Capitulo 16: Cállate y besame
-¿Por qué? -musitó. No estaba preguntando por qué le estaba perdonando la vida, por qué le preguntaba aquellas cosas, por qué estaba jugando con ella. Simplemente quería saber por qué, de repente, sentía que le faltaba el aliento y deseaba que él la cogiese en brazos y se la llevase consigo... al lugar de donde había venido, fuera cual fuese.
Memorias de Idhun
Beso a Dani y me doy cuenta de que no siento esa corriente eléctrica que siento cuando beso a David.
Es porque no te atrae él, a ti te gusta David.
¿Y qué pretendes que le haga?
Ve y díselo.
¿A Dani?
No, tonta, a David.
Me acerco al oído de Dani y digo:
-Tengo que irme, luego hablamos.
Le doy un beso en la mejilla y salgo corriendo del coche. Esta chispeando, me voy a la estación de metro más cercana. Miro cuando sale el próximo, corro para llegar al andén antes de que se vaya y me subo justo antes de que cierren las puertas. Me siento yo sola y me pongo a pensar en que decirle cuando le vea. Mis dedos tamborilean sobre mi pierna del mismo nerviosismo.
Tendrías que haberlo pensado antes de salir corriendo.
¿Quién me dijo que saliera corriendo?
Miro la oscuridad del túnel y pienso en David. Llego a la estación y empiezo a correr en dirección su casa, ya que la lluvia está apretando. Por suerte el portal está abierto y no tengo que llamar al telefonillo.
Me paro en su puerta, llamó al timbre y recupero el aire mientras espero que me abra. Se abre la puerta y, al otro lado, está David despeinado y con solo el pantalón puesto. Me mira sorprendido, hará media hora como mucho desde que se ha ido.
David: ¿Qué quieres?
- Un beso. Si lo quieres, claro.
¿Tú eres tonta o masticas agua? ¿Te presentas aquí y le pides un beso?
Dime tú que hago.
Coges le das el morreo de su vida y lo acabáis haciendo.
Dos cosas 1) No pienso hacerlo todavía con David 2) Si te hiciera caso, podría llegar Blas y pillarnos.
Aleluya, ya no dice que no lo hará con David never and ever.
David: ¿Tienes idea de lo que sería capaz de dar por un beso tuyo?
-¿Qué serías capaz de dar? Si te doy un beso... ¿qué me darías a cambio? Como mínimo... podrías devolvérmelo.
Une mis labios con los suyos suavemente, como si fuera un sueño y pudiera desvanecerse en cualquier momento. Al separarnos, solo digo una palabra:
- Sí.
David: ¿Sí qué?
-Que me gustas, David, y quiero ser tu novia.
David: ¿Pero...
Le callo con un beso y digo:
-Cállate y bésame antes de que cambie de opinión.
David me besa y yo le respondo como si de ello dependiera mi vida. Muerdo un poco su labio para pedir acceso a su boca y paso mis brazos por detrás de su nuca para profundizar el beso, él me sube a sus caderas para estar los dos a la misma altura. Cierra la puerta con el pie y me apoya contra ella para que no me caiga. Me aparta el pelo mojado de la cara y me guía hasta su cama.
Me tumba y él se tumba encima de mí pero apoyando su peso en sus brazos. Pasa de besar mis labios a repartir besos húmedos por mi cuello mordiendo en algunos sitios. Se quita los zapatos y me baja el vestido que llevo repartiendo besos por mi vientre y mis piernas.
Cuando estamos los dos en ropa interior, apoyo mis manos en su pecho deteniéndolo y digo:
-David.
David: Dime, preciosa.
-Que no estoy preparada.
David: ¿Eres virgen?
Asiento y David se tumba a mi lado en la cama.
David: No pasa nada, esperaré.
-Lo siento, de verdad.
Besa mi frente y vuelve a decir:
David: No pasa nada, ¿te quedas a dormir?
-Vale.
David se levanta de la cama y busca algo dentro del armario poco después saca un pijama y me lo tiende.
David: Póntelo, creo que te valdrá.
Me pongo el pijama mientras David va a darse una ducha y como la camiseta me queda por la mitad de la pierna, no me pongo el pantalón. Nos acostamos los dos en la cama de David y la pasa un brazo por mi cintura pegándome a él.
David: Buenas noches, preciosa.
-Buenas noches.
Siento un beso sobre mi nuca y me duermo sonriendo y pensando en que me está abrazando el mejor chico del mundo. Me despierto con la alarma de mi móvil y veo que David está sentado como un indio en la cama delante de mí. Todavía adormilada digo:
- Buenos días, ¿qué haces?
Me da un beso en los labios y responde:
David: Buenos días, preciosa. No te muevas que ya acabo.
Me quedo tumbada en la cama y observo a David. De vez en cuando me mira y escribe o dibuja algo en el cuaderno que tiene sobre las piernas, mordiendo el lápiz para concentrarse mejor.
A los pocos minutos deja el lápiz sobre la mesilla y exclama:
David: ¡Terminado!
Me siento en la cama apoyando la espalda en el cabecero y me pongo mis gafas que están en la mesilla.
- Déjame verlo.
David me tiende el cuaderno y veo que es un dibujo de una chica dormida, es increíblemente parecida a mí, incluso con el pequeño lunar que tengo en la mejilla el mismo sitio donde yo lo tengo. Tiene los ojos cerrados y los labios entreabiertos dibujados con mucha precisión.
- ¿Soy yo?
No, es la vecina de enfrente, no te jode. Si es que estás empanada.
Déjame tranquila, que hora estoy muy ajusto.
David: Si, ¿te gusta?
- Me encanta, fírmamelo y me lo quedo yo, porfa.
Pongo cara de cachorrito y David coge el cuaderno y el lápiz otra vez. A los pocos minutos me devuelve el cuaderno y veo que en la esquina ha puesto una dedicatoria, la leo y pone: "No puedo describirte, no puedo siquiera nombrarte, son líneas que caen sobre el papel, intentando dibujarte".
- Pintas genial.
David: Eso es porque tengo una buena modelo.
Me besa y nos separamos cuando vuelve a sonar mi móvil que está en mi bolso, junto a David.
- Tengo que irme a trabajar.
David hace un puchero y dice:
David: ¿De verdad que no puedes faltar aunque solo sea un día?
Cojo su cara entre mis manos y uno mis labios con los suyos.
- No puedo.
Me levanto de la cama y le pregunto:
- ¿Me llevas ahora a casa para que pueda cambiarme de ropa?
David se levanta de la cama y dice:
David: Tengo un plan mejor, te quedas a desayunar y luego yo te llevo al trabajo.
- ¿Y me presento con el vestido de anoche que posiblemente esté empapado?
David: Todo a su debido tiempo.
Va hacia el armario y saca de allí un camiseta de tirantes y unos vaqueros de chica.
- ¿Y eso?
David: De mi hermana, creo que te valdrá.
- No sabía que tuvieras una hermana.
David: Para ser exactos tengo un hermano y dos hermanas. Vete vistiendo y yo hago el desayuno.
Me voy al baño y me pongo la ropa que David me ha dado. Me queda bien pero hoy hace frio y cojo una camisa de cuadros de David y me la pongo dejándola abierta.
David no está en la habitación y voy a buscarle. Le encuentro en la cocina, le abrazo y como David esta de espaldas a mí y es bastante más alto que yo, mi mejilla queda apoyada sobre su espalda.
David: Buenos días, preciosa.
- Buenos días.
David se gira devolviendo el abrazo y me besa en la frente.
David: ¿Qué quieres desayunar?
Me quedo pensando unos minutos y digo:
- Quiero un beso.
David: ¿Solo uno?
- Mejor todos los que tú quieras.
David: Pues un millón
- ¿Y si pierdes la cuenta?
David: Siempre puedo volver a empezar.
David me besa y me sube a la encimera de la cocina para estar a la misma altura. Enredo mis manos en su pelo y él pasa sus manos por mi cintura.
David: Me encantas, preciosa, y más con mi camisa puesta.
- Venga, vamos a desayunar.
David: ¿Qué quieres desayunar?
- No sé, elige tú.
David: ¿Te apetecen tortitas?
Aplauso como una niña pequeña y digo:
- Si, porfa, porfa.
David: Pon algo en la tele mientras yo cocino.
Enciendo la tele y hago zapping hasta que llego a un canal donde están poniendo el videoclip de California Gurl, de Katy Perry. Subo el volumen, vuelvo a la cocina con David, y empiezo a bailar y cantar como si no hubiera un mañana.
David: ¿Te he dicho alguna vez que eres como una niña?
- Una niña a la que te quieres tirar.
David: ¿Me pasas la harina?
- Que bien se te da cambiar de tema, oye.
David: Es un don natural que tengo.
- Se ve, ¿dónde está?
David: Mira en el mueble de tu derecha.
Lo abro, el mueble y cojo el recipiente que pone "Harina", lógico. Lo dejo encima de la encimera, cojo un puñado y se lo lanzo a David.
David: Oye.
Como estoy a su lado, la harina le ha dado de lleno manchándole toda la cara. Me empiezo a reír de la cara que pone.
David: ¿Te hace gracias?
Me estoy riendo tanto que casi no puedo respirar. Entre risas consigo decir que sí. Me acorrala contra la encimera y dice en tono insinuante:
David: Pues eso está mal y a las niñas malas las castigan.
Tengo su boca a milímetros de la mía de manera que cuando habla, sus labios rozan los míos y yo me muerdo el labio. David apoya una de sus manos en mi mejilla y acorta el poco espacio que nos separa.
David besa bien, muy bien. Le sigo el beso cerrando los ojos y poniéndome de puntillas para estar a la misma altura. Apoya su otra mano en mi espalda para pegarme a él, separa nuestros labios, estiro el labio de David mordiéndolo pero sin llegar a hacerle daño.
- Me encantará que me castigues a beso.
Vuelve a pegar su boca a la mía y su lengua perfila mi labio inferior. Dejo de sentir su mano en mi mejilla y, a continuación, se separa de mí. Abro los ojos para que ver pasa y un puñado de harina se estrella contra mi cara tapándome las gafas e impidiéndome ver. Me quito las gafas para limpiarlas y consigo ver a David riéndose.
David: Ya estamos en paz.
Limpio los cristales y me las vuelvo a poner.
- No tiene ninguna gracia.
Me cruzo de brazos y pongo morritos.
David: Por cosas así pienso que eres como una niña -besa mis labios- MI niña.
——————————-
Como el 99,99% de vosotr@s quería, se ha quedado con David. ¿Cómo creéis que se lo tomará Dani cuando se entere?
Pd: Todavía podéis seguir pensando que le pasa a Blas.
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