Prologo
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El orgulloso reino de Eelan se alzaba una mañana de primavera, lleno de banderines rojos escarlata y pequeñas llamas que flotaban en altos postes de acero negro. Era un día de fiesta, de gozo y el reino de fuego abría sus puertas a los visitantes de toda clase y origen, ofreciéndoles comida, bebida y música.
Los aldeanos y visitantes amaban a sus reyes y como símbolo de su lealtad y amor, les llevaban regalos y comida deliciosa. Agradecían que la familia real usara las joyas y prendas que se les obsequiaba.
Pero aquel día, era más que especial. El hijo del rey Wu YiFan y el rey TaeYong, SeHun, cumpliría su primer año de edad.
El pequeño príncipe había heredado el cabello rojo de su padre TaeYong y los ojos dorados de YiFan, era una adoración y de lo más risueño.
Todo iba de maravilla en el festejo, los reyes paseaban por el enorme salón de baile donde estaban reunidos y salían para saludar a los que podían, aceptando los regalos para su hijo mientras este no dejaba de sonreír y balbucear con emoción, sacando pequeños destellos de fuego inofensivo. YiFan amaba alardear de su hijo como todo padre orgulloso, llamándolo su pequeño dragón mientras TaeYong se cubría el rostro avergonzado.
Todo iba bien hasta que apareció Changmin, un amable agricultor que era buen amigo de los reyes, ah, pero Changmin no era el problema si no el hecho de estaba solo. El alto moreno tenía un gemelo malvado, por así decirlo, y Changmin se encargaba de mantenerlo a raya.
Max no era peligroso estando junto a Changmin, parecía que su gemelo menor traía a flote su lado amable, el que reinaba la mayor parte del tiempo. Sin Changmin, Max se volvía muy frio y tenebroso; su sonrisa era ladeada y toda su aura causaba que la gente no quisiera acercársele. No había hecho daño a nadie y lo de gemelo malvado solo fue un apodo que se le había dado en broma, sin embargo, Max demostró desde su juventud su gusto por TaeYong cuando ambos estudiaban y a pesar de que el pelirrojo jamás le dio alas, el gemelo mayor termino muy herido cuando se casaron. Los reyes tenían la teoría de que Max era realmente una persona fría y que todo eso de que debías alejarte porque era peligroso fue ideado por las personas que se intimidaban por él, después de todo era alto y fuerte.
—Qué alegría, chicos. —Changmin, emocionado, se acercó a ellos con un gorro de lana que puso en la cabecita de SeHun. — ¡Mira nada más que te pareces a tu papá Tae! Por suerte. —bromeo, riéndose junto a TaeYong. Changmin solía salir de viaje para aprender de otros agricultores y no le habían visto en cinco meses.
—Es bueno verte de nuevo, Chang. —YiFan le dio una fuerte palmada, masculino y dejando un poco su postura de rey.
—Fue una lástima que no pudiera estar en la boda de HoSeok y YoonGi. —el castaño suspiro verdaderamente lamentándolo.
—Fue algo pequeño, no te preocupes. Ellos lo entendieron pero esperan su regalo de bodas. —hablo TaeYong, alejando una de las tiras de la gorra lejos de la boca de SeHun, que bufo para volver a intentar comérsela.
—Y lo tengo. Conseguí algo muy bueno en Sanagi. —Changmin sonrió, empezando a contarles lo que había hecho en el reino de agua.
Estaban conversando cómodamente hasta que SeHun pidió ir hacia la fuente, TaeYong se despidió de los dos hombres y camino con su bebé hasta la fuente de fuego inofensivo. Bajo a SeHun y tomo sus manitas para ayudarlo a caminar alrededor de la fuente mientras lo escucha chillar de emoción. Estaba tan enfocado en su niño que no noto al alto hombre de cabello oscuro y piel morena acercándose a ellos.
—Vaya, ya demuestra su don. —comenzó el hombre, haciendo que TaeYong saltara. —Hola, TaeYong.
—Max, hola. —el pelirrojo sonrió, levantando a SeHun. —Qué bueno verte de nuevo.
La sonrisa de Max, aparentemente amable, le envió escalofríos al rey. —Tengo un regalo especial, muy especial para el príncipe.
— ¿Oh, enserio? —aun dándole mala espina, intento ser amable con su antiguo pretendiente. —Seguro que es tan lindo como el de Changmin.
Max amplio su sonrisa, mirando a SeHun por segundos antes de regresar la mirada al rey. —TaeYong, cuando me rechazase por WuFan me dolió en serio pero no insistí porque sabía que se amaban. — a pesar de la mueca de incomodidad del rey, Max siguió. —Estos dos años han sido duros para mí porque es muy difícil verte con alguien que no soy yo y que naciera SeHun lo empeoro.
—Max, sabes que mi corazón siempre será de YiFan. —lamentaba volver a rechazarlo pero debía de.
—Lo sé y por eso estoy dispuesto a compartirte.
TaeYong frunció el ceño, sacando la tira de la gorra de la boquita de SeHun. — ¿Perdón?
— ¡Es la mejor solución! No me importa SeHun, puedo ser otro padre como YiFan. —tomo al pelirrojo de los brazos, con la voz lo suficientemente alto como para que solo él le escuchara. Su mala vibra empezaba a asustarlo y SeHun también se notaba afectado, dejando de sonreír y empujándose contra su cuello.
— ¿De qué estás hablando? ¡No puedes hablar enserio! — su arrebato causo que algunas personas los miraran. —Por favor para, tu broma no es divertida. Jamás engañare a Fan.
— ¿Ni por tu hijo? —el tono hizo que su corazón parara. —Aprendí algunas cosas mientras estaba fuera, cosas que Changmin no sabe.
— ¿Cómo puedes amenazarme? —TaeYong sonó herido y decepcionado. —Amo a YiFan y a nuestro SeHun.
—Bien. Entonces solo le daré mi regalo al príncipe...—Max retrocedió pero estiro su mano, agarrando la cabeza de SeHun, usando la otra para apretar el cuello de TaeYong para que no pudiera interferir. La gente no tardo en soltar exclamaciones de indignación y horror. —Por un corazón roto, te arrebato el tuyo. Mi maldición costara lo que se pagó por ella. —recito con fuerza, causando que un brillo oscuro rodeara el pecho del bebé antes de introducirse en él, haciéndolo llorar ruidosamente.
— ¡SUELTALOS! —YiFan llego hasta ellos con una espada de acero negro rodeada de fuego de dragón, blandiéndola con toda la intención de cortarle los brazos a Max. Changmin también corría hacia ellos con la cara pintada de horror.
Max soltó al rey y el pequeño príncipe, metiéndose en la fuente de fuego, desapareciendo en una gran llamarada oscura.
YiFan corrió para sostener a su esposo e hijo, mirando con odio hacia la fuente. Changmin respiraba agitado, cayendo de rodillas cerca de ellos. La llama oscura era el símbolo de las malas intenciones y la brujería maligna.
El día lleno de alegría se volvió en uno triste.
.
— ¿Y bien? — pregunto YiFan con semblante preocupado, mirando a su bebé, que estaba durmiendo.
—Está bien en lo que se podría decir pero Max uso una maldición para arrebatarle algo muy preciado y me temo que la medicina actual no podrá sanarlo a menos que lo encuentren y lo obliguen a retirarla. —respondió HoSeok, el medico del reino, luciendo muy triste.
— ¿No... no se puede sanar? —pregunto TaeYong sosteniendo la manita de su hijo.
—Lo siento mucho, Tae. —susurro el medico de cabello castaño.
YiFan se mordió el labio, causando que su ira emitiera una llamarada a su espalda. El precioso cabello rojo fuego de SeHun, que había heredado de TaeYong, se decoloro y se pintó de muchos colores.
Haría lo que fuera por salvar a su pequeño. Dedicaría su vida a eso. Lo juraba bajo su rango como el rey Wu YiFan, portador del fuego de dragón.
.
Parecido a la bella durmiente, ¿Dónde?
Ok no, quería hacer algo con SeHun príncipe desde hace rato pero mi cabeza ha estado tan mal que no puedo hacer mucho. Considero que lo romántico y dulce es algo que no se me da muy bien y mucho menos ahora que mi ánimo es tan plano como mi existencia.
Ya que el drama y angustia esta en mis otras dos historias en curso (Acepto y Black & Silver) esta será más tranquila y suave. Según yo será rosita.
Se me ocurrió en un día de lluvia y como yo soy un ser de lluvia, estaba en mi estado natural.
Rey TaeYong
Rey YiFan
ChangMin
Max
Hobiii
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