9.
Maya.
Entro al baño de un portazo y comienzo a desmaquillarme lo más rápido que puedo, consiguiendo retirar la mayor parte del maquillaje.
Me quito rápidamente el absurdo disfraz hasta quedar en un ligero top y unos shorts y salgo por la ventana, intentando no matarme, para correr hasta el parking de abajo.
Me apoyo en la puerta del descapotable de mi padre para descansar, y cuando veo venir una sombra hacia mi, doy un salto y entro para acomodarme y disimular con el móvil.
-Por fin te encuentro.-habla y me hago la sorprendida mirándolo.
-¿Qué haces tú aquí?-le digo bloqueando el móvil y alzándome para salir de nuevo del coche y ponerme a su altura.
-Había venido a ver a mis chicas, y ellas me han dicho que estabas aquí con tu madre.-habla.-Por cierto, juraría haber pasado por aquí y no verte.
-Oh, es que he ido a mear.-me encojo de hombros.-Mi madre me ha prometido que no tardaría y llevo aquí más de quince minutos.
-Podrías subir a conocerlas.-me propone tocándose la nuca y me faltan segundos para negar con la cabeza.-¿Pero por qué?
-No me apetece.-me encojo de hombros y sin que me lo espere, me agarra de la mano y empieza a correr hacia la salida.-¡Eh, que no!
-¡Me lo agradecerás!-dice sin soltarme.-¡Venga, no seas sosa!
Me paro de golpe levantando ambas cejas a la vez, consiguiendo que frunza el ceño unos segundos.
-¿Acabas de llamarme sosa?-le pregunto divertida.
-¿Si te digo que si, que pasa?-me sonríe ampliamente, sin soltarme de la mano.
-Que me tocara demostrarte que te equivocas.
-Yo nunca me equivoco.-susurra seductor, alzando la mano con la que no me tiene cogida y tocándome la nariz juguetón.-Sosa.
-No deberías haber dicho eso.-digo segura, agarrándolo bien fuerte y tirando yo de él esta vez, con todas mis fuerzas.
********
Samantha.
Le sonrío a Dani por la última tontería que ha dicho y abro los ojos como platos al ver como Maya y Jesús aparecen en el fondo del pasillo.
Que lista puede llegar a ser, si, estoy orgullosa de mi hermana.
-Uy, ¿esa es una de las mellizas?-le pregunto haciéndole la tonta,consiguiendo que se gire y asienta.-Que ilusión.
Maya se acerca y nada más verme me advierte con la mirada y se acerca a mi para chocarme bruscamente la mano.
-Que pasa tía.-saluda y me quedo un poco desconcertada con su raro carácter.-Soy Maya.
-Eh, hola, encantada.-le sonrío sin saber qué decir, joder, la de las ideas es ella.
-¿Dónde está Trix?-pregunta Jesús y me chupo los labios dándome tiempo para pensar.-Tienes que conocerla también, es genial.
-Esta en el baño.-digo como impulso, bloqueando disimuladamente la puerta.-Se encuentra fatal y tiene ganas de vomitar, por lo que no va a salir en un rato.
-¿Cuándo te ha dicho eso?-me pregunta Dani dudoso.
-Cuando ha pasado por mi lado para entrar.-argumento con una sonrisa triunfante.-Bueno,qué,¿quieres una foto?
-¿Yo?-se señala mi hermana y niega con la cabeza con una sonrisa sarcástica.-No, gracias, si estoy aquí es para que el pesado de mi amigo se calle.
-Oh.-sonrío acercándome a ella.-Así que tú eres la afortunada que tiene más que loco a Jesús.
Maya me mira sorprendida y el chico que se encuentra a su lado, me asesina literalmente con la mirada, dándose cuenta de que quizás Dani ha hablado más de la cuenta y de que yo me tendría que haber callado.
-¿Yo?-se hace el tonto.-¿De esta?-se ríe sarcástica.-Por favor, no digas tonterías.
-Tengo nombre.-le hace ver la rubia, con indiferencia.-Bueno, ¿ya me puedo ir o que?
-Eh, si.-habla Jesús.-Te acompaño.
Y sin despedirse, se marchan en un silencio bastante incomodo, igual al que he creado con Dani.
-Mira Rocky, todos tenemos derecho a ser estúpidos, pero tú abusas del privilegio.-me ataca pareciendo enfadado, y no puedo hacer nada más que sonreír porque esa frase es mía y se la repito todos los días.-¿Qué te hace tanta gracia?
-Nada, nada.-alzo las manos.-Lo siento, se me ha escapado pero...míralo por el lado bueno, ella se ha puesto muy nerviosa al enterarse.-hablo sabiendo que si se entera Maya me matará.-Será por algo.
-¿Estás insinuando que a ella le gusta?-pregunta sorprendido.
-No, no sé, puede.-sonrío orgullosa, apoyándome en la pared y mirándolo de arriba a abajo.-¿Y a ti, Romeo?
-¿A mí que?-me mira fijamente.
-¿A ti también te gusta alguien?-le pregunto nerviosa, sabiendo que la respuesta puede ponerme demasiado nerviosos.
-Bueno, gustar no, pero...-sonríe y mira al fondo del pasillo.-Alguien hay.
********
Jesús.
-No te creas lo que ha dicho Rocky, no sabe de qué habla.-le digo nervioso, jugueteando con mi tupé y caminando a su lado hasta el descapotable.
-Tranquilo guaperas.-se ríe apoyándose en la puerta.
-Por cierto, ¿soy yo o me has llamado amigo?-sonrío ampliamente recordando la conversación anterior.
-Bueno, quizás lo haya dicho.-admite cruzándose de brazos.-Pero es difícil que quieras serlo.
-¿Por qué?-me sorprendo por su sinceridad.
-Porque no puedes ser mi amigo si no vas a saber manejar mis rarezas, sarcasmos, bromas estúpidas y sobre todo mi rara tendencia a reírme por todo.
-Yo sé manejar esas cosas.-le contesto viendo como deja caer sus brazos a ambos lados y acaba por sonreír débilmente.-Soy un profesional.
-Te tendría que dar miedo ser mi amigo.-dice sincera y me coloco a su lado apoyándome también en el vehículo, sin saber qué hacer.
-Yo voy a arriesgarme.-contesto seguro, buscando su mano y agarrándola hasta conseguir enlazar nuestros dedos.
-No deberías.
-¿Por qué siento que no te valoras una mierda?-le pregunto mientras la observo como mira al suelo unos segundos.
-Quizás no lo hago.-susurra.-Pero siendo sinceros, ¿quién en su sano juicio querría conocerme?-habla con un triste dolor.-Ni yo me quiero, ¿cómo lo va a hacer la gente?
-Yo quiero conocerte, Maya.-digo serio y consiguiendo que me mire profundamente.-Y te prometo que voy a hacer que empieces a valorarte, y también que si tú no te quieres, lo haré yo.-la sorprendo por mis palabras pero solo me salía decir lo que siento.-¿Vale?
-Vale.-susurra intentando no sonreír, pero al final lo hace y la atraigo hacia mí para abrazarla tiernamente.-Ya tienes un amigo, no lo olvides.
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