Capitulo 32: Uriel y Daniel

Narrador omnisciente

Una pluma manchada de sangre cae al suelo. Varias más siguen el mismo camino. La chica, mareada, pliega sus alas y se sienta en el sofá.

- ¿Estás bien? –Le pregunta preocupado su hermano.

- Solo estoy cansada, anoche no dormí mucho. –Miente ella.

- ¿Puedes andar tu sola? –Pregunta el moreno ayudándole a ponerse de pie.

- Creo que sí.

Intenta dar varios pasos pero cae al suelo. Blas la coge en brazos y la lleva hasta la cama de David.

- Deberíamos llamar a David o Dani. –Dice Blas.

El moreno intenta hablar primero con David pero no responde y decide llamar a Dani quien si responde.

En cuanto le dicen a Dani que su mejor amiga se ha desmayado, aparece en la habitación de David haciendo que tanto Blas como Carlos se lleven un gran susto. Su corazón se salta un latido al ver a la chica tan pálida e inmóvil.

El momento de cumplir su misión ha llegado, solo reza porque no sea demasiado tarde para llevarla a cabo.

- Tenemos que ir a un sitio, no os asustéis ni hagáis preguntas, por favor. -Dice Dani.

Coge a la chica en brazos y le pide a los chicos que se agarren a él. Desaparecen de esa habitación y vuelven a aparecerse en otro lugar completamente distinto. Enseguida un grupo de personas se acercan a ellos.

- Traigo a la hija de Uriel, los otros se nos adelantaron.

Tumban a la chica en una camilla y se van corriendo al ala médica del edificio. Tanto Carlos como Blas admiran estupefactos todo lo que les rodea. Una de las paredes es de cristal que deja pasar la luz pero que la gente de la calle no puede ver que pasa dentro. Las distintas dependencias de esta planta están separadas también por paredes de cristal pero esta vez ahumado para dar un poco de más intimidad.

Una mujer de mediana edad llega andando majestuosamente a donde están los recién llegados. Lleva un vestido largo, sencillo pero elegante, su larga melena rubia sujeta en un complejo recogido y una pequeña tiara de plata con diamantes adorna su peinado. Unas enormes alas blancas nacen en sus omoplatos y llegan al ras del suelo. Todos enmudecen a su paso.

- Fernández y compañía, a mi despacho. -Su voz es fría como el hielo y no refleja emoción alguna.

Los tres jóvenes la siguen hasta el ascensor. Entran los tres en silencio. La mujer pulsa el botón para bajar planta más baja del sótano.

- ¿Por qué no has traído a mi hija antes? Eras consciente de que debías traerla en cuanto hubiera el primer indicio de que era ella. No debías esperar a que estuviera en peligro.

- Perdone, mi dama, yo...

- Tú nada. -Le interrumpe ella.- Las cosas van demasiado mal últimamente. Varias patrullas han estado a punto de encontrarnos y además tú te presentas aquí con esas pintas de demonio.

- ¿Quién es usted y por él antes ha dicho que mi hermana es la hija de no sé quién? -Dice Carlos.

La mujer le mira desafiante

- ¿Tú eres Carlos? –El chico traja saliva nervioso y asiente con la cabeza. – Has crecido mucho desde la última vez que te vi, entonces podía cogerte en brazos y apenas tenías un par de semanas de vida. La llaman la hija de Uriel básicamente porque es mi hija, al igual que tú. Yo soy Uriel, reina de los Ángeles, bueno, lo era hasta hace diecinueve años. –Todo lo dice sin un ápice de sentimientos en sus palabras.

Llegan a su destino. Blas se siente un poco fuera de lugar. Todavía no ha soltado la mano de Carlos, le hace sentir que todo esto es un poco menos irreal.

- Perdone, ¿pue...puedo ir a ver...ver cómo está Aaroa?

- Está bien. –Se dirige a Dani– Fernández, acompáñale y cámbiate de ropa mientras yo hablo con Carlos. -Ordena Uriel antes de bajarse del ascensor.

- Si, mi dama.

Ambos chicos se quedan el ascensor. Madre e hijo entran en un diminuto cuarto con solo una mesa con una silla a cada lado y un pequeño sofá pegado a la pared.

Ella cierra la puerta y estrecha entre sus brazos a su hijo. Se ha perdido tantas cosas de él, su primera palabra, su primer diente de leche, su primera novia (o novio ya que parecía muy pegado al chico moreno que llegó con ellos). Se separa de él y se limpia las lágrimas que corren por sus mejillas.

- Perdón, me dejé llevar.

- No pasa nada,...mamá.

La madre sonríe.

- Te debo una explicación sobre todo esto. Sentémonos mejor. –Ambos se sientan en el en sofá. – Los Ángeles siempre han sido gobernados por un rey o una reina. Hace diecinueve años lo era yo. Quería acabar con la absurda enemistad que teníamos con los demonios. Son criaturas más parecidas a nosotros de lo que en realidad creemos. Intenté hablar con el mismísimo Demonio en persona.

>>Ambos pensábamos igual pero, en uno de los paseos que daba por la playa de la Tierra, me enamoré de un joven mortal. Era moreno y muy guapo. Ese joven se llamaba Carlos, como tú. La gente empezó a perder la confianza en mí, decía que tenía la cabeza llena de pájaros con la idea de una posible amistad con los demonios.

>>Increíblemente aquel joven se enamoró también de mí y tiempo después me quedé embarazada y nacisteis tu hermana y tú. Nadie quería aceptar la idea de que un medio mortal les gobernara y un gran grupo de ángeles consiguió destituirme del puesto. Intenté poneros a salvo a los dos pero solo lo conseguí contigo, alguien secuestró a tu hermana.

>>Yo sabía de ti a través de tu padre, no muy a menudo podía cartearle pero siempre le pregunta por nuestro pequeño y le contaba más o menos como iban las cosas por aquí.

>>Un grupo de ángeles que todavía me apoyaban y yo montamos este sitio y mucha gente intentó localizar a Aaroa. Hasta que por fin Daniel ha conseguido encontrarla.

- ¿Cómo estás tan segura de que es ella la chica que buscas?

- Eso es algo que una madre sabe, al igual que reconocí a tu padre en ti.

Carlos miraba fijamente a la mujer, no aparenta más de treinta años, es imposible que sea su madre. Sin embargo tiene una sensación de protección estando a su lado.

- Pero, ¿por qué todo esto solo por dos bebés?

- Os tienen miedo.

- ¿Cómo nos van a tener miedo si yo ni siquiera soy un angel?

- Os tienen miedo porque cuenta una leyenda que de la unión de ángel y un demonio saldrá una criatura capaz de gobernar tanto a ángeles como demonios y cuando conocí a vuestro padre yo tenía muy buena relación los demonios. –En muchacho solo frunce el ceño.– Y sobre lo de que no eres un angel, no es verdad. Eres más que eso. Un angel no puede decidir si lo es o no, tu si puedes.

- ¿Y sería muy difícil?

- Tal vez, solo te advierto una cosa. Los ángeles somos inmortales pero no puedes pedirme que convierta al chico con el que venia.

- Blas. –Dice Carlos es un susurro casi imperceptible. No quiere abandonarle. Pero la idea de una vida inmortal le atrae.

Mientras, Dani y Blas...

El chico rubio y el moreno subieron en el ascensor varias plantas por encima del nivel del suelo. La planta era completamente blanca. Ven pasar una camilla y se apartan. Dani se acerca a una enfermera. Es joven y tiene una larga melena de rizos chocolate.

- Hola, ¿podrías decirme la habitación de la hija de Uriel?, guapísima. –Dice coqueteando con la chica.

- Es confidencial, pero por ser tú, te lo digo. Es la 190. Mi apartamento es el 87 si quieres puedes pasarte esta noche.

- Pues claro, guapísima.

El rubio le giña el ojo y van hasta la habitación que le han indicado. Entran y Aaroa está tumbada en la cama, con una vía puesta en la mano con un gotero y respiración artificial. Dani se acerca a la cama y acaricia la mano en la que no tiene la vía puesta.

- La quieres mucho, ¿eh?

- Como tú a Carlos. –Blas le mira frunciendo el ceño.– Se os nota a kilómetros, sobre todo si se te ilumina la cara solo con escuchar su nombre.

- Me tengo que ir, cuídamela bien.

- Lo haré.

El rubio sale de la habitación dejando allí a su amigo y a la chica de la que lleva tantos años enamorado.

De pequeños le encanta meterse con ella y hacerla rabiar, cuando estaba junto a ella. Sentía algo en su interior que no comprendía. Cuando creció se dio cuenta de que era. Amor.

Por giros del destino mucho años después volvieron a encontrarse, la reconoció en el primer momento en la vio y casi rozó el cielo cuando la besó. Y solo fue casi porque inmediatamente después ella salió corriendo.

Verla con otro le mata pero si ella es feliz, prefiere que lo sea con otro a verla derramar una sola lágrima.

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Aqui teneis un capitulo nuevo. ¿Como creeeis que seguirá todo esto? Sabiendo lo que sabeis sobre Dani, ¿seguis prefiriendo a David? Yo no sé, porque es pastelito es el pastelito pero Dani tambien tira. Tal vez mas adelante os haga un pequeño sondeo. ¿Creeis que Carlos se convertira en ángel o no? 

Pd: A veces cojo ideas de los comentarios *luna negra del whastapp* 🌚

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