Capítulo 40: I met an angel
Tiran la puerta abajo y en su interior no hay nadie.
- Juraría que oí...
Ambos sacan las pistolas. Oyen un ruido a sus espaldas. Se giran y ver allí a un hombre que no aparenta más de treinta años. Su pelo rubio cenizo está repeinado hacía tras. Su impecable traje de chaqueta está perfectamente planchado, sin ninguna arruga.
- Te estábamos esperando, David príncipe de los demonios. Ha sido muy fácil traerte hasta aquí.
Chasquea los dedos y las pistolas de ambos desaparecen. Vuelve a chasquear los dedos y unas esposas aprisionan las muñecas de David y Dani subiéndolos a varios metros del suelo.
- Demasiado fácil, diría yo. Aunque es una sorpresa verte aquí, Daniel. ¿Qué tal se encuentra Lilith?
- A mi hermana ni la nombres pedazo de... -Sus palabras son amortiguadas por una mordaza.
El rubio sale de la habitación dejando a los dos jóvenes colgados solo por sus muñecas.
- Genial, te has lucido, David. -Le dice irónico Dani.
- A mí por lo menos se me ha ocurrido una idea. ¿Qué has hecho tú, genio? -El rubio guarda silencio.- ¿Ya no tienes nada más que echarme en cara? -Sigue sin responder.- Creía.
- Cállate, estoy pensando.
- ¿Qué estás pensando?
- Qué los gritos que oímos antes podrías ser de Aaroa aunque no estuviera exactamente aquí.
- Eso ya lo he pensado yo.
Antes de que Dani pueda reprocharle el último comentario, se vuelve a escuchar un grito de Aaroa. Este parece más cercano y real que el anterior.
Ambos chicos casi al unísono intentan liberarse de sus cadenas. Paran de moverse al oír un golpe a sus pies. La puerta ha volado por los aires y una figura oscura y fría como la noche y otra clara y cálida como la luz del sol, irrumpen en la sala.
Dani y David observan a los recién llegados intentando adivinar quién están bajo las capas que ocultan sus rostros.
- Te dije que no estarían, no son tan tontos como para venir a una misión suicida como esta. -La figura clara tiene una voz femenina que Dani reconoce al instante. Uriel.
- Yo lo pondría en duda. -La figura oscura es Azael. El miedo que desprende a los que están a su alrededor le delata.
Hace unos extraños movimiento con las manos y Dani y David aparecen a su lado. Se gira sobre sus talones y mira fijamente a los dos muchachos. Un escalofrío recorre la espina dorsal de Daniel.
- No sé qué hacéis vosotros aquí pero vais a volver a casa y no vais a hablar con nadie hasta que yo os lo diga.
Daniel quiere protestar pero el aura de miedo que rodea a Azael se lo impide. Ambos chicos bajan la mirada como si fueran niños pequeños siendo castigados.
Azael vuelve a chasquear los dedos y ambos chicos desaparecen.
Vuelven a aparecer en una habitación sombría y fría, los escasos muebles son de roble. Una cama de estilo barroco con una colcha gris oscura está en el centro de la habitación.
David se tumba encima de la cama con las manos en la nuca y observa el techo.
- ¿Y estás tan tranquilo? -Le pregunta Dani andando de un lado a otro de la habitación como un león enjaulado.
- Por si no te has dado cuenta antes, genio, esta habitación no tiene puerta y no saldremos de aquí hasta que mi padre quiera.
- ¿Qué se supone que tenemos que hacer mientras? ¿Quedarnos de brazos cruzados mientras Aaroa está en peligro?
- No tenemos otra opción.
Dani se sienta en el suelo junto a una pared, echa la cabeza hacía atrás y cierra los ojos. Solo se escucha el sonido de sus respiraciones, cada uno está inmerso en sus pensamientos que, sin saberlo ellos, son los mismos y se resumen en una palabra, Aaroa.
- Dani. -Rompe el silencio el moreno.
- ¿Qué?
- Deberíamos hablar
- Eso ha sonado como si fuéramos una pareja, lo siento pero prefiero a otra persona.
- De eso quería que habláramos.
- ¿De ella?
- Si, de Aaroa. -El nombre de la chica se escapa de los labios de David como un suspiro.- ¿Cuánto tiempo llevabais juntos antes de que yo os pillara? -Su tono de voz es bajo, teme la respuesta.
- Nunca hemos llegado a ser nada, nos comportábamos como una pareja pero no lo éramos.
- ¿La quieres?
No la quiere, la ama. La ama más de que se puede llegar a amar a alguien.
- No sé por qué me preguntas eso. ¿Y tú?
Renunciaría a todo por ella.
- Yo he preguntado primero.
Las horas pasan y los dos muchachos se van dando cuenta de que no puedo competir por quien quiere más a Aaroa. Y que la única persona que puede tomar una decisión sobre a donde va a ir a parar ese triángulo amoroso, es ella.
Se oye un fuerte ruido. A los pocos segundos David y Dani desaparecen de la habitación sin puerta para aparecer en el salón del trono. Azael está solo en la gran sala.
Antes de que puedan hablar, les cuenta que Aaroa ha sido rescatada pero que está muy débil y posiblemente no sobreviva.
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Siento deciros que este es el último capítulo de esta historia. ¿Que os ha parecido? Espero que os haya gustado tanto leerla como a mí escribirla.
Pd: No lloréis todavía, falta el epílogo.
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