Capítulo 35: Locos de atar

Caemos en la cama y me saca la camiseta. Le desnudo entre caricias y besos. Mi móvil empieza a sonar con The One That Got Away, es David.

Por fin te acuerdas de que tienes un novio.

Como para acordarse antes con el pedazo de tío que tenía hace un segundo entre las piernas

- Tengo que cogerlo.

Me vuelvo a ponerme la camiseta y salgo de mi habitación. No sé dónde ir y acabo en una especie de jardín.

- ¿Dónde estás? Necesito verte -Dijo en tono serio nada más descolgar.

- Estoy en casa de mi padre, ¿vienes? -Dice David con tono preocupado.

- En diez minutos estoy allí.

Cuelgo la llamada. Vuelvo a mi habitación y Dani sigue allí. Se ha vuelto a poner los pantalones.

Cojo la ropa interior y me meto en el baño. Me quito la ropa y me entro en la ducha. Empiezo a enjabonarme el cuerpo y Dani asoma la cabeza por la cortina de la ducha.

- ¿Quién era?

- David. –Frunce el ceño en señal de respuesta.- Voy a ir a hablar con él, no sé merece que le engañe de esta manera.

- ¿Quieres que vaya contigo?

- No, eso solo empeorará todo.

- Esta bien, dame un beso de despida al menos.

Uno mis labios con los de él y acabo de ducharme. Me visto con la ropa interior y abro mi armario buscando algo que ponerme entre toda esta ropa. Al final me decido por unos vaqueros de tiro alto y una camiseta roja. Me calzo una converse rojas. Me peino y me miro en el espejo una última vez.

Desaparezco de la habitación y vuelvo a aparecer en el bosque que rodea la casa. David está tumbado en una hamaca. Se levanta y viene corriendo a mi encuentro.

- ¿Estás bien? Estabas muy seria por teléfono. –Me abraza y me subo a él como un koala.

- No es nada, te echaba de menos.

Me lanzo a besarlo.

- ¿De verdad que no era nada?

- De vedad.

- Yo también te he echado de menos. Mucho de menos. –Las tres últimas palabras las susurra en mi oído.

Besa mi cuello y acaba su camino de besos en mis labios. Yo enredo mis manos en su pelo y me quito las zapatillas con los pies. Mi camiseta desaparece y la mano de David recorre mi espalda intentando encontrar el broche del sujetador sin éxito.

- ¿Cómo se desabrocha esta mierda?

- Eres un torpe. –Le respondo entre risas.

Me separo unos centímetros de él y me quito yo el sujetado que se desabrocha por delante.

David besa el valle de mis pechos y se tumba en la hamaca. Acaricia mi abdomen y se encuentra con la cinturilla de mis pantalones. Desabrocha el primer botón pero se topa con que la bragueta es de botones en vez de ser de cremallera.

- ¿Tú te has propuesto que hoy no te desnude o son imaginaciones mías?

Vuelvo a reír contra sus labios. Me levanto de encima de él y me quito los botones uno a uno mientras David me mira y se muerde el labio.

Le tiro los pantalones y él los coge al vuelo. Se levanta de la tumbona y se acerca a mí. Me abraza por la cadera y pega nuestros cuerpos. Siento su duro miembro en mi vientre. Me besa y dejo que su lengua explore mi boca. Me deshago de su pantalón de chándal y enredo mis piernas en su cintura. Camina un par de pasos hasta tumbarse de nuevo en la hamaca. Esta vez quedando yo debajo.

Paso las manos por su costado hasta llegar a su bóxer. Juego con la goma de estos entre mis dedos y acabo bajándoselos. Me deshago de mis braguitas.

Entra en mí despacio y yo enredo mis manos en su pelo. Un gemido se escapa de mis labios. Otra fuerte embestida y hace que gima más alto y que mis gemidos sean callado por sus labios. Bajo mis manos a sus hombros y clavo mis uñas en su espalda. Seguimos con una danza que arder nuestra piel.

Noto que David llega al clímax poco antes que yo y sigue hasta que yo acabo. Con cuidado sale de mí y nos quedamos los dos abrazados.

- Te quiero mucho, pastelita. –Me da un beso en el pelo

- Te quiero.

Empieza a levantarse un poco de aire y entramos los dos en casa, ambos vestidos solo con la ropa interior.

- Sube a vestirte y yo mientras hago la comida.

- ¿Mi ropa sigue en el mismo sitio?

- Sep.

Subo las escaleras y sé perfectamente que me está observando. Me giro y le pillo mirándome el trasero.

- Te he pillado.

Ambos reímos. Acabo de subir las escaleras y entro en la habitación de David. Me visto cómoda y vuelvo a bajar. Comemos los dos tranquilamente mientras le voy contando un poco mi nueva vida.

____

Vuelve a leer la misma página sin prestar demasiada atención a lo que estoy leyendo. Dani tiene la cabeza apoyada sobre mi barriga y sobre mi piernas está Algodón. Antes de volver fui a por él que estaba en casa de Blas.

- ¿Qué tal con David?

- No sé ni para qué preguntas.

- Pregunto porque éramos mejores amigos, aunque ahora ya no sé ni que somos.

- No quiero hablar de ello. –Digo.

- Pues hablemos de otra cosa o no hablemos mejor. -Lo último lo dice con tono pícaro acariciando mis desnudas piernas.

- Sé a dónde quieres ir a parar y no me apetece.

- ¿Y qué te apetece hacer?

- Leer

Vuelvo a centrar mi atención en el libro.

- ¿Qué lees?

Le miro por encima de las pastas del libro.

- Un libro. –Contesto seca. No me gusta que me molesten cuando

- ¿Qué libro es? –De nuevo vuelve a interrumpirme.

- Memorias de Idhun.

- ¿Y de qué va?

- De cosas, déjame leer tranquila.

- Ya te dejo. –Le veo levantarse de la cama.– Si a la princesa le viene bien, la recojo para cenar.

- ¡Que no llames princesa!

Se va dando un portazo. Por fin me quedo yo sola. Algodón mira torciendo la cabeza a un lado y anda por encima de mí hasta tumbarse en mi abdomen.

- Creo que te has pasado un poco con él.

- ¿Quién ha hablado? –Me levanto sobresaltada de la cama.

- Ay, he sido yo. No hacía falta que me tiraras de la cama.

- ¿Quién eres? –Repito con voz seria.

- Soy yo, Algodón.

- No estoy de broma.

- Dime algo que solo sepa Algodón.

Esta situación es surrealista.

Y que lo digas.

- Mi nombre me lo puso David, porque dice que tengo cara de llamarme así.

Estoy volviéndome loca. Muy loca.

¿Y si es verdad?

¿Y si no lo es?

Veo a Algodón salir de debajo de mi cama.

- Aaroa, créeme.

- No puedo creerlo, es demasiado irreal.

- Llama a tu hermano, él también puede oírme. ¿Cómo crees que supo dónde estabas la noche que querías tirarte al vacío?

- Ni se te ocurra moverte de aquí. –Le digo al gato señalándolo con el dedo.

Cojo mi móvil con mano temblorosa y marco el número de Carlos sin apartar la vista del animal.

- ¿Carlos? –Dijo nada más descolgar él.– ¿Puedes venir un momento a mi habitación? Ven solo, por favor.

- Ahora mismo estoy allí.

Cuelga la llamada y yo me siento en el borde de la cama.

- Aaroa, relájate. No es tan extraño que puedas oírme.

- No digas nada. –Grito.

Carlos entra en la habitación en su mirada denota alarma.

- ¿Qué pasa? –Pregunta con tono preocupado.

- Pasa que Aaroa no cree que pueda hablar.

- ¿Por qué no lo crees?

- ¿Tú también le escuchas? –Le pregunto sorprendida.

- Si, pensé que era por lo de ser ángeles o algo. –Responde Carlos encogiéndose de hombros.

- Técnicamente solo me podéis escuchar vosotros y David.

- ¿Cómo que David? –Me sorprendo.

- Porque David es príncipe de los demonios.

__________

Hola, hola. Capitulo dedicamos a mis #MiguelSexSimbol (mejor no preguntéis). ¿Cómo os quedáis con lo de David? Eso va a dar mucho juego. ¿Cuanto creéis que le durará a Aaroa el juego?

#AaroaFlipaEnColores

#DaniSeQuedaConElCalenton

#DavidPrinceOfDemons

#GatoHablador

#DonLimpio

PD: El ultimo # solo lo entiende un par de personas

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EAT PASTELITO

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