Capítulo 5 Dulce amargo

No podía creer lo que estaba escuchando. Lilianne me había dicho que quería perder su virginidad conmigo... Y el día de su cumpleaños... No lo podía creer.

-Oh, lo tomaré en cuenta- dije y salí rápidamente del cuarto y después de la casa.

Llegué a mi casa y tía Cass estaba en la cafetería, Tadashi no estaba así que fui rápidamente a mi habitación y ahí encontré a Mochi. Lo tomé y simplemente lo acaricié. Estuve pensando como decirle a Lilianne que no me parecía buena idea que quisiera eso de regalo.

La verdad yo me estaba encariñando mucho con ella pero no estaba preparado para eso que ella quería... acaso eso me hacía un novio malo?

Suspiré y dejé a Mochi en la cama, me recosté y de improviso sonó el teléfono, respondí.

-Hola, está Tadashi? soy su novia Honey Lemon...-escuché la bella y alegre voz de ella.

Yo le dije que él había ido a su laboratorio de robótica en el Instituto, ella me agradeció y dijo que iría a verlo. No sabía porque pero me puse un poco nervioso.

Después de colgar no pensé más en el asunto y me puse a buscar cosas en internet. Me conecté al chat de la red social; Lilianne también se conectó y platicamos como sí no me hubiera hecho aquella rara petición.

Ella me dijo que había perdido su celular, que no tenía dinero para comprarse el celular lujoso que ella tanto quería y que sería muy feliz si alguien le regalara uno así.

Se me ocurrió la idea de comprárselo pero sólo tenía 14 años y no tenía un empleo, no podía pedirle más dinero a tía Cass y no tendría lo suficiente sí sólo le ayudara en la cafetería y me pagaba.

Recordé el link que me pasó el primo de mi novia y se me ocurrió la idea de ir a las peleas de robots. A lo mejor ahí podría ganar mucho dinero. Busqué el link y estuve investigando, "reglas", lugares de combate, etcétera.

Estaba revisando cuándo sería una pelea, y de pronto entró tía Cass; yo minimicé la ventana rápidamente y abrí mi correo.

-Oye, cielo, para que no te aburras en lo que tu hermano no está, puedes usar lo que está en la cochera e inventar cosas, yo sé que te encanta-dijo tía Cass y salió.

Increíble, eso me serviría para crear un robot para mi pelea. Llegué a la cochera y con los conocimientos de un libro del autor Robert Callaghan y todas las herramientas, computadoras y una impresora 3D ; me puse a crear un robot que por fuera se viera débil y gracioso pero en realidad sería un robot invencible.

Terminé mi robot el cual le llamé Megabot y fui a mi habitación y me puse a pensar en una estrategia.

Pasaron algunos días y Tadashi estaba estudiando mientras yo enviaba mensajes de texto a Lilianne, ella tenía un celular muy básico que le había dado su papá.

Estaba un poco apenado e incómodo porque seguía insistiendo con el "regalo" que ella quería que le diera en su cumpleaños número 18. La verdad yo me estaba enamorando de ella pero eso era demasiado y yo me sentía muy joven para dar ese paso.

Un día estaba en casa de ella, me había dicho que estarían sus padres pero cuando llegué resultó que habían tenido una emergencia en sus trabajos y tuvieron que salir. Propuse jugar videojuegos y aceptó. Estuvimos jugando juegos de peleas y nos divertimos mucho, hace mucho que no me reía y ella había logrado hacer me reír. Lo malo es que se estuvo pegando mucho a mi y de vez en cuando rozaba mi pierna.

Hubo un punto en el que de plano ella me comenzó a besar en los labios y yo le seguí el beso porque en verdad la estaba queriendo. Lilianne me estaba haciendo olvidar mis días de marginado en la preparatoria .

Me dijo que la tocara y me puso mis manos en su pecho e hizo que la acariciara. Yo lo hice muy nervioso y con sensación de mal estar pero se notaba que ella disfrutaba mucho. Le dije que no estaba bien que hiciéramos eso pero ella me dijo que era recomendable que ensayáramos un poco antes del gran día.

Lilianne siguió haciendo que la tocara y parecía que ella sentía placer pero yo estaba muy incómodo. Después de que le insistí muchas veces que nos detuviéramos, ella aceptó detenerse y yo me fui a mi casa .

Al día siguiente Dashi me preguntó que cómo iba con mi novia y yo sólo le respondí que ella era muy buena conmigo y que nos divertíamos mucho.

-Eso es bueno, hermanito, recuerda cuidarla mucho y jamás hacerla llorar-dijo Tadashi y frotó mi cabeza de manera amistosa .

-Lo sé- Respondí y Dashi tuvo que salir.

Lilianne me invitó de nuevo a su casa y ahí estuvimos jugando juegos de mesa y yo le estaba ganando. Todo fue muy divertido hasta que me tumbó al sillón y comenzó a besarme y hacer que la tocara. Esta vez en su zona íntima, yo trataba de no hacerlo pero ella me insistía y de nuevo parecía que lo disfrutaba mucho.

-Eres guapísimo, Hiro. Me encantan tus ojos... todo tu rostro...-Me dijo Lilianne mientras la acariciaba.

Se comportaba de una manera rara y yo estaba muy incómodo. Después de que le dije varias veces que paráramos por fin se detuvo y le dije:

-Lilianne yo... no estoy listo para dar el paso que quieres dar, mejor te daré otro regalo en tu cumpleaños.-Ella se puso a llorar para mi sorpresa.

-Es que acaso no me amas ? Te gusta alguien más ? Estas insinuando que me me vas a dejar ? No !!! No me dejes ... No puedo vivir sin ti, te amo Hiro... -decía mientras ella sollozaba.

Me sentí la basura más grande al ver sus lágrimas y se las sequé con la manga de mi sudadera.

-No llores, por favor -dije y le di un beso en la mejilla.

Ella me dijo que para que estuviera bien debía acariciarla sobre su ropa. Hice lo qe me dijo pero no me sentía bien con eso.

Me estuvo indicando como quería que la acariciara. En su pecho, en sus piernas, en el cuello, en la zona íntima... hasta que vi como ella llegaba al clímax.

Yo me sentí muy mal porque, por un lado, no estaba feliz de que mi novia disfrutara y por el otro yo no estaba disfrutando en absoluto.

Lo raro es que ninguno nos habíamos quitado nuestra ropa y aún así me sentía como si hubiera hecho algo malo o sucio.

Pasaron los días y Lilianne me estuvo llenando de detalles muy bonitos. Desde osos de gomita en cajitas de corazón hasta tarjetas enormes con poemas hechos a mano por ella.

Al ver eso me sentí comprometido a darle algo y decidí ir a peleas de robot para comprar el celular sofisticado que tanto quería ella.

Una noche tomé mi Megabot y salí de mi casa. Llegué a una calle de mala muerte pero aún así no me dio miedo y entré a un lugar donde había escándalo.

Había una multitud alborotada que se amontonaba en un ring de pelea y noté que había un hombre alto, con un piercing en una oreja y cabello largo. Parecía que él era el campeón de esa noche.

-Quién me quiere retar ahora? -pregunto el hombre de cabello largo.

-Puedo intentarlo ? Tengo un robot... yo mismo lo hice . -dije temeroso, mientras me abría pasó entre la multitud y mostré mi Megabot.

Todos comenzaron a reír pero el de cabello largo permaneció serio.

-Cómo te llamas, niño ?- preguntó.

-Hiro Hamada-respondí.

-Acepto tu reto, Hiro, pero debes pagar-dijo él.

Saqué unos billetes que parecían sacados de mi alcancía de cochinito y lo puse en una charola que me acerco la referi. Ambos nos sentamos en el piso y la referi dijo:

-Dos entran! Sólo uno sale! Luchadores listos ? Peleen!

Y la pelea comenzó.

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