Capítulo 23: Una conejita, una araña y un ascensor
David: ¿Nos vamos a mi piso?
Asiento y coge mi mano para salir de la fiesta. David llama al ascensor para ir a su piso y se apoya en la pared a esperar. Yo me acerco a él, le cojo por la camiseta del disfraz pegándole a mí y le beso con ganas. Él pasa sus brazos por detrás de mi nuca pegándome a él. Le quito la máscara de su disfraz y la tiro al suelo.
Con los tacones somos casi de la misma altura por lo que tengo un mejor acceso a su boca. Mi lengua y la suya empiezan una guerra sin tregua. David baja sus manos desde mi nuca a mis caderas hasta llegar a mis piernas, las agarra haciendo que las enrolle alrededor de su cintura. Oímos que la puerta del ascensor se abre. David entra conmigo en brazos sin separar nuestros labios.
Xxx: No estáis solos, ¿sabéis?
Ambos reconocemos esa voz y nos separamos. Me bajo de la cintura de David y escondo mi cara en su cuello. No hay nada que te pueda dar más vergüenza que casi te pille ti hermano haciéndolo con tu novio.
Yyy: No los llegamos a avisar y vemos una peli porno en directo.
Poco a poco me voy asomando y veo que no solo está Carlos, sino que Blasa Isabel y el Karateka del espacio Dani también están allí. Noto que me arde la cara de lo roja que debo de estar.
Dani: Ay, si ahora se pone roja.
Le doy una colleja y digo:
- Al próximo que haga el más mínimo comentario sobre lo que yo haga o deje de hacer con David, le doy. ¿Queda claro?
Dani: Como se nota que te has quedado con el calentón.
Le doy otra colleja. Las luces se encienden y se apagan seguidamente un par de veces y se acaban apagando completamente quedándonos a oscuras solo iluminados por la luz de emergencia.
Carlos: ¿Que acaba de pasar?
Dani intenta darles a los botones del ascensor varias veces y sentencia:
Dani: No hemos quedado sin luz.
Blas: Muy inteligente, yo también me había dado cuenta.
David le da puños a la puerta del ascensor para ver si se abre y le digo:
- Estate quieto, no vas a conseguir que se abra y te vas a hacer daño.
David: ¿Alguien tiene el móvil aquí?
Blas: No me cabía en los legings estos.
Dani: ¿Y para que los llevas?
Blas pone voz de pija e imita el emoticono del WhastApp:
Blas: Porque diva se nace, no se hace.
David me mira a mí y digo:
- ¿Me ves con pinta de llevar el móvil? Como no lo lleve en el sujetador...
David susurra en mi oído:
David: ¿Eso significa que llevas algo debajo de ese body?
- Eso significa que no llevo el móvil y con respecto a lo segundo, no te voy decir nada. - miro al chico disfrazado de karateka- Dani, eres nuestra última oportunidad.
El rubio rebusca en los bolsillos y a los pocos minutos saca su preciado iPhone.
- Te quiero, Danielo.
David me mira mal, beso su mejilla.
- No te pongas celoso, tonto.
Dani intenta desbloquear el móvil y dice:
Dani: Ya puedes volver a odiarme, está muerto.
David: Genial, a saber cuándo nos sacaran de aquí.
- Pues si va para largo me vais a disculpar pero me están matando los tacones.
Me quito los zapatos y me siento en el suelo del ascensor, David me imita sentándose a mi lado y yo apoyo la cabeza en su hombro. A los pocos minutos estamos los cinco sentados en el suelo.
Blas: Al final alguien se dará cuenta de que el ascensor no funciona y nos sacaran de aquí, tener paciencia.
David: Claro, no tenía yo nada mejor que hacer que quedarme aquí encerrado con vosotros cuatro. –Se nota la ironía.
Dani: Como por ejemplo estar follando con Aaroa.
Le doy otra colleja a Dani.
- Ya van a tres, como siga así te quedo sin cerebro.
Blas: Déjalo, el pobre es rubio y ya viene sin cerebro de serie.
- Eh, que yo también soy rubia.
Blas: Solo vale con tíos.
Estamos unos segundos todos en silencio.
Carlos: Eh, que yo sí que tengo cerebro.
David: Yo no estaría tan seguro.
David pasa un brazo por mi cintura y acaricia la parte de mi espalda que deja al descubierto el body que llevo.
Carlos: Dani se ha cagao' en el bote de colacao.
Todos le miramos como si le acabara de salir una segunda cabeza o algo parecido.
Carlos: ¿Nunca habéis oído esta canción? Dani, ahora tienes que decir: "¿Quién yo?"
Dani: He ido de campamento de pequeño, la conozco.
Carlos: Pues sigue cantando.
Dani: ¿Quién yo? -Dice con pesadez.
Carlos: Si, tú. -Canta entusiasmado.
Dani: Yo no fui.
Carlos: ¿Entonces quién?
Blas: He sido yo, punto pelota.
Blas ha contestado bastante borde y eso que el suele afrontar las cosas con una sonrisa. Carlos, un poco asustado, se calla y David se acerca a mi oído y susurra:
David: Tendríamos que habernos ido a tu piso.
- Y que lo digas.
Dani: ¿Jugamos a verdad o reto?
Carlos: Vale, suena divertido.
Dani: Por hablar empiezas tú.
Blas: ¿Verdad o reto?
Carlos: Verdad.
Dani: Vamos, no seas cagueta, si no somos tan mala gente.
Carlos: Vale, elijo reto.
David: ¿Cuánto años tenéis? ¿Cinco? Dejad de hacer el imbécil ya.
Estamos bastante rato todos en absoluto silencio y yo lo rompo preguntando: - ¿Cuánto tiempo llevamos aquí? Carlos saca del bolsillo el móvil y mira la pantalla.
Carlos: Son ya las seis.
Dani: Carlos, te mato.
Carlos: ¿Qué pasa?
- Que llevas todo el rato teniendo el móvil y nos has dicho nada.
Carlos: Vosotros no me habéis dicho nada.
Blas: No, que va. Nada más quedarnos encerrados, lo preguntó David.
Dani: Yo a ti, te los corto. Llama donde sea y que nos saquen de aquí.
Carlos marca un número en el móvil y habla con alguien por teléfono. Cuando cuelga dice:
Carlos: Tengo dos noticias, una buena y una mala. La buena es que en un cuarto de hora como mucho nos sacan de aquí y la mala es que me acabo de quedar sin batería yo también.
Blas: Por lo menos salimos de aquí, esto empieza a ser claustrofóbico.
Pasa un cuarto de hora, media hora y no hay señales de que nadie nos intente sacar de aquí.
Si Mahoma no va a la montaña, la montaña ira a Mahoma y si nos sacan de aquí, tendremos que salir nosotros. El único que puede ayudarme a hacer un hechizo lo bastante poderoso como para sacarnos de aquí a los seis es mi mejor amigo. Está a mi lado, por lo que le doy un codazo disimuladamente y dijo flojito para que solo me oiga el:
- Dani.
Dani: ¿Qué pasa?
- ¿Y si intentamos salir nosotros dos?
Dani: Los chicos no son tontos, se van a dar cuenta.
- Llevamos aquí más de dos horas.
Dani: Espérate, ya pronto nos sacarán.
- ¿En otro cuarto de hora? Tienen que ser ya por lo menos las siete.
Dani: He dicho que no.
Frustrada, empiezo a pensar una forma de convencerle, necesito salir de aquí y respirar aire fresco. La respuesta llega a mí al ver al increíble morenazo que está a mi lado. Los chicos no soportan vernos a David y a mi besándonos, asique me siento a horcajadas sobre David y empiezo a besarle con ganas. Al principio le pilla por sorpresa, pero enseguida me devuelve todos y cada uno de los besos. Dirijo los besos hasta su oreja y susurro:
- Sígueme el juego, pero sin pasarse de la raya.
Vuelvo a besar sus labios con más ganas todavía. Y el baja sus besos de mis labios a mi cuello, yo echo la cabeza hacia atrás para darle un mejor acceso y meto mis manos en su pelo. A los pocos segundo oigo a Dani decir:
Dani: Tu ganas, salgamos de aquí.
Sonrió al haber conseguido mi propósito y me levanto del suelo ayudando a David a hacerlo, él me mira con cara de no entender nada y yo le giño el ojo.
- Poneros de pie un momento.
Carlos y Blas pesadamente se levantan, vale ahora sí que es claustrofóbico, sin los tacones estoy a la altura de los hombros de los chicos. Uno mi mano a la de David y Dani y digo:
- Daros la mano.
Carlos: ¿Qué pasa?
Dani: Tu haz caso y cierra los ojos.
Los chicos se encogen de hombros y se agarran de las manos, yo miro a Dani de reojo, cuento hasta tres con los labios pero sin emitir ningún sonido. 1...2...3 Murmuramos a la misma vez el hechizo y, cuando vuelvo a abrir los ojos para ver si ha funcionado el hechizo. Estamos en la habitación de David.
Blas: ¿Que acaba de pasar?
Carlos: No tengo ni idea.
Blas: Ha sido como algo de magia o algo.
Carlos me mira serio y dice:
Carlos: Vosotros dos sabéis perfectamente que acaba de ocurrir, asique ya os estáis explicando.
Dani me mira como diciendo: "Te lo dije"
- Os prometo que mañana os explico todo lo que queráis pero ahora mismo estoy que me caigo de sueño.
Dani: A dormir todos, mañana será otro día.
Nos miran con recelo pero nos acaban haciendo caso. Nada más cerrar, David vuelve a besarme, quedándome completamente acorralada contra la puerta. Me separo un poco de él y digo:
- David, de verdad, que estoy que me caigo de sueño, no me apetece ahora, además tengo que ocuparme de los chicos.
Se separa de mí lo suficiente para que podamos hablar pero mi espalda sigue pegada a la puerta.
David: ¿Qué piensas hacer?
- ¿Un hechizo de amnesia?
David: No me parece mala idea, ¿quieres que te eche una mano?
- Es un hechizo fácil, solo tengo que esperar a que estén dormidos.
David: Si quieres te ayudo
- No hace falta, voy a ponerme el pijama.
David: Al final no me has dicho si llevas algo debajo. –Susurra en mi oído con voz insinuante.
- Vas a tener que quedarte con la duda.
Se pone la mano en el pecho como si le estuviera dando un infarto o algo así y dice melodramático:
David: No creo que pueda seguir viviendo con esa gran duda.
- Venga, tonto, a dormir que ya es tarde.
Cojo el pijama que siempre me pongo cuando duermo en casa de David y me entro en el baño a cambiarme, me visto con mi pijama que consiste una camiseta de manga corta que me llega por mitad del muslo y me desmaquillo quitándome todos los restos de maquillaje que quedan. Salgo del baño y David ya está solo con el bóxer.
Yo salgo de la habitación descalza para no hacer ruido. Tras asegurarme de que no se escucha nada y están todos dormidos, lanzo un encantamiento a la puerta para que se abra. Entro en la habitación de Blas sigilosamente. Les hago el encantamiento. No les hará nada malo, simplemente olvidaran esta noche y será como si hubieran bebido demasiado. Me vuelvo a mi habitación y me duermo nada más tumbarme en la cama.
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