Capítulo 15 (Capítulo Final) Ángel de la guarda

No podía moverme y tenía muchas ganas de saber si Honey estaba bien. Si la perdía me volvería loco. No iba a soportarlo. Mis piernas me temblaban, así que traté de tranquilizarme.

El hombre estaba concentrado en golpear a Lilianne. Pensé que era mi oportunidad; me acerqué poco a poco a Honey Lemon y cuando por fin estaba cerca de ella, la miré. Sentí tristeza pero a la vez alivio al notar que ella tenía el disparo en el hombro y casi sin moverse, presionaba la herida para que no sangrara tanto.

Honey abrió los ojos, me miró y puso lentamente un dedo en sus labios para que no dijera nada. Entendí el mensaje y me quedé callado.

El hombre dejó de golpear a Lilianne y me miró. Yo sólo me quede inmóvil deseando que no viera que Honey estaba consciente. El tipo se acercó a mi y me dijo:

-Tú serás mi nueva "mercancía", así que voy a revisarte.

El tipo me tiró al piso y me tocó con sus rasposas y sucias manos. Tenía asco y miedo, no sabía que hacer sin poner mi vida en peligro o la de Honey. Después se detuvo y volvió a ir con Lilianne. Con todo y el miedo comencé a analizar la situación y vi dos jarrones que podían servir, pero buscaba algo que me ayudara más.

Me acerqué a Honey de nuevo y vi que tenía los ojos cerrados un poco apretados. La observé y parecía un ángel herido y eso me dolió mucho. Si no hacía algo rápido iban a matarnos a ambos o ... algo peor.

Miré al tipo y de pronto sin pensarlo tomé uno de los jarrones. Se lo iba a lanzar en la cabeza pero él me vio y me dio un golpe con la pistola que hizo que tirara el jarrón, se rompiera y que yo quedara aturdido.

-Así que te pones agresiva, prostituta-dijo el hombre y me dio una patada.

Caí al piso y cuando alcé la vista vi que le hombre me apuntaba con el arma.

-Te mato o me sirves más vivo?... No lo sé... Bueno, quédate quieto o si no te mataré y tal vez le de el tiro de gracia a la chica inconsciente de allá. Puede estar muerta pero tal vez no; así que mejor no te muevas o a ambos les doy un tiro en la cabeza.

El tipo se alejó un momento y regresó con una botella y un tubo. Yo me quedé inmóvil, le quitó la ropa a Lilianne y comenzó a abusar de ella utilizando el tubo y la botella. Los gritos de la chica resonaban en el lugar pero por alguna razón sentí un poco de pena por ella. Miré a otro lado porque, aunque estuviera atacando a un monstruo como Lilianne, esa escena era grotesca y desagradable.

Después de que ya no oí los gritos de Lilianne, escuché que se rompió la botella pero no pareció romperse en el piso; fue un sonido raro. Me imaginé que se había roto dentro del cuerpo de Lilianne e hice una mueca. No sabía que pensar, pero una cosa era segura, ese tipo era un monstruo más desalmado que Lilianne; así que no podía permitir cayéramos en las "garras" de ese demonio.

Sentí que el tipo se acercaba a mi. Miré hacia él y efectivamente lo hacía. Había dejado a Lilianne en el piso como si fuera una muñeca de trapo, parecía estar sin vida.

-Ahora voy a probar la mercancía. Voy a ver que tan buena prostituta eres-dijo el tipo.

Comenzó a desnudarse y se puso encima de mí, me besó y tocó. Todo me daba asco. Me quitó el short del traje de marinero y comenzó a frotar su miembro en mis pompas. Cuando me iba a quitar la ropa interior, vi como un jarrón se rompía en la cabeza del monstruo ese y el tipo cayó inconsciente con una herida en la cabeza.

-Oh, Hiro! Perdón! Es que tenía que golpearlo cuando estuviera muy distraído. Ya pasó. Ya pasó todo -me decía Honey Lemon mientras me abrazaba con fuerza.

Después de unos segundos Honey se alejó de mi, sacó su teléfono celular de su bolso y llamó al 911. Mientras ella hacía la llamada observé la escena.

Lilianne estaba inerte con varios moretones y sangraba por la boca y por su parte intima. El tipo la había dejado muy mal. El hombre ese estaba inconsciente con una herida en la cabeza que sangraba mucho. No había más personas, tal vez los demás habían huido al escuchar el disparo.

Miré a Honey y mientras hablaba se agarraba con fuerza el brazo y me puse de pie. Duró como un minuto hablando, supuse para que rastrearan el lugar donde nos encontrábamos, y cuando colgó tomó su bolso como si tuviera algo valioso ahí y rompió su suéter para amarrarse lo en el hombro. Después se acercó a mi y me volvió a abrazar.

Comencé a reaccionar completamente, debía ser fuerte y valiente por mi princesa. Después de todo, ella también estaba siendo fuerte y valiente. Además le había prometido a mi hermano que cuidaría de ella y por poco no hago bien mi trabajo. La vida, el cielo o alguna deidad me dieron una segunda oportunidad con ella y no lo iba a desaprovechar. La iba a proteger. Quería convertir me en su héroe. En su ángel guardián.

-Honey... yo...-estaba diciendo pero de pronto me quede callado porque vi algo que me sorprendió.

Lilianne estaba viva y se incorporó un poco, tomó la pistola y apuntó a nosotros. Yo rápidamente empujé a Honey para protegerla, Lilianne disparó y me dio en el estómago.

-No!-gritó Honey y se acercó a mi, me detuvo antes de que cayera al piso.

-Te... te odio, Hiro-dijo Lilianne y quedó inconsciente de nuevo.

Un gran dolor en mi estomago iba aumentando e instintivamente puse mis manos en la herida. Honey me recostó con cuidado en el piso.

-Tranquilo, Hiro. Todo estará bien. Ya llamé al 911; la policía y la ambulancia no tardará-dijo ella, se quitó lo que le quedaba de su suéter, lo colocó en mi herida y presionó para detener la hemorragia.

Me estaba sintiendo muy mareado. La herida me dolía demasiado. Ya no podía enfocar bien y de pronto escupí sangre por la boca; Honey se alarmó y me limpió un poco. Creo que la escena no era muy motivadora y yo estaba seguro de que no iba a salir vivo de esta; pero no me importaba, estaba feliz de que fuera yo el que estaba en esta situación y no mi Honey. Estuve luchando por estar consciente y despierto no se cuanto tiempo, todo lo que pude.

Después de ese tiempo indeterminado, traté de hablar; me dolió, Honey lo notó y me dijo que no hablara pero tenía que decirle lo que sentía, era ahora o nunca.

-Honey... yo..quiero decirte que, desde la primera vez que te vi en persona me gustaste mucho y, poco a poco, con la convivencia, el dolor compartido por la pérdida de alguien que amábamos profundamente y por cómo fuiste siempre conmigo, me enamoré de ti. Por eso y porque eres hermosa; eres un ángel del cielo; eres inigualable, hasta el olor de tu cabello lo es. Eres perfecta, por todo eso te amo, Aiko. Así es, yo sé tu nombre real y es hermoso... bueno, mi Honey lemon, creo que este es un adiós.

Ella solo me miraba con mucho dolor y no pudo más, por fin las lágrimas cayeron de esos hermosos ojos.

-Hiro, por favor, no digas eso-dijo ella completamente destrozada.

Tenía mucha sed y de pronto sentí como el dolor fue disminuyendo hasta estar ausente y eso mismo paso con mi visión. Supuse que mis ojos se cerraron, sentí como mi respiración iba disminuyendo.

-No! Por favor! Tú no me dejes sola! Por favor! No dejes sola a tía Cass! Quédate conmigo! Yo te...-fue todo lo que pude escuchar de Honey Lemon. La obscuridad y el silencio se apoderaron de mi.

Comencé a soñar con cosas que había vivido. Mi primer robot hecho a los tres años. El primer día de escuela. La vez que me golpearon porque era más pequeño que los demás de mi salón. El bullying en la preparatoria. Los abusos de Lilianne. Pero también los juegos con Tadashi. Mis inventos. Mi cumpleaños numero 14. La aurora boreal vista con Baymax... Todo eso era como un torbellino de recuerdos y emociones.

Dejé de soñar con eso y sentí que desperté en un lugar muy tranquilo. Abrí los ojos y noté que era un bosque. Estaba recostado en el pasto y mi visión era un poco borrosa. Lo más seguro es que había muerto y a lo mejor iba a ver a Tadashi o a mis padres. Aunque yo seguía pensando en Honey y en tía Cass; hasta en Gogo, Fred, Wasabi y Baymax. Así que decidí que, si estaba muerto, me convertiría en su ángel guardián o algo por el estilo.

De pronto un hombre y una mujer se me acercaron. Casi no se veía su rostro porque había una luz que no me dejaba verlos bien. Ellos me abrazaron y me dijeron que me amaban pero que no debía estar aquí; que aunque para ellos yo era un ángel, no pertenecía a ese lugar. Después de eso se fueron y llegó una figura masculina que me parecía conocida. También se me acercó me abrazó y me dijo:

-Gracias por cuidar a mi princesa, has hecho un buen trabajo. Gracias por guardarme respeto y luto pero quiero que ambos sean felices, esa es decisión suya, no es mía. Cuídala mucho y cuídate mucho. Gracias por todo... Siempre voy a estar contigo. Te amo, hermanito.

Enfoqué bien unos segundos y miré a Tadashi cuando se separó de mi. Quise decirle muchas cosas pero sentí algo raro y de pronto, cuando abrí los ojos, estaba en una ambulancia.

-Ya tiene pulso-dijo una voz femenina descocida.

Mi vista era un poco borrosa pero alcancé a ver a Honey Lemon sentada junto a mi y con un vendaje rápido en su hombro. Parecía que se había preocupado más por mí que por su propia herida y sostenía su bolso como si llevara algo valioso. Aún me sentía mal así que volví a perder la conciencia.

Después de no sé cuánto tiempo, desperté en una suave cama de hospital. Sentí en mi nariz una sonda de plástico, que supuse era para administrarme oxigeno y vi a tía Cass que me tomaba de la mano. Ella me miró con lagrimas en los ojos.

-Oh, por fin despertaste, tesoro. Ya todo terminó. Ya estás a salvo y esa loca jamás te va a volver a lastimar. Por cierto hay alguien que siempre estuvo a tu lado y me dijo que avisara en cuanto despertaras. En un momento viene-dijo tía Cass, me abrazó fuertemente y salió de la habitación.

Me incorporé un poco y segundos después entró Honey Lemon y me abrazó con mucho amor.

-Me alegra que estés bien, Hiro! Tenía tanto miedo de perderte a ti también. Ahora ya estaremos bien. Lilianne murió desangrada por el abuso sexual y las lesiones que le provocó el otro monstruo que afortunadamente está preso-dijo ella.

Yo iba a decir algo pero de pronto hizo algo inesperado; me dio un puro y dulce beso en los labios. Yo me quedé muy sorprendido y ella me miró apenada; se sonrojó muchísimo y no supo que decir. Yo sólo le sonreí y le dije:

-Creo que tienes una respuesta a mi confesión, verdad ?

Ella asintió y dijo con un brillo en sus hermosos ojos:

-Te amo, Hiro!

Yo la abracé muy fuerte y ella me correspondió el abrazo.

-Ah, por cierto, rescaté la sudadera y la playera que te regalaron tía Cass y Tadashi el día de tu cumpleaños. Estaban en mi bolso y por eso yo lo cuidé. No quería que se perdieran-me dijo Honey Lemon y yo rocé sus labios con los míos con mucha ternura.

-Muchas gracias, Honey-dije sonriendo.

Por fin Lilianne se había ido y parecía que ese iba a ser el final de una etapa y el comienzo de otra mucho más hermosa. Tal vez , sólo tal vez, iba a ser feliz.

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