4.

Inés.

Me acomodo en la silla bastante incómoda por la presencia y la absorbente mirada del ligón del instinto fija en mi. ¿No tiene a otro lado que mirar? Me está poniendo nerviosa.

-¿Qué quieres, una foto?-le pregunto sarcástica, girándome hasta mirarlo.

-Bueno, no estaría mal, nena.-sonríe abriendo su estuche.-Eres más guapa de lo que recordaba.

-Gracias.-resoplo esperando a que digan mi nombre para entregar el trabajo que hice con Daniel.

-¿No has pensado en apuntarte a ningún casting para modelos o algo parecido?-pregunta haciéndome dudar unos segundos, hasta que acabo por negar con la cabeza bastante sorprendida.-Pues deberías.

-¿Qué te hace pensar que alguien se interesaría en mi?-alzo las cejas intentando son sonreír.

-Primero, tienes los rasgos más bonitos que he visto nunca, ósea, tienes una cara perfecta.-dice bastante seguro.-Segundo, tienes un pelo precioso y brillante, y tercero.-sonríe pícaro.-Tienes un cuerpo con el que dejas loco a todo el que te mira.

-Bueno, si tú lo dices.-digo con indiferencia, pensándome la propuesta. Siempre me ha gustado el mundo de la fotografía y no estaría nada mal ser una cara nueva.-Puede que quizás lo intente.

-Pues si lo haces y te cogen, me deberás una cita.-dice seguro y me quedo pensativa hasta que accedo tendiéndole la mano.

-Echo.

-Inés y Daniel.-nos llama el tutor y me levanto sacando el trabajo de mi mochila y andando el pupitre principal seguida de Dani. Se lo tiendo y lo lee por encima, para luego mirar a mi compañero con el ceño fruncido.-Oviedo, ¿tú has participado o ella lo ha echo todo?

-Ha sido entre los dos.-dice sincero, sabiendo que va a ser muy poco creíble.-Nos hemos repartido el trabajo, y este es el resultado.

-¿Seguro?-pregunta mirándome y asiento con una tímida sonrisa.

-Seguro.-contesto y finalmente deja que nos marchemos de nuevo a nuestro sitio, para volver a fijarme en que Rubén no deja de mirarme.-Eh, que me intimidadas.

-Estoy deseando tener una cita contigo.

-Tendrás que tener suerte.-le guiño el ojo divertida.-Mucha suerte.

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Dani.

Miro a mi hermano y a su asquerosa novia, o lo que quiera que sea, darse el lote delante de mis narices haciéndome ver lo asqueroso que se ve desde fuera.

-Hola cariño.-me saluda Marina abrazándome por la espalda y dándome un beso en el cuello.-¿Qué tal la mañana?

Me separo de ella sin decir nada y sin saber porque lo he echo, pero siento que ya no puedo estar con ella si en mi cabeza ya hay otra.

-¿Qué haces?-se molesta mirándome sorprendida.-Dame un beso.

-No.-susurra.-Ven, tenemos que hablar.

-Eso nunca es bueno.

-Esta vez tampoco.-le agarro del brazo, apartándola del grupo hasta quedar completamente solos.-No quiero que te enfades, pero quiero dejarlo.

-¿Qué?-se sorprende.-A mí nadie me deja, Dani.

-Me alegro de ser el primero entonces.-admito.

-Nadie te dará las cosas que te doy yo.-me dice segura y me encojo de hombros sabiendo que ya hay alguien que sin ser nada me está dando mucho más.-No me lo puedo creer.

-No es por ti, es por mi.-le digo haciéndole reír sarcástica.-Es ve...

-Eso está clarísimo porque yo soy perfecta, nene.-me interrumpe orgullosa.-¿Es por la fea esa, no?

-No.-miento.-Y no es fea.-aclaro mirándola mal.-Bueno, pues ya está, hemos acabado.

-Pues vale.-y sin decir más, se da media vuelta y se marcha sacándome el dedo corazón mostrándome el odio que le causa que le rechacen.

Oigo una suave risa detrás de mí y me giro para ver a Inés mirándome bastante divertida.

-Veo que te quiere.-sonríe sarcástica y y me giro  para mirarla tiernamente. Es que como mierdas no voy a buscarla si ya sé que existe, joder.

-No seas cabrona.-le digo metiéndome las manos en el bolsillo, algo nervioso.

-¿Qué le has echo?-sonríe apartándose el pelo de la cara, y eso joder, eso siempre me mataba.-Que ya sé que eres un experto en romper corazones.

-Si, supongo.-suspiro dándome cuenta de que eso iba con segundas, y a pesar de eso, no deja de sonreír y me encanta.-Pero he cambiado.

-Si, claro.-se ríe y levanto las cejas unos segundos.-¿Cuándo, hoy?

-Voy ha empezar a hacer las cosas bien de una vez.-aseguro.-Contigo no lo hice bien, y me arrepiento mucho.

-Yo había venido a pedirte perdón por mi comportamiento de ayer.-cambia de tema.

-Quiero empezar de cero.-digo seguro y la veo fruncir el ceño mientras se muerde el labio nerviosa. Apuesto que no tiene ni la menor idea de que me muero por tenerla de nuevo conmigo.

-¿Qué tengo ahora que no tenía antes, Dani?-se cruza de brazos.-¿Dientes perfectos y lentillas?-niega con la cabeza decepcionada.-Eres el mismo superficial que conocí.

-Tienes todo eso pero también haces que me siente lleno cuando estoy contigo.-hablo.-Y eso también lo hacías antes, así que no hables cuando no tienes ni idea de nada.

-Pues dímelo.-me reta y niego con la cabeza. ¿Cómo le digo que la dejé por lo que pensaran los demás? ¿Porque tenía miedo de quererla más de la cuenta? ¿Cómo le digo que se metió tan dentro de mí que no ha salido de mi cabeza ni medio año después?
Me tomaría como un loco y en otras condiciones, admitiría que si, que lo estoy, pero por ella.

-No estoy preparado para decírtelo, pero confía en mí y dame otra oportunidad.-le pido casi suplicando.-Todos nos merecemos una segunda oportunidad.

Me mira fijamente, haciéndome temblar ante el contacto de sus increíbles ojos contra los míos.
Todavía recuerdo la primera vez que la escuche decirme que me quería, y joder, jamás había oído palabras tan sinceras, por eso ahora mismo espero que diga que si, que me deja volver a entrar a su vida, aunque sea muy poco a poco.

-No va a ser fácil que vuelva a confiar en ti.-habla sería.-Vamos a intentar ser amigos, y así puede que te ganes de nuevo mi confianza.-asiento con una sonrisa.-Pero eso no significa que te perdone.-aclara.-Para eso hace falta mucho más que unas palabras.

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