Sangre sucia.
—papi, ¿A dónde vamos? — un pequeño de cabello azabache elevo su mirada mientras intentaba caminar al compás de un alto hombre, cuyo rostro estaba borroso.
—vamos a un lugar muy especial, ***... se bueno y no llames la atención ¿de acuerdo? — el hombre sacudió un poco su mano y le hablo con un tono lleno de cariño.
—sí, papi.
La nieve cubría la mayoría del paisaje y el pequeño se divertía dando saltitos y riendo cuando sus botas dejaban huellas sobre la nieve. El hombre le sonreía y pinchaba su nariz de vez en cuando. Al cabo de un rato, el escenario empezó a oscurecerse, causando temor en el pequeño.
— ¿papi? — el pequeño se asustó cuando el mayor lo alzo en brazos y lo hizo recargar su cabecita en su hombro, cubriendo sus ojos.
—tranquilo, tesoro. Solo cierra tus ojitos y cuenta hasta diez. — el hombre acaricio su cabello con ternura. —jugaremos a las escondidas.
— ¡si, papi! — exclamo el pequeño con emoción. Cerro sus ojitos mientras se abrazaba del cuello del hombre y este empezaba a correr, a una velocidad mucho mayor que la común.
— ¡no puedes llevártelo! ¡Él es mío! — el grito lloroso de otro hombre hizo que el niño abriera los ojos y observara como eran seguidos por alguien de rostro borroso.
—papi, ese señor está llorando.
—no lo veas, mi amor. Sigue contando.
.
— ¡ES MI HIJO!
.
—papi no llores...
.
—¡***!
.
Los orbes azules se abrieron con sorpresa y lágrimas en los ojos. Apretó los ojos y se tomó unos buenos minutos para calmarse. Una vez se sentó en la cómoda cama, entro en pánico. Esa no era su habitación.
Se levantó con velocidad y volvió a recostarse por culpa de un punzante dolor en su espalda y cabeza. Llevo sus manos a masajear su cien hasta que el dolor desapareció. Se sentó con más cuidado, asegurándose de que el dolor no regresaría, una vez que no lo hizo, se levantó e inspecciono la lujosa habitación.
Cortines de evidente seda azul oscuro, alfombra más grande que una cama donde caben perfectamente tres personas y una ventana con balcón.
—espera, ¿balcón? — dejo a un lado su confusión para correr al balcón y abrir de par en par las ventanas, sonriendo con emoción al contemplar un jardín verde y el cielo radiante.
Su estómago gruño y vencido por el hambre, salió de la lujosa habitación. Los pasillos eran largos y de un color cálido y bello. Había mucha luz y una que otra planta alta para decorar, encontró un par de cuadros divertidos. ¿Vivía ahí? Incluso cuando bajo las escaleras de madera, la casa le parecía agradable y reconfortante.
—cariño, te despertaste temprano. — anuncio un chico un poco más bajo que el, de rasgos hermosos y sonrisa cuadrada.
YiXing se quedó estático unos buenos minutos. ¿Quién era aquel joven? ¿Por qué estaba en su casa? ¿O era YiXing el intruso? ¿Por qué no podía ordenar sus pensamientos? ¿Qué había pasado?
— ¿Quién...? — musito rascando su mejilla.
—hey, ¿te sientes mejor? — un hombre altísimo, de cabello rojo y sonrisa radiante, le palpo la espalda en un gesto amable. —ayer nos preocupaste mucho con tu dolor de cabeza.
YiXing se quedó estático de nuevo, mirando como los dos hombres se acercaban a él con preocupación en sus bellos rostros. El castaño estiro su mano y le acaricio la mejilla con un cariño que lo hizo suspirar, cerrar los ojos y disfrutar de la caricia.
—cielo, ¿aun te sientes mal? — pregunto con dulzura. Sus grandes ojos almendrados brillaban al igual que las estrellas que adoraba ver.
Se vio asintiendo lentamente, su cabeza punzaba y estaba confundido.
—vamos, te preparare un té ¿de acuerdo? —el castaño tomo su mano y lo hizo sentarse en uno de los altos bancos de la mesa en la cocina.
El pelirrojo le acaricio la cabeza con cuidado y le sobo la cien con sus índices, disminuyendo el dolor notoriamente. Se sorprendió al sentirse mucho mejor y en un ambiente con una calidez reconfortante. El castaño le dejo una taza de té con un aroma agradable y se sentó frente a él con una amplia sonrisa.
—no recuerdo mucho pero... ¿Qué hice ayer? — pregunto después del primer sorbo.
—regresaste del trabajo con un fuerte dolor de cabeza y de inmediato te acostaste. — respondió el pelirrojo con un movimiento de cabeza.
—nos preocupaste mucho, tesoro. No debes presionarte mucho o enfermaras de nuevo. —continuo el castaño dejándole una galleta y una vitamina de color palo de rosa.
—lo siento pero... realmente no puedo recordar nada. Es como si mi memoria estuviera en blanco.
—no pasa nada, solo descansa mucho. — el alto pelirrojo tomo un par de folders y camino hasta besar al castaño en los labios. —tengo que irme, los quiero. — se acercó hasta YiXing y le beso la frente, luego salió agitando unas llaves.
—ten un buen día. — se vio deseando con una amplia sonrisa. Después frunció el entrecejo y toco sus labios, dirigiendo su mirada hasta el castaño que tomaba un jugo verde. —umm, ¿yo trabajo?
El más bajo lo miro con una sonrisa y negó. —hoy no, descansas. Solo debes descansar, cariño.
El ojiazul asintió algo aturdido, seguía con la memoria en blanco. —umm...
— ¡cielos! Ya tengo que irme. — el delgado castaño se levantó con su vaso de jugo y corrió hasta dejarlo en la cocina, seguido entro al baño que YiXing no había visto y se escuchó el típico sonido de cuando lavas tus dientes. Tras unos minutos, el chico salió y beso la frente de YiXing. —me voy, cariño. Descansa y no te sobre esfuerces. — se marchó con una sonrisa cuadrada.
El azabache se quedó un rato en la mesa, intentando asimilar lo que pasaba. Camino hasta el fregadero, donde dejo la loza y empezó a lavarla. ¿Por qué seguía sin poder recordar algo?
Tal vez si buscaba en la casa, encontraría una respuesta.
Subió las escaleras y con sigilo, reviso las otras tres habitaciones. Eran dos recamaras y un baño, seguro la que tenía la cama matrimonial era de la pareja de la mañana, la otra parecía de huéspedes.
Lo que más le llamo la atención de la recamara matrimonial, fue las diversas fotografías que la adornaban, peluches y frases donde la pareja se demostraba su amor. Sonrió enternecido al mirarlas. Al llegar al final del tocador, encontró un libro dorado que ponía "Familia Zhang". Se sentó en la cama y lo empezó a hojear. Era un álbum de recuerdos y fotografías.
Bajo su mirada por un par de fotos donde salía un pequeño bebé de ojos azules y cabello azabache. Era el mismo de bebé.
YiXing, 2.5 kg, 7 de octubre. Nuestro pequeño bebé. Estaba escrito con rotulador rosa justo debajo de la foto de un pequeñito bebé de poco cabello negro y ojitos azules.
La misma pareja salía en varias fotos con él entre sus brazos, recibiendo besos y mimos. Entonces ellos ¿eran su familia?
YiXing cuando dijo "papá" por primera vez. —ponía arriba de una foto donde estaba él en brazos del alto pelirrojo mientras el castaño sonreía orgulloso.
ChanYeol y YiXing en su primera fiesta de piscina. — ponía en otra donde el pelirrojo lo sostenía en brazos y el pequeño él hacia un puchero por no poderse quitar los flotadores de unicornios.
BaekHyun y YiXing cuando aprendió a caminar. — ponía en otra foto donde el castaño le extendía los brazos al bebé y este parecía dar pasitos hasta él.
Y así le siguieron muchas más. El primer día de escuela, los cumpleaños, el primer dibujo, la primera buena nota, la mala, sus travesuras.... Parecía que de verdad era su familia.
—ChanYeol y BaekHyun... ellos son mis padres. — musito leyendo el acta de nacimiento. Era su hijo legítimo.
Se sintió mucho más aliviado al obtener respuestas pero algo dentro de sí le decía que había algo que faltaba. Tal vez si daba una vuelta por el vecindario recordaría todo y estaría en paz.
.
Se aseguró de mirar muy bien la casa y tomar referencias para poder regresar y camino. Camino mirando a todos lados como si fuera la primera vez por la que pasaba por ahí y para él lo era.
Ni siquiera se fijó bien por donde iba hasta que chocó contra un duro pecho y casi besa el suelo de no ser por un par de brazos morenos que lo sostuvieron. Levanto la mirada y se topó con dos orbes del color de la miel.
— ¿estás bien? — pregunto aquel bello hombre. —te ves muy pálido, YiXing.
El ojiazul intento recordar al moreno que lo miraba con familiaridad. —y-yo... lo siento pero estoy un poco confundido. ¿Cómo me...?
—soy Kai, somos amigos desde hace un tiempo. — sonrió el moreno con blancos y brillantes dientes. —de verdad debió ser un dolor de mierda como para que olvidaras.
YiXing asintió sintiéndose más cómodo, como si algo en su interior le dijera que aquel atractivo hombre era confiable. Peino su cabello y se sorprendió cuando el más alto hizo lo mismo, sin borrar esa sonrisa que lo hacía estremecer. Tal vez su cabeza estuviera hecha un lio pero en definitiva se sentía a salvo con Kai.
—ven, vamos a caminar un rato. — Kai le extendió el brazo y se vio aceptando con gusto y emoción. —estaba por ir a verte pero ya te encontré. — sonrió con gracia.
—quería despejarme un poco.
Se vio caminando un buen rato. Kai le hablaba de la academia de baile a la que iban, de cómo se habían conocido en el parvulario y que tan buenos amigos eran. YiXing asintió familiarizado con algunos de sus relatos e incluso participo completándolos, tal vez su memoria estaba regresando.
No paso mucho cuando se sintió extraño.
— ¿Qué sucede? — pregunto el vástago al ver que YiXing había dejado de moverse. El agarre en su mano se había afianzado con mayor fuerza.
El muchacho no respondió, incluso su cuerpo se tensó y congelo. Sus ojos estaban abiertos de par en par, mirando con horror hacia un punto que JongIn no alcanzaba a ver, lo cual era imposible.
Por más que intento encontrar lo que causara tal estado en YiXing, no pudo. No olía nada fuera lo normal, tampoco lo escuchaba o lo sentía, por eso estaba más preocupado. El miedo del ojiazul era real y preocupante.
—YiXing, ¿Qué sucede? — volvió a preguntar.
—9... 10, 11,12...— empezó a contar cubriendo sus ojos. El vástago enarco una ceja con confusión, ahora más preocupado.
— ¿YiXing?
—13,14...
A JongIn le pareció más adecuado seguirle el juego. —muy bien, es hora de buscar.
El azabache asintió y levanto la mirada, sorprendiendo al mayor por el aspecto de sus ojos: opacos, igual que cuando un vampiro hacia entrar en trance a un humano o sobrenatural. YiXing corrió para la sorpresa del mayor, evitando a la gente y los vehículos que se cruzaran por su camino a pesar de parecer no poner atención en el camino. El ojidorado lo siguió, cuidando de que no se dañara.
Agudizando su oído, presto suma atención a las palabras que balbuceaba YiXing; no tenía congruencia o sentido, contando que eran en un idioma desconocido pero que le resultaba familiar. Como la lengua que usaban los sobrenaturales entre sí. Darse cuenta de eso hizo que sus sentidos se activaran al doble.
"no recuerdes su nombre" "solo estamos nosotros" "no dejes que te encuentre"
Pronto se vio siguiendo al muchacho cada vez más lejos del parque, de los edificios, de las calles y de la gente. JongIn miraba a todas direcciones por si reparaban en ellos de alguna manera; de ser así estaba listo para hipnotizar a los curiosos. También le extraño que la gente no les hiciera caso y se alejara de ellos, como si una fuerza invisible los hiciera alejarse.
Reconoció el camino hacia el bosque solitario a las afueras de la zona, los humanos no solían pisarlo dado el miedo que les inculcaba su imponente presencia. Los sobrenaturales lo tomaban como un punto donde podían relajarse en sus verdaderas formas sin preocuparse de que los mortales lo supieran. Incluso los más aventureros se acobardaban y, en un increíble caso de que llegaran más allá, un vástago les borraba la memoria.
Con aquellos pensamientos, Kai siguió caminando hasta ver que el ojiazul se detenía.
JongIn enmudeció cuando YiXing empezó a rasgar la corteza de un árbol en el centro del bosque, solo con su uña.
Trazo una L con trabajo, dada la dureza de la corteza. El olfato del vampiro no tardo en alertarse por un exquisito aroma: sangre. Kai se acercó con rapidez, justo cuando YiXing terminaba de escribir una A.
—YiXing, deja eso, te harás daño. —coloco su mano en la del chico, intentando detenerlo. Si seguía así, llamaría la atención de otros vampiros, sin dejar de lado que su sangre olía demasiado bien y antojable. Al cazador le estaba costando controlar su reciente sed. — ¡YiXing, basta!
— ¡SCHLAMMBLÜTER! — grito el azabache dando un sonoro golpe en la corteza del árbol, quebrándola.
El vampiro miro con asombro, aquel árbol era el más duro de todos y su corteza parecía una armadura de acero. Era imposible que YiXing, un humano, pudiera hacerle un daño así, empezando por sus uñas.
—YiXing...— sostuvo el cuerpo del mortal que se había inclinado sobre él, notoriamente cansado.
—Kai... quiero ir a casa...— musito cerrando los ojos y dejándose vencer por el sueño.
El vástago miro las manos del chico, mirando las uñas rotas y la sangre fresca. Paso su lengua sobre las heridas para cerrarlas, sintiéndose propenso a perder el control y beber de más, la sangre de YiXing era deliciosa.
Levanto al muchacho con cuidado y echando una mirada a las letras trazadas en el árbol, camino fuera del bosque. ¿A qué o quién había llamado sangre sucia?
.
No me peguen!! Disculpen mucho mucho la tardanza! No volverá a pasar u.u este capítulo marca el inicio de lo bueno, las dudas se irán contestando a partir del próximo –u—
Por cierto, quien ira al KCON?? Yo vendi mi corazón para conseguir el pinchi boleto QuQ vere a mis niños de BTS y Monsta X.
Muchas gracias por leer!!
Fighting!
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