La tentación de pecar (TaijuXChifuyu)

Intento ignorar y pensar en el ave Maria recitando mentalmente. Pero no funciono, Chifuyu, su pequeño y hermoso novio y su pecaminosa falda de tablas blancas no lo dejaban, si no lo contrario... Lo alejaban del camino y la palabra de su dios. 

_Pasa algo amor_ Le pregunto su novio con su boquita pintada de rojo, volteando a ver y deteniendo su andar en medio de la calle. _Ya no quieres ir a la iglesia?_ 

Taiju sacudió la cabeza cuando una ola de culpa lo azoto. Como se supone que pueda entrar a la casa del señor si últimamente pecaba lujuriosamente de pensamiento. 

_No me pasa nada Fuyu, perdón por preocuparte_ Respondió retomando su andar junto al menor con las manos entrelazadas, dirigió su vista al nublado cielo con la intención de mantener sus ojos bien lejos de los sonrosados muslos de Fuyu, esos muslos que lo invitaban a pecar y a olvidar todo lo que prometió a su Iglesia. 

Dieron un par de pasos y se toparon con una brillante moneda en el suelo, Chifuyu como si fuera un niño se apresuro a levantarla olvidando que usaba una falda corta. _Una moneda!_ 

Padre nuestro que estas en el cielo... Recito Taiju mentalmente con su rostro rojo y la imagen mental bien presente de las bonitas pantaletas rosas de gatitos que traía en esos momentos su Chifuyu y sobre todo de lo bien que le sentaban en ese redondo culito. 

...

Ambos siguieron por el largo camino. Todos los domingos madrugaban para caminar con calma de la casa de Fuyu a la iglesia. Una rutina que disfrutaban porque podían hablar mientras sus manos se entrelazaban. Cada de que llegaban al santuario de dios, Taiju oraba por lo mismo: Alejar la lujuria que sentía cada de que veía a su novio.

Y es que parecía que todos sus años de devoción desaparecieron cuando Fuyu hacia cualquier actividad cotidiana. Como el chupar una de esas paletas de fresa que Baji le regalaba con su rojita y jugosa lengua. Taiju se perdía en los lentos movimientos que Fuyu realizaba con su boquita. Era un pecador de lo peor!

Esa misma lujuria aparecía con la mera parecencia de Fuyu enfundado en sus típicos atuendos, no importaba lo usara, podría ser un gordo suéter o unos ajustados jeans, no importaba, la reacción era la misma: Un calor situado en su entrepierna. Ya no sabia que hacer con su problema.

Lo peor era que esos pensamientos no se detenían ahí, No! claro que no, ya el problema lo perseguía incluso en sueños, sueños calientes provocando que despertara con las sabanas mojadas y su últimamente pecador pene completamente levantado. 

Ya no sabia que hacer a este paso terminaría por sucumbir ante las tentaciones del maligno. Desvirgar a su inocente y bonito novio. Por que si, cabe aclarar que el menor era una masita dulce y puritana, no era culpa de él que su lujuria se desatara con tan poco. 

...

Llegaron a la Iglesia finalmente, Taiju creyó que estar rodeado de santos y ángeles era lo que necesitaba para estar al lado del señor, lejos de las pasiones terrenales.  Se equivoco cuando noto como Chifuyu a su lado se hincaba sobre sus rodillas.... Creo en el espíritu santo. Recito con rapidez desviando la mirada nuevamente.

El Shiba se arrodillo con sus manos entrelazadas, listo para empezar su oración, pidiendo solo una cosa. 

Padre todo poderoso eh pecado últimamente alejándome de tus enseñanzas. Solo te pido una señal de lo que debo hacer con la tentación. Solo una señal, eso te pido.

Pidió mentalmente con devoción, esperanzado a recibir cualquier señal que dios le quisiera dar, acataría su palabra sin rechistar pero necesitaba saber si podría continuar con Chifuyu para evitar pecar o no.

_Taiju_ Ahora ambos se encontraban en casa de Fuyu esperando a que su madre regrese del trabajo. El aludido miro a su novio, mas específicamente sus ojos y no su bonita cintura. _Cojamos_ 

Era la señal que necesitaba! Taiju así lo sintió. _Gracias dios_ Susurro feliz de que el señor le permitiera tocar el cuerpo del menor. Sin duda, dios tiene a sus favoritos.


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