Quinto año


Kirishima terminaba su carrera este año, por lo que estaba más estresado de lo normal investigando sobre su tesis y dar lo mejor de sí mismo.

Bakugou y Mina tenían 6 años de carrera así que solo veían como el pelirrojo corría de un lado para otro buscando unos papeles que necesitaba.

Red seguía al más alto de la casa por todos lados pensando que estaba jugando con ella.

-¿Crees que estaremos así el próximo año?- decía Ashido terminando una tarea que el rubio le obligo a hacer porque la amenazó con no hacerle la cena.

-Tú quizás, yo ya tengo mi tesis casi finalizada-.

-¿¡Eh!? ¿¡Enserio!? ¡Eres muy aplicado Katsuki!- decía ella con una envidia sana.

-¡Ustedes son los irresponsables!-.

Eijirou a causa de sus estudios no pudo pensar mucho acerca de sus sentimientos por su compañero de piso, incluso ese tema se le olvidaba seguido.

Al contrario de Bakugou, que pensaba en ello todos los días.

Sabe que ama al joven hiperactivo y amable, pero no sabe cómo confesar sus sentimientos. Leyó mucho manga y novelas románticas cuando estaba identificando su sexualidad, pero ningún método que aprendió ahí le agradaba porque no pegaba con su personalidad.

Decirlo de frente le resultaba muy vergonzoso y de seguro termina golpeando a su amado porque sí.

Por mensaje le resultaba un poco ridículo ya que están viviendo bajo el mismo techo.

Y San Valentín le valía madres, no quería hacer la escena cliché de confesarse en el día del amor y la amistad. Aparte esa fecha ya pasó y tendría que esperar hasta el próximo año.

Pensó en muchas indirectas, pero el estudiante de pedagogía es muy ingenuo, no capta los mensajes ocultos y debes decirle las cosas directamente para que comprenda las situaciones, era un total idiota.

Se levantó del sofá y fue a su cuarto. Le encantaba su nuevo hogar y cerca del edificio había muchas tiendas desde farmacias hasta bares, por lo que si faltaba algo lo tenían en un instante. Se acostó en su cama y de un lado agarro una camisa roja y la abrazó, era de Kirishima, se la robó cuando fue su turno de lavar la ropa, el olor de desodorante para hombres y tierra llegaba a sus fosas nasales, no era el mejor olor del mundo pero le transmitía seguridad.

-Menudo idiota del que me enamore- susurró con fastidio, agarrando un paquete de galletas que tenía a su alcance para comérselas.

Ahogaba sus frustraciones con comida.

Sus amigos se dieron cuenta de que el chico explosivo estaba extraño, no mal, solo extraño.

-Kacchan, tu cumpleaños se viene pronto ¿Quieres algo en especial?- inició Midoriya.

Ya estaban a mitad mes de Abril, el 20 era el cumpleaños de Bakugou por lo que sería muy pronto.

-Comida-.

-¿Eh?-.

-Solo quiero mucha comida- afirmo el rubio.

-Yo también amo la comida, pero ¿No quieres alguna otra cosa?- se metió Todoroki.

-Jugo de chirimoya- respondió.

-Algo que no sea comida- pidió el de cabellos bicolor.

-Umm... una máquina para hacer helados-.

Sus amigos miraban escépticos, no sabían que el de ojos rubíes era tan bueno para comer.

-Lo tendré en mente-.

Al llegar la fecha, Katsuki entro al departamento después de terminar el trabajo, encontrándose con que Mina y Kirishima le hicieron una fiesta sorpresa.

Sus amigos y conocidos están en el lugar, le felicitaron por ya cumplir 22 años. Le dieron regalos y uno que otro quiso darle un abrazo siendo violentamente rechazados.

Yaoyorozu le pregunto a Todoroki sobre los gustos del cumpleañero, y cómo solo había dicho que quería comida, le compró un cupón en que, al mostrarlo en cualquier restaurante de comida rápida, podría pedir todo lo que quisiera y le saldría gratis por todo un año.

Shoto le compró la dichosa máquina para hacer helado.

Izuku le dio chocolate picante.

Así que si, el rubio amó sus regalos.

Los demás variaron, desde nueva ropa hasta mangas, pues muchos creían que el ojos rubíes era otaku por la gran cantidad de mangas que tenía en su habitación, en Japón era muy normal ver anime pero de todas formas se avergonzó.

Entonces, sus amigos se acercaron con cautela, le agarro cada uno un brazo y se lo llevaron a su habitación.

-Misión exitosa, agente Deku- dijo el de cabellos bicolores acomodándose unos lentes de sol de quien sabe dónde los sacó.

-Afirmativamente, agente Invierano-.

-¿Qué cojones están haciendo, panda de imbéciles? ¿Por qué me trajeron a mi cuarto?-.

Antes de responder, alguien más entró por la puerta. Era Kaminari.

-Agente Chargebolt presentándose, efectivamente, la extracción fue un éxito, nadie se dio cuenta de que desaparecimos- habló este que también tiene lentes de sol puestos.

-¿..Pero que mierda?-.

Denki se le acercó y le tomo de los hombros.

-Kats, sabemos que tú actitud es horrible y que solo gracias a que te aguantamos tienes amigos. Y como buenos amigos que somos, nos preocupamos por ti- empezó a hablar el estudiante de robótica, el que se encuentra arrinconado no entendía nada –Sabemos que te comportas como un niño pero debes volverte un hombre, por eso mismo compramos esto para ti-.

Los que se quedaron atrás sacaron una bolsa de regalo y se lo entregaron.

-¿Otro regalo? Me lo pudieron haber pasado antes cuando todos estaban presentes- se quejó Bakugou.

-No era recomendable, es algo que es preferible mantenerlo en privado- comento el de ojos de distinto color.

-¿Ah?- abre el regalo y queda con los ojos muy abiertos.

Eran condones de buena marca y de distintos sabores por lo que pudo identificar al ver ilustraciones de frutas en el paquete, lubricante con olor y sabor a fresa, un par de juguetes sexuales y un tapón anal.

-¿¡Que mierda es esto!?-.

-Son cosas para mayores de edad Kacchan, no sabemos tu sexualidad, pero como somos gente inclusiva, compramos para todos los gustos- informo Midoriya sacándose sus lentes de sol.

La bolsa con los obsequios le llego en toda la cara.

-¡No quiero sus basuras! ¿¡Como se les ocurre comprar estas cosas!?- grito muy abochornado.

-¡No queremos que termines virgen, amigo!- decía el de mechón negro recogiendo lo que tiró.

-¡No lo haré! ¡No necesito esas cosas!-.

-Pero es un regalo que los tres hicimos para ti- se metió Todoroki.

-¡Me vale madres! ¡No lo quiero!-.

Sin embargo, sus tres amigos le miraron con ojos de cachorrito, queriendo que aceptara lo que le ofrecieron.

Katsuki maldijo internamente su homosexualidad por hacer que esa imagen le encantara y sonrojara un poco.

-Tch ¡Si dejan de llorar lo aceptare!-.

Los jóvenes se sintieron orgullosos de su victoria, el cumpleañero guardo el regalo en una parte muy oculta de su armario, no quería que sus compañeros de piso lo descubrieran.

Luego les sacaría la mierda a esos tres.

Cuando volvieron a la fiesta, festejaron como si nada de lo anterior hubiera ocurrido.

Algo que estaba molestando a Katsuki, era que Kirishima no le había regalado nada, no estaba pidiendo que gastara dinero por un obsequió, pero ni siquiera le dio un abrazo, y aparte el chico era muy atento con sus amigos entonces que no lo fuera en su día de cumpleaños le dolía.

¡Inclusive Mina, que se olvidaba de todo y hacía las cosas a última hora, le regalo algo!

Llego la noche y todos los invitados volvieron a sus hogares.

Para no darle trabajo al que cumplió 22 años, los otros habitantes del departamento ordenaron y guardaron las cosas mientras el rubio se fue a su cuarto a descansar, tanto sociabilizar le dejo agotado.

En una hora, tocaron su puerta y se asomó el pelirrojo. El estudiante de química se sentó abrazando sus rodillas.

-Bakugou ¿Puedo pasar?-.

-Ya estas con medio cuerpo adentro y recién se te ocurre preguntar, pasa de una vez-.

Obedeció y entro, ocultando algo a sus espaldas.

-Mis mamás querían venir hoy para felicitarte, pero a causa del trabajo no pudieron. Ellas son del pensamiento de que algo hecho por uno mismo vale más que una cosa cara, así que entre los tres te hicimos esto- expuso el objeto que escondía detrás suyo.

Un peluche de un perro color rojo y ropa de científico, con cabello parecido al de Eijirou, se notaba que las costuras estaban hechas a mano y tomo su tiempo de hacer.

-Mi mamá hizo el perro, mi madrastra la ropita, y yo le puse los ojos, nariz y boca, comparado a ellas mi trabajo no es mucho pero no tenía demasiado tiempo por mis estudios ¡Sin embargo, pedí que se pareciera a mí para que cuando tú estés lejos o yo esté ausente, sientas que estás conmigo!- explicó ofreciéndole el regalo.

El ojos rubíes no sabía que decir, el detalle le era demasiado tierno e inocente. Agarro el peluche cómo si fuera el objeto más frágil del mundo, sintiendo lo suave que era la tela, lo acercó a sí mismo y lo abrazo escondiendo su cabeza al hacerse bolita.

-...Gracias- alcanzó a decir.

Sin embargo, Kirishima estaba más atento en la adorable posición que estaba su amigo en ese momento, recordándole aquellos sentimientos profundos y desconocidos que siente por el contrario.

Siempre estuvo rodeado de amigos y con casi todos se sigue comunicando hoy en día, tiene amigos fieles y para toda la vida como es el caso de Ashido, otros con que solo pasa cierta parte del día como gran parte de sus compañeros de clase, tenía muchos amigos que le ayudaban de distintas formas y muchos solo estarían presentes temporalmente.

Entonces ¿Porqué era tan distinto con Bakugou?

El chico explosivo era un buen amigo, su mejor amigo, pero... ¿Qué era lo que lo diferenciaba de los demás?

Con sus otros amigos no se andaba tomando de las manos, había compartido cama con muchos, pero eso sucedía cuando no había más espacio y había que acomodarse de una u otra manera, no era por voluntad propia y mero gusto cómo con el rubio, tampoco se quedaba admirando el físico de sus amigos y... tampoco los ha besado.

No era su primer beso, cuando tenía cinco años una niña de su clase le besó porque hace poco había visto una película donde los protagonistas habían hecho ese gesto amoroso y ella lo quiso probar con su mejor amigo sin saber el valor sentimental que aquello portaba. Y a él tampoco le importó porque no lo entendió en su tiempo.

Aunque, comparar el beso inocente entre dos niños que no entendían lo que hacían, a un beso feroz entre dos universitarios a causa de un muérdago, eran hechos no se podían comparar.

A esa edad él ya sabe el peso emocional que tiene el choque de labios, y de entre todas las emociones que sintió en ese momento, hay una que puede identificar.

Le gustó el beso, y no podía imaginarse besando a alguien más.

Esa situación le recordó a las escenas románticas de películas que vio en el pasado.

Espera.

"¿¡Románticas!? Entonces... ¿Bakugou y yo nos dimos una muestra de amor en frente de todos? Se que fue por el muérdago pero... él no haría algo que no quisiera ¿él quiso besarme? ¿Por qué querría besarme? ¿¡Y porque me termino gustando!? Acaso lo que siento..." pensaba velozmente, como si estuviera analizando la pregunta más difícil del examen más complicado del mundo.

Katsuki le miraba extrañado, le agradeció y el otro no dijo nada, estaba perdido en su mundo.

-Kirishima- llamó.

Este reaccionó dando un pequeño salto, sus pensamientos lo atormentaban y recordando la última palabra de su frase mental, se sonrojo hasta las orejas.

-¡De nada! ¡Qué bueno que te guste, se lo diré a mis mamás! ¡Chao!- decía deliberadamente huyendo de la escena, dejando confundido al cumpleañero.

"Idiota, no huyas"

Pasaron los días, el estudiante de química con su frustración amorosa, no paraba de comer aprovechando los obsequios de su cumpleaños, iba a un restaurante de comida rápida casi todos los días, se preparaba helado mínimo dos veces entre la mañana y la tarde, el chocolate picante se lo trago todo en una noche, y como Todoroki y Midorya le gustaban mimarlo, cada vez que quería comer le tenían algo preparado o compraban una cosa.

Todo iba bien, hasta un día lunes.

El joven de carácter fuerte se andaba vistiendo luego de una ducha para ir a la universidad, se puso la ropa interior, la camisa y cuando se puso sus pantalones, estos no cerraban.

Se desesperó de inmediato, hace tiempo notaba que un bultito suave había aparecido en su estómago, y era normal con tanto comer, pero no espero que este día llegara tan pronto.

En una semana serían las vacaciones de verano, donde gran parte de la población, tanto hombres como mujeres entrenaban su físico para lucirlo en vestimenta pequeña o en la playa, a él esas cosas no le importaban, pero si su madre lo veían con un rollo de grasa se iba a burlar por el resto de su vida.

A él no le importaba la verdad tener grasa, incluso le parece atractiva la gente rellenita, pero no le gustaba vérselo en él a causa de su complejo de inferioridad, y también porque tenía miedo de Mitsuki.

Se sentó en su cama notando cómo se formó un rollo. Se lo tocó y era muy suavecito y moldeable, le gustaba. Hasta que recordó que eso no era atractivo para muchos y se sintió mal.

Tenía en la cabeza de que a Kirishima no le iba a gustar ese físico, pues el pelirrojo aparte de ser deportista y fanático de las proteínas, siempre alagaba los músculos del ojos rubíes, y cómo su abdomen en figura de reloj de arena era genial.

Seguía manteniendo sus músculos, pero de todas formas esta relleno en la zona del estómago.

Cambio sus pantalones a unos más grandes que tenía y esos si le cupieron.

En la universidad, se sentó donde siempre y sus amigos llegaron a los pocos minutos.

-Esta vez traje un poco de panqueques que mi familia hizo al desayuno ¿Quieres que yo te alimente como siempre?- ofreció Todoroki sacando el envase donde tenía dicha comida.

-Yo traje mochi de chocolate- siguió Midoriya sacando el dulce de un envoltorio.

-Esta vez no comeré- sentenció, impactando a sus compañeros.

-¿¡Eh!? ¿Por qué, Kacchan? ¡Tú amas la comida!-.

-Miren esto- el rubio levanto su camisa, cómo estaban sentados era más notable la grasa, y como su abdomen se anchó ligeramente –Esto es por comer mucho, empezaré a hacer dieta-.

Los otros entendieron, pero dejaron su imaginación flotar.

Un Katsuki gordito...

-Kacchan, por favor come- pidió poniéndole el mochi en la boca.

-Bakugou se vería muy tierno con sobrepeso- hablo esta vez Shoto.

El afectado no podía hablar por el dulce en la boca, y ya resignado se lo comió, pero rechazo los panqueques del de cabellos bicolor dejando que Izuku se lo comiera.

Sin embargo, no paraban de ofrecerle comida, lo tienen demasiado mimado. Tenía que ser fuerte y resistir todas esas tentaciones que ofrecían sus amigos.

En la hora de almuerzo, el de cabellos verdes decidió acompañarlo por primera vez, y se sentaron bajo el árbol viendo a Todoroki y a los otros jugar.

-¿No crees que deberías unirte a ellos? Así puedes entrenar- sugirió el de pecas.

-No, ocupo esta hora para estudiar, y entre mantener mis calificaciones y bajar de peso, prefiero mi carrera profesional-.

-Siempre tan aplicado, Kacchan ¿Quieres un poco de mi almuerzo?-.

-¡Para de una puta vez, no comeré lo que me ofrecen!-.

-Es picante-.

Al chico explosivo se le hizo agua la boca al escuchar eso y aceptó, Midoriya le daba de comer con los palillos, definitivamente, era picante, y le encantó.

-Deku, dame más- pidió, al parecer la madre del de ojos esmeraldas le cocino aquello porque estaba delicioso.

Se terminó comiendo la mitad del almuerzo de Izuku, pero este estaba feliz de alimentar a su amigo así que no le importó.

Katsuki era débil ante lo picante.

Sus amigos les gustaba acariciarle el estómago cómo si fuera una maravilla, lo peor es que es cosquilloso entonces les terminaba golpeando pero no paraban.

En el departamento se preocupaba de llevar ropa holgaba para así no vieran su bulto, sabe que no hay nada de malo con tener peso extra, pero estar enfrente de la persona que estás enamorado te vuelve inseguro y te hace pensar en tus imperfecciones.

Llegaron las vacaciones de verano, el pelirrojo por fin pudo descansar de sus estudios y durmió por dos días. Bakugou aprovecho ese tiempo para entrenar, sabe que en dos días no habrá un cambio notable pero lo intento.

Cuando el de cicatriz en el ojo despertó, se sentía mucho más rehabilitado, cómo si le hubieran dado una poción de vida típica de los videojuegos.

-¡Chicos, vamos a la playa!- grito apareciendo en el salón principal.

-¡Oh, es buena idea! ¿¡Quieres que arrendemos las mismas cabañas de la otra vez!?- apoyó Mina emocionada, hace poco se había comprado un nuevo traje de baño.

-¡Estaría genial! ¿Vienes, Bakugou?-.

El nombrado quería que la tierra se lo tragase, amaba la playa y el calor, pero ir a la playa significaba mostrar su cuerpo.

-No creo- respondió inseguro.

-¡Vamos, será entretenido! Kirishima y yo lo hacemos casi todos los años y es muy entretenido! ¡De seguro te la pasas bien, puedes invitar a alguien más!- animó la chica.

Se quedó pensativo, no debería rechazar algo que le gustaría hacer por miedo a ser rechazado, si Eijirou no le gustaba su cambio físico y le hace a un lado, quizás no es el hombre indicado para él.

-Esta bien- aceptó.

Sus compañeros de piso celebraron su victoria.

Arrendaron una cabaña cerca de la playa por cinco días, el rubio invito a Todoroki y a Midoriya, lastimosamente, el joven de clase alta tuvo que rechazar la oferta debido que su padre le obligó a acompañarlo en una gira de negocios. Mina invitó a Sero y a Uraraka, que la conocía al ser ambas amigas de Kirishima, y este último trajo a Kaminari y a Tetsutetsu.

Eran muchos, pero se las arreglaran.

La cabaña era bastante grande, y cómo tenía dos baños, las habitaciones eran pequeñas. Solo podías ir para dormir.

De los dos cuartos, uno tiene una cama de dos plazas donde dormirán las chicas, y el otro posee un camarote y dos camas de plaza y media.

Izuku, como ser inteligente que es, fue el primero en entrar a la cabaña y pedir la cama de arriba del camarote, Sero también se apresuró y eligió la cama de abajo.

-Yo puedo dormir en una cama de plaza y media con Bakugou- se ofreció Kirishima.

-¿¡Eh!? ¿Por qué no con alguno de los otros dos?- pregunto el ojos rubíes, porque de seguro no podría dormir con su corazón latiendo tan rápido.

-Bueno, Tetsutetsu y yo somos muy grandes, no cabríamos juntos. Kaminari es más pequeño pero se mueve mucho, así que prefiero estar contigo ¡Aparte, eres mi mejor amigo!- explico siendo razonable.

Y tenía razón, los dos estudiantes de pedagogía apenas cabrían en esa cama si estaban juntos, y nadie quiere dormir con una persona que se mueve más que una niña endemoniada siendo exorcizada.

-¡Si, estoy con Tetsutetsu!- festejaba Denki, le agradaba mucho su amigo.

-Siento que no podre dormir...- decía este con pena.

Eran las 12 de la mañana, acomodaron sus cosas y empezaron a cocinar para el almuerzo.

-¡Wow, eres muy bueno cocinando, Bakugou!- decía Uraraka sorprendida.

-¿¡Que esperabas!? ¡Soy perfecto en todo!-.

-Absolutamente- afirmo Midoriya.

-No puedo argumentar en contra de la verdad- le siguió Mina.

-Bakugou no necesita perfección, la perfección necesita a Bakugou- continuo Kaminari.

-Un mundo sin Bakugou es un mundo en que no vale la pena vivir- esta vez hablo Sero.

-A veces cuando lo veo, me confundo y pienso que estoy contemplando a dios- comento Tetsutetsu.

-Es bueno saber que todos estamos de acuerdo en algo- finalizo Kirishima.

-¡Seran un grupo de idiotas!- exclamo Katsuki muy avergonzado por lo tonto que son sus amigos.

Ellos solo reían por lograr sonrojar al chico explosivo.

A las dos de la tarde el almuerzo ya estaba listo y comieron con muchas ganas, a las tres decidieron cambiarse e ir a la playa. El joven proveniente de la isla por un momento dudo, se miró en el espejo del baño logrando más estrés al notar las curvas en su abdomen. Igualmente agarro la poca confianza que se tenía y se puso el traje de baño, siempre manteniendo la camisa holgada. Después vera si se mete al agua o no.

Acomodaron dos sombrillas porque en una no cabrían todos y se sentaron abajo empezando a ponerse el bloqueador solar.

Y o dios mío.

Bakugou quería echarles a todos crema para protegerse del sol, porque esos cuerpazos eran de otro mundo.

Incluso Deku tenía unos músculos marcados y unas cicatrices en el brazo derecho que nunca se las había visto, cuando este le pidió que le echara bloqueador en la espalda, lo hizo con gusto.

-Kacchan ¿No quieres que también te eche a ti?- pregunto el de pecas cuando su amigo finalizo.

-No creo meterme al agua-.

-Incluso si no te metes, lo mejor es que te pongas el protector solar. Tu piel es muy blanca, puede hacerte daño- decía preocupado.

-Tch, esta bien-.

El de cabellos verdes sonrió y se posiciono detrás de su amigo, esperaba que se quitara la camisa, pero este solo levanto hasta dejarla a la nuca e intentaba ocultar su estómago con sus piernas y brazos.

Midoriya entendió de inmediato.

-No debería darte vergüenza Kacchan, tú eres hermoso- dijo untándole la crema.

-Cállate, no quiero hablar de eso-.

-...Esta bien-.

Mientras esparcía el bloqueador, el de cabellos grises se acercó comenzando a estirarse para calentar su cuerpo.

Por segunda vez, o dios mío.

El ojos rubíes no podía quitar su mirada de encima, el cuerpo del rival de Eijirou era demasiado. Es alto, tonificado, músculos bien marcados, incluso más que los del pelirrojo, y su cara no era de su total desagrado.

Si no estuviera tan enamoradísimo de Kirishima, saltaría a por ese hombre en ese mismo momento.

Sus pensamientos oscuros fueron interrumpidos por el de ojos esmeraldas.

-Ya termine ¿Quieres que te eche en la cara también?-

-Ehh si- dijo algo desconcentrado aún.

En unos minutos más ya todos se pusieron el protector solar y estaban esperando a que se secara un poco para luego meterse al agua.

-Kaminari y yo tomaremos un rato el sol, así que cuidaremos las cosas, ustedes pueden ir al agua- comento Ochako con una sonrisa.

-¡Genial!- grito el pelirrojo empezando a correr dirección al océano, seguido por todos menos Katsuki.

-¿No piensas ir, Bakugou?- pregunto la castaña.

-De seguro esos idiotas volverán sedientos, voy a ir a comprar una bebida- evadió la pregunta levantándose.

-¡Es buena idea! Esperaremos aquí- decía la castaña despidiéndose, el hizo un gesto y se marchó.

Había visto uno de esos típicos bares una barra al aire libre, recordando y tambien vendían refrescos, de seguro les iba muy bien.

Al llegar, vio que estaba la zona de la barra y la de la tienda, fue a la segunda.

Se compró una Coke de tres litros y unos vasos de plástico, se iba a marchar pero siente que alguien le toca el hombro.

Se gira y se encuentra con un joven bastante alto de ojos negros con una sonrisa pequeña, su cabello se parecía mucho al de Midoriya, solo que era completamente negro.

-Disculpa ¿Te conozco?- inició conversación.

-Ehhh ¿no?-.

El más alto se acercó más a su cara con una expresión muy concentrada.

-¡Juro que sí! Nunca me olvido de gente bonita-.

-¡Espera un minuto! Primero ¿¡Quien mierda eres!?- grito ya nervioso.

El joven se alejó por fin.

-Perdón por mis modales, me llamo Shindo You, un gusto- se presentó ofreciendo su mano.

Fue rechazado cuando el más bajo la alejo con un golpe.

-No sé qué rayos pasa contigo, pero vete a la mierda-.

Se fue del lugar malhumorado, no le gustaba cuando completos desconocidos invadían su espacio personal como si nada.

Aunque si lo pensaba mejor, ese chico no estaba mal, su cara es muy hermosa y su sonrisa no estaba mal a pesar de ser falsa. Y por lo poco que pudo ver, su cuerpo también tenía uno que otro músculo, pero no tan exagerados como los de sus amigos.

Volvió y dejo las cosas.

-¿Eh? Bakugou ¿Quién es tu amigo?- pregunto Uraraka.

-¿Cuál amigo?-.

-¡Soy Shindo You!- se presentó nuevamente.

El estudiante de química al escuchar su voz salió volando lejos.

-¡¿Me seguiste, retrasado de mierda?!-.

-Está claro que si ¿De qué otra forma hubiera llegado aquí al mismo tiempo que tú?-.

-¡Estas acosándome, puedo denunciarte por eso!-.

-No eres una jovencita, no te tomaran enserio-.

Katsuki se acercó a la castaña.

-Ve tú y diles que te está acosando- le susurro sabiendo que con su apariencia tierna le darán prioridad

-¡Eso está mal Bakugou! Aparte, no entiendo que pasa- dijo ella confundida.

-No entiendo nada, pero el sol esta increíble- cometo Denki no importándole nada.

Volvió a hablar el de cabellos azabache.

-Mira, lo lamento, no quería parecer un acosador ni nada parecido. Solo que en verdad me das curiosidad y si no hacía algo al respecto me quedaría con la duda el resto del verano- decía apenado.

-¡Ya te dije que nunca te he visto en mi vida, déjame en paz!-.

-Umm... quizás tienes razón y me confundí. Perdón-.

-¿Primo You?- se escuchó a una tercera persona llegar, los jóvenes le miraron.

-¡Izuku, cuanto tiempo!- saludo el más alto yendo por su familiar.

El rubio quedo escéptico.

Esos dos tipos de cabellos desordenados eran primos, por algo se parecen tanto.

-¿Qué haces aquí You? Tú vives en Kioto- pregunto Midoriya.

-Bueno, unos amigos me invitaron aquí para el verano, no espere encontrarte aquí- explicó, en eso, su mente da un click -¡Ah! ¡El chico rubio! ¡Lo vi en tus publicaciones de Instagram! Por eso me parecía conocido... ustedes son amigos- dijo por fin descubriendo la verdad, sintiéndose aliviado.

-¿Te refieres a Kacchan? Conociéndote de seguro lo molestaste mucho-.

-¡Ya me disculpe!-.

Mientras conversaban, el ojos rubíes estaba en un dilema. Su homosexualidad estaba muy potente, y ahora al descubrir que esos dos eran primos le fascino bastante, ahora podría considerar al de ojos negros cómo un conocido.

Shindo apareció al frente suyo y le agarro ambas manos juntándolas.

-¡Lamento mucho el molestarte, es un gusto conocerte!- dijo con una sonrisa.

"Por Kamisama estrújame en tus brazos"

-Vete a la mierda- dijo a pesar de estar pensado todo lo contrario.

-Ja, tienes tú carácter, me gusta-.

Se separaron.

-¿Entonces cuánto tiempo estarán por acá?- pregunto el mayor.

-Unos cinco días, y tú?- interrogo esta vez del de pelo verde.

-Estaré toda la semana, mi jefe fue amable y me permitió también tener vacaciones en navidad, el año pasado no tuve esa suerte-.

"Ya está trabajando, es más adulto que nosotros"

-Ya veo, que bueno por ti-.

De repente, llega Kirishima algo mal, Bakugou se preocupó de inmediato y fue a su dirección.

-¿Qué te paso Kirishima?-.

-Nada grave, solo que en una trague mucha agua de mar y se me reseco la boca por la sal, casi vómito- explico un poco avergonzado.

-Debes hidratarte, compre una bebida hace poco pero lo que necesitas es agua potable, sírvete por mientras la soda mientras voy a comprarte agua sin gas-.

-Muchas gracias Bakugou- agradeció con una sonrisa que le costó hacer.

Katsuki le devolvió la sonrisa al estar más relajado, dejo al de cabellos rojizos sentado en una toalla y se marchó a comprarle una botella individual.

-A él si no le conozco- dijo Shindo, captando recién la atención del estudiante de pedagogía.

-¡Oh, hola! Mu- se quería presentar, pero el de pelos azabaches le detuvo.

-No deberías hablar ahora, tu garganta esta reseca. Espera hasta que te sientas mejor. Por mientras, yo soy Shindo You, un gusto conocerte- le ofreció estrechar las manos, acepto el gesto y se sonrieron.

Izuku le comento que era su primo mayor, mientras que el de pecas tiene 23, el más alto en Mayo cumplió sus 27. Había estudiado prevención de riesgo y trabaja en una empresa de construcción donde tenía que vigilar que los materiales y los espacios utilizados sean óptimos y de buena calidad.

Detuvieron la conversación cuando vieron al de ojos rubíes regresar con la dichosa botella con agua. Se sentó al lado de Eijirou dándole el refresco que tanto necesitaba, al tomarlo se sintió mucho mejor y su garganta volvía poco a poco a ser normal.

-Mira que eres bruto, uno siempre se debe andar preocupado de ti- comento con una cara molesta el rubio, pero a la vez acariciándole el cabello a su amigo.

-Je, perdón-.

-¿Son pareja?- pregunto Shindo curioso –Que sepan que yo soy bisexual, así que no se sientan mal con confesarlo- sonrió.

Los jóvenes se sonrojaron con gran intensidad.

-¡No lo somos!- gritó Bakugou lanzándole arena al mayor.

"Al menos, no aún"

-Bakugou y yo solo somos mejores amigos- respondió el pelirrojo nervioso.

Al decir eso, el estudiante de química puso una cara frustrada, chaqueó molesto y miro para otro lado.

You se percató de esto.

-¡Oh, ya veo, perdón. De nuevo saque conclusiones precipitadas! Es que sus miradas y muestras de cariño hacían que parecieran una pareja total- confesó con una sonrisa que disimulaba ser inocente.

-¿¡Que tal si te vas a la mismísima mierda de una puta vez!? ¡Te lo he pedido desde el primer minuto en que te conocí!-.

-Es verdad, jaja, no tienes nada de paciencia –se rascó la nuca- Cambiando el tema ¿Y tú cómo te llamas?- pregunto refiriéndose al de cicatriz en el ojo.

-Soy Eijirou Kirishima...- aún estaba avergonzado.

-¡Kirishima, necesito un favor, así que acompáñame!- y antes de que el menor pudiera responder, le agarro de la muñeca y se largó corriendo ignorando las quejas de Katsuki que se quedó atrás.

-¡Wow! No era necesario arrastrarme así- dijo el pelirrojo liberándose del agarre.

-Tienes razón, pero quiero darte un consejo-.

-Oh ¿Qué es?-.

-Deja de ser tan ignorante a lo que tienes al frente tuyo hombre. Recién te conozco, pero se ve a kilómetros que eres alguien muy ingenuo y que no entiende muchas cosas, no digo que eso sea malo, pero si sigues así perderás una gran oportunidad- decía con una cara mucho más seria.

-¿Eh? ¿...De qué estás hablando?- no comprendió a lo que se refería.

-Agh, solo te digo esto. Bakugou no estará ahí para ti toda su vida a menos que actúes, cuando empieces a comprenderlo más, búscame en este lugar en que estamos ahora mismo de pie. Estaré toda la semana, y te advierto, si no llegas a comprender nada después de cinco días, me enojare, y eso no es para nada recomendable. Hasta mañana- se despidió alejándose del lugar.

Eijirou se quedó un tiempo en blanco sin saber a qué había venido todo eso.

"¿Bakugou no estará siempre ahí para mí?" fue lo que llego a sus pensamientos, y de alguna forma, pensar en eso le hacía sumamente triste.

Cuando volvió con los demás, le preguntaron por Shindo y el estudiante de pedagogía solo dijo que se marchó después de decirle unas cosas, no preguntaron más y siguieron con el día.

Cuatro días pasaron en un abrir y cerrar de ojos, donde todos lo disfrutaban en grande, pero esta vez tienen fichado a cierto joven con personalidad explosiva.

Ya era tarde, el cielo se estaba tornando naranja, y todos andaban molestando a Katsuki que era el único que no se había metido al mar en todos esos días.

-¡Que no quiero!- exclamaba empujando a los que le agarraban.

-¡Vamos Kats, ni olas hay, no te vas a ahogar ni nada parecido!- intentaba convencer Mina.

-¡No es eso, se nadar muy bien!-.

-¡Entonces no tienes ningún problema!- animo Sero.

Entre los chicos, agarraron al rubio y lo levantaron evitando las patadas y golpes.

-¡No lo hagan, bastardos, los matare a todos!- ni siquiera le quitaron la camisa y lo lanzaron al agua.

Estaba fría, se levantó rápido intentando inútilmente abrigarse con sus brazos.

-¡Muéranse todos!-.

Nadie escucho el grito de guerra del joven explosivo y se felicitaban uno a los otros por lograr su cometido. Bakugou se quedó pensando de que sus amigos siempre terminaban ganando de una forma u otra.

Al notar de que su ropa se estaba ajuntando a su piel, se agacho rápidamente para que Kirishima no viera su abdomen.

Midoriya aún no comprendía porque rayos Kacchan le daba vergüenza su figura, si es alguien muy lindo sea como sea.

-¡Bakugou, vayamos hasta el fondo!- animó el de dientes de tiburón.

-¡No quiero!-.

-Por favor- pidió con ojos de cachorrito, eso siempre funcionaba.

-Ugh, okey-.

Los demás estaban muy cansados entonces se quedaron en la orilla haciendo castillos de arena.

La playa ya se estaba vaciando, pues pronto iban a ser las seis de la tarde y nadie quería pillarse un resfriado, pero como ellos arrendaron una cabaña cercana, podían regresar con solo caminar unos diez minutos por lo que no tenían prisa.

Nadaron tan lejos hasta que llegaron a las boyas que marcaban el límite, el mar estaba tan tranquilo que era relajante, y los colores cálidos del cielo reflejados en el mar hacía que todo se viera más hermoso.

Apoyados en las boyas, Kirishima vio de reojo al que considera su mejor amigo, este estaba admirando el atardecer con una pequeña sonrisa, su cabello mojado tapaba gran parte de su cara y su ropa que estaba afuera del océano se pegaba mucho a él, el brillo del sol de alguna forma lograba que su piel, cabello y ojos brillaran más de lo usual.

"Bakugou es... realmente bello"

Quedando con ese pensamiento, recordó los hechos de la navidad pasada con el muérdago, sonrojándose levemente.

"Quiero repetirlo"

-Bakugou, aguanta la respiración- pidió de la nada.

-¿Por qué?-.

Mientras hacia la pregunta, el pelirrojo se sumergió en el agua, y en unos segundos el ojos rubíes sintió que le tiraron los pies también terminando sumergido.

Abrió los ojos con dificultad, debajo del bajo del agua, Eijirou está encima suyo, sus miradas de color carmesí se encontraron y con lentitud el más alto se acercó a su rostro.

Se estaban besando por segunda vez.

Y esta vez, bajo el agua salada que les brindaba el basto océano.

Katsuki estaba confundido.

El chico que amaba le acaba de robar un beso.

Olvidándose por un segundo que estaba en el mar quiso respirar, pero se empezó a ahogar, su amigo al notar esto lo agarro y salieron del agua abrazados, volviendo a tener aire en sus pulmones.

Al regularizar su respiración se miraron nuevamente.

-Kirishima... ¿A que vino eso?-.

-...No lo sé, solo quise hacerlo- respondió con sinceridad mirando hacia abajo, confundido consigo mismo.

-¿Qué exactamente soy para ti?-.

Silencio.

Solo se escuchaba el sonido de la marea.

Eijirou no comprendía esas cosas, recordó las palabras de Shindou por un segundo.

"Cuando lo comprendas, ven a hablar conmigo" algo así había dicho.

-Lo lamento, no lo sé, solo que eres mi mejor- contesto con la verdad. No iba a inventarse una excusa, si iban a tener un problema, lo enfrentaría como un hombre.

Fue empujado con brusquedad.

-No... ¡No te atrevas a jugar así conmigo, pedazo de imbécil!- exclamo con furia y comenzó a nadar de vuelta a la orilla.

El pelirrojo quedo más confundido que antes.

"No estoy jugando contigo... pero es verdad que hacer ese tipo de cosas cuando no sé lo que siento ni las consecuencias que dará, es bastante egoísta. Perdóname Bakugou... no quería lastimarte"

A los minutos también decidió volver a tierra firme, al salir del agua no prestó mucha atención a sus amigos y camino a cierto lugar destinado.

Vio al de cabellos azabaches esperándolo con los brazos cruzados, cuando estaban de frente el mayor hablo.

-¿Y? ¿Qué descubriste?- pregunto.

-Que no comprendo muchas cosas... dime ¿Cómo sabes que te gusta alguien?-.

You sonrió, al parecer al final y entendió algo.

-Caminemos por la playa y te explicare lo básico-.

Siguió sus pasos escuchando atentamente.

Esa noche, Katsuki durmió con Midoriya, quien no le importó mucho pero le preocupaba él porque su amigo lo quiso así, sin embargo, notó que andaba sensible por lo que preguntaría otro día.

Al día siguiente volvieron a sus hogares y en la siguiente semana a clases.

El joven explosivo comenzó a entrenar para el gran disgusto de Shoto e Izuku.

Pero tenía que hacerlo, en invierno visitaría a sus padres y no quería ser el objeto de burla de Mitsuki por todas las vacaciones.

Andaba peleado silenciosamente con Kirishima, y realmente quería estar solo, por eso no invito a nadie a ir con él a la isla

Mientras tanto, el estudiante de pedagogía estaba teniendo el mismo dilema que había tenido el de ojos rubíes hace dos años.

Su orientación sexual.

La verdad, a él no le importaba ser homosexual, pues sus madres lo son y ellas lo aceptarían sea cuales sean sus gustos, sin embargo, nunca realmente se lo planteó,

Nunca había mostrado interés sexual ni por mujeres ni por hombres, pero podía identificar cuando alguien le parecía atractivo y cuando no.

Estuvo meditando todo su historial de intereses amorosos, y no pillaba nada relevante, pero de algo si se dio cuenta.

Le encantaban los hombres rudos, ellos eran su talón de Aquiles, su debilidad.

En cambio con las mujeres... las encontraba bonitas y adorables, pero ninguna ha logrado dejar embobado al chico o hacer que admirara su físico por un gran tiempo cómo le había pasado con muchos hombres.

Su primer interés fue por un deportista que se apodaba Crimsom Riot, recordaba verlo en la televisión y no poder despegar su vista a la edad de 13 años, edad donde los niños empiezan a despertar los intereses sexuales. Luego en el colegio cuando se cambiaban el uniforme a la ropa de deporte, recordó que se quedaba mirando el cuerpo de sus compañeros, y nunca le intereso cuando ellos decían ideas de poder colarse a ver el camarín de las chicas. Y ya en la universidad, conoció a Bakugou que era el hombre más masculino y sexy que ha podido presenciar en su vida.

¿Era homosexual?

Lo más probable.

Pero ser homosexual no te hace automáticamente enamorarte de cada hombre que vez, ¿en verdad amaba a su mejor amigo?

Quería meditar más sobre aquello, pero ese semestre tenía que entregar su tesis y eran sus últimas clases de universidad, pronto se iba a titular y tendría que empezar a buscar un trabajo, los sentimientos no eran su mayor prioridad.

Al pasar de las semanas, las cosas se fueron calmando entre ellos pero seguían sin hablarse a menos que fueran para cosas necesarias de la ida cotidiana, cómo pedir botar la basura o pasar la sal, etc.

Con cada mes, el rubio medía su abdomen y se apreciaba cómo sus músculos volvían a ser igual que antes, hasta que llego el día en que volvió a su figura perfecta.

Ese día, Todoroki y Midoriya lloraron por la pérdida de grasa de su amigo, pero al menos los pechos seguían ahí.

Terminaron el décimo semestre y los estudiantes de pedagogía por fin se pudieron titular volviéndose oficialmente profesionales, muchos de sus amigos asistieron y las mamás del pelirrojo también estaban ahí.

Se dieron felicitaciones y tuvieron un banquete en el departamento. Tambien estaban Tetsutetsu y Uraraka, esta última por fin podría cumplir su sueño de ser profesora de física.

Bakugou fue a su habitación, encontrándose con el perro rojo de peluche que se tanto parecía a su amado. Se acostó en la cama abrazando el obsequió que estaba hecho con tanto amor, y como si la hubiera invocado, apareció Red maullándole para luego subirse a la cama y acostarse en su cabeza. Es como si hubiera sentido que el humano necesitaba compañía.

A pesar de todo, seguía enamoradísimo de Kirishima, y odiaba que el tipo fuera tan idiota.

Sabía que no había sido su intención lastimarlo, pero de todas formas aún le dolía el que después de besarlo de esa forma le volviera a decir que eran mejores amigos.

Era un rechazo horrible, pero al menos hay peores.

Cerró los ojos imaginándose a ellos empezando a salir, casándose y hasta adoptando niños, soñar no costaba nada.

Llegaron las vacaciones de invierno, y el estudiante de química estaba empacando las cosas que necesitaría llevar a la isla. Cuando de repente, abren su puerta.

-Bakugou... ¿puedo ir a dejarte? Quiero despedirme de ti en la estación- decía Eijirou un poco nervioso.

El más bajo se lo que pensando.

-Está bien, pero no esperes nada de mí, sigo enojado-.

-Lo se...-.

Y con ese corto intercambio de palabras, se dirigieron a la estación de trenes en silencio, no se miraban y ninguno trataba de iniciar conversación, en la boletería el ojos rubíes compro su pasaje y caminaron hasta llegar al lugar donde el tren tenia las puertas abiertas, ambos suspiraron.

-Kirishima, déjame dejarte claro que no te odio, solo es que me sentí un poco usado por ti. Sé que no era tu intención pero de todas formas me fastidia ¿Lo comprendes, no?- habló mirando a su amigo directamente a los ojos.

-Comprendo, si eso me pasara a mí también me sentiría como tú, perdóname, soy un hico muy ignorante- respondió con una sonrisa muy falsa, cosa que le disgusto a Katsuki.

-Tch- con rapidez, saco un cuaderno y un lápiz, escribiendo algo en una hoja aleatoria. La saco y la dobló entregándosela a de dientes afilados –No la habrás hasta que el tren desaparezca de tu vista-.

-¿Eh? ¿Por qué?- pregunto confundido. El contrario guardo sus cosas.

-Eres un hombre, prométemelo que lo haras-.

-...Esta bien-.

Las puertas pronto iban a cerrar, entonces Bakugou actuó rápido.

Agarro a Kirishima de las mejillas y le implanto un beso brusco en los labios, y en menos de dos segundos salió corriendo entrando al tren, que cerró sus puertas al instante.

El recién graduado no se lo vio venir para nada, quedo un tiempo en blanco hasta que reacciono, recordando el papel doblado que tenía en mano, sin embargo, había dicho que lo abriría cuando ya el tren se perdiera de vista.

Hecho que ocurrió unos cuatro minutos después.

Miro aquella hoja cómo si su vida dependiera de ello, la comenzó a abrir tranquilamente pero sus manos sudaban mucho. La estiró hasta quedar en su forma original, admirando el mensaje que Katsuki escribió.

Juró que su corazón dejo de funcionar por unos segundos.

"Te amo"

-¿...Que rayos Bakugou?- decía con una sonrisa y los ojos llorosos –Mira que darme esto e irte-.

Abrazo el papel mientras estabilizaba sus emociones.

Su corazón de repente aceleró y tenía una gran cantidad de emociones en su interior.

Ahora lo entendía.

El ama a Katsuki Bakugou.

Empezó a correr dirección a su hogar mientras llamaba a Yaoyorozu, según tenía entendido, Bakugou al único que le había dicho donde vivía era al conductor de la limosina de la joven adinerada. Sus amigos en sí no lo sabían. La de cabellos negros contestó.

-¡Yaomomo, necesito un favor!- pidió no dejando de correr.

-¿Kirishima? ¿De qué trata?-.

-Es algo muy importante para mí, en verdad necesito que el chofer que te llevo a ti y a los demás a la isla de Bakugou hace dos años me diga al menos el nombre de la isla ¡Es de vida o muerte!-.

Se escuchaba tan desesperado que preocupo a la mujer.

-¡No te preocupes! Incluso puedo hacer que él te lleve si es un asunto tan urgente, pero después me tendras que dar explicaciones-.

-¡Muchas gracias Yaomomo, te debo una grande! ¿Dónde lo encuentro?-.

-Hare que vaya a tu departamento, estará ahí en una hora-.

-¡Entendido, en verdad muchas gracias!- colgó y acelero el paso, tenía que arreglar sus maletas, no iba a ir allá con solo lo que tenía puesto, así solo lograría causar molestias.

Tal como su compañera le dijo, el conductor estaba ahí después de una hora. Se subió y le pidió que fuera lo más rápido que pueda pero sin romper los límites de velocidad.

-Me siento como típico taxista de película que sobornan para escapar de un grupo de delincuentes o la policía- comento el conductor entretenido, era rubio y... juraba que le salían brillos alrededor de la cara.

En el viaje, por chat preguntaba cómo era la casa del joven explosivo y que caminos tenía que tomar para llegar ahí, no quería llegar a la isla y no saber donde ir, luego de ya aprenderse las cosas de memoria, pensó en que decir.

El tren demoraba 7 horas, y en la limosina unas 9, pero cómo iban rápido sería bueno que bajara a ocho.

Se detuvieron en una que otra bencinera para satisfacer necesidades y seguir con el gran viaje.

¿Desde hace cuánto estaba enamorado de Bakugou?

No lo sabe con exactitud, de hecho, es difícil saber el día y hora exacta en que te enamoras de alguien, ya que normalmente siempre el sentimiento sale de la nada.

Pero la primera vez que sintió algo muy fuerte que recuerda, es cuando lo vio comiendo bajo el árbol de cerezo, esa imagen nunca se le olvidó.

Suspiraba y sonreía como tonto enamorado, y se preguntó que había visto el rubio en él. No se consideraba muy atractivo, y de seguro su ingenuidad es demasiado molesta, tampoco sabe actuar cuando de amor se trata porque nunca tuvo la necesidad, es un inexperto total.

Katsuki es su primer amor.

Al notar lo cursi que se escuchaba eso, se puso colorado.

Más y más horas pasaban, se estaba durmiendo un poco hasta que nota que el auto se detiene.

-¡Ya estamos aquí!- avisó el conductor. El pelirrojo al escucharlo se despertó en un instante, agarro sus cosas y salió de la limosina.

-¡Muchas gracias por traerme, algún día devolveré el favor!- agradeció y partió corriendo, recordaba todo el recorrido que Momo le indico, y siguiendo sus indicaciones, corriendo por una media hora, llego a una casa de color blanco con detalles grises, es el hogar de la familia Bakugou.

Antes de llamar a la puerta, se peinó un poco y dejo que su sistema descansara un poco de la maratón que corrió, al ya sentirse mejor toco el timbre.

En unos segundos apareció un hombre con cabellos castaños y lentes negros, que al verlo quedo confundido por no reconocerlo.

-Mucho gusto, soy Eijirou Kirishima ¿Esta Katsuki Bakugou aquí?- pregunto nervioso.

-Oh ¿Eres amigo de Katsuki?-.

El menor asintió.

-Qué extraño, no dijo que traería visitas, pero lamento decir que no esta aquí por el momento, hace unos veinte minutos fue a la montaña. Puedes esperarlo acá-.

-¡Es urgente! ¿Puedo dejar mis maletas no más? Debo decirle algo muy importante- pidió con un brillo determinado en sus ojos.

-Okey, no veo problema-.

El de cicatriz sonrió agradecido y dejo sus cosas. Partiendo en dirección a la montaña que se veía a lo lejos.

No salió hace una hora así que podría alcanzarle en el sendero si corría con todo lo que tenía y el rubio caminara relajado.

Sus pulmones dolían y ya no paraba de sudar con tantas veces que ha estado corriendo ese día, incluso el gélido invierno y la repentina lluvia que comenzó no lo detenían, de seguro luego se iba a resfriar o caería en fiebre pero no le podía importar menos.

En aproximadamente 40 minutos, pudo divisar a su amado, sonrió ampliamente.

Bakugou al escuchar que alguien corría a su dirección, cuando esta persona lo toco, por instinto le agarro la muñeca, lo levanto por los aires y estampándolo de espalda contra el suelo por mero instinto, se levantó algo asustado de su atacante pero al ver que trataba de aquella persona con la que apenas de acababa de confesar quedo atónito.

-¿¡Que cojones haces aquí, Kirishima!- gritó confundido.

-¡Yo... vine, porque...!- no puede hablar con claridad, entre que esta cansadísimo y el ojos rubíes le hizo una llave que le saco mucho más aire, apenas lograba respirar. Aparte, la lluvia lo tenía todo mojado y su ropa pesaba. En conclusión, está debilitado.

El estudiante de química comprendió en la situación deplorable en la que se encontraba su amigo y decidió relajarse, se agachó a su lado tocando las mejillas y frente del pelirrojo, está ardiendo. Pero se debía al gran calor físico por correr tanto, muchas gotas que creyó que eran por la lluvia en verdad era sudor... asqueroso.

Eijirou a pesar de no poder hablar con claridad, miraba al más bajo con profundo amor y manteniendo la boba sonrisa en su cara.

-Realmente eres un idiota, agradece que te amo y no te dejaré moribundo a pesar de que estés lleno de barro y sudor-.

Agarro un brazo del deportista, lo paso por detrás de su nuca y con la otra mano le agarro de un costado del abdomen. Así llevárselo cargando.

La casa estaba a una media hora, pero por culpa de que uno estaba débil se demorarían al menos 50 minutos, a los 20 minutos bajo la lluvia decidieron tomar un descanso en un templo que hay en el camino, se sentaron en el suelo al borde de las escaleras.

El más alto se moría de frió, no tenía una parca como el rubio y estaba todo mojado.

Katsuki aprovechando que estaban quietos, de su gran mochila sacó su saco de dormir y envolvió al contrario en esta para que agarrara calor. También tiene una toalla donde le comenzó a secar el pelo y la cara con delicadeza.

Kirishima estaba con su cabello caído, dándole un aspecto adorable.

-Gracias Bakugou, siempre te preocupas por mi incluso cuando solo causo molestias- dijo ya mucho mejor.

-Tch, deberían darme un premio por aguantar todas tus estupideces-.

-Jaja, me aseguraré de eso-.

Silencio.

El sonido de la lluvia inundaba el ambiente, siendo incómodo.

-¿Por qué estas aquí?- inició el originario de ese lugar.

-¿No es obvio? Por tú confesión ¿En verdad crees que un testarudo cómo yo no hubiera hecho nada al respecto y solo esperar a que regresaras?-.

-No... pero tampoco pensé que fueras tan idiota para aparecerte así de la nada y correr con lluvia-.

-Es porque soy un estúpido- comento sonriendo.

-...No digas esas cosas de ti mismo, solo yo puedo decírtelo- gruño sentándose como bolita.

El de piel más morena se acercó apegándose a la persona que ama, buscó la mano del otro y al encontrarla la tomó y la besó.

-Yo también te amo, Katsuki-.

Ante la confesión, Bakugou sintió ganas de llorar, y con su mano libre se tapó la boca conteniendo el llanto.

-Te demoraste en saber que me amas, pedazo de imbécil- alcanzo a decir con voz quebrada, mientras lagrimas salían de sus ojos.

-Perdón ¡Pero no llores Bakugou, me haces llorar a mi!- se quejó el otro que también empezó a lagrimear.

-¡Cállate mierda, déjame expresarme!-.

-¡Lo siento!-.

Luego de un momento se calmaron, Katsuki bajo la mirada sintiéndose mal.

-¿Cómo rayos te puedes enamorar de un tipo cómo yo?-.

-¿Eh?-.

-Tengo un carácter de mierda, me enojo por todo, muchas veces recurro a la violencia, no paro de gritar, soy muy estricto y no me gusta demostrar cariño- se sinceró –Mereces a alguien mejor-.

-Bakugou...-.

Le dio un golpe en toda la cabeza.

-¡Mierda, eso duele pedazo de basura!- exclamo adolorido el rubio, tocándose la zona dañada con las manos en un vano intento de quitarse el dolor.

-¡Me enojé! ¡Eres la primera persona de la que me he enamorado en mi vida, entonces que te digas esas cosas me molesta! ¿¡Piensas que me enamore de un Bakugou falso que sonríe a todo el mundo y es amoroso?! ¡No! ¡Me enamore de un Bakugou gruñon, gritón, bruto y con carácter explosivo! –gritó enfurecido, tratando de calmarse –Yo soy feliz con los pequeños detalles que haces... y no eres tan malo como piensas que eres, eres inteligente, te preocupas de tus amigos, soportas muchas estupideces que hago con los demás, sabes que momentos uno debe ser serio y cuando no. Si tienes muchos amigos es porque aman cómo eres ¿no? Yo te amo porque eres tú-.

Finalizo mirándole con mucha seriedad y directamente a los ojos.

El pobre corazón Katsuki estaba saltando a todos lados, nunca le habían dicho algo parecido.

Se lanzó abrazando al pellirojo, ocultando su cara en el pecho mojado de este.

-¿...Quieres ser mi novio?- pregunto bajito, el más alto apenas lo pudo escuchar.

-Por supuesto- respondió.

Se miraron nuevamente y se besaron tímidamente, la felicidad que sentían en ese momento era incomparable. Se separaron y mantuvieron abrazados.

-¿Sabes Bakugou? Al principio tenía miedo de tener sentimientos amorosos hacía un hombre- confesó apenado.

-¿Eh? ¿Porqué? Tus madres son pareja y tus amigos se ven de mente abierta-.

-Lo sé... pero desde pequeño he visto cuanta intolerancia hay hacía las parejas homosexuales, muchas veces cuando era pequeño y salía con mis mamás, una que otra persona nos gritaba cosas de odio o le decían a ellas que yo crecería con muchos problemas mentales al no tener una figura paterna, haciéndolas inseguras. Incluso en una rompieron al pensar que me influenciaban de mala manera ¿Qué tonto, no? Recuerdo a mi mamá llorando al sentirse tan sola. Mi padre murió cuando yo tenía solo dos años, fue una perdida muy trágica y mamá solo se mantenía estable por mi, entonces apareció mi madrastra y la sacó adelante, entonces perder a quien te apoyo por tanto tiempo solo por creer las tonterías de los demás fue duro. Menos mal luego volvieron ignorando todo lo negativo y me criaron sin importarles los que los demás decían. Sin embargo, toda esa situación me altero mucho y pensé "Yo no quiero pasar por todo eso", por eso tenía miedo de enamorarme de un chico- explicó ocultando su cara en los cabellos del rubio cenizo.

El de piel blanquecina escuchó todo atentamente, él también tenía miedo, pero no por las mismas razones, sin embargo, comprendió.

-¿Tienes miedo ahora?-.

-...No- contesto con una sonrisa.

-Bien-.

Se mantuvieron abrazados hasta que paro de llover, Kirishima se sentía mucho mejor así que ya podía caminar por sí mismo, ocurrió el extraño milagro de que el cielo se despejo luego de la lluvia, ya era de noche y las estrellas se podían apreciar con claridad.

-Antes que pensaba que había sido el peor día para confesarnos, pero esto no está mal- dijo Katsuki mirando el cielo estrellado.

-Al final todo mejoró, aunque termine llenando de barro tu saco de dormir. Lo lamento- se disculpó caminando con dicho objeto aun abrigándolo.

-Esa cosa se puede lavar-.

Los charcos dejado por la lluvia reflejaban el cielo nocturno, haciendo la ilusión de que caminaban por las estrellas.

Cuando regresaron, regañaron al rubio por salir incluso cuando le avisaron de que iba a llover, y también porque su amigo estaba enfermo por ir a buscarlo.

Se bañaron por turnos y se abrigaron ya sintiéndose mucho mejor. Ofrecieron a Eijirou dormir en la cuarto de invitados, pero el pelirrojo se negó diciendo que dormiría con el químico, ya que cómo no esperaban visitas, tenían la habitación de invitados sin limpiar y no quería causar más molestias.

Al irse a dormir, decidieron dormir en un mismo futon abrazados, diciéndose palabras de amor.

Estaban del todo cursis hasta que se durmieron y despertaron los dos con fiebre por pasar tanto tiempo en el frió el día anterior, los mayores tuvieron que cuidarlos.

-Bakugou... quiero que pasemos año nuevo en Tokio- comento Kirishima mirando a su pareja que se encontraba acostado a su lado.

-¿Porqué?-.

-Es bueno iniciar año nuevo besando a tu pareja, y quiero hacerlo en frente de nuestros amigos así sepan que estoy saliendo con el hombre más masculino y hermoso del mundo- decía feliz.

-Pfff ¿Eres idiota? Podemos celebrarlo allá pero no hagas esa estupidez-.

-No puedo prometer que no lo haré- dijo honesto.

Rieron y a la semana ya estaban recuperados, los adultos notaron como su hijo trataba de forma diferente al pelirrojo comparado con sus otros amigos.

Aun así, pasaron la navidad tranquilos sin ningún inconveniente, y los mayores adoraron a Eijirou por su personalidad tan alegre y sociable, preguntándose cómo su hijo consiguió amigos tan geniales.

El día anterior a año nuevo, se despedían para partir a Tokio, pero antes de salir de la casa, Masaru detuvo a su pequeño.

-Hijo, quiero que sepas que estoy muy orgulloso de ti y en verdad me alegra que hicieras tantos amigos... se nota que Kirishima es alguien muy especial, es de esos amigos para toda la vida- dijo nervioso pero sonriendo, quería demostrarle cariño al menor pero ya veía que en cualquier momento le gritaba algo y se iba.

-Kirishima no es solo un amigo, es mi novio- respondió Katsuki con su cara de siempre, haciendo como si esa información no fuera la gran cosa.

-¿...Eh?-.

-¡Bakugou! ¿¡Esta todo bien!?- pregunto el joven titulado, que se había adelantado pero al ver que su pareja se detuvo le espero.

-¡Si, solo vámonos!-.

Camino hacía el más alto y se fueron hablando tranquilamente.

Masaru se quedó inmóvil en la entrada de la casa sin saber que decir.

Su hijo acababa de decirle en la cara que es gay, y que el joven con el que pasaron tanto tiempo hablando es su novio.

El de cabellos castaños no tenía problemas con los homosexuales, incluso, apoya el movimiento lgtb a pesar de ser heterosexual. Sin embargo, aquello le dolió de cierta manera.

Se preguntaba cómo Mitsuki se lo tomaría, ella no era tan comprensiva como él, pero primero, tenía que asimilarlo mejor.

Quizás debería empecer a leer sobre aquello para comprender mejor.

-¿¡Le dijiste que somos pareja!?- exclamo Eijirou muy impactado.

-Si, quería que el viejo fuera el primero en saberlo-.

-¿Por qué?-.

-Él... siempre ha sido el pilar que mantiene nuestra familia unida, sin él, las cosas podrían ser totalmente diferentes. No lo sé... siento que merecía ser el primero en saberlo, no quería ocultarle algo tan importante- comento no muy seguro de sus palabras.

-Creo que entiendo. Oye, he tenido una duda ¿Desde cuándo estás enamorado de mí?- pregunto curioso.

-No lo sé, es difícil saber una fecha exacta, pero creo que... desde que dijiste que serías mi amigo- respondió.

-¡Eso fue en nuestro primer año de universidad! ¿¡Desde hace tanto!?- decía sorprendido.

-Bueno, en ese tiempo no sabía que sentía amor por ti, cuando te besé en navidad me di cuenta, pero lo pensé por un tiempo y la primera vez que sentí cosas hacía ti fue esa vez- explicó sonrojado, le avergonzaba conversar de aquello.

-Vaya... eso es muy adorable de tu parte, amor- sonrió dándole un corto beso en la comisura de los labios.

-¡Muérete! ¿Y tú desde cuando estás enamorado de mí?- contra ataco con burla al ver lo rojo que se puso el de piel más morena.

-¡Pues! Emm... creo que desde que aceptaste a mi familia- susurro tímido, la verdad, era desde mucho antes que eso, pero no lo recordaba bien.

-Esa es rara forma de enamorarse-.

-¡Déjame en paz con eso!-.

Viajaron de vuelta a Tokio con más burlas entre medio y pequeños gestos de amor.

Para Bakugou, la isla ahora era un lugar que no sabe si será peligroso en un futuro o no por su relación amorosa, mientras que Tokio le daba la tranquilidad que deseaba.

¿En qué momento se deterioró su paraíso y la ciudad que tanto odiaba le resultaba acogedora?

Los pensamientos a veces cambian bastante rápido.

Momo esta vez hizo una fiesta en su gran mansión para todos sus amigos, así que decidieron ir para allá, aparte, tenía un gran balcón donde se podían ver los fuegos artificiales.

Kirishima le pidió a Midoriya el celular de su primo, era alguien que lo ayudo bastante en su momento, si no fuera porque habló con él, aun estaría dudando que sentía con Katsuki.

El de pecas se lo pasó, el pelirrojo le envió un mensaje presentándose y chatearon por un rato, cuando le escribió que se ahora es pareja del rubio, sus mensajes explotaron con memes de el mismo Shindo haciendo como si se caía de las escaleras mientras, al parecer, un amigo le sacaba fotos, también enviaba mensajes de voz gritando con otras tres personas y mensajes de letras escritas aleatoriamente cómo si no pudiera definir en palabras lo que sentía. Se le notaba muy feliz de haber podido ayudar y lamentaba el no poder estar en Tokio, prometiendo que en el próximo invierno estará allá.

Despidiéndose, se dirigió a la fiesta.

Bakugou conversaba con sus amigos de siempre.

-¿¡Son novios!?- gritaron el de ojos rubíes y el de esmeraldas a la vez.

-Si...- asintió apenado Todoroki.

-¿Y cómo, cuándo?-.

-Confesándonos, hace dos meses-.

Los más bajos le tomaron de los hombros cada uno.

-Amigo, eso es traición ¿Por qué no nos dijiste antes?- dijo Izuku.

-Que mal amigo, nosotros que somos amigos con derechos - siguió el juego el otro químico.

-Y yo como iluso pensando que no se burlarían- se quejó el de ojos hetero cromáticos.

-Hablando en serio- habló Midoriya –Tuviste que haberlo dicho antes, había hecho todo un nuevo plan para que cayeran en el amor y resulta que ya están de noviecitos-.

-De seguro la cola de caballo se confesó, es imposible que este tuviera la valentía de hacerlo-.

-Jodete TNT-.

No lo negó.

-Es injusto... ¡Kacchan y yo seguimos solteros! Todoroki nos ha abandonado- lloriqueó el de cabellos verdes.

-¡Ja, pues déjame decirte que solo tú andas soltero, Deku! ¡Yo también estoy saliendo con alguien!-.

Sus amigos quedaron impactados.

-¡¿Ehhhh?!- exclamaron a la vez -¿¡Como, cuando, con quién!?-.

-Es un secreto, pero no se preocupen, lo sabrán cuando me bese con esa persona al terminar el año-.

-¡Es injusto, aún faltan cuatro horas para eso, no puedo esperar tanto!- decía el de pecas que ahora es el único soltero.

Siguieron conversando de otras cosas mirando el reloj seguido, Kirishima andaba conversando con Kaminari, Sero y Tetsutetsu.

Nunca antes se había dado cuenta hasta ahora de que ellos conversaban un montón sobre chicas que les interesaban y sobre lo perfectas que son las mujeres.

Y también el como nunca estaba interesado por ese tipo de conversaciones, siempre intentando desviar la conversación hacia videojuegos o deportes.

Está rodeado de gente heterosexual.

Pero no le importaba, y tampoco se iba a dejar intimidar por ellos, lo que menos importaba sobre una persona era que orientación sexual tiene, si en verdad son sus amigos, lo aceptarían por ser aquel joven tan agradable y entretenido, no deberían dejarlo solo por estar interesado en hombres.

Pasando las horas, Todoroki y Midoriya se iban impacientando, y diez minutos antes de año nuevo, salieron todos al balcón en que se verían los fuegos artificiales.

Shoto se fue con su novia mientras Izuku conversaba con Uraraka, que conoció en la navidad pasada en la fiesta del departamento de Mina y los otros dos.

-¡Pronto comenzara la cuenta regresiva!- informó Hagakure emocionada.

Atentos veían como el último minuto de ese año se acababa.

Empezaron a descontar a voz alta.

-¡3, 2, 1!-.

-¡Feliz año nuevo!-.

Abrieron la champaña, tiraron confeti y los fuegos artificiales comenzaron.

Kirishima se subió a una mesa llamando la atención de todos.

-¡Solo quiero decir que Bakugou y yo somos novios!- informo con una sonrisa. Se bajo de la mesa tan rápido como se subió y fue adonde el rubio para darle un beso y desearle un feliz año.

Todos los presentes estaban en blanco.

-¡¿Qué?!- gritaron al unisonó.

-¿¡Ah!? ¿¡Algún problema!? ¡Si lo tienen, vengan y les parto la madre!- amenazó Katsuki mirándolos con las claras intenciones de hacerlo.

-¡No es eso Kacchan, solo no los esperábamos! No creí que en verdad fueras gay- habló el de cabellos verdes.

-Si ambos son felices, no hay ningún problema. Los únicos romances que se deberían prohibir son los hay violencia y abuso- comento Todoroki.

-¡Estoy muy feliz por ustedes, son muy valientes por mostrar su amor de forma tan abierta!- felicito Yaoyorozu.

-¡Si, no me lo esperaba pero se ve que están hechos uno para el otro!- agregó Kaminari.

Y así siguieron recibiendo comentarios positivos hacia su relación, a pesar de que prometieron de que no les importaría lo que pensaran los demás, el recibir apoyo de aquellos jóvenes que consideraban cercanos fue muy agradable y se sintieron mucho mejor.

-En verdad me sorprendiste Kacchan, ósea, hacíamos muchas cosas homosexuales entre nosotros pero nunca pensé que uno realmente lo sería-.

-Supongo que cómo ninguna mujer sería capaz de soportar su carácter no tuvo otra opción que buscar un hombre- bromeó el de cabellos blancos y rojos.

Ambos recibieron un golpe por parte del ojos rubíes.

-¡Nunca dije que fuera una mujer! ¡Y nunca me interesaron las chicas como a ustedes, panda de heteros!-.

-¿Eso es un insulto?- pregunto el de pecas confundido.

Luego Katsuki recibió mimos por parte de sus amigos y lograron sacarle una sonrisa, le gustó sentirse aceptado.

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