Capitulo 13: Un David tierno


Claudia: ¿Te has tirado al pastelito?


- ¿Qué? Ni de coña.


Claudia: ¿Por qué'? Yo me lo hubiera tirado tiene un cuerpazo...


- Porque no.


Claudia: ¿Entonces qué hacía en tu cama?


- Anche se quedó a dormir en mi casa, no pasa nada y punto.


Claudia: Vale, no me linches. Cambiando de tema, ¿por qué no me dijiste que tu hermano y sus amigos estaban tan buenos?


- Porque no soy una salida mental como tú.


Claudia: Yo que tú me graduaba las gafas porque como para no ver a tales dioses griegos.


- Vale, si, son guapos –Claudia me mira levantando la ceja– y están buenos pero ya está.


  Doy la conversación por terminada y llegamos a la pastelería con el tiempo justo para ponernos los uniformes y empezar a trabajar.


  A media mañana hacemos un descanso, miro mi móvil y tengo tres WhatsApp de David.


    #Conversación por WhatsApp


Pastelito Imbécil: Voy a acabar cogiéndole el gusto a esto de despertarme en tu cama.


Pastelito Imbécil: Aunque hubiera sido mejor si hubieras estado tú a mi lado.


Pastelito Imbécil: Y los dos desnudos.


    #Fin de la conversación


  ¿Cuándo dejara David de decirme comentarios de este tipo?


Cuando acabes en su cama.


Pues la lleva clara.


Pero si tú también los estás deseando.


Con las mismas ganas que tengo de que atropelle un camión.


  Guardo el móvil en mi taquilla y vuelvo a trabajar. Suenan las campanillas que anuncian que ha entrado un nuevo cliente y veo en la puerta a Alicia.


Alicia: Hola, Aaroa, no sabía que trabajar aquí.


- Sí, he empezado la semana pasada.


Alicia: Por eso no te visto llevo una dos semanas como loca, el jueves se estrena una obra de teatro en la que participo y estoy que me subo por las paredes de los nervios.


- ¿Y qué obra hacéis?


Alicia: Romeo y Julieta.


- Ahí, me encanta.


Alicia: Ven a verla si quieres, es las 8 y la entrada es gratuita.


- Cuenta con ello.


Alicia: A todo esto quiero ese pastel.


  Le sirvo el pastel que quiere y se va corriendo porque tiene prisa. La mañana pasa tranquila y vuelvo a casa hablando con Claudia aunque no me encuentro demasiado bien. Entro en casa y directamente me tiro el sofá cerrando los ojos.


  Supongo que me llego a dormir porque me despierto cuando oigo a alguien hablándome. Abro los ojos despacio y ante mí veo a David


David: Tienes mala cara, ¿te encuentras bien?


  Me entran arcadas y voy corriendo al baño. Cuando acabo, me levanto, tiro de la cadena y me lavo los dientes.


David: Me tomaré eso como un no. Acuéstate un rato, verás cómo te sientes mejor.


  Intento andar hasta mi cama pero me fallan las piernas. Antes tocar el suelo, noto los brazos de David rodear mi cintura.


David: Te tengo, ya te llevo yo.


  Me coge como a una princesa y me deja sobre la cama con cuidado, me quita los zapatos y me arropa. Me quita las gafas, las deja sobre la mesilla y me da un suave beso en la frente.


David: Descansa, preciosa.


  Me acurruco en la cama y me quedo dormida de nuevo. Un buen rato después me despierto y Algodón está acurrucado junto a mi cabeza sobre la almohada.


- Buenas tardes, pequeñín.


Xxx: Más bien, buenas noches.


  Veo borroso y logro distinguir una figura masculina y morena que logro distinguir como David. ¿Por qué veré tan borroso?


A lo mejor, solo a lo mejor, es porque no llevas puestas las gafas.


  Palpo la mesilla en busca de mis gafas y cuando las encuentro, me las pongo. Por la ventana de mi cuarto apenas entra luz, he tenido que dormir bastante más tiempo del que parece.


- ¿Qué hora es?


David: Las nueve. –Se sienta en la cama y acaricia mi mejilla– ¿Qué tal estás?


- Un poco mejor.


  Me incorporo sentándome en la cama y apoyando la espalda en el cabecero de la cama.


- David, ¿puedes salir para que me pueda poner el pijama?


David: Claro, si quieres ahora te vienes al salón y vemos la tele un rato.


- Me parece bien. –Esbozo una pequeña sonrisa.


  David se levanta de la cama y tras besar mi mano sale de la habitación. Vale, tengo que tener la fiebre por las nubes y estar flipando en colores. David está siendo ¿tierno?


  Me levanto de la cama y me pongo un pantalón de pijama largo y una camiseta de pijama de manga corta. Voy al salón y David me hace un gesto para que me siente en el sofá junto a él. Lo hago y apoyo mi cabeza en sus piernas.


  David acaricia mi pelo entre sus dedos mientras los dos, en silencio, vemos la película de la que no sé ni el título. Cuando acaba, seguimos los dos en la misma en silencio. David apaga la televisión:


David: ¿Jugamos a algo?


  Me levanto de su regazo y me siento como un indio mirando a David.


- ¿A qué?


David: Primero yo te hago una pregunta a ti y tú tienes que responder y luego tú me preguntas a mí.


- ¿Y si no quiero responder?


David: Tienes que darme un beso.


- Trato hecho.


David: Empiezo yo, ¿qué es lo que más miedo te da?


- Los perro, ¿y a ti?


David: Que mi padre muera.


- ¿Y eso?


David: Es mi turno de preguntar. ¿Cuál es tu libro favorito?


- Son dos "Romeo y Julieta" y "Memorias de Idhun". ¿Tu cumpleaños?


David: Tres de mayo. ¿Primero en lo que te fijas en un chico?


- La mirada. ¿Lo primero que te fijas tú?


David: La sonrisa y la mirada. ¿Tipo chico perfecto?


- No tengo. ¿Chica perfecta?


David: Tampoco tengo. ¿Te gusto?


  A eso sí que no tengo respuesta.


No te gusta, te encanta.


Anda, cállate un ratito.


¡Pero si se te está declarando!


Tú sí que te estás declarando.


  Las reglas del juego dicen que si no quiero responder a una pregunta puedo no hacer. Me acerco más a David y le beso en los labios en un beso lento, sin lengua. Pongo mis manos en su nuca pegándole a mí y él pasa sus brazos por mi cintura y tira de mí haciendo que los dos acabemos tumbado en el sofá, el debajo y yo encima.


  Mete sus manos dentro de mi camiseta acariciando mi espalda con las yemas de sus dedos y por donde pasan sus dedos se me eriza la piel. Viendo cómo va  a acabar esto, me separo un poco de él.


- David, no.


David: ¿Qué pasa?


- Que ahora que somos amigos no quiero que se estropee.


David: ¿Y entonces el beso?


- No quería responder a la pregunta.


David: Vámonos a dormir que ya es tarde.


- Mejor será.


  Nos acostamos los dos en mi cama y me duermo dándole la espalda a David.


  Despierto con alguien dándome besos en el cuello. David, al ver que estoy despierta, traza un camino de besos desde mi cuello hasta mis labios y de ahí hasta mi oído donde susurra:


David: Me encantas, preciosa.


  Vuelve a besar mis labios y se deshace de mi camiseta casi sin separar nuestras bocas, sin darme cuenta estamos solo en ropa interior.


  Abro los ojos y estoy completamente vestida, todo ha sido solo un sueño.


Dicen que los sueños son mensajes de tu subconsciente.


Ni puta gracia, conciencia.


  Me levanto de la cama despacio intentando no despertar a David y voy al baño, me echo agua en la cara y en nuca para despegarme y veo en el espejo el reflejo de David.


David: ¿Estás bien?


- Si, solo hay sido un mal sueño.


Malo ha sido que solo ha sido un sueño, ya te hubiera gustado que fuera realidad.


Ni estando mala me libro de ti.


  David pone una mano en mi frente y dice:


David: Creo que te ha subido la fiebre.


No es fiebre es que está con el calentón.


Cállate ya de una puta vez.


¿Ves? Estás cabreada por haberte quedado con las ganas.


  Voy a la mesilla y cojo mis gafas y el libro, dudo mucho que pueda volver a dormirme después de todo lo que he dormido durante el día de hoy.


  Me tumbo en el sofá a leer y noto que alguien me echa una manta por encima, levanto la vista del libro y veo allí de pie a David.


- Gracias.


David: ¿Por qué?


- Por cuidarme, por estar aquí conmigo, por todo.


David: De nada, preciosa.


  Se tumba en el sofá junto a mí y con el pulgar me acaricia el brazo mientras yo sigo leyendo.

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¿Qué faceta de David os gusta más el chulo o el cariñoso? A mi me gusta mucho el tierno pero me divierte más el chulo, pensar como puede fastidiar a Aaroa y sacarla de quicio. Decirme vuestra opinión.

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