Capítulo 38: Campanas de boda por mi funeral
- Una noche interesante, ¿eh? -Oímos una voz a nuestras espaldas.
Una voz que reconocería hasta en el fin del mundo. Nos giramos y está allí.
- David.
Solo puedo articular esa palabra.
- Increíble, todavía se acuerda de cómo me llamo. -Dice irónico.- Asique para eso querías que nos diéramos un tiempo, para poder morrearte con él.
- No, déjame que te explique.
- ¿Para qué? ¿Para qué me digas que no es lo que parece? Llevo aquí más de media hora y os he visto besaros demasiadas veces como para creer eso ¿Que más explicaciones necesito? Y tú -Mira ahora a Dani-, se nota a kilómetros que te gusta pero podías haber respetado al menos que tiene o tenía novio.
Desaparece en una nube de humo negro.
- Yo pensé que habíais roto, por eso intente algo contigo. -Dice Dani con tono dolido.
- Parece que ahora sí que hemos roto.
Desaparece de allí quedándome completamente sola en la cuidad del amor. Me teletransporto a mi habitación. Mi quito toda la ropa y la tiro encima del sofá.
Me lanzo en plancha sobre la cama y dejo escapar las lágrimas que llevo reteniendo todo este tiempo.
Me despierto con la almohada empapada de lágrimas.
Enfrente de mi está David. Sus ojos están más oscuros que de costumbre.
- ¿Qué haces aquí?
- Tienes venir conmigo.
- ¿Qué? Pensé que después de lo de anoche no querrías volver a verme nunca.
- Ven conmigo.
Se acerca a mi cama y me agarra por la muñeca haciéndome daño. La última imagen que veo antes de desaparecer es a Algodón.
Narrador omnisciente...
El moreno se despierta y ve a su chico apoyado sobre su pecho. El flequillo rubio le cae desordenado tapándole los ojos. Con la yema de los dedos le aparta el pelo. Así dormido parece un bebé, su bebé. Sus finos labios están entreabiertos y no puede resistir la tentación de besarlos.
El rubio responde a su beso todavía con los ojos cerrados.
- Buenos días, amor.
- Buenos días, bebé.
- A las diez tengo que ir a una reunión. Si quieres, luego podemos ir a desayunar juntos.
- Me parece perfecto cualquier plan contigo.
- Duérmete otro ratito, amor.
El menor de los dos vuelve a acurrucarse en la cama abrazando la almohada que todavía huele a su novio.
El mayor de los dos se levanta pesadamente de la cama. Entra en la ducha y al salir se viste con una camisa blanca y unos pantalones del mismo color. Se peina el flequillo como sabe que le gusta a su chico.
Todavía se acuerda el día que empezaron a salir. Ya se conocía de antes y él todavía creía que le gustaban las chicas solo que no había dado aun con la indicada.
Después de mucho tiempo fue a Madrid donde vivía el moreno y quedó con él. La manada de murciélagos que sintió en el estómago cuando le vio fue indescriptible. Empezaron a hablar por las redes sociales y él a enamorarse como cuando te quedas dormido, primero poco a poco y luego de golpe.
Tras varios meses hablando se volvieron a ver en personas. El moreno le besó y el rubio sintió que tocaba el cielo. En ese momento se dio cuenta de que estaba completamente enamorado de ese moreno con ojos de color del cielo en un día de verano y labios absolutamente adictivos.
De eso hace ya cinco increíbles meses.
Sale de su habitación sonriente. Ve la puerta de la habitación de su hermana cerrada y supone que ha pasado la noche con Dani. En el ascensor se encuentra a susodicho y está solo.
- ¿Y mi hermana? -Pregunta intentando saber algo de la cita de anoche.
- No lo sé. -Responde seco, ocultando todas sus emociones en una máscara de indiferencia.
Bajan en un silencio sepulcral. Entran en la sala de reuniones y están allí Uriel y tres personas más. Dani se limita a ignorar la mirada asesina que le lanza una de esas personas. La misma que anoche interrumpió su cita. Sabe perfectamente que ella nunca le querrá de la misma manera que él a ella. Las otras dos personas son un general de alto cargo entre los demonios, Álvaro y Azael, rey de los demonios.
Carlos simplemente se limita a sonreír a sus amigos. Se siente como un pulpo en un garaje, completamente desorientado y sin idea de que hacer, decir o cómo comportarse. Ve a Dani inclinarse ante Uriel y Azael y le imita.
Se sienta los seis en una pequeña mesa de reuniones.
- Estáis aquí porque Uriel y yo hemos tomado una decisión. -Empieza a hablar Azael mostrando unos colmillos que dan a su aspecto y aire aún mayor de vampiro.- Sabemos que hay muchos demonios que todavía no se acaban de fiar de los ángeles.
- Al igual me muchos ángeles piensan que los demonios, sin ánimo de ofender, son seres ruines y mentirosos. -Continua Uriel.- Por eso hemos decidido reforzar nuestra alianza con un enlace matrimonial.
- Pero, mi dama, -Dice el rubio de ojos azules.- No entiendo porque no habéis hecho llamar si quienes se casan son ustedes.
- Veo que no lo has entendido, angelito -La fría voz de Azael calaba hasta los huesos-, no somos nosotros quienes nos vamos a casar sino nuestros sucesores.
- No, ni hablar. -El primero en protestar es uno de los morenos. -No piensa casarme por obligación, me niego.
- No sé porque te niegas cuando hace menos de una semana casi me suplicabas que la convirtiera en demonio. -El tono de Azael, pese a no ser elevado, impone respeto.
- La boda se celebrará mañana al atardecer y no hay más que hablar. -Sentencia Uriel.
Azael desaparece y Uriel sale por la puerta pocos segundos después. El aire de la habitación se enrarece. Daniel y David se lanzan miradas amenazantes pero sin pronunciar palabra.
Carlos observa a ambos esperando a que salte la chispa que haga estallar la Tercera Guerra Mundial.
- Álvaro, ¿qué tal las cosas con Alicia? -Dice para intentar aliviar tensión del ambiente.
- Genial, estamos pensando en irnos a vivir juntos.
- Ten cuidado, no vaya a ser que algún niñato también te robe la novia a ti. -Dice David con palabras envenenadas.
- Igual será porque este niñato le da algo que tú no.
- ¿Y qué le vas a dar tú, enano?
- Pregúntale a ella.
Ambos se levantan para pegarse pero entre Carlos y Álvaro les sujetan.
- ¿Podéis dejar vuestros duelos de machitos y prestarme atención? -Dice una pequeña voz que solo oyen Carlos y David.
El moreno mira a todos lados desconcertado buscando al dueño de la voz. El rubio afloja su agarre sobre Dani, ocasión que el aprovecha para darle un puño en la mandíbula a David. Enseguida Carlos se agacha junto a la puerta y sube a la mesa al pequeño gatito.
- ¿Qué pasa, pequeñín?
- Aaroa se ha ido. -Dice escuetamente.
- ¿Cómo que se ha ido?
- Carlos, ¿con quién hablas? -Le pregunta Álvaro.
- Si te lo digo no me vas a creer
- Se ha ido con David pero no era David.
- ¿Quién esta hablado?
- Explícate.
- Parecía David pero no era él. Se ha llevado a Aaroa.
- Cosa o ente extraño, ¿sabes quién ha sido en realidad? -Dice David mirando al techo.
- ¿Pero qué pasa? -Pregunta Dani desconcertado.
- Pasa que alguien ha secuestrado a mi hermana. -Dice Carlos
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Hola, hola. No, no estaba muerta *no estaba muerto estaba de parranda*. No, ojala, estaba estudiando. Que llevo dos semanas de clase y ya tengo exámenes (matenme ya).
Pd: Ya sé que el capitulo es un poco corto y soso pero el siguiente va a molar
Pd2: El titulo ha quedado un poco tétrico
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EAT PASTELITO
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