19.

Samantha.

Cambio de canal de nuevo, pero no hay nada que me interese en la televisión y acabo por ponerme una película. Doy un bostezo acomodándome contra el almohadón y miro la hora en mi iPhone. Las once de la noche y Maya aún no ha vuelto.
Debería estar preocupada, pero cuando se trata de mi hermana me espero de todo. Una vez estuvo fuera de casa hasta las cuatro de la mañana por el simple echo de que no le apetecía oír discutir a mis padres, así que seguro que estará bien, o eso quiero pensar.

No pasan ni cinco minutos cuando la puerta se abre y aparece Maya dando tumbos. ¿Qué ha echo?

-¿Maya?-me levanto rápidamente preocupada.-¿Vas...borracha?

-Muy lista.-da una carcajada agarrándose a la barandilla.-Me tengo que ir de fiesta más a menudo, porque madre mía...

-Estas peor de lo que pensaba.-le agarro del brazo y la ayudo a subir las escaleras.-Vamos a darte una ducha, cuando lleguen papá y mamá no les gustará verte así.

-Me da igual.-habla intentando impedir que la entre al baño.-Ya sabes, no me importa nadie, así que...

-Si te importa la gente.-le corrijo cansada.-Ya te he pedido muchas veces disculpas, así que entra.-señalo la bañera.-Ahora.

-He estado pensando.-intenta hablar mientras se sienta dentro.-En dejar incomprendidas.

-¿Qué?-la miro insegura.-No lo dices enserio.-susurro abriendo el agua fría y duchándola con ropa incluida.-Lo sé.

-Estoy muy mareada para pensar con claridad.-se ríe.-Pero si ya no vamos a ser amigas, lo veo difícil.

-¿Eso es lo que quieres?-dudo retándola bien y tendiéndole una toalla.-Porque lo que yo quiero es recuperarte, que me perdones.

-Bueno.-susurra quitándose la ropa y tapándose con la toalla.-Será mejor que me valla a la cama, me está entrando el sueño y...

-Buenas noches.-suspiro viéndola como se mete en su habitación.

-Buenas noches.

[...]

Doy otro trago a mi vaso de leche mientras me aseguro de no llegar tarde cuando oigo un ruido detrás de mí. Me giro para ver cómo Maya me mira sería y luego anda hacia el armario de los medicamentos para tomarse un Ibuprofeno. Frunzo el ceño al ver que va toda vestida de negro y que se ha maquillado por primera vez en su vida. ¿Que ha pasado con mi hermana?

-¿Te espero para ir a clase?-le pregunto dudosa.

-No, no voy a ir.-dice sin más y eso me sorprende.

-¿Qué?-le pregunto.-¿Dónde vas?

-Tengo nuevos amigos.

-Maya...

-Por favor, no le digas nada a mamá, no quiero que me la líe.-susurra y me muerdo el labio.-Luego nos vemos.

-Pero May...

-Adiós.-dice firme cogiendo un croissant y saliendo por la puerta trasera.

-Mierda.-le doy un puñetazo al banco de cocina. ¿Esto puede ir a peor?

*******

Jesús.

-Tss.-susurro.-Sam.-la llamo pero no me contesta.
Decido comunicarme con ella como la vieja usanza y escribo una pequeña nota que se la acabo tirando.

"¿Dónde se ha metido Samantha? Si no está no podemos hacer el plan."

Veo como la lee y después de mirar al profesor para que no la vea, se pone a escribir.

"No ha querido venir, dice que tiene nuevos amigos. ¿Cómo lo hacemos entonces?"

La leo durante varios segundos pensándome la respuesta. Pero justo comienza a sonar el timbre que da paso al recreo. Ahí lo hablaremos.

-Sam.-camino detrás de ella hasta que para y se gira hacia mi.-No sé, deberíamos esperar a que vuelva.

-¿Y si no vuelve?-duda mirándome con los ojos cristalinos.-¿Y si le coge gustillo a saltarse las clases?

-Pues...-cojo aire.-Habrá que hacerlo ya.

-¿Ya?-duda.-¿Ya de ya?

-Si, ya, no hay mejor momento para hacerlo.-hablo pensativo.-Pero...tiene que ser real.

-¿No hablaras en hacerlo enserio, no?-se sorprende y asiento.-¿Estás loco?

-No, pero me quiero evitar otro enfado y sabes que si lo hacemos en broma se cabreará aún más.

-Vale, ¿y qué piensas hacer?-se cruza de brazos sin dejar de mirarme.

-Bueno, digamos que soy un experto en meterme en líos.

Camino decidido hacia el patio seguido de Sam y de Dani, que aunque esta algo confundido, sabe lo que hago. Estoy nervioso, sé que voy de cara a que me partan la mía pero me he dado cuenta que por Maya sería capaz de muchas cosas. Y no lo he sabido hasta que no la he perdido.

Puede que la conozca de poco o no sé, pero lo que me llena ella no lo hace nadie. Quizá Trix, pero lo de ella es un amor imposible.

-Jorge.-llamo con voz fuerte al chico que ha estado tres veces en un centro de menores.-¿Podemos hablar?

-¿Tú y yo?-sonríe de lado dándole una calada al porro que lleva en la boca.-Adelante, gemelito, dime.

-Quería pedirte disculpas.-susurro mirando a Marta, su novia, y la que ahora me mira asustada.

-¿Por qué?-me mira de arriba abajo.

-A principios de verano...-comienzo y veo como la chica me pide con la mirada que no lo haga.-Me acosté con tu chica, pero no lo pagues con ella, digamos que la obligué.-miento, fue cosa de los dos, claro está.-Bueno, eso, ya me he liberado de mi mala consciencia, adiós.

-¿Me estás tomando el pelo?-se ríe irónico.-Ven, acércate.

Dios, ya llega mi muerte, creo que estoy viendo la luz.

Y en menos de dos segundos, antes de que me lo espere, su fuerte y gordo puño aterriza en mi cara, haciéndome caer de culo al suelo.

*********

Maya.

Me pasan una cerveza y aunque ya les he dicho miles de veces que no me gustan, insisten. Le doy un trago que acabó esculpiendo porque de verdad parece pis de animal y doy un sorbo a mi Coca-Cola para quitarme ese horrible sabor.

-Bueno, May..Maya.-corrige un chico que se llama José.-Cuéntanos cosas sobre ti.

-Esto...-cojo aire pero empieza a sonar mi móvil y miro quién es.-Es mi hermana, debe de ser importante.

-En ese caso..-pronuncia Iría, una chica que lleva el pelo azul.

-¿Sam?-descuelgo y la oigo gritar al otro lado.-¿Ocurre algo?

-Ma..Maya, es...es Jesús.-intenta decir y frunzo el ceño.-Le están...pe-pegando.

-¿Qué?-susurro notando como el corazón se me sale del pecho.-¿Por qué?

-Por favor...ven.

-Enseguida....esto no, Jesús no me importa.

-Sam...-insiste y cierro los ojos con fuerza.-Sí lo hace, por favor...te necesita.

-Esta bien.-accedo al final.-Llevaré ayuda.

Y dicho esto cuelgo, dirigiéndome hacia los chicos que me miran intrigados.

-¿Y bien?-se decide a preguntar Julen.

-¿Qué tal se os da dar palizas?-dudo mordiéndome el labio.

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