5.

Inés.
Busco uno de mis discos de Shawn entre todas las cosas que tengo de él y lo pongo en el portátil para que su increíble música comience a sonar por toda la habitación.
Empiezo cantando en un susurro hasta que mi motivación va a más y acabo bailando y saltando en la cama como una loca.
Me paso tres canciones así, porque quizás estos momentos son los que me hacen desconectar un poco de todo y hacerme sentir viva.
No se me ha pasado el tema de Dani por la cabeza hasta ahora, y siendo sinceros no sé qué hacer, porque le quiero y siempre lo voy a hacer, pero también hay algo que me impide volver a confiar en él, y para que acabe haciéndolo, me tiene que demostrar que de verdad ha cambiado.
Sigo saltando encima de la cama al ritmo de la música, hasta que en una mala pisada acabo cayendo al suelo y retorciéndome de dolor ya que me he doblado el maldito tobillo.

-¡Inés!-dice una voz muy conocida ayudando a levantarme y a sentarme en la cama.-¿Estás bien?

-¿Dani?-susurro nerviosa y avergonzada.-¿Cuánto tiempo llevas ahí?

-Lo suficiente para ver lo jodidamente loca que estas.-se ríe centrando su vista en mi pie.-Oh, se te está hinchando.

-Esto...-me sonrojo.-Debería decirle a mi madre que me llevara al medico.

-Se ha ido a una reunión.-me informa y me muerdo el labio sin saber qué decir.-Pero puedo llevarte yo.

-No, no, tranquilo.-me niego al segundo.-La esperare.

-Vamos, déjame ser tu amigo.-dice y sonrío un poco para luego gritar cuando me coge en brazos contra de mi voluntad y comienza a bajar las escaleras.

-Suéltame anda.-me río al no saber qué hacer con mi vida.

-No.-abre sin ningún problema la puerta principal y la cierra detrás de sí.

-¿Me vas a llevar hasta el quinto coño en brazos?-le pregunto sarcástica y niega señalando con la cabeza su moto.-Dani, no.

-No me digas que después de tanto tiempo aun te da miedo.-sonríe y lo asesinó con la mirada.-Venga.-me sienta y me cruzo de brazos.-Ponte el casco.

-Eres imposible.-bufo haciéndole caso y acomodándome en el asiento aborrecida.-Como hagas el tonto te llevas una hostia.

-Si, cariño.-se burla guiñándome el ojo y poniéndose su casco, para luego arrancar la moto.-Agárrate.-me pide refiriéndose a él y niego con la cabeza segura para que me vea a través del espejo.-Bueno, haz lo que quieras.

Y dicho eso, arranca el vehículo haciendo que me agarre con todas mis fuerzas a la parte trasera.
No va a conseguir tan fácilmente que lo abrace después de todo, ni aunque me esté muriendo de miedo.
Cierro los ojos con fuerza para no ver nada y lo oigo reírse ante el acto, pero no digo nada, ya me vengaré de él.

*****

Dani.

Maldigo varias veces mi existencia cuando veo que está terminando el viaje y aún no se ha agarrado a mí, y bufo dándome cuenta de lo dura que va ser conmigo.

-Bueno, ya hemos llegado.-anuncio en un susurro, apagando el motor y bajándome para quitarme el casco. Me río un poco al ver que, como siempre, necesita un mapa para quitarse el casco y acabo por ayudarla para no pasarnos la tarde aquí.

-Podía sola.-se queja y sonrío como un tonto por lo orgullosa que puede llegar a ser. La vuelvo a coger al brazo y me alivio al ver que esta vez no se queja, que simplemente pasa uno de sus brazos por mi cuello para que se me haga más fácil llevarla.-¿Y qué hacías tú en mi casa?-pregunta de repente, frunciendo el ceño y haciendo una mueca que me vuelve loco.

-Me aburría y quería verte, y menos mal que he ido.-hablo haciendo que sonría aunque no quiera y la dejo en un asiento mientras voy al mostrador y le informo al de guardia lo que ha ocurrido. Vuelvo minutos después para esperar a que le toque y hay un incómodo silencio de por medio.

-Gracias.-dice de repente y asiento sin más.-Por venir.-completa y me giro para mirarla mejor.-No me lo esperaba.

-No las des.-hablo inseguro.-¿Quién si no te habría traído al hospital?

Se encoge de hombros unos segundos hasta que oímos su nombre y la ayudo a levantarse, pero no puede mantenerse de pie y tiene que ir a la pata coja. El médico le examina el pie y veo cómo se queja cuando se lo toca, se lo mueve de un lado para otro y ella se retuerce de dolor, pero dice que no es nada, que no le duele.

-Esguince de segundo grado.-informa el médico sacando una venda de un cajón.-No puedes apoyar el pie en tres semanas, cuando pasen, ven a verme.

-Vale.-bufa cansada, observando cómo le aprietan el pie con la suave tela.

La ayudo a salir de la consulta y la vuelvo a sentar en mi moto para luego mirarla de arriba a abajo unos segundos.

-¿Qué miras?-sonríe quitándose el pelo de la cara.

-Nada, a ti.-susurro.-¿Tienes muletas?

-¿Qué?-frunce el ceño y señalo su pie unos segundos.-Ah, no.

-Pues vamos a mi casa y te dejo las mías.-digo tendiéndole el casco y colocándome yo el mío.

-No tienes por qué.

-Pero te lo debo.-hablo haciendo que se calle, y sonrío como un tonto cuando nada más subirme y arrancar la moto se agarra a mi y me abraza sutilmente.

Alargo el viaje yendo más despacio pero siempre se acaba y llego a mi casa en apenas unos minutos. La ayudo a bajar y abro la puerta para encontrarme a Jesús y a su chica en el sofá dándose el lote.

-Esto...-les interrumpo.-¿Sabes dónde están las muletas?

-En nuestra habitación, arriba del armario.-habla guiñándome el ojo juguetón.

-Venga.-le doy la mano a Inés sin darme cuanta del contacto.-Están arriba.

-No quiero quedarme de candelabro así que voy a subir.-dice segura y asiento agarrándola en brazos de nuevo.

Cuando entro a la habitación la dejo sentada en la cama mientras yo las busco y me giro para ver cómo observa cada detalle.

-Aún tienes nuestras fotos.-susurra insegura fijándose en el corcho que hay arriba de mi escritorio, el que ella me regalo y en el que están casi todas nuestras fotos.-¿Por qué?

-Porque mande a la mierda a la única persona que me podía sacar de ella.

-¿Marina?-sonríe divertida.

-Tu, Inés.-susurra.-Tu.

Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top