2.
Maya.
Bajamos del coche a toda prisa sabiendo que vamos justas de tiempo e intento no tropezarme mientras corro rápidamente hasta la puerta del centro.
-La próxima vez que me duerma, pégame una hostia y despiértame.-le digo a Sam, abriendo la puerta de clase aliviándome al no ver al profesor.
-Que quede claro que lo has dicho tú.-se ríe apoyando sus manos en sus rodillas para coger todo el aire que hemos perdido.
Alzo la mirada divertida poniendo una cierta cara de asco cuando noto que todas las miradas se posan de nuevo en nosotras, dios, que pesados.
Me quito el pelo de la cara fijándome en que nuestros pupitres han sido ocupados por dos personas que están de espaldas a nosotras hablando con los de detrás y ando hacia ellos decidida.
-Perdonad, pero ese es nuestro sitio.-les informo mientras Samantha viene hacia mí.
Ambos chicos se giran a la vez con una sonrisa divertida que agrandan cuando nos ven y entreabro la boca bastante sorprendida.
-¿Perdona?-levanta las cejas el mismísimo Jesús Oviedo y trago saliva antes de contestarle. Anoche Sam y yo estuvimos hablando y hemos decidido comportarnos con ellos como lo hacemos con todo el mundo, no tienen que ni si quiera imaginarse que puede llegar a gustarnos su música, por qué si no, nos tratarán como una fan y ya los veo pidiéndonos que le hagamos los deberes.
-Perdonado, guapo.-le contesto con una sonrisa sarcástica.-Y ahora levanta.-le agarro del brazo tirando de él.-El profesor os cambió a ahí delante, así que, volar.
-¿Y tú quién eres?-levanta las cejas esta vez Dani, pareciendo divertido ante la situación.
-No te importa.-contesta Samantha dejando su mochila en la mesa.-Y levántate tú también, que ahí voy yo.
-¿Pone tu nombre acaso?-le vacila el gemelo pequeño haciéndome levantar las cejas sorprendida.
-No, pero tampoco pone el tuyo, así que bye.-le contesto sentándome en la silla bastante incómoda por la penetrante mirada de Jesús.-¿Y tú qué quieres, un autógrafo?-le digo borde, haciéndole sonreír de lado de nuevo.-Pues venga, desaparece de mi vista.
-Menudas leonas.-se ríe Dani haciendo que Sam sonría un poco.-¿Enserio no nos vais a decir quiénes sois?
-¿A caso te interesa?-le responde la morena con cierto retintín.
Se miran entre ellos unos segundos y después de resoplar al unísono se marchan hacia los asientos de delante dándose por vencidos. Me río ante ello girando la cabeza hacia Sam, que sonríe como una tonta sacando el material de la mochila.
-Ogg, me encantan.-susurro para que nadie nos oiga y ella simplemente se ríe débilmente.
-Parecía que los odiabas de verdad.-admite y la miro encogiéndome de hombros.
-Es lo que tiene ser la puta ama.
******
Jesús.
Oigo como todos hablan de un tema que no logro escuchar y me siento al lado de mi amigo Sebas interesado.
Siguen hablando mientras yo me centro en sacar el bocadillo de la mochila y darle un par de bocados sin aún entender nada de lo que dicen.
-¿De que estáis hablando?-pregunta Dani por mí.-Estoy perdido.
-¿No lo habéis visto?-se sorprende Carlos y me encojo de hombros al segundo.
-¿Ver el qué?-les digo dando otro bocado al gran bocadillo.
-Se llaman Incomprendidas.-me tiende el móvil.-Están por todas las redes tío.-señala un vídeo y le doy esperando a que se cargue.-Subieron su primer vídeo anoche y ya las conoce medio mundo.
-Exagerado.-se ríe Carmen y les hago callar cuando empieza el vídeo.
La canción no me suena, por lo que pienso que estará escrita por esas chicas y a pesar de eso es muy chula y muy pegadiza.
Por no hablar de que tienen unas voces que dejan mudo.
-Bueno, no están nada mal.-le devuelvo el móvil.-¿Pero porque se tapan?
-Dicen por ahí que no quieren ser descubiertas.-apunta esta vez Alfonso.-Que quieren disfrutar de la adolescencia y todo eso.
-Pues valla.-comento mirando como la despampanante rubia de antes pasa por mi lado con mucha prisa, dirigiéndose al pequeño kiosco que hay a un lado del patio.-Ahora vengo.
Ando detrás de ella y la veo pedir unas palomitas que seguramente comparta con su amiga, o lo que quiera que sean.
-Hola.-le saludo con una sonrisa y cuando me ve rueda los ojos como si mi presencia le molestara.
-Ey.-susurra con indiferencia llevándose una palomita a la boca.
-¿Aún no me vas a decir tu nombre?-le repunto cruzándome de brazos y levanta una ceja sonriendo de lado.
-¿Tanto te interesa?-da una suave risilla y se aparta el pelo de la cara con una mano mientras yo asiento con una sonrisa triunfante.-Me llamo Maya.-aclara y vuelvo a sonreír acercándome para darle dos besos y que estos la dejen bastante sorprendida.
-Jesús, encantado.-le guiño el ojo y vuelve a rodar los ojos de esa forma tan divertida.-¿Y qué haces aquí?
-Estudiar.-consta obvia y sonrío porque la chica es realmente preciosa.
-Uy, nos ha salido graciosa la niña.-comento y ella al fin sonríe un poco, dejándome bastante atontado por qué cada vez que la miro me sorprende más.
-En fin, ¿quieres algo más o puedo irme?-se cruza de brazos y me encojo de hombros sin saber qué decir.
-¿De dónde eres?-le pregunto cuándo esta apunto de marcharse y se gira con una sonrisa divertida y la cabeza bien alta.
-Ya tienes mucha información por un día.-anuncia y comienza a andar dejándome ahí parado, observándola y a la vez pegándome de hostias porque jamás me lo habían puesto tan difícil y aquí estoy, quieto como un tonto.
Vuelvo junto a mis amigos los que han estado observando la escena desde lejos y me siento ignorando sus risas incansables.
-Esa tía me cae bien.-comenta Carmen y la miro levantando las cejas.-Me hace gracia la cara que pones cuando no consigues lo que quieres.
-Bueno, aún es muy pronto, ¿pero qué te apuestas a que en menos de una semana está rendida a mis pies?
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