Traidor parte 2 (KisaFuyu)
Lo que me hubiese gustado que pasara en el anime
El solo escuchar el nombre de sus amigos salir de la sucia boca del de lentes le provoco un sentimiento de furia y molestia, como se atrevía ese bastardo a amenazarlo con sus dos mas grandes pilares en la actualidad.
_No tienes derecho de mencionarlos_ Susurro pero Kisaki lo escucho con facilidad por la cercanía, presencio en primera fila como esos hipnóticos ojitos cian se llenaban de un fuego listo para atacar. Una imagen por mas excitante, pensó. _Eres tan tan repulsivo, como te atreves siquiera a decir sus nombres?_ Y nuevamente las miradas chocaron en una guerra ya con un ganador definido.
Kisaki ensancho su sonrisa, amaba ver ese fuego, esa energía, ese poder lleno de vida en las pupilas del mas joven, contrastando deliciosmente con el resto de sus angelicales y joviales facciones, tal ves se equivoco y no era necesaria la parecencia de ninguno de esos dos bastardos. Claro que no, no compartiría a su precioso niño soplón con nadie mas, ni siquiera con Hanma. _Uy! nos pusimos bravos, eh!?_ Pregunto con ironía volviendo a acariciarle la entrepierna con dos de sus dedos, presionando con cuidado la zona sin dejar de ver el enrojecido rostro del pelinegro. _Ya no negaras que fue tu suculenta boquita la que nos entrego a la policía?_ Pregunto mientras delineaba la pomposa boquita rosa con su mano libre, tener esa boquita tan cerca seria su perdición y lo sabia, pero no le importaba. _ Ahora si admitirás que no eres mas que un caliente traidor?_
Matsuno mordió el dedo de Kisaki con furia, pero al mayor no parecía importarle pues seguía manteniendo el contacto. _Piensa lo que quieras, pero deja a Michi y a Tora fuera de esto_ Exigió mientras sucumbía poco a poco ante las caricias del mayor, y es que si bien la situación era lo mas antierótico que conocía, era normal, una respuesta natural que su cuerpo respondiera ante tales estímulos. _Ahh!_
Ese pequeño jadeo por parte de Chifuyu era como un coro celestial para Kisaki quien sin perder tiempo continuo con sus caricias mientras llevaba su sucia lengua y besos al cuello del menor, quien maldecía internamente el seguir atado. _Te voy a follar hasta sacarle la verdad, pequeña prostituta provocadora_ Susurro con su voz ronca, embriagado por el perfume natural de lavandas del pelinegro. Y es que con solo ver la carita sonrojada de Fuyu soltando tiernos gemiditos le prendía mejor que una de las mamadas de Hanma. _Llenaré tu culito de mi leche a ver si finalmente confiesas_
Matsuno abrió los ojos asustado, la sola idea de tener sexo con Kisaki le provocaba arcadas llenas de asco, como se le ocurría al mayor?, sin embargo no podía hacer mucho en su posición con los brazos y piernas bien atadas.
...
La habitación se lleno de un embriagador olor a sudor y semen que solo lograba emborrachar de excitación a Kisaki, disfrutando de los sonoros gemidos y jedamos del menor, quien estaba a horcadas sobre su regazo, cabalgándolo con sus brazos y piernas aun atadas. Matsuno tenia la camisa completamente mojada y abierta con múltiples marcas de mordidas sobre todo en el área de sus rozados pezones. Un área que Kisake descubrió con alegría que era sumamente sensible ante sus caricias.
Los pantalones de Matsuno estaban bajados hasta prácticamente los tobillos, mientras que Kisaki simplemente se bajo la bragueta para liberar su palpitante erección. Invadiendo con ese trozo de carne cubierto venas y algo de bello púbico el cálido y mojado interior del menor.
La carita del pelinegro estaba cubierta de un delicioso tono carmín y dos largos caminos de lagrimas que surcaban hasta su barbilla, se sentía tan humillado, tan utilizado y tan inútil de no poder hacer nada para liberarse de Kisaki. Probablemente Baji-San estaba decepcionado, este donde este en estos momentos.
Kisaki por su parte mantenía el ritmo intentando darle algo de placer al mas joven, intento bombearle la verga, besarle el cuello, susurrarle palabras calientes e incluso lamer los pezones pero nada lograba deshacer la mirada llena de odio que este le lanzaba.
_Te o-odio_
Susurro por milésima vez el mas joven cuando ambas miradas chocaron. Kisaki lo veía con seriedad, respondiendo con un empujón mas fuerte que el resto llegando hasta su próstata.
_Tanto te cuesta olvidarlo y concentrarte en disfrutar del momento, Matsuno?_
Pregunto el de gafas cansado de escuchar los múltiples insultos y maldiciones dirigidos a su persona por parte de Fuyu, des que que iniciaron el menor no se contuvo en gritarle la gran rata rastrera que era, ni el asco que le daba su cara, tampoco se callo cuando insulto su pene diciéndole que Michi y Tora lo tenían mucho mas grande.
Parecía que Matsuno solo quería hacerlo enojar, pero no le daría el gusto, por el contrario estaba concentrado en disfrutar de ese delicioso y tentador cuerpo que por tanto tiempo lo llamaba a poseerlo, por lo que en un acto desesperado por callarlo, lo beso, lo beso con todo el maldito cariño que odiaba tenerle.
Juntando ambas bocas, buscando con su larga lengua la de Chifuyu, la cual parecía esconderse de su tacto, soñó por tanto el poder besar por fin esa pomposa y rosada boquita que cuando finalmente lo hizo, perdió el control de sus sentido racional, dejándose envolver por el enorme placer otorgado por esa boquita, la cual aunque se negaba a participar no podía huir, ya no. Escuchando con gula los pequeños jadeos ahogados que Fuyu le regalaba con tanto odio en sus pupilas que finalmente le produjo eyacular en su interior.
Ambas bocas se separaron jadeantes, mientras de la rosada entrada de Fuyu salia el espeso semen de Kisaki, quien se negaba a salir de ese glorioso lugar, simplemente se dedico a besar múltiples veces los labios del mas joven.
_Te odio_
Kisaki volvió a sacar su pistola olvidada cuando escucho al menor sincerarse, otra vez. Quito el seguro de la pistola mientras apuntaba al usado y humillado joven que no paraba de llorar aun sobre su miembro.
_Ya lo se_
Fue lo ultimo que Chifuyu escucho antes de que una detonación lo dejara casi sordo, asombrado al ver como Tetta se disparaba a su propia cabeza, muriendo en ese mismo instante, aun con su pene en su interior y una pequeña lagrima surcar una de sus mejillas.
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