[El final...]

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SeHun no tenía intención de hablarle al fantasma de su salón pero solo a él se le ocurrió volcarle la mitad de su pintura acrílica y la botella entera de pegamento en el cabello. La maestra de artes lo regaño, obviamente y le pidió que se encargara de lavar su camisa y suéter. El azul cielo termino pegajoso en el largo cabello oscuro pero, sinceramente, SeHun estaba de acuerdo, como muchos otros, de que necesitaba un corte.

Cuando se terminaron las burlas de los compañeros, que el fantasma ignoro como todo y a todos, ambos se retiraron para intentar sacar la pintura y el pegamento del cabello oscuro. SeHun iba sumamente incomodo, esperando algún insulto o comentario mordaz por parte del chico pero este iba simplemente caminando al baño sin ninguna expresión. Que miedo.

La mezcla no salió de los largos mechones a pesar de que el chino los estuvo tallando un buen rato con el jabón que la enfermera les presto. No dejo que el coreano lo tocara pero tampoco dijo palabra alguna, hasta que SeHun se hartó.

— ¡Olvídalo, solo córtate el cabello! Lo siento, ¿ok? Pero no tiene caso.

YiXing asintió, saliendo del baño y regresando a la clase, ignorando los comentarios burlones acerca del desastre en su cabello. Al final de la clase, la profesora detuvo a YiXing para que le entregara su camisa y suéter a SeHun y este los lavara. El coreano también recibió burlas acerca de ser el criado del fantasma de la escuela. Pero les enseño el dedo medio.

Nadie se metía con él y lo agradecía. Odiaba a la gente.

Estar solo le gustaba pero no cuando no había ruido. Sentía ganas de llenar el vacío con sus gritos para no escuchar sus pensamientos. Eso no podía decírselo a nadie, o se burlarían de él.

Tampoco le gustaba que le hicieran favores o ellos se creerían en el derecho de pedirle algo a cambio y se le hacía muy hipócrita eso. Por eso no ayudaba a nadie y dejaba las cosas claras,

Como en el sexo. Quien se quisiera meter en sus pantalones, debía entender que él no iba a pedir números ni contactos o una segunda cita, mucho menos aceptaba que intentaran obtener lo mismo de él.

No iba detrás de nadie.

Para colmo, fantasma Zhang no asistió a la escuela el día que llevo las prendas para entregarlas, así que fue enviado al hogar del chico.



Un YiXing adormilado y con el desastroso cabello oculto en una gorra de estambre delgado, lo invito a pasar mientras se daba un baño. De inmediato noto una enorme escultura del imponente Dios griego Hades, tan hermosa como poderosa.

—Wow, ¿Dónde compraste eso?

—No lo compre, es una pieza única. La persona que me lo regalo ya no está. —y lo dejo en la sala de estar más peculiar de todas. En un mal sentido para él.

El departamento estaba vacío, literalmente. Los colores eran sombríos a excepción de: las figuras dispersadas en el único mueble grande junto al sillón de dos plazas, los libros de tonalidades pastel, los adornos de papel hechos a mano y los cuadros de madera tallada. Ni siquiera la pequeña cocina (que de seguro venía incluida) tenía algo de color en forma de carpetas, adornos o imanes. No había post-it de colores y formas divertidas que le recordaran hacer el súper, ir al dentista, un número de teléfono importante o su horario de clases.

No había más cuadros aparte de paisajes en colores sepia, blanco y negro, mismos que mostraban partes de un cuerpo masculino que se movía entre las tomas, como la única alma libre que reinaba en la triste estancia. No sabe cómo pero está seguro que aquel hombre en las fotos es responsable de los colores en la casa de su compañero de clases.

No había visto casa más monocromática y muerta que la de YiXing y estaba seguro de que si no supiera que si era habitada, pensaría que estaba embrujada. Su compañero de verdad que era un muerto en vida.

Que horror.

Mientras le hacía muecas al departamento, que tampoco evidenciaba presencia adulta, se le hizo fácil tomar una de las figuras y pasearlas por sus manos, jugando como si estas hablaran. Estaba burlándose de la estancia cuando se le resbalo y en un intento por atraparla, se agarró del mueble y jalo de el con todo su peso corporal.

SeHun miro en cámara lenta como todo el mueble cayó estrepitosamente, sin poder mover ni un musculo a pesar de que su corazón brincaba con horror. La televisión, el sistema de sonido, los libros y los cuadros tan bellos terminaron destrozados en el piso, dejando un sonido tan tenso que empeoro con:

—Ah. — YiXing miro con los mismos ojos vacíos y claros todo el desastre de su sala de estar.

El coreano sudo frio, valorando en su cabeza el costo de lo que acababa de romper, terminando por preocuparse más cuando recordó que la escultura que YiXing ahora mismo sostenía y que estaba rota, era invaluable, pues le había dicho que se la dio una persona con la que no hablaba más.

—Y-Yo te lo pagare como sea, te lo juro. —jadeo, temblando por la culpa. —No tengo mucho dinero pero iré pagando poco a poco.

—No quiero dinero. —contesto con rapidez, tomando uno que otro libro pero sin soltar la cabeza del dios roto. —No me importa la televisión o las bocinas pero no puedes pagar esto...

— ¡Hare lo que sea!

YiXing lo miro con los ojos un poco más abiertos de lo normal. Sin decir algo más, se levantó y fue corriendo a su habitación, donde recogió un pequeño cuaderno y dejo la cabeza del dios sobre su mesa. Al volver, lo abrió en una página con un único post-it azul y se la mostro a SeHun.

—Quiero hacer esto. —contesto sin emoción. —Debe empezar el ocho de este mes y terminar el ocho de Agosto o no tendrá sentido.

SeHun bufo, mirándolo mal. —No puedes hacer todo eso, necesitarías mucho dinero. Además es medio año.

Como respuesta, el chino le mostro una tarjeta oscura. —Lo tengo de sobra, he ahorrado mucho para esto. Ayúdame o te cobrare lo que rompiste.

El coreano arrugo los labios con desagrado, tomando la hoja para girarla en varias direcciones. —Pero si esto parece una hoja del plan de una cita. ¡Me estas jodiendo!

—No hago bromas. Tómalo o déjalo.

—Joder.

—Bien, te diré qué día empezamos. Gracias por la ropa. —y de nuevo, sin nada más que inexpresividad en su rostro, YiXing lo guio a la puerta y se la pasó toda la tarde limpiando.


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Tuvo que esperar una semana para que el fantasma Zhang le hablara. Como al chino no parecía importarle la opinión de los demás, lo detuvo del brazo mientras salía con sus amigos y le dijo que lo esperaba en el aparcamiento de bicicletas.

—No es posible, ¿ahora le hablas a fantasma Zhang? — se burló GoHwa, el chico más problemático y agresivo de la clase. SeHun no lo soportaba mucho pero prefería estar de su lado que en su contra y ser su blanco para bullying.

— ¿Qué quiere ese fenómeno contigo? —continuo Mo, otro problemático aún más atrevido y cruel. El coreano sabía que andaba en muy malos pasos fuera de la escuela.

—No sé. Cierren el pico, cabrones. —en realidad no era tan agresivo ni rudo pero debía serlo para encajar.

SeHun odiaba con ganas a toda la gente. Para él, la gente era traicionera, hipócrita y reusable. Nadie valía la pena, ni él.

Él no se merecía nada de amor tampoco.

La gente también hablaba mal de él, claro que lo sabía. Sabía que decían que era guapo pero muy cruel, egoísta, y malhablado. No tenía problemas para ignorar a las personas, decirles cosas hirientes, sobre todo a las chicas que se le acercaban con la intención de ligar y que él hacía a un lado, señalando su peso, un defecto cualquiera o su evidente urgencia.

Odiaba que las chicas se le acercaran solo por su cara o lo que creían que era, pero sabía que era una persona mala y que estar con ellas o alguna otra persona, solo causaría dolor. Por eso buscaba cosas hirientes para decirles y así alejarlas, incluyendo a los chicos. Si tenía mala fama con sus amantes o personas que buscaban algo serio con él, no se le acercarían.

Porque era una persona horrible.

GoHwa lo acepto a su grupo por hacer llorar con frecuencia a las chicas y tratar mal a los demás. Además del evidente repudio que sentía por todos.

Mejor, así tampoco lo molestaban al verlo con el grupo indeseable.

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— ¿Cómo se te ocurre hablarme enfrente de ellos? ¿Estás loco? —le reclamo con una fea mueca, mirando como sostenía un casco de bicicleta. El fantasma Zhang estaba usando de nuevo una de esas gorras para ocultar su cabello.

—Sí, pero no me interesan ellos. — YiXing ignoro su disgusto y le extendió un casco, de colores invertidos al suyo. —Lleva tu bicicleta el sábado a las nueve frente a la escuela.

Echando humo por las orejas, llego a su casa, empeorando su humor al escuchar a su madre.

— ¿Cómo que no vendrás a cenar? ¿Estás con esa mujer verdad? ¿O con tu asistente? —se pasaba los nerviosos dedos por el collar de perlas que su padre le dio en navidad y al verlo, la cara se le lleno de alivio. — ¡SeHun, que bueno que llegaste! Dile a tu padre que venga a casa, por favor.

El chico rodo los ojos y la miro con fastidio. —Está con uno de sus amantes ¿no? Déjalo en paz, volverá.

— ¡Pero debe cenar!

—Si no te parece, divórciate. — el rostro de su madre, lleno de maquillaje y crema, se contorsiono de horror.

— ¿Cómo me dices eso? ¡Amo a tu padre! Es el amor de mi vida.

—Joder, eres patética. —ignorando sus ruegos, se separó del agarre y se fue a su habitación.

Su padre llevaba engañando a su madre desde que tiene consciencia y aunque esta lo descubrió desde la primera vez, siempre lo perdona después de hacerle un circo y recibir algo bonito para presumir. Él no se separa porque el poder que obtuvo del matrimonio lo llevo a la cima y ella no sabe hacer nada sin el dinero que él le da. Su madre siempre le dijo que ella si se enamoró cuando se conocieron y anunciaron su compromiso pero SeHun sabía que su padre no sentía nada de amor por ella.

Ni por él.

Ella tampoco era buena en ser madre. Las nanas y empleados (con los que su padre llego a acostarse) lo educaron y cuidaron de él mientras ella se pintaba las uñas, iba a club de campo a presumir sus costosos regalos o cepillaba su teñida cabellera. Incluso llego a presumirlo solo porque nació con buenos genes y talento. Un talento que odio.

Él la odiaba con todas sus fuerzas, aún más de lo que odiaba a su padre. El amor era algo idiota que volvía a las mujeres inútiles y caprichosas y a los hombres en estúpidos que lo permitían.

No merecía la pena sentirlo.

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—Bien, ¿ahora qué? —gruño frente a fantasma Zhang. Estaba molesto porque tuvo que levantarse temprano un sábado y aguantar los bramidos de su madre que se lamentó por no tener a su esposo para el desayuno en el club de alta clase. Le resulto absurdo porque ambos sabían que el hombre estaba durmiendo en una cama ajena.

—Ven conmigo. —el chino solo giro en su bicicleta y pedaleo, obligándolo a seguirlo. Claro que también bufo cuando vio que el chico seguía usando una gorra para tapar el desastre de su cabello.

SeHun se la pasaba mucho tiempo fuera de casa, en las calles, en fiestas donde se metía de todo y se la metía a quien llamara su atención, pero no había estado en aquel barrio tan... callado.

En su círculo social todo estaba lleno de ruido y ahí, parecía un mundo completamente diferente.

— ¿Por qué no conocía este lugar? —y de verdad que se lo preguntaba. Conocía muchos barrios de vida media baja, en especial de noche, pero no ese. Y no era de noche.

Número uno: el recorrido del circuito invisible. escucho a su compañero, que sostenía el cuaderno donde estaba su lista. No le importo el gesto ceñudo de SeHun pero siguió pedaleando por un circuito que estaba tan pacifico de las burlas de GoHwa y las groserías de Mo.

Fue muy extraño porque tampoco escuchaba los lloriqueos de su madre hacia su padre ni hacia él, a su padre poniendo excusas para no estar en casa o avisando que le dejaba dinero en la mesa, a alguna tonta chica declarando su amor por él o insistiendo en que podría enamorarlo también y hacerlo feliz. Simplemente no había nada.

Podía escuchar las aves, el viento meciendo las hojas y zumbando en sus oídos, las ruedas de las bicicletas en el pavimento y a YiXing platicar con alguien que no era él.

Momento, ¿platicar?

Regreso su atención hacia el chino, que miraba hacia el cielo mientras hablaba.

—... como siempre. Por eso siempre nos gustó venir aquí. Puedo escuchar el latido de mi corazón cuando dejas de cantar, el cómo suena el viento cada vez que vamos más rápido y como cantan las aves que no escuchamos jamás. Pero aunque me calle, esta vez no vas a cantarme.

SeHun arrugo los labios. Ese tipo estaba loco.

Y de nuevo ignoro a fantasma Zhang, regresando su atención a lo inesperadamente bonito que se veía un pedacito de mundo sin ruido.

Lo único malo fue cuando se dio cuenta que perdió de vista a YiXing y también por donde llegaron. Su humor no empeoro porque no pudo enojarse en un lugar así. Incluso dejo botada la bicicleta para echarse sobre un pedazo de pasto especialmente bonito y verde.

Fue una verdadera lástima cuando se despertó por el molesto tono de llamada de su madre. Colgó, como siempre lo hacía cada que le llamaba para preguntarle por su padre y camino guiando a su bicicleta, buscando a fantasma Zhang.

Su recorrido termino después de que el chico lo llevara a otro pedacito verde aún más suave y agradable para comer emparedados de jamón y queso. Regreso a casa con tranquilidad y una extraña y agradable sensación en el pecho.

Más tarde se preguntó el motivo del nombre de la primera tarea y cayó en la cuenta de que a pesar de los caminos hechos para los ciclistas y corredores, YiXing lo llevo por un camino por el que nadie paso además de ellos pero que estaba arreglado para que lo hicieran.

Un camino invisible solo para ellos.



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—Ese tipo es tan creepy. Siempre con la misma expresión. — se burló Mo, señalando despectivamente a YiXing.

—Aunque es muy extraño verlo fuera de la escuela, creí que se la pasaba asustando en la escuela.

— ¡Ja, ja, idiota! — se carcajeo GoHwa, dando un manotazo sobre la barra del restaurante.

— ¿Pueden callarse, cabrones? Quiero comer. —con un bufido, SeHun los mando a callar mientras le daba un mordisco a su hamburguesa.

Era sábado y para no estar en casa soportando las quejas de su madre, llamo a sus "amigos" para salir a dar una vuelta y comer algo. Mo les había estado incitando a ir a beber y ligar algunas chicas al bar más popular de la zona, alegando que el estrés le estaba causando bolas azules.

GoHwa acepto, obligándolo a unirse. Tal vez un poco de sexo no le iría mal.

Ignoro el hecho de que fantasma Zhang estaba tomando una malteada en la esquina del mismo restaurante, mirando su móvil como si nada más existiera. No considero necesario prestarle más atención aun cuando un atractivo y alto chico se sentó frente a é y este le rodeo la cintura con discreción y una sonrisa de depredador que él conocía bien.


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—Volviste a hacer llorar a una chica, bastardo. —Mo le pasó un brazo por los hombros, mirando con deseo y burla a la chica en minifalda que seguía llorando en una esquina.

—No es mi culpa que pensara que iba a ser su novio después de follarla. ¿A mí que me importa que haya sido su primera vez? No debió dármela a mí y menos en un sucio baño de antro. — contesto con odio, cerrando sus oídos a los lamentos de la chica en el antro y los insultos de sus amigas.

—Las chicas son unas putas dramáticas, cabrón, ya lo sabes. —GoHwa le pasó una cerveza, cigarro en mano. —Se creen eso de que la primera vez es mágica, que vas a jurarles una vida feliz y les llevaras flores.

Las carcajadas crueles se perdieron con la música pero SeHun recordó cierto rostro y ciertas palabras que lo hicieron reprenderse.

Si sabes que duele, ¿Por qué lo sigues haciendo?

—No lo sé. y no lo hacía.

A la par que iban pasando las horas en el antro, SeHun encontró más entretenido recordar las cosas que había hecho con YiXing y la inusual hoja que se desprendió de su cuaderno un par de días atrás.

Recordaba cada palabra gracias a su memoria privilegiada y no le gustaba hacerlo en ese momento.

Todo comenzó cuando le pidió acompañarlo al segundo punto: la costa.

Considerando el departamento donde vivía, le sorprendió que YiXing pudiera costearse un viaje a la playa y que además pagara por él. Fue otra sorpresa cuando este no se llevo nada mas que una pequeña mochila como equipaje. Ni sandalias ni traje de baño, nada.

Él odiaba las alturas, casi tanto como a su madre y a pesar de que se la paso maldiciendo mientras subían y se instalaban en una larga banca frente al mar, fantasma Zhang lo ignoro mientras seguía hablando solo.

Decidió ignorarlo de regreso, con el cuerpo encogido en toda su altura por el miedo que no quería revelar, pero fueron un par de palabras las que se lo impidieron.

—Las pastillas están perdiendo efecto y me preocupa, eran lo único que me servía para dormir... ahora sigo buscando nuevas historias o series que me cansen como para no soñar, porque sigo teniendo pesadillas sobre eso... pero me dejaste y solo podía contártelo a ti. Ahora no sé qué hacer.

SeHun finge que no lo está escuchando pero lo hace y conforme el chino sigue hablando, se siente mal. Y el corazón le pesa de incertidumbre, pero no puede saber por qué.

—Oh, ¿Por qué juegas con las chicas que se confiesan?

La pregunta lo tomo desprevenido pero contesto: —Bueno, es que no son sinceras. Todas dicen primero que soy muy guapo y parezco un príncipe, que me observan de lejos y soy su hombre ideal pero solo lo dicen por mi físico. ¿Cómo puedo aceptar a alguien así?

— ¿Y si una te conoce? ¿Y si te enamoras de una?

—No lo haría. Conoces mi reputación, no lo merezco ni me merecen.

— ¿Duele?

El coreano lo miro sorprendido. — ¿Qué cosa?

—Solo ser una cara bonita y un ideal de revista.

Fue la primera vez que pensó serlo. —Puede que sí.

— Si sabes que duele, ¿Por qué lo sigues haciendo?

No pudo responder.

Regresaron en silencio y SeHun elevo una ceja con curiosidad cuando noto que ambos llevaron la misma mochila para el viaje con el mismo cuaderno. Alcanzo a ver a su compañero escribiendo mientras él repasaba algunos datos en su improvisada agenda. No está seguro de cómo no se dieron cuenta pero el autobús freno de golpe debido a un peatón descuidado y las mochilas y cuadernos se les escaparon de las manos y ambos metieron el cuaderno del otro en la mochila.

Al llegar a casa, SeHun noto de inmediato que no era el suyo pero las primeras letras le impidieron cerrarlo. La letra, en varias hojas, era descuidada, desordenada e inentendible, escrita con velocidad. Pero no fue ese desorden lo que llamo su atención, sino lo que significaban.

Un diario, que conforme leía, dolía. Y a él no le dolía nada.

Sin poder contener su curiosidad por más tiempo, y cuidando que YiXing no regresara antes, tomo el cuaderno negro y lo abrió en la página del post-it. La única prueba de que cumplían las tareas eran las líneas rojas que atravesaban cada una, por lo que se sintió decepcionado.

—Y yo que creí que anotaba algo, que aburrido. —sin pensarlo mucho, sacudió el cuaderno y noto que varias páginas después de la lista, estaban llenas. No daba la impresión de ser usado porque dejaba varias hojas vacías como separación, muchas en realidad, y no te darías cuenta si no lo tenías cerca y lo hojeabas con atención.

Creyó que tendría con que chantajear a fantasma Zhang si encontraba algo bueno y así zafarse de seguir acompañándolo pero, conforme seguía leyendo, su diversión y su sonrisa, cayo.

Las fechas eran desde tres años atrás y se distanciaban por semanas, meses y un año entero. Algunas le dieron gracia, lo hicieron sonreír y asentir en comprensión pero las que llenaron su pecho de preocupación y desasosiego, fueron muchas más.

Él se sentía una basura, sabía que lo era pero... lo que YiXing escribía, lo lleno de empatía, una tan poderosa que no había sentido jamás en sus diecinueve años.

—Esto es lo que pasa por tu cabeza, eh, Zhang...


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Lunes

Me dormí en la segunda clase porque no pude dormir en la noche y me sentí mal por ello porque el tema era muy bueno. Sé que me va mal en la clase pero no tengo como excusarme. El profesor me ve reprobatoriamente cada que pasa lista porque también me ausente de su clase y me siento peor.

Es el sexto mes en mi nuevo trabajo y a veces no sé cómo no grito. A veces odio con muchas ganas estar tan rodeado de gente porque me siento presionado y muy ineficiente a comparación de mis compañeros. Ellos son mejores y no puedo compararme a ellos.

Pero necesito el dinero y no puedo seguir escapando.



Cerro de golpe el cuaderno cuando escucho a YiXing caminar hacia ellos. Habían pasado unos cuantos días desde la salida a la costa y SeHun había estado pensando en que debía poner sus manos en el diario de nuevo.

— ¿Qué traes en las manos? —pregunto como si nada, mirándolo con un ceja arriba. YiXing cargaba una caja que decía "comida" sobre una más pequeña que decía "ropa". — ¿Qué vas a hacer con eso?

—El tercer punto: darle a SaSan-san lo que no necesitamos.

— ¿Qué clase de trabalenguas es eso?

—Es un adulto que conocim-que conocí hace un par de años y que se hace cargo de dos niños después de su divorcio. —hablo con rapidez, señalando con la cabeza la libreta. —Ponla encima de las cajas, iremos a pie.

SeHun suspiro, recordando lo leído y con un poco de culpa por la hoja desprendida que estaba en su chaqueta.

El hombre fue muy amable, demasiado. Vivía en una casa muy sencilla, con apenas lo necesario para tres personas. SeHun quedo impactado por toda la escena. No porque tuvieran muchísimo menos dinero que él o una casa del tamaño de su sala, sino porque a pesar de carecer de tanto, la pequeña familia era muy unida y feliz.

Los niños amaban a su padre, lo llenaban de abrazos y besos, había muchos dibujos de los tres juntos, muchos colores y sonrisas. Para él, un padre que amaba a sus hijos y se dejaba la piel en dos trabajos para que no les faltara nada, era desconocido.

Recibió un plato de sopa, una taza de té, un dibujo y tres enormes sonrisas solo por acompañar a YiXing a dejar sus bolsas.

Fue la primera vez que no se sintió asqueado por el agradecimiento de alguien ni tuvo que fingir que su padre lo necesitaba en casa para irse.

Fue aún más extraño el sentimiento de tristeza que tuvo al momento de irse. Dejar aquel agradable calor, lo dejo un poco mal.

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Unas semanas después, SeHun enarco una ceja y abulto los labios sin proponérselo por quinta vez en el día. Llevaban caminando como quince minutos y ya estaba harto de escucharlos.

GoHwa iba burlándose de una chica de segundo que llego con la falda recortada dos dedos arriba para intentar juntarse con las populares, quienes llevaban la falda varios dedos arriba de lo permitido.

Mo se carcajeo también, moviendo su mano. —Eso no es nada. — con la sonrisa retorcida que odiaba, señalo varios metros delante de ellos. —Fantasma Zhang trabaja acomodando los refrescos en el supermercado y aparte sirve cafés en Monodrama. ¡Seguro por eso nadie va! Creen que les embruja el café.

Las risas de ambos lo hicieron torcer la boca, eran demasiado escandalosos y repulsivas. —Joder, cierren la maldita boca. ¿A dónde me llevan?

—Deberías agradecerlo, idiota. Vamos a ayudarte con tu estrés. —Mo le paso el brazo por los hombros y saco una cartera de su pantalón, misma que no era de él. —Al nerd del salón también le preocupas, así que amablemente nos regaló su dinero.

— ¡Iremos a beber y follar como locos! —exclamo GoHwa, con los brazos en el aire.

SeHun se guardó sus comentarios, pensando que no sería mala idea. Últimamente estaba demasiado enojado con todos y a la menor provocación, explotaba. Le grito a su madre en más de una ocasión porque esta le seguía pidiendo que llamara a su padre para que se quedara con ellos o saludara a las visitas que solo iban a hablar de los demás.

Su padre empezó a cuestionarlo sobre sus calificaciones y cada que lo veía no hacía más que preguntar por la universidad a la que iría o molestarlo por salir con basuras.

Y luego estaba YiXing.

Ignorarlo no funcionaba, y parecía que este siempre sabía dónde encontrarlo y eso lo molestaba. No quería estar cerca porque tenía sentimientos extraños que no le gustaban y no quería sentir.

Curioso como nunca, siguió leyendo a escondidas el libro que el chino escribía durante clases, entre ellas y en el camino a donde sea que lo llevara. Estaba consternado, abrumado y asqueado al mismo tiempo.

Parecía afirmar cada vez más que fantasma Zhang estaba mal de la cabeza.

El club al que siempre iban estaba rebosante de vida, alcohol, drogas y sexo. La gente bailaba restregándose contra otros, bebían como si el alcohol fuera lo último de la vida y se reían como desquiciados. SeHun odiaba el ambiente cuando no podía evitar los empujones pero prefería estar ahí que en casa.

Los dos bastardos lo dejaron a su suerte cuando vieron a dos chicas con las que pensaban follar; él odiaba lo fáciles que eran solo con que les hablaran bonito, les invitaran tragos o les sonrieran. Las mujeres eran fáciles de engañar y las odiaba, al igual que a los hombres.

—Oye, guapo, ¿Por qué no te uniste a tus amigos? La están pasando bien con mis amigas. — casi le grito la chica que se le acerco, apestando a medias de seda y con el labial corrido.

—No vine a eso, solo quiero tomar. — le respondió con un gruñido, dándole un ligero empujón para apartarla. —Busca a otro, yo no lo hare.

— ¿Qué tiene de malo? Solo es un polvo.

—No me interesas, puedo encontrar a alguien mejor que— sus palabras se vieron cortadas cuando alcanzo a ver un cuerpo conocido bailando bajo una de las luces blancas.

No era posible, claro que no.

Pero no podía confundir el delgado cuerpo que sabía bailar como ningún otro, ni el perfil o el desordenado cabello. Fantasma Zhang estaba bailando en la pista, hipnotizando a mujeres y hombres por igual, que parecían querer alcanzar a tocar un pedacito de él.

Pero fue diferente, o al menos él lo sintió así.

Las luces no lo volvieron exótico, la música no era sexy, sus pasos no eran sugerentes y ni siquiera miraba a nadie más. Parecía que solo sentía la música y movía su cuerpo para liberarse de algo que parecía dolerle, porque sus manos se mecían con frecuencia de su cuerpo hacia afuera, tirando de su camisa.

Aparto a la chica que siguió pegada a su brazo, ignoro al barman que le paso su otro trago e incluso ignoro que su móvil estaba sonando. No pudo ver otra cosa.

¿Por qué fantasma Zhang se movía se esa manera? ¿Por qué mostraba dolor en su rostro? ¿Su desastroso cabello estaba igual de feo aún bajo esa misma gorra? ¿Qué eran esas líneas rojizas que alcanzo a ver en sus brazos?

No encontró ninguna respuesta, menos cuando sus amigos volvieron, con un ánimo desbordante, y se lo llevaron a otro bar.

¿Qué no tenía sentimientos?

Él no tenía empatía ni curiosidad por nadie, mucho menos amor. Estaba harto de tener que lidiar con los problemas de otro, así que al llegar a casa, tomo su móvil y le mando un mensaje de voz a fantasma Zhang.

—Escucha, fenómeno: ya no quiero hacer mas esta mierda. Te daré una gran suma de dinero por todo lo que rompí y te olvidas de que existo.



Se dio una bofetada cuando descubrió a la mañana siguiente que el mensaje jamás se envió.




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Fin de la primera parte.


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Me da gusto encontrarme una vez más con ustedes, espero estén bien. 

Como se los había comentado, he estado pensado en retirarme como escritor de fanfics y de cualquier red social que tengo. Tras mucho tiempo pensando, decidí hacerlo antes de terminar el año.

Esta y el epilogo de Alfa rw vs Omega rw serán mi despedida.

Esta historia nació de un diario personal y originalmente estaba escrita para ser de varios capítulos cortos pero conforme la he ido arreglando, se quedara en un largo 3S. Ha sido muy difícil terminarla, así que será la mas dolorosa que haya escrito.

Nos estaremos leyendo de nuevo en la segunda parte. 


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