dañada.
-¡Por supuesto que no, pedazo de imbécil! ¿¡En verdad crees que yo rechazaría un romance homosexual!? No soy un mente cerrada como muchos mierdecillas en el mundo, aparte, pienso que actualmente este tipo de parejas deberían normalizarse y legalizar su matrimonio en todos los países. Es una estupidez... que te miren a menos solo porque te gusta alguien de tu mismo género, no desconfíes tanto en mi... idiota. Si tenías tanto miedo no tenías que haberme invitado- termino de decir cada vez bajando más la voz.
Eijirou escuchó atentamente, aún estaba en el suelo mirando la madera como si fuera lo más interesante del mundo. Y se sintió un poco mal de desconfiar en su amigo, tenía razón.
-Bakugou... ¡En verdad lo siento!- se disculpó levantándose -¡A pesar de que sé que eres genial y todo un hombre de todas maneras dude de ti sin argumentos a favor de mi negatividad, realmente lo siento!- se inclinó arrepentido.
-Rayos... mientras lo entiendas está bien-.
Eijirou aún mantenía la cabeza gacha, de repente sintiendo unos una mano ya muy conocida para el en sus puntiagudos cabellos, levanta la mirada y ve como el rubio le da un beso en la frente.
La paz que sintió en su interior era indescifrable, pensaba que lo había enojado, lo ofendió y no confió como para decirle sobre sus madres anteriormente porque tenía miedo de que si se lo decía el chico tendría asco y se alejaría de él. Pero no fue así, y ahora mismo le acaba de dar un beso en la frente, provocando que comenzara a llorar alertando al químico.
-¿¡Que te pasa, porque lloras!?-.
-Es que ¡Estoy feliz de que no te diera asco mi familia!- las lágrimas no paraban -¡Realmente eres especial para mí y de verdad quiero ser tu mejor amigo, estaba preocupado!-.
Se abrazaron sin decir nada más, quedaron unos cuantos minutos así hasta que escucharon a una de las dueñas de casa llamarlos a ir abajo para que tomaran el té.
Katsuki regalo las galletas que hizo y las mujeres quedaron encantadas, Kirishima se quejaba porque se comió las suyas en el viaje pero el más bajo le sorprendió con muchas más bolsas, solo que decidió no sacarlas antes para que no se las comiera de inmediato. Regalo casi todas quedándose solo con una, podría hornear más otro día de las vacaciones ya que solo estaría en ese pueblo 4 días.
Contaban de lo ocurrido a las mujeres presentes, y el cómo se conocieron y demás, resultando una anécdota muy interesante para las mayores.
Oscureció más rápido de lo planeado y prefiriendo no arriesgarse no fueron a la montaña, pero dijeron que irían mañana temprano para aprovechar a luz solar lo mayor posible. El hijo del hogar saco dos futones y subió al cuarto, acomodo ambos y los universitarios se acostaron solo con la luz de una lámpara al alcance iluminándolos.
Ambos tenían problemas para dormir, pero no sabían que era lo que les impedía descansar.
El más alto, por impulso salió de su cama y la acerco al futon de su amigo quedando juntos, se acostó nuevamente y con timidez se tomaron de la mano por debajo de la sabana, al sentir la calidez del contrario despejaron sus mentes y pudieron dormir en paz.
Al día siguiente fueron a la montaña, Bakugou estaba fascinado, la tierra era distinta y el terreno era mucho más inestable, todo un desafío que estaba más que dispuesto a aceptar. Escalaba y corría con agilidad por los senderos que el mismo se creaba, el pelirrojo apenas podía seguirle el paso pero no se rendía y solo con ver la cara de emoción de su amigo le llenaba de fuerzas para continuar, el cerro era mucho más alto que el de la isla, y eso significaba una vista más increíble. Como era verano no había nubes que entorpecieran la visión y no la suficiente contaminación para tapar el panorama de la cima.
Y en solo una hora ya estaban en lo más alto.
La vista era increíble, la naturaleza dominaba en ese pueblo y si te fijaba bien, a lo lejos se podía alcanzar a ver el mar, el ser capaz de disfrutar ese paisaje y conseguir si objetivo, el de ojos rubíes sonrió con satisfacción, a los minutos llego el deportista que también se quedó admirando la vista con una gran sonrisa.
El resto de los días lo pasaron bien, toda la familia de la casa se daba cuenta de que el invitado intentaba ser lo más respetuoso posible, y eso era de agradecer, todas las noches los jóvenes se tomaban de la mano y dormían plácidamente.
En ese tiempo, Katsuki empezó a sospechar.
¿Qué era lo que realmente sentía por Kirishima?
Los tres años lo vio como un conocido que se familiarizaba mucho, luego paso a un amigo y ahora le podría considerar su mejor amigo, pero no era lo mismo que su amistad con Camie.
¿Sera porque ella era mayor? ¿O porque era una mujer muy provocativa e inmoral mientras que el chico era todo lo contrario?
No encontraba una respuesta acertada, estaba confundido.
Al volver a Tokio, las dudas internas del más bajo lograban que se desconcentrara mucho y una que otra vez se perdía en medio de la conversación o se quedaba mirando a la nada, preocupando a su acompañante.
-¿Sucede algo Bakugou?-.
-¿Eh? ¡No, nada, así que no jodas!- respondió rápido, no quería entablar mucha conversación con el dueño de sus pensamientos.
-Oww-.
No conversaron más hasta que se tuvieron que separar para ir a sus respectivos departamentos, donde se despidieron con un apretón de manos y unas cuantas palabras.
Cuando llego al hogar que compartía con la ahora artista graduada, ella le dio la bienvenida con un gran abrazo. Ya preparando todo para cenar, el más joven decidió preguntar.
-Camie... ¿Cuándo sabes si estás enamorado?- pregunto tímido.
-¿Enserio me preguntas a mí? Soy como la persona menos adecuada para hablarte de amor y esas cosas- contesto ella impresionada por la lo dicho por su amigo.
-¡Serás inútil, no te pregunto nada nunca más!-.
-No te enojes Katsuchan, pero es la verdad. Pregúntale esas cosas a algún amigo de universidad o alguien que leyó mucho romance. Porque yo solo conozco el de por conveniencia-.
-Pff, olvídalo-.
La de cabellos largo se sintió un poco culpable de no poder dar una respuesta adecuada, pero no iba a mentir con un tema tan delicado como el amor.
Pasaron las semanas y no le pregunto sobre el tema ni a Midoriya ni a Momo ni a Todoroki, le daba mucha vergüenza para hacerlo entonces buscaba por internet cosas como "Cómo saber si estoy enamorado", "Formas de saber si te enamoraste", "¿Cómo funciona el amor?" y cosas de ese estilo, incluso se compró unos cuantos mangas y revistas de romance tanto heterosexual como lgtb, y lo hacían ver como algo tan fácil que le frustraba.
Lo que veía mucho en las historias de romance homosexual era que a los protagonistas no les afectaba o nunca tenían problemas con la sociedad o no tenían miedo alguno se hacer saber su orientación sexual. Él sabe que en el mundo las otras sexualidades cada día de aceptaban más y más, y los que estaban en contra ya debían adaptarse al cambio de una vez por todas, pero insistían en seguir sus creencias de que los hombres y mujeres fueron creados para estar juntos y no podía ser de otra manera,
Era una tontería ¿Qué les afectaba que alguien no fuera heterosexual? Incluso los homosexuales ayudaban bastante a la sociedad, en sentido de que cómo no podían tener hijos, la natalidad bajaba y así el mundo no se sobre poblaba y no habría escasez de espacio ni de alimentos, e incluso los que querían tener hijos podrían adoptar y darle hogar a un montón de niños que no tenían familia por distintas situaciones.
Lástima que no todos compartían esa mentalidad, y el hecho de que una pareja de dos hombres o dos mujeres caminaba de la mano por las calles y le lanzaban insultos solo por esa pequeña muestra de cariño era una realidad.
Suspiro terminando de leer un manga shounen-ai donde los protagonistas en solo unas 30 páginas descubrieron su amor, rechazaban su orientación sexual por mucho tiempo a pesar de que ya se habían besado y al final se aceptaron y empezaron a salir sin ningún problema externo cómo enfrentarse a sus padres o tener amigos homofóbicos. Incluso se dio a entender que el 95% de la gente a su alrededor era homosexual, algo fantasioso sin lugar a dudas.
A pesar de estar llena de clichés, igual le gusto porque había sido adorable, y los personajes principales no le irritaron tanto.
Recordó a las madres de Kirishima y se preguntó cómo habían afrontado ellas todo el rechazo social, pues hace no más de 20 años los homosexuales eran apartados y tratados se peor forma que en la actualidad.
Cambien dudaba de si el pelirrojo era adoptado o era hijo biológico de alguna de ellas y el padre se marchó o por otros motivos no apareció nunca más y ahí una de sus madres conoció a la otra.
Cuando las fuera a visitar de nuevo les iba a preguntar al respecto, le causaba curiosidad.
Muchas veces se preguntaba así mismo si era hetero, bi o homo, nunca había sentido atracción sexual hacia nadie, llegándose a considerar asexual gran parte de su vida ¿Pero si no era así? Sabía de antemano que sentía algo extraño por su mejor amigo ¿Pero era amor? ¿Y sí en verdad lo veía como alguien especial porque nunca antes había tenido un amigo tan cercano y el tenerlo ahora confundía una amistad genuina con amor?
Tenía que descubrirlo, e iba a ocupar a algunos para lograr su cometido. Usando las vacaciones de invierno como excusa.
Ahora estaban en clases, todos estaban medios muertos porque era temporada de exámenes finales y aún faltaban 6 para finalizar todo.
Bakugou miro a su lado cómo estaban los mismos de siempre.
-Deku, Yaomomo, Todoroki- llamo captando la atención de los tres –Pasaran las vacaciones de invierno conmigo, es una orden-.
Los nombrados estaban impactados, ya conocían el idioma Katsuki, el chico los estaba invitando a su hogar.
-¿¡En serio Kacchan!? ¡Me encantaría!- aceptó Midoriya.
-Yo ya tengo planes para navidad, pero si son días anteriores a ello no tengo ningún problema- le siguió la de cabellos negros muy conmocionada.
-Si Yaoyorozu y Midoriya van, yo voy- espetó el de cabello de los colores.
-Maldita sea ¡Más les vale comportarse, porque si mi madre nota que son una panda de idiotas los sacará de la casa!-.
Los tres chicos quedaron más sorprendidos que antes, pensaron que los invitaba al departamento, pero no, les estaba invitando a la isla en que nació y creció gran parte de su vida. Quedaron honrados y asintieron ante lo dicho por el rubio, no lo decepcionarían.
Era jueves, entonces salían temprano, pero Shoto fue con sus amigos de siempre y contó sobre la invitación del ojos rubíes.
-¡¿Ehh, te invito a la isla?!- exclamo Uraraka sorprendida, los demás estaban igual.
-No solo a mí, pero si-.
-¿¡Y porque yo no estoy invitado!? ¡Soy su mejor amigo!- se quejaba Kirishima haciendo rabietas.
-No lo sé, pregúntaselo tú-.
-¡Eso haré!- saco su celular y mando un mensaje con la pregunta, al minuto respondió -¡Me dijo que le avergonzaba presentar a alguien tan estúpido ante sus padres!- grito apenado.
-Sabes que eso no es verdad, quizás cuando te invite piensa hacerlo de forma más especial- trato de calmar el ojos hetero cromáticos.
-Si...-.
Eijirou no sabía que pensar, no le molestaba que el rubio tuviera más amigos a parte de él, pero se sintió mal de no haber sido invitado, cómo dejado de lado... que él debería haber sido al primero que invitara.
¿Estaba celoso?
Al pensar eso se negó rotundamente, era imposible, y no le agradaba la sensación que le dejaba en el pecho.
-¡No te preocupes Kirishima, puedes pasar la navidad con nosotros!- animo Tetsutetsu.
-...Tienes razón- trato de sonreír.
Los demás al verlo desanimado se preocuparon.
Era imposible ir a visitar la isla sin el permiso del chico explosivo, ya que nunca dijo en que isla vivía ni nombres de pueblos o ciudades cercanas, entonces el que lo invitaran era la única forma de saber dónde vivía. Y ahora los tres compañeros de clases sabrían aquello.
Terminando los exámenes, iniciaron las vacaciones.
Cómo habían planeado, los cuatros estudiantes de ciencia iban camino a la isla, el anfitrión les había advertido que era un viaje muy largo por lo que Momo ofreció viajar en una limosina que ella tenía con conductor contratado, era demasiado cómodo, los asientos eran suaves, tenía barra de bar, y cuando necesitaban ir al baño bajaban en alguna bencinera de la carretera e iban a los servicios. En el viaje hablaron de cualquier tontería e hicieron un karaoke, Izuku y Katsuki al principio se sintieron fuera de lugar pero luego se acostumbraron y disfrutaron de los lujos que no tenían a diario.
En unas 9 horas llegaron, habían salido a las 8 de la mañana por lo que era casi las 6 de la tarde, y siendo invierno ya estaba oscuro. El conductor fue a hospedarse a un hotel de una ciudad a dos horas de la isla.
Los invitados se veían emocionados, nunca habían estado en una zona tan rural. Los postes de luz eran antiguos, las pocas tiendas que habían estaban adornadas con tonos navideños porque la festividad estaba cerca, las casas eran bonitas y tradicionales, el suelo no estaba pavimentado, la naturaleza era preciosa a pesar de que muchas plantas estaban secas por la estación de año. Sacaban fotos a cada segundo y el de cabellos verdes tomaba nota de cada detalle ¡Hasta creían que el perro callejero era un perro tradicional! impacientando mucho al originario de la isla.
Llegaron a una casa muy bonita que pertenecía el joven explosivo. Abrió con las llaves y dijo que estaba en casa, los que le seguían de atrás entraron y cerraron la puerta.
Se dirigieron al salón que tenía almohadones en el suelo donde se podrían sentar, pero antes de hacerlo aparecieron Masaru y Mitsuki.
-¡Ustedes deben ser los amigos de mi mocoso! La verdad, me preguntaba si algún día él podría siquiera iniciar una conversación con alguien sin gritar de por medio- llamo la atención la mujer de la casa, los invitados al verla se impactaron de ver a un Katsuki versión mujer.
-¿¡Que rayos vieja!? ¡Si tengo más amigos que tú!-.
Recibió un puñetazo en toda la cabeza.
Todos se sorprendieron y el de cabellos blanco y rojo puso una cara de disgusto, no le gustaba la violencia familiar.
-¡Vieja! ¿¡Que rayos!?-.
-¡No estoy vieja! Como sea, un gusto. Soy Mitsuki Bakugou, la madre de este engendro- se presentó apuntándose a sí misma, y luego señalo al hombre mayor –Y él es Masaru Bakugou, mi esposo y padre del debilucho ese-.
-Mucho gusto- saludo el de cabellos cafés inclinándose respetuosamente.
-Yo soy Momo Yaoyorozu-.
-Shoto Todoroki...-.
-¡Izuku Midoriya! Aunque Kacchan se refiere a mi cómo Deku-.
La mujer se aguantó la risa al escuchar el apodo que le tenía a su hijo.
-¿Quieren un poco de té?- ofreció.
-¡Sobre eso!- hablo la chica adinerada –Traje un poco de té como regalo, por favor acéptelo-.
Se dirigió y le paso el regalo, la rubia al verlo se le cayó la mandíbula.
-¡Este té es de muy alta calidad! ¿¡Estas segura!?-.
-¡Por supuesto!-.
-Dios mío, voy a servirlo ahora mismo-.
-¿Quieres que te ayude, amor?- pregunto el hombre a su esposa.
-¡No, que a ti siempre se te quema todo!-.
-Ow-.
Mientras tanto, Katsuki aún se veía algo adolorido por el golpe. Masaru al notar eso, se acercó y le acarició los cabellos delicadamente.
Si no fuera por ese hombre, el universitario habría crecido en un ambiente con solo violencia y gritos, algo no muy sano para un niño que ya de por si era bastante inestable emocionalmente, cuando el pequeño lloraba porque le pego su madre, iba a buscar cariño y delicadeza en su padre. Siempre fue así hasta que fue creciendo y haciéndose orgulloso, ahora el diseñador de moda tenía que tener cuidado de cuando demostrarle cariño y cuando no, ya que si lo hacía en mal momento solo lograría enojar a su pequeño.
Así que en ese momento, lo hizo por unos segundos y dejo de acariciarle el cabello, pero fue suficiente para quitarle el enojo al menor.
Tomaron todos aquel té tan caro y lo amaron, tanto así que todos se repitieron una taza más.
La habitación de invitado se la quedo Momo por ser mujer, a veces eso tenía sus beneficios, también la trataron como una diosa por traer aquel té tan deliciosos. Mientras que Midoriya y Todoroki dormían en la habitación de Bakugou junto a él, cosa de que prefirieron no quejarse al ver la mirada tan feroz de Mitsuki.
Jugaron unos cuantos juegos de mesa y se fueron a dormir, cuando todos estaban en un profundo sueño, el de ojos rubíes miro a los que dormían a su lado en otros futones, se acercó lentamente al de pecas y con mucho cuidado le tomo de la mano.
Fue extraño, no le gusto pero tampoco lo odio.
Se separó y fue con el estudiante de física.
Le agarro la mano igualmente, le dio un escalofrió y tuvo un sonrojo apenas visible. No sabe por qué reaccionó de esa manera, pero tuvo que ser por lo atractivo que es físicamente el muchacho.
¿Atractivo?
Acababa de admitir que la apariencia del de mitades era de su agrado.
Avergonzado, se alejó y se acostó con violencia, tapándose hasta la cabeza.
Shoto abrió los ojos lentamente.
"¿A que vino eso, Bakugou?" se preguntó mirando la mano tocada.
Siguieron la noche cómo si no hubiera pasado nada.
Al despertar siguieron con el día e hicieron distintas actividades.
Fueron a la playa pero no para bañarse, ni do a escalar las rocas de la orilla, subieron la montaña hasta un punto porque Todoroki se estaba medio muriendo al no poder caminar más, caminaron alrededor de la isla conversando animadamente.
Aunque el rubio no lo admitía, se estaba entreteniendo bastante.
Antes de que iniciara navidad, la pelinegra tuvo que irse mientras que los chicos se quedaron. Le agradecieron por los regalos y por llevarlos hasta allá.
Pensó que la pasarían normalmente...
Eso creyó.
-Masaru y yo vamos a irnos a pasar la navidad donde una amiga- informo la mujer de la casa.
-¿¡Que!? ¡Pero- antes de quejarse, fue interrumpido.
-¡Nada de peros! Avisaste muy tarde que venías de visita, nosotros ya habíamos aceptado pasarla con ella, al igual que nosotros, su hijo solo la va a ver una vez al año y esta navidad se la iba a pasar sola, por eso nos invitó para que al menos nosotros la pasáramos juntos- explicó –Ella vive lejos, así que tenemos que salir mañana temprano y volveremos en unos tres días. Cuida bien de la casa y de los invitados, deje mucho alcohol para que se entretengan-.
-¡Sabes que no me gusta beber!-.
-¡No hay nada de malo hacerlo para las festividades! Muchos dicen que beber es malo pero solo lo es cuando eres adicto, mientras no se sobrepasen está bien-.
-Sabemos que serás responsable- se metió el padre –Eres un buen chico-.
El joven se sintió bien por el elogió y cruzó los brazos.
-Hagan lo que quieran-.
Y tal cómo habían dicho, los mayores se fueron al día siguiente, se despidió de su madre con un gesto con la mano y de su padre con un abrazo.
Los tres universitarios estaban solos en esa casa a la víspera de la navidad.
Aprovechando que los demás no despertaban, salió a comprar los ingredientes para almorzar ese día, y porque no, también iba a hornear un pastel.
Cuando volvió los dos estaban ya despiertos e hicieron te. Dejo las bolsas y se sirvió.
Le explico de la situación y ellos comprendieron, pasaron el día y la tarde normalmente, pero en la noche las cosas se descontrolaron.
Empezaron a jugar con unos naipes y Todoroki recordó un juego que había hecho una vez con unos amigos en que se usaban las cartas.
-Se trata de que están los jugadores y el repartidor, el repartidor tiene la baraja en su poder y va tirando cartas una por una mientras dice una carta al azar. Si el repartidor dice "Rey rojo" y sale una carta con el rey diamante o el de corazón, los participantes deben poner su mano encima de la carta, y quién la toca primero gana, y el perdedor debe tomarse un vaso pequeño con alcohol. Y si el repartidor dice una carta, la tocan y era una carta equivocada, pierde el primero que la toco y debe tomarse un vaso- explico.
-¡Soy muy malo con los reflejos!- lloró el de pecas.
-¡Yo nunca pierdo, así que de seguro quedaran muertos a causa del alcohol al finalizar el juego!- desafió el dueño de la casa.
-Piedra, papel o tijeras, quien gana es repartidor- sugirió el que ofreció el juego.
Hicieron aquello y ganó Bakugou.
-¡Ja, ya los quiero ver todos borrachos!- se burló.
-La ronda termina a la décima carta- informó el hetero cromático.
Trajeron una botella de ron y dos vasos de diez pequeños. Iniciando el juego.
Las primeras 4 cartas no eran correctas con lo que decía el rubio, pero la quinta lo fue.
Midoriya tocó primero y celebro internamente, haciendo que el joven adinerado bebiera el primer vaso.
Luego el de ojos verdes tuvo que tomar un vaso.
Acabó esa ronda.
Pasaron muchas rondas, las manos de los jóvenes ya estaban rojas por tanto golpeárselas mutuamente, y una que otra vez Katsuki golpeaba con tanta rabia que dejaba adolorido por un largo rato a sus dos amigos.
Iban por la sexta botella y este era un whisky muy potente.
No saben en qué momento pusieron música a todo volumen en la radio, y para meter más ruido prendieron la tv en un canal de documentales, se reían como unos estúpidos por cualquier estupidez que salía de sus bocas.
-La verdad ¡Yo amo mucho a Momo!- lloraba Shoto bebiendo otro vaso cuando estaba haciendo de repartidor en el juego.
-¡Ja! ¡Jamás creí que un sin alma cómo tu tiene emociones!- reía el rubio golpeando el suelo.
-¡No seas cruel, soy una delicada hoja de papel!- al parecer el más alto de los tres se ponía muy sensible cuando tenía grandes cantidades de alcohol en su sistema.
Los otros dos carcajeaban bulliciosamente ante el comentario.
-¡Kacchan, todos pensaron que yo era gay por ti pero la verdad te odio mucho! ¡Sin embargo aun así creo que eres muy genial!- hablo esta vez Midoriya.
-¡No tengo ni idea a que te refieres con eso pero me siento alagado!-.
De un momento a otro el de pecas se acercó y agarro la mano derecha del de ojos rubíes empezando a besarle los nudillos.
-¡Para eso idiota, da cosquillas!- decía entre risas el anfitrión.
Todoroki empezó a sacar fotos. Pero luego se detuvo para acercarse también y hacer lo mismo con la otra mano del rubio.
-¡Paren sus mariconadas, me voy a quedar sin aire de tanto reírme!- decía con dificultad.
Detuvieron la acción porque en verdad parecía que el de piel clara se iba a morir ahí mismo.
Estaban demasiado borrachos, no podían mantenerse en pie, por lo que se quedaron tirados en el suelo acomodándose entre sí y quedaron dormidos al instante.
Al día siguiente, unos ojos color rubí intenso se abren pesadamente, su cuerpo no estaba mejor, y el olor a alcohol se sentía por todos lados, no habían apagado ni la radio ni la televisión entonces el ruido seguía fuerte, dándole más dolor de cabeza del que ya tenía.
-¿...Pero que mierda?-.
Entonces se da cuenta, estaba en el suelo de costado, el de cabellos verdes se encontraba detrás suyo con todo su cuerpo apegado a él, incluso sentía la parte intima de este a través de la ropa en su espalda baja, y como sus manos estaban tocando sus pechos. Mientras que Shoto estaba al frente suyo, con su cara pegada a su cuello, abrazándole por el abdomen y sus piernas estaban entrelazadas.
Mientras que el mismo, tiene un brazo rodeando el cuello del más alto y con el otro estaba tocando una mano del de pecas. Lo peor, es que no quería moverse.
Nunca se había sentido más gay en su vida.
Cerro los ojos nuevamente para actuar como si nunca hubiera despertado.
A las horas sintió como el que se encontraba detrás suyo de movía ligeramente y emitió sonidos raros, bostezo y le abrazo más fuerte porque aún no estaba totalmente despierto.
Luego se percató que estaba abrazando algo y salió volando al otro lado del salón muy asustado, pero al ver que todos tenían la ropa puesta se calmó, aunque seguía sonrojado.
El movimiento tan brusco provocó que el único que faltaba por despertarse, abriera los ojos de mal humor. Había un olor dulce en su nariz, y pronto notó que era el cuello del dueño de la casa. Con poca agilidad se alejó exaltado, se consideraba totalmente heterosexual, entonces haber estado en esa posición con otro hombre le incomodo bastante, pero al analizar la situación se tranquilizó, era imposible que hubieran hecho algo más.
Se molestaron por el gran bullicio que hacían los objetos tecnológicos así que los apagaron, Katsuki actuó como si acababa de despertar y los otros dos no hablaron de como durmieron por vergüenza creyendo que el anfitrión no lo sabía.
Hablaron un poco y todos habían perdido la memoria como a su noveno vaso.
El de cabellos bicolores reviso su celular y en la galería encontró aquellas fotos de Izuku besando los nudillos de Bakugou mientras este sonreía como si acabaran de casarse.
Decidió guardárselas para sí mismo cómo futuro método de extorsión.
Menuda navidad habían tenido.
Los demás días pasaron con normalidad, decidieron no beber más porque sentían que ya habían bebido suficiente por el resto del poco año que quedaba. Volvieron a Tokio para año nuevo y lo celebraron allá.
Ese año, gracias a Midoriya y Todoroki. Katsuki Bakugou descubrió que era homosexual.
Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top