13.
Inés.
Salgo del medico dando un salto de alegría, por fin he podido mandar las muletas a la mierda.
Veo como Dani me mira desde la moto y me muerdo el labio sabiendo lo increíblemente guapo que está.
-¿Dónde quieres ir, bicho?-sonríe antes de darme un beso en la mejilla.
-Sorpréndeme.-le digo subiéndome detrás de él y agarrándome con fuerza a su fibroso cuerpo.
-Vale, vamos.-susurra y noto como pone la moto en marcha. Disfruto del camino bien agarrada a él y lo oigo reír débilmente.-Siempre te ha gustado estar aquí, eh.
-¿Contigo?-dudo.-Puede.
Veo como aparca la moto delante del Smöoy y no puedo evitar sonreír como una tonta, creía que no, pero si me conoce.
-Bueno, ¿he acertado?-sonríe ayudándome a quitarme el casco.
-De pleno.-me río dando un salto del vehículo y caminando hacia el pequeño establecimiento.-Buah, no sé qué pedirme, te juro que me gusta todo.
-Déjame que lo elija yo, también quiero sorprenderte en esto.
-Si he hace ilusión.-le sonrío viendo cómo se acerca al dependiente y pide algo que no logró captar.-Eh, espera, yo pago el mío.
-No te voy a dejar hacerlo.
-Sabes que soy más cabezona que tú, así que...-saco el dinero que pone en la máquina.-Déjame salirme con la mía por una vez.
-Esta bien, pero la próxima pago yo digas lo que digas.-se da por venidos y aprovecho que no está atento para pagar la de él también.-¡Inés!
-Jamás le des la espalda a tu enemigo.-le guiño el ojo haciéndole sonreír.
-No tienes remedio.
-Bueno, ¿dónde vamos?-dudo y el señala la gran plaza donde hay ya bastantes adolescentes.-Uy, cuanta guarra suelta.
-Puedes estar tranquila, no me interesa ninguna.-me sonríe y ruedo los ojos divertida.-Por cierto, ¿está bueno?
-Buenísimo.-admito haciendo un gesto con la mano.
Sonrío al ver cómo se sienta y tira de mí para que acabe encima de sus piernas pero muy a mi pesar acabo sentándome a su lado. Podría aprovechar la situación pero esta vez quiero ir despacio. No quiero cagarla.
Frunzo el ceño al ver a acercarse a nosotros a Samara Balangué, más conocida como la diva de Madrid, con pasos de superioridad. No puedo odiarla más.
-¿Por que mierdas viene esa hacia aquí con sus perritas?-dudo y veo como Dani parece nervioso.
-Oviedo, tenemos que hablar.-dice sin más, mirándome con asco, igual que yo a ella.
-Lo que tengas que decirme puedes hacerlo aquí.-le dice y eso me alegra, no se, que comparta sus cosas conmigo.-Acabaré contándoselo así que...
-Es algo que prefiero comentártelo a ti, luego si lo dices o no es problema tuyo.
-Tranquilo ve, yo no me voy a ningún lado.-le digo viendo la cara de preocupación de la chica.
-¿Segura?-me mira y asiento.-Vale, Sam, que sea rápido.
Sus tres amigas se sientan a mi lado y las miro con indiferencia. Nadie les ha dicho que pueden compartir conmigo mi espacio vital.
-¿Tu eres Inés, no?-duda una de ellas y asiento dándole un sorbo al batido.
-¿Tengo que emocionarme porque sepáis mi nombre o no hace falta que finja?-dudo y aunque al principio sus cabezas huecas no lo entienden, acaban sonriendo.
-Tranquila, no hace falta.-habla la de antes.-Yo soy Megan, pero supongo que lo sabrás.
-La verdad es que no.-les sonrío falsamente.-No soy seguidora vuestra ni nada.
-Bueno, vale.-habla incomoda.-Ellas son Carol y Nina.
-Genial.-doy otro sorbo fijándome en la cara de sorpresa que pone Dani. Trago saliva al verlo pasarse las manos por la cabeza y eso sólo lo hace cuando está muy nervioso, se las pasa también por la cara y empieza a dar vueltas incrédulo.-¿Tan malo es?
-Nosotras no podemos decir nada, aunque Sam tampoco nos ha dado muchos detalles.-aclara Megan, que parece que es la única que sabe hablar.
-¿Han tenido algo?-vuelvo a preguntar interesada.
-Si, a principios de verano coincidieron en una fiesta ibicenca y se enrollaron, y bueno, lo que suele pasar después.
-Oh, no me sorprende.-digo sin mas, consiguiendo que me miren asombradas.-¿Qué pasa?-dudo encogiéndome de hombros.-Los dos siempre han sido unos...liberales, por decirlo de alguna manera, se venía venir.
-¿Tú no estás con Dani?-se sorprende Nina y niego con la cabeza.
-Solo somos amigos.
-Venga chicas, vámonos.-aparece la estirada de su amiga y ellas se levantan para sonreírme torpes.
-Adiós.-me despido centrando mi mirada en un Dani demasiado preocupado.-A ver, sorpréndeme, ¿qué ha pasado?
Lo veo sentarse y mira el suelo durante unos minutos. Sé que necesita unos minutos para él.
Dejo el batido en el suelo y me levanto para arrodillarme delante de él. Le agarro las manos para jugar con sus dedos unos segundos hasta que consigo que me mire. Se me rompe el corazón cuando lo veo derramar una lágrima y antes de que él me lo impida se la retiro con el dedo pulgar.
-¿Qué es tan malo, Dani?-dudo y noto como me coge para que lo abrace, como si mis abrazos lo salvaran.
-No me sueltes.-susurra y le hago caso atrayéndolo más a mi.-Por favor, no me dejes.
-No lo voy a hacer.-le digo con dulzura.-¿Qué ha pasado?
-Prométeme que te diga lo que te diga no me vas a dejar.-insiste intentando mantenerse firme.
-Te lo prometo Dani, no me voy a ir a ningún lado.-le doy un beso en la frente esperando a que me diga lo que tanto le preocupa.-¿Qué te pasa?
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