Capitulo 29: Te quiero
Abro los ojos y David está acariciando mi brazo que está por encima de la sábana.
David: Buenos días, cariño.
- ¿Que romántico te has despertado hoy?
David: ¿Te molesta?
- No, solo me resulta extraño. No te pega ser tan romántico con tu pinta de chulo.
David: ¿Te hice daño anoche? ¿Te duele algo? –Su tono denota preocupación.
- No, fuiste un cielo anoche. –Uno mis labios con los suyo.- Te quiero.
Su sonrisa es enorme.
David: Dilo otra vez.
- Te quiero, te quiero, te quiero, te quiero... –Me calla a besos.
David: Yo también te quiero. ¿Vamos a desayunar? Tendrás que recuperar fuerza después de anoche.
- ¿También te has levantado egocéntrico? –Digo riéndome y besando sus labios
Se levanta y yo me tapo los ojos con la mano ante la vista de su cuerpo desnudo.
David: Ya puedes mirar.
Separo un poco los dedos y miro entre ellos. David solo lleva un pantalón de chándal. Tiene varios arañazos en la espalda que anoche no estaban. Me siento en la cama tapándome con las sábanas.
David: ¿De verdad te sigue dando vergüenza que te vea desnuda después de lo de anoche? –Noto como me arden las mejillas por los recuerdos de la pasada noche.– Sigues siendo igual de inocente. –Me besa en los labios– Me encanta eso de ti.
- ¿Esos arañazos te los hice yo?
David se mira en el espejo que hay en el cuarto intentando verlos el también.
- ¿Te duelen?
David: No, tranquila. Parecen más de lo que son. Voy abajo a desayunar.
Vuelve a unir sus labios con los míos y sale de la habitación. Me quedo un poco más de tiempo tumbada en la cama mirando la habitación donde estoy. Tiene las paredes de color blanco y varios dibujos pegados por las paredes. Todos los dibujos están firmados por la misma persona.
En uno de ellos sale una chica muy parecida a mí solo que sin gafas. Solo se le ve de cintura para arriba y lleva una larga melena. En un lado de dibujo hay escrito con letras cursivas: "Ella".
Me levanto de la cama y me visto con la ropa que llevaba anoche, una camiseta de tirantas y los bóxer de David. Escucho risas en la planta baja. En la cocina están Dani y David.
-Buenos días.
Dani: Mejores que anoche lo dudo. -Me mira levantando las cejas.
Vuelvo a notar como me arden las mejillas. ¿Hoy es el día de hacer que Aaroa se sonroje y no me he enterado? Me siento en un taburete y el rubio pone un plato con tortitas frente a mí.
- ¡Qué buen cocinero tengo!
David: Necesitas más ropa, mi autocontrol no va a aguantar mucho como sigas paseándote por casa con mi ropa puesta.
Dani: Solo había que veros, o más bien, escucharos anoche para comprobarlo. –Sí, definitivamente, hoy es día de hacer que Aaroa se ponga roja como un tomate.– Además el frigorífico está completamente vacío, solo hay pizza de anoche.
- ¿Había pizza y no me avisaste? Esto no te lo perdono.
Dani: Estabas demasiado entretenida como para molestarte.
- ¿Podemos dejar de hablar de lo que pasó anoche y pensar que vamos a hacer a partir de ahora?
Dani: Ir a un centro comercial o algo de eso.
- No decía inmediatamente ahora, me refería a de aquí a un par de días.
David: De momento vamos a hacer lo que dice Dani y ya luego pensaremos
Los tres seguimos desayunando en completo silencio. Cuando acabamos, ponemos todo las cosas en el fregadero. Yo salgo al jardín para ver si mi ropa de anoche ya está seca. Por suerte lo está. La recojo y subo a la habitación de David. Me pongo la ropa interior y veo a David entrar. Me sigo vistiendo y él se pone unos vaqueros ajustados con una sudadera.
David: ¿No vas a tener frío así? –En respuesta me encojo de hombros – Sube los brazos.
Le hago caso y me pone una sudadera roja que me queda bastante grande. Voy al cuarto de baño a peinarme y recojo mi rebelde cabello en dos coletas que, junto a la enorme sudadera de David, me dan un aire infantil.
Salgo del baño y veo a David de espaldas a mí sacando algo de una de los cajones de la cómoda. Me fijo mejor en el objeto y veo que es una pistola.
- ¿Qué haces con una pistola?
Sobresaltado se gira.
David: Tranquila, es por si algún ángel se acerca demasiado. –Un escalofrío me recorre la espina dorsal.– Nadie va a hacerte daño, le prometí a tu hermano que te cuidaría y yo cumplo mi palabra.
Abre los brazos y yo me refugio en sus brazos. Cuando ya me tranquilizo un poco, bajamos los tres juntos hasta el sótano de la casa.
Dani: Joder con el niño de papá –Exclama Dani al ver el deportivo que había en el garaje.
David: ¿Quieres llevarlo tú a la vuelta?
Dani: Si.
Mira el coche como un niño pequeño mira una bolsa de golosinas.
Mientras en Madrid...
Después de una noche de amor, el rubio fue el primero en despertarse con los rayos del astro rey. Al ver que su novio no se despertaba decidió provocarle.
Se sentó encima del miembro del moreno y comenzó a moverse encima de él. Carlos notó como el moreno se excitaba. En un ligero movimiento, Blas se introdujo en el rubio. Tras varias embestidas ambos llegaron al orgasmo.
- Esto sí que es un buen despertar. –Dice el moreno acostado de perfil mientras acaricia el despeinado flequillo de su chico.
- Ni que lo digas. –Le responde tras besarle.
- Te quiero, bebe.
- Yo te quiero más, amor. -responde el rubio antes de unir sus labios con los del moreno.
Volvemos con Aaroa y compañía...
Nos montamos los tres en el coche, yo en el asiento del copiloto, David conduciendo y Dani en el asiento trasero. Entramos en la autovía y David acelera el coche tanto que siento que me pego al asiento.
- David, frena un poco. Las tiendas no se van a ir a ningún lado.
Parece que frena un poco pero el velocímetro no baja de los 150km/h en todo el camino. Llegamos a un centro comercial en muy poco tiempo y yo estoy medio mareada de lo rápido que hemos ido. Salgo del coche y me quedo apoyada contra la carrocería este.
Dani: Tienes mala cara, ¿estás bien?
Asiento y dejo de apoyarme en el coche. Entramos en el gran centro comercial y decidimos que el primer sitio al que iremos será a un supermercado a comprar comida. Después decidimos ir a comprar ropa para mí que acaba pagando David pese a mi millón de protestas.
Volvemos a casa, no tan rápido como a la ida, y guardamos toda la compra en la cocina. Llevo mi nueva ropa a la habitación de David. Empiezo a doblar las camisetas y ponerla en un estante. Cuelgo en perchas las ropa que va en ella y solo me queda la ropa interior que no sé dónde ponerla.
- David.
David: Dime.
- ¿Dónde pongo mi ropa interior?
David: Junto a la mía.
- Me refiero a en que parte.
Le oigo subir por las escaleras y entra en la habitación. Abre uno de los cajones de la cómoda y junta todo su contenido en la mitad de este.
David: Aquí va tu ropa –señala la parte que acaba de dejar libre– y aquí va la mía.
Empiezo a sacar los conjunto de la bolsa para guardarlos en su sitio. Veo a David sacar uno de la bolsa y mirarlo detenidamente. Es rojo con encaje, bastante sexy. Me lo compré pensando en él. David se muerde el labio y a continuación me besa mordiendo el mío.
David: Será divertido arrancarte este conjunto con los dientes. –Susurra en mi oído tras morder el lóbulo de mi oreja.
- ¿Te gusta?
David: Me va a gustar más quitártelo.
- Esta noche me lo pongo. –Le giño el ojo intentando parecer sexy.
David: Lo estaré deseando.
Desde abajo se oye la voz de Dani avisando de que vayamos ya a comer. Nos sentamos los tres en la barra de la cocina y comemos pizza de anoche. David y yo lavamos los platos sucios.
Pasamos la tarde en la piscina y haciendo el vago. Dani me pide que le enseñe a volar decidimos hacerlo cuando ya haya anochecido.
Cuando el sol ya se ha escondido, nos vestimos con colores oscuros y yo aprovecho para ponerme el conjunto de lencería rojo. Me visto encima con una sudadera negra y unos vaqueros también oscuros.
Salgo del baño y veo que David vestido igual que yo. En el pasillo nos está esperando Dani. David nos hace subir a la tercera planta, toca un libro de una de las estanterías y esta se desliza a un lado dejándonos ver una pequeña terraza sin barandilla.
Extiendo mis alas y Dani me imita. Se asoma por el borde de la terraza y traga saliva.
Dani: ¿No me iras a decir que tienes miedo ahora?
David: No te burles de él que tú estabas mucho más asustada la primera vez que volaste.
Ambos nos giramos y Dani se sobresalta al ver las impresionantes alas de David, tan negras que parecen hechas de oscuridad misma. Entrelazo mi mano con la de Dani y me alejo un par de pasos del borde.
- Corre hasta el borde y cuando te diga salta. –Le indico al rubio.
Ambos saltamos del borde y nos internamos entre los altos arboles del bosque. Cuando ve a Dani seguro de poder volar solo, suelto su mano y me acerco a un árbol. Aterrizo sobre una rama lo suficientemente fuerte para aguantar mi peso y pliego mis alas.
Me siento apoyando mi espalda en el grueso tronco del árbol. Sonrió observando a los chicos hacer acrobacias cuando siento un dolor en la muñeca en la que tengo el tatuaje que me identifica como un ángel.
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No se que deciros solo:
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EAT PASTELITOS
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