Mil preguntas.
15 años.
¿Qué hice mal? Pregunta cliché cuando tienes problemas y te sientes mal.
La verdad no sé cómo responderla, solo puedo pensar en cosas malas y que me pondrán más triste de lo que ya estoy.
Mis padres se han peleado en la corte y a mí me queda mirarlos con un rostro inexpresivo, aparentando que no me duele nada de lo que se gritan. Mi madre ha enfurecido porque el juez le ha encontrado más desventajas a dejarme con ella que con mi padre, aunque para mí los dos son igual de mala opción. Puedo cuidarme solo, ¿Por qué no solo me separan de ellos, cada quien a su lado y listo?
Seria todo más fácil.
Me he vuelto más insensible en un corto periodo de tiempo que me dio pavor. Mi nueva vecina cree que no puedo hablar y siempre que me ve es con lastima, no hablo porque no puedo si no porque no tengo nada que decir y no quiero. Si piensan que soy antisocial e inexpresivo, entonces no se acercaran a mí ni tampoco querrán conocerme. Me dejaran solo y no tendré que dar explicaciones. Si no me ven sonreír o reír, no tendré que explicar porque dejo de hacerlo de repente.
Mi rendimiento en la escuela bajo también, mis maestros me han regañado por eso pero también dejo de importarme. Ellos tampoco saben nada.
Y LuHan, LuHan me dejo.
Al día siguiente de que mi padre me llevara a vivir con él al antiguo departamento donde vivía como soltero, busque a LuHan, destrozado y necesitado de contarle lo que me tenía tan mal.
Lo encontré hablando con JongIn y este, al verme dejo de reírse y bajo la cabeza.
—LuHan, necesito hablar...— solté conteniendo las ganas de llorar. Desee encontrarme con su bella sonrisa y sus ojos llenos de brillo.
—estoy harto. — giro con brusquedad, levantándose y haciendo notar la diferencia de alturas por centímetros. —YiXing, he intentado darte indirectas pero sigues insistiendo y ya me canse.
— ¿a qué te refieres?
—tengo a JongIn ahora y te quiero pero eres demasiado dependiente de mí y ya no quiero seguir contigo. Quiero mi espacio, joder.
Sus palabras me atontaron un momento. — ¿dependiente?
— ¡si! Sé que nos conocemos desde pequeños pero necesitas a otras personas y dejarme a mí.
— ¿te molesto?...
— ¡mucho! — llevo las manos a su cabello y lo revolvió. —no soporto que estés tan pegado a mi todo el tiempo. Quiero estar lejos de ti ¿entiendes? Al final todos te dejan, ¿puedes entenderlo?
Baje mi cabeza mordiéndome los labios. —supongo que te resulte una responsabilidad también, el cuidar de mí.
Asintió sin dudarlo. —te quiero, enserio, pero no quiero tener que estar contigo todo el tiempo a ver si estás bien. Es agotador y no puedo seguir haciéndolo.
—entonces ya no lo hagas más y descuida, jamás volveré a molestarte con mis problemas. — en la fracción de segundos en la que levante la mirada, JongIn estaba mirándome con asombro y un deje de dolor en la cara. Me vi la vuelta y me aleje tan rápido como me lo permitieran mis piernas.
LuHan no fue detrás de mí, ni JongIn y yo, sinceramente agradecí que no lo hicieran.
Camine lejos de la escuela, pasando por unas escaleras que cruzaban un parque muy poco transitado. Mis tenis resbalaron y me vi cayendo de bruces sobre dos escaleras. Me sostuve del tubo que separaba las dos secciones pero eso no evito que me lastimara. Me quede en esa posición unos instantes y me revise las agujetas, entonces llore. Me rompí.
Abrace mis rodillas contra mi pecho y baje la cabeza después de pasearme los dedos por el cabello, mordiéndome los labios para que mi llanto no se escuchara tan fuerte.
Supongo que a todos les llega a pasar en un momento y no saben qué hacer porque se sienten tan perdidos y solos, tan abandonados. Agradecí que el lugar estuviera solo y me deje llorar por todo lo que estaba pasándome.
Mis padres se odiaban, me culpaban de su miseria, LuHan me quería lejos, JongIn no dijo nada, mis calificaciones se fueron al diablo, me sentía tan culpable y herido... y solo quería desaparecer. Mi pecho dolía tanto que me retorcía por el dolor, sollozando y jadeando porque era demasiado.
Enserio, ¿Qué hice mal? ¿Ser demasiado ruidoso? ¿Sonreír o reír demasiado? ¿Hablar mucho? ¿Preocuparme por no causar tantas preocupaciones? ¿Contar mis problemas? ¿Ser demasiado lastimero? ¿Nacer?
Jamás había pensado en herirme o intentar suicidarme, porque no quiero morir. Solo hacerme inmune al dolor y más duro que una roca. Tan frio que nadie quiera acercarse a mí y quizás así, jamás vuelvan a herirme.
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