7.

Inés.

Me quedo parada enfrente de las cámaras esperando a que me hagan mi primera foto. Supongo que jamás había pensado en hacerme una sesión y aunque en muletas no sea la mejor opción, se van a limitar a sacarme la cara.

-Vamos a enchufar el viento.-anuncia el fotógrafo.-Tu solo se natural, yo haré el resto.

Asiento mientras me  acomodo en el pequeño taburete y al ver que me hace señales, me aparto el pelo de la cara insegura.

-Genial, genial.-habla mientras el flash me deja ciega.-Ahora solo mira a un lado, y seria.

Le hago caso convencida y noto como gracias al aire mi pelo no para de moverse, consiguiendo agobiarme.

-Suficientes.-apaga el ventilador con alegría.-Espera aquí y te traeré noticias.

-Vale.

Saco el móvil mientras lo espero y compruebo con desgana que tengo varios mensajes pero que no hay ninguno de Dani. No he hablado con él desde que se ha marchado de mi mesa esta mañana y si no fuera una maldita insegura y negativa, creería que está celoso por lo de Rubén.
Pero no puede ser eso, claro que no.

-Acabo de hablar con el de la agencia y...-anda hacia mi de nuevo.-Dicen que allí están deseando que empieces.

-Genial.-susurro pareciendo descontenta aunque no lo estoy. Supongo que Dani siempre va a controlar mi estado de animo y aunque no quiera es así.

-Primero te quieren para anuncios de ropa y revistas.-sigue hablando.-Y luego, cuando tengas bien el pie, empezarás con las pasarelas.

-Vale, ¿dónde y cuando tengo que ir?

-Te llamarán.-anuncia mientras me trae las muletas.-Encantado de haberte conocido Inés, nos veremos pronto.

-Igualmente.-le sonrío levantándome y andando hacia la puerta.

Salgo a la calle cerrando los ojos por los fuertes rayos de sol y cuando los abro veo a Dani con su moto ahí parado, haciendo que frunza el ceño antes de sonreírle un poco.

-¿Qué haces tú aquí?-pregunto acercándome a él.

-¿Crees que iba a dejar que te fueras para casa sola en ese estado?-dice sin sonreír y eso empieza a preocuparme.

-Pues si, como te has propuesto no hablarme en todo el día...-dejo todo mi peso en las muletas vacilante.

-¿Te han cogido?-susurra pasando de mis palabras.

-Pues si.

-Lo sabía.-suspira.-Me alegro.

-No.-niego con la cabeza.-No te alegras.

-Si lo hago.-me tiende un casco, el cual no cojo.-De lo que no me alegro es de que tengas una cita con el tío ese.

-¿Qué problema tienes tú con Rubén?-le pregunto alzando una ceja.

-Que no me gusta lo que hace con las chicas.-informa sin más.-Conseguir enamorarlas para luego dejarlas tiradas como un trozo de mierda.

-Anda mira, exactamente como tú.-le sonrío falsamente haciéndole ver la realidad.-No me hagas reír Dani.

-No debería haber venido.-gruñe y ruedo los ojos.

-Lo que no deberías es enfadarte por tonterías.

-¿Ves una tontería tener que tragarme que la chica que me gusta quede con otro?-habla furioso.-Por que yo no.

Intento no sonreír ante sus palabras pero oírle decir lo que siente siempre ha sido mi maldita debilidad. Odio estos momentos en los que no puedo controlar mis emociones.

-Se lo prometí.-miro al suelo unos segundos.-Y yo cumplo mis promesas, deberías saberlo.

-Venga, sube.-vuelve a tenderme el casco y esta vez lo agarro para ponérmelo.-Pero antes de nada...-se gira para mirarme.-Prométeme a mí algo.

-¿El qué?-dudo.

-Que no vas a hacer lo que no quieras hacer, ¿vale?-susurra y asiento.-Y que...-se calla.-Da igual.

-Dilo.

-No.-se baja la visera del casco dispuesto a arrancar la moto.-Sería muy egoísta por mi parte.

-Da igual, quiero escucharlo.-exijo haciéndome la dura.

-Que no le beses.-habla y lo miro a través del espejo.-Por qué te juro que me mataría.

-¿Sabes?-me agarro con fuerza a la parte delantera.-Jamás lograré entender que te pasa conmigo.-me sincero.-Se suponía que me querías, luego que me odiabas, y después de mi...-busco la palabra exacta.-cambio.-trago saliva.-Te has vuelto a fijar en mí y ya no sé qué pensar.-le hago ver.-Sí de verdad estás aquí conmigo porque alguna vez he llegado a importarte algo o simplemente porque soy la nueva tía buena del instituto.

-Tu no lo entiendes.-gruñe.

-Claro que no.-cierro los ojos unos segundos.-Y por eso no te voy a prometer nada.

-Haz lo que te de la puta gana.-dice acelerando la moto y empezando a conducir con furia.
Siempre he odiado sus rápidos cambios de humor, pero al fin y al cabo, también siempre ha sido un cabrón que me ha dado razones para no dejar de quererle y aunque no quiera hacerlo, jamás podré contra mis sentimientos.

******

Dani.

Freno la moto con fuerza consiguiendo que Inés acabe chocándose contra mi espalda y maldiciéndome en voz muy baja.

Coge sus muletas y da un ágil salto para colocarse en pie y me mira decepcionada durante unos cuantos segundos.

-Gracias, supongo.-habla con rencor andando hacia su puerta.

-De nada.-trago saliva y la miro como intenta abrir la puerta.-Inés.-la llamo y suspira mirándome.-El casco.

-Oh, sí.-musita y veo cómo hace intentos de quitarse el casco pero jamás lo ha conseguido y no iba a ser hoy el día. Me bajo de la moto suspirando y camino hacia ella para ayudarla colocando mis manos sobre las suyas.

-Es así.-me muerdo el labio.-Solo le tienes que dar a este botón.

-Vale.-sigue mis instrucciones y consigue quita el casco por primera vez ella sola.-Toma.

Me quedo callado de nuevo, viendo cómo vuelve a intentar abrir la puerta pero ente que no sabe cómo sujetar las muletas y que siempre ha sido una maldita torpe, tampoco lo logra.

-¿Puedes dejar de mirarme?-me pide aún de espaldas.-Me pones nerviosa.

-Vale.-doy una suave risilla dándome la vuelta y andando hacia mi moto.

-Vale.

-Me voy.

-Pues adiós.-contesta consiguiendo abrir la puerta y dando un pequeño salto a la pata cola.

-Inés.-vuelvo a llamarla.-Algún día te lo explicaré, ¿vale?-frunce el ceño y dejo mi orgullo a un lado para hablar.-El porque de todo.

-Pues estoy deseando oírlo.

-Tu solo...-trago saliva.-Déjame que me prepare.

-¿Para qué?-pregunta apoyándose en el marco.

-Para quererte.-susurro.-Para quererte bien.

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