11.

Inés.

-Venga, pruébalo.-habla mientras me tiende su batido de chocolate y mil ingredientes más.-Esta buenísimo.

-Acabo de merendar, Rubén.-le vuelvo a repetir con mala cara.-De verdad que no quiero.

-Oh, es verdad, que la señorita como es una modelo tiene una dieta estricta.-se burla sarcástico.

-Que va, mi cuerpo es natural.-le guiño un ojo divertida y alzo la vista para encontrarme con una cara conocida.-No puede ser.

-¿Qué pasa?-se gira para mirar pero yo ya me he levantado y he echado a correr a la pata coja como puedo, hasta llegar a Alfonso. Hacía mucho tiempo que no lo veía.

-¡Alfalfa!-grito divertida para que se gire hacia mí y me sonríe de esa manera tan graciosa.

Veo como se acerca a mí y me abraza cuidadosamente y cuando se separa me mira de arriba abajo bastante sorprendido.

-Pero Nesi, como has cambiado.-se ríe de buena gana.-Estas preciosa.

-No me llames Nesi.-le hago reír dándole un golpe cariñoso en el pecho.-¿Qué haces por aquí?-le pregunto.-Creía que te habías ido a Valencia para siempre.

-Para siempre es mucho tiempo, ¿no crees?-se apoya en la barra.-He vuelto, ya sabes, papá vuelve a trabajar aquí.

-¡Qué bien!-vuelvo a abrazarlo contenta. Alfonso siempre ha sido uno de mis mejores amigos, como Jesús, y es muy gratificante tenerlo aquí de nuevo.-Espera un momento...-hago una mueca de psicópata.-Eso quiere decir...¿qué Mari ha vuelto?

-Si.-se ríe ante mi entusiasmo.-Y ha crecido, ¿quieres ver una foto?

-¡Claro!-me animo agarrando su móvil y mirando la imagen, para luego reírme.-¿Qué le has echo a la pobre en la cabeza?

-La lleve a una peluquería canina, y no te rías que es verdad.-me informa y niego con la cabeza ahogando una carcajada.

Si, Mari es una pata, una pata que desde muy pequeña ha sido mi distracción de todos los fin des de semana. Siempre íbamos Dani y yo al desde a casa de Alfonso para verla, es una monería.

-Mañana me paso a verla.-decido y él asiente de acuerdo.-Alfa, ¿quieres sentarte con nosotros?

-No me llames así.-me guiña un ojo y ruedo los ojos.-¿Contigo y con quien más?

-Rubén.-pronuncio y me mira bastante sorprendido.-Es una larga historia.-sonrío de lado.-¿Vienes o no?

*********

Dani.

Sigo a Lincee hasta la cafetería donde sospecha que están tomando algo y antes de entrar me paro para mirarla.

-¿Estás segura?-dudo y ella asiente sonriendo.-¿Segura, segura?

-Tengo claro que quiero recuperar a mi hombre.-me guiña un ojo divertida.-¿Tu no?

-Si, pero...-suspiro.-Nunca me había arrastrado por nadie como lo estoy haciendo por ella.

-Eso se llama amor.-me hace sonreír abriendo la puerta.-Venga.

La sigo hasta la barra donde estoy dispuesto a pedirme un gran batido, cuando oigo la risa exagerada e inconfundible de mi gran amigo, Alfonso.

-Espera un momento...-susurro girando la cabeza y mirando por todos los lados hasta dar con él.-¡Eh, tío!-ando hacia la mesa donde también están Inés y Rubén.-¡Alfi!

-¡Dani!-se levanta animado para abrazarme.-¡Te iba a llamar en nada, pero ya sabes, nadie le dice que no a Inés!

-Lo sé.-la miro para sonreírle y hay un silencio un tanto incomodo hasta que Lincee se coloca a mikado.-¡Hola!

-Oye, ¿queréis sentaros?-pregunta Inés y no hace falta que me lo diga dos veces, porque tomó asiento con una sonrisa animada.

-¿Aún tienes a la pata?-le digo para romper el hielo y es Inés la que me contesta.

-¡Si!-sonríe.-¡Mañana voy a verla!

-Yo también me pasaré si eso.-le digo a mi amigo para luego mirar a la morena, que no se atreve a fijar la vista en mi.-Inés, si quieres te recojo con la moto.

-Eh....-me mira nerviosa.-Bueno, vale.

Es el camarero el que interrumpe la tonta conversación y después de que pidamos, Inés se levanta para ir al baño y Lincee va detrás.

-Menudas dos se han juntado.-nos mira mi amigo a Rubén y a mi.

Casi como un reflejo, el chico y yo nos encogemos de hombros a la vez y en silencio.

Un móvil comienza a sonar y Alfonso, después de decirnos que era su madre, se marcha con la excusa de que tiene que deshacer las maletas.

-Bueno.-dudo ante el silencio que se ha formado entre Rubén y yo.-¿Qué tal la cita?

-Siento como que no quiere estar aquí.-admite y evito las ganas de sonreír.-Se ha negado a que la invite a nada, y en cuanto veía a alguien que conocía se pasaba horas hablando con él.-me explica.-¿Y tú con Lincee?

-Bueno, bien.-suspiro.-Aunque siendo sinceros, no esta echa para mí.

-Esa chica no esta echa para nadie, la verdad.-da un sorbo a su batido.-Es otro mundo.

-Pues como Inés.-me muestro de acuerdo.-Aún así, ella me ha dicho que tú has sido el único capaz de llegar a conquistarla.

-¿Enserio?-muestra mucha atención de repente.-Quiero decir...¿te ha dicho eso?

-Sí.-asiento.-¿Por qué lo dejasteis?

-Ni yo mismo lo sé.-se ríe de mala gana.-Estábamos genial, y nos queríamos mucho, o eso creo, y un día, sin esperármelo...

-Te dejó.-adivino y asiente.-Es tan evidente...

-¿El qué?-se interesa.

-Vosotros.-lo miro.-Quiero decir, creo que a ella le pasó lo mismo que a mí con Inés, te dejó por el miedo que tenía a perderte.

-Es una tontería, ella no me iba a perder.

-No es tan fácil.-me sincero.-Cuándo eres la otra persona, ves a tu pareja como...como si en el primer minuto de fuera a ir, como si todos estuvieran locos por ella.-asiente.-Tienes miedo a quererla y a que eso en un futuro te joda, por eso pensábamos que era mejor cortarlo y que el amor no creciera.

-¿Pensábamos?-duda y vuelvo a asentir dudoso.

-¿Crees que ambos estamos aquí por una casualidad?-le pregunto.-Hemos venido a demostraros que tanto ella como yo nos equivoquemos al apresurar las decisiones.-frunce el ceño.-Que el miedo siempre lo jode todo y que...-cojo aire.-Esta vez no lo va a hacer.

-¿Dani?-susurra la voz de Inés sorprendida. ¿Cuánto se supone que lleva escuchando?

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