2.
Inés.
Genial, comenzamos el curso de puta madre, si, con el chuloplaya de mi ex sentado al lado y con mi mejor amiga en la otra punta, claro que si joder.
Resoplo varias veces mientras saco el estuche y algún que otro cuaderno ganándome la mayor atención del personaje que tengo al lado.
-Veo que has cambiado muchísimo este verano.-habla en un susurro, sentándose de mala manera en la silla.
-Sh.-le hago callar.-No quiero que me expulsen el primer día.
-Oh, ahora también eres una niña buena.-se ríe y lo miro mal unos segundos, consiguiendo que mire al frente rendido.-Bueno, ¿y dónde has estado?
-¿Te importa mucho?-le pregunto intentando susurrar y Dani simplemente se decida a reírse.
Lo asesino con la mirada bastante dolida, porque me saca de mis casillas que después de todo lo que me hizo se comporte como si nada, y no lo soporto, joder, ¿qué diablos le pasa en las pocas neuronas que le quedan?
-Estas más guapa.-comenta sin dejar de sonreír, ganándose otra mala mirada de mi parte que no logro mantener mucho tiempo, ya que me entran ganas de sonreír.
-Y tú más inútil.-susurro incomoda, observando cómo el profesor escribe algo en la pizarra y me faltan segundos para copiarlo.
-¿Me pasas los apuntes por WhatsApp, bicho?-me pregunta y quiero decirle que no, que aprenda a escribir y que los copie que para eso tiene dos manos, pero asiento débilmente, porque que me llame con ese apelativo cariñoso me puede y mucho.
Me quedo empanada pensando en todo lo que pasó, hasta que comienzo a oír varias protestas por parte de mis compañeros y alzo la vista confundida al no saber qué está ocurriendo.
-¿Qué pasa?-le susurro a mi compañero, haciendo que me mire con una gran sonrisa.
-Que tenemos que hacer un trabajo sobre un escritor de poesía para la próxima semana.-habla mientras el profesor sigue hablando.
-¿Solos o por parejas?-me muerdo el labio esperándome lo peor.
-Por suerte, por parejas de mesa, ósea, tú y yo.-sonríe ampliamente y coloca su mano en mi muslo mirándome coqueto.
-Aparta la mano de ahí si no quieres llevarte una buena hostia.-le amenazo seria y sin mirarlo.
-Que borde tío.-rueda los ojos y lo miro frunciendo el ceño.-¿Quedamos esta tarde en tu casa?-pregunta volviendo a sonreír y pongo una cara un poco extraña.-Para el trabajo, digo.
-Vale.-suspiro.-A las cinco, y como llegues tarde, te irás a la mierda.
-Me gusta tu delicadeza.-habla levantándose y recogiendo todas sus cosas ya que está sonando la campana.-Allí estaré.
******
Dani.
A las cinco menos cinco me encuentro en la puerta de Inés, con miedo a tocar por si se enfada por llegar pronto también, así que espero pacientemente hasta que son las cinco en punto y toco empezando a ponerme algo nervioso, sin saber muy bien porque.
-Uy, que puntual.-se sorprende dejándome pasar y me muerdo el labio porque va en pijama, con un moño y sin maquillar, y eso me sorprende gratamente porque jamás he visto a una chica así, y está tremendamente sexy.-¿Quieres merendar algo?
-Eh, no.-susurro siguiéndola hasta la cocina, donde está preparando unos Sandwich de Nutella que tienen una pinta increíble.
-Toma.-me tiende uno y frunzo el ceño habiendo que sonría unos segundos.-Se que quieres uno, siempre hacías lo mismo.
-Oh, vale.-murmuro siguiéndole de nuevo, pero esta vez hasta el salón donde está su portátil ya encendido encima de la mesa.-Así que en PuntaCana, eh.-comento viendo su fondo y sonrío porque esta no es la Inés de la que me despedí antes de verano, no, claro que no, definitivamente ha echo el mejor cambio que he visto en toda mi vida.
-Si.-dice como única respuesta, sentándose y dándole un bocado al bocadillo.
Tardamos dos horas en acabar el trabajo y en ese tiempo la tensión ha ido disminuyendo un poco, incluso la he visto sonreírme aunque no quiera, y entiendo que se comporte así conmigo después de todo pero no quiero que lo haga, no sé porque, si estoy con Marina, pero necesito que ella esté presente porque lo siento y punto.
-Bueno.-se levanta.-Acabado.
-Si, y creo que va a ser el primer trabajo que apruebo.-me río.-El profesor no se va a creer que lo haya echo yo.
-Se lo diré.-susurra acompañándome hasta la puerta.-Bueno, hasta mañana.
-Solo son las siete y no quiero llegar a casa ya, que Jesús esta con una tía fo...-suspiro mirando mi iPhone y luego a ella.-¿No podemos hacer algo ahora?
-Podrías irte con tu novia.-susurra y sonrío al notar un poco de rencor en su voz.
-No me apetece mucho, hay momentos en los que llega a ser demasiado pesada.-hablo.-¿Podemos hacer algo?-repito casi suplicando.
-¿Tú y yo?-levanta las cejas y asiento dudoso.
-Como amigos.
-Como conocidos.-contraataca con una sonrisa divertida y cierra la puerta volviendo al salón.-Bueno, ¿y qué quieres hacer?
-No se, hablar.
-¿Sobre qué?-se muerde el labio acomodándose en el sofá.
-Sobre ti.-susurro abrazando un almohadón.
-No hay nada que contar.-se levanta pareciendo incomoda, haciéndome ver que quizás este verano le han pasado más cosas de las que parece.
-Esta bien.-susurro.-¿Y de qué quieres hablar?
-De nada.-suspira volviendo a sonar borde.-No debería haber dejado que te quedaras, mejor vete.
-Joder.-murmuro sin saber qué demonios he echo.-Vale, me piro.
-Hasta mañana.-dice sentándose en el sofá y dejando que valla yo solo a la salida.
Pero no lo hago, no me voy, simplemente cierro la puerta para que lo parezca y me quedo en completo silencio para observar que hace.
Y cuando la veo derramar una lagrima no puedo creerme que ella, la chica que siempre ha sido la alegría de Madrid, que jamás nos ha faltado una sonrisa por su parte, este así de destrozada, y por mi culpa, por mi maldita culpa.
Ya le hice daño una vez y no quiero volver a hacérselo, así que, lo único que me queda, es alejarme de ella.
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