Lo vi desde lejos porque mis ojos son expertos en localizarlo. Estaba justamente donde dijo Jungkook: «Solo y en la mesa más alejada de todas».
Kang Taehyun, tan oscuro como siempre. Ni siquiera miraba a nadie, solo se quedaba inexpresivo mirando a su alrededor mientras tomaba una bebida que no reconocí pero era de un color oscuro ¿Por qué tanta apegación a lo oscuro? No sé ni para que me hago si soy exactamente igual.
Vestía camiseta negra de manga larga que se ajusta a sus bíceps como una segunda piel, los primeros botones de está estaban desabrochados permitiendo que mis curiosos ojos se lo sabrosearan como un delicioso helado. Los jeans eran del mismo color, ajustados a sus marcadas piernas y con roturas en las rodillas e muslos. Su cabello estaba un poco revuelto, dándome una linda sensación de saber que pensamos igual para traerlo hoy, milagrosamente no traía nada cubriendo su rostro. Su porte sexy, rebelde e impotente me daban orgasmos mentales.
¡Tráiganme urgentemente una camilla porque creo que me desmayaré antes de poder tocarlo!
«No lo hagas, Hestia, no lo hagas. Piensa mejor todo» me repetí a mi misma.
¿Pensar qué cosa? Total, dignidad no me queda.
- Taehyun – Saludé tomándole del cuello de la camiseta y acercando mi cara a la suya. Sus ojos se abrieron sorprendidos como nunca antes lo había visto y ni siquiera le di tiempo a responder – Me debes una.
Tras esas palabras, lo empujé con mis manos hasta caer sentado en la silla, moví mi caballo hacia un lado y me senté en su regazo.
- ¡¿Qué caraj-?!
- Shhhh – Ronronee mientras llevaba mi dedo índice hasta sus labios y hacía presión en ellos – Vengo a demostrarte que soy la chica más interesante que has conocido.
Ni siquiera sé si estaba sonando una canción en lo que cabe de sexy por las bocinas. Solo sé que en mi cabeza estaba incrustada una melodía erótica y mi cuerpo ansioso de manifestarla.
Entrelacé mis manos por detrás de su cuello, comencé a mover mis caderas más fuerte de lo que acostumbraba y miré fijamente la cara de Tae.
Su cara volvió a ser inexpresiva, pero la mirada tan penetrante de sus ojos contra los míos consiguió erizar todos los bellos de mi piel. Ese chico era capaz de hacerme dudar sobre lo que estoy haciendo, y no todos saben hacerme sentir eso.
Aunque él no estaba muy contento con mis acciones, más bien parecía enfadado, yo quería creer que esa mirada oscura significaba algo más carnal. Pero sus ojos me decían que me iba a matar.
Con toda la intención del mundo me pegué más a él, haciendo que mis glúteos quedarán precisamente sobre su masculinidad. Tae se tensó, podía sentir como sus nervios comenzaron a aflorar ¿Logré ponerlo nervioso?
- ¿Qué carajos crees que haces?
Coloqué una de mis manos a cada lado de su cuello antes de comenzar a dejar besos húmedos cerca de su manzana de Adán. Subí mis labios por su mejilla, mandíbula y deteniéndome en su oreja. Ese lugar lo apresé con mis dientes hasta hacerlo soltar una maldición.
La forma tan morbosa con que mordió su labio mientras la soltaba, subió el nivel caliente por todo mi cuerpo. Ahora si me sentía inspirada para seguir.
- Hago lo que me da la gana, Taehyun – Siseé contra su oído – No puedes controlarme y eso te molesta, ¿no? No te gusta que nada salga fuera de tus planes. Yo soy el caos en tu mundo. Por eso me odias.
Era una experta, aunque no lo parezca, para meterme en la mente de las personas. Descubrir que les molesta. Y Taehyun no es tan difícil de descifrar como parece. Todos los días que lo espíe me lo demostraron. Su perfección con los horarios como un maniático del orden. Horas exactas, en minutos exactos, en tiempos exactos.
Justo cuando abrió la boca para decirme cualquier barbaridad, uni nuestras frentes, rozando su boca con la mía.
- Aléjate de mí.
Su voz salió seca, neutral y áspera. El aliento me acarició los labios y juro que estaba perdiendo el juicio por luchar contra el deseo de unir nuestras bocas. Eso me incitaba a jugar un poco más. A divertirme más con él. A jugar con su mente. A demostrarle por qué me aborrece.
- No quiero – Mofé comenzando a desabrochar los botones de su camiseta – No eres nada divertido, Taehyun.
- Deja de jugar conmigo, Hestia, porque el que juega conmigo se quema – Amenazó.
- ¿Y si quiero quemarme?
Dejé de bailar para frotarme contra él. Ya el baile había terminado. Ahora se estaba formada una escena pornográfica en una esquina inhabilitada del club.
- Mierda – Gruñó, y lo próximo que sentí fueron sus grandes manos apretando la parte más alta de mi culo, la que estaba cerca de mi cintura. Me hizo gemir, lo hizo a propósito – Te demostraré que aún tengo el control.
Comenzó a guiar el movimiento de mis caderas, intensificándolo, haciendo enloquecer a mi parte íntima como si estuviera llenando un mar seco con agua. Suspiré. Suspiro tras suspiro me comenzó a arrebatar. Mi respiración era cada vez más rápida y desequilibra. Sentí lo duro que se estaba formando debajo de mí. El moviendo cada vez se volvía más errático. Ambos estábamos jugando y perdiendo al mismo tiempo, quizás debimos recordar la regla que dice que: para jugar hay que saber perder.
Una de sus manos subió a mi espalda, la tela de su guante aruñó el lugar mientras subía hasta el broche del brasier.
- No, eso no – Riendo lo detuve para volver a manejar su mano a la parte donde mi espalda termina. No tenía planeado quedar desnuda frente a todo un público. Tal vez un poquito de dignidad si me queda.
El chico soltó una respiración nasal cargada de burla, torció la lengua mientras la apresaba con sus dientes. Acción súper caliente que no pasó desapercibida por mí.
Y cuando su mano se hubo acomodado, cuando echó su cabeza hacia detrás regocijado por el sucio roce, cuando supe que ya no aguantaría más hasta que me follara... Me puse bruscamente de pie.
- La venganza siempre se sirve en un plato frío – Satiricé.
- Eres una mal nacida – Escupió enfadado, recorriéndome sin pudor con sus lujuriosos ojos.
- No encuentro fallas a esa lógica.
Plan completado. Objetivo realizado. Ganadora. Sonreí encantaba alejándome, Taehyun volvió a maldecir viendo mi sonrisa ladeada. Él sabía que había perdido.
Había conseguido destruir su orden.
Volví a dirigirme hacía donde dejé a mi hermana con Kai. Ojalá todavía me encuentre a Jungkook en acción ¿Qué escena me recibirá? Pues un Huening borracho que reía sin razón. Todo de pronto era de color rosa para él y la vida tan colorida como un arcoíris.
Ash, tenía que quitarle la borrachera esa.
Al final me tocó hacer de niñera y hacerlo volver en sí. Hazel estaba desaparecida, ni siquiera había contestado mis mensajes. Beomgyu llegó al rato, parecía ansioso y alterado. Ni siquiera bromeó cuando vio a Kaisito durmiendo sobre mí como un bebito en una cuna. Y que Beomgyu no haga bromas sobre la inocencia de Kai, es bieeen raro.
- Me vais a matar – Confesó el moreno mientras pasaba las manos por su cabello con nerviosismo.
- ¿Qué hiciste? – Inquirió la desaparecida mientras aparecía por detrás del chico.
- Me han robado el coche.
- ¿Cómo que te robaron el coche? – Me atreví a interrogar.
- La chica de la fiesta-
No fue necesario que terminara porque la ojiazul del grupo saltó sobre él con la intención de arrancarle las greñas mal teñidas.
- ¿¡Cómo se te ocurre follarte en una tipeja en el coche que vinimos!?
Huening Kai despertó con el pleito que formó Hazel mientras perseguía al Choi por todo el club. La chica gritaba todo lo que leyó en su mente. Según decía, Gyu dejó sola a la ladrona en el auto para venir a buscar un condón conmigo, no me encontró y volvió sin él para terminar encontrando la ausencia del coche. Resumidamente, tendríamos que caminar de regreso a la escuela.
No sentí ninguna lástima con mi amigo. El pobre Beomgyu es un infeliz, todo le salía mal en esta vida.
Las repetidas negaciones de Huening viendo como ya su amigo yacía arrodillado enfrente de Hazel rogando clemencia, me hicieron tanto carcajear como mover mis manos con el celular para grabar todo y poder hacerle bullyng al pelinegro. Esto era épico.
- ¿Por qué no se unen a nosotros entonces? – Inquirió el chico que parecía nomas llegar estar enterado de todo.
- ¡Kookencio! – Salté sobre él chico tal que le di un abrazo de oso como si de un amigo que no haya visto en años se tratase – Necesito que me cuentes todo detalladamente – Susurré confidencialmente.
- Seguro – Riendo maléficamente nos separamos. Todos los ojos cayeron sobre nosotros y la forma que hacíamos un saludo de manos, principalmente los ojos de Hazel y taehyun – ¿Se vienen con nosotros?
- Por supuesto, el Hazel – Respondí.
- ¿El Hazel? – Inquirió Beomgyu que no parecía enterado de nada.
- Sí, y ella es la Taehyun – Contestó el pelinegro mientras me jalaba con el codo hacia él y sonreía perverso – ¿Mejores amigos hasta la muerte, no? – Inquirió hacía mí que asentí sonriendo igual.
- ¿Desde cuándo ustedes son tan amigos? – Tal parecía que el dueño de ojos oscuros y la de ojos claros habían planeado la pregunta con antelación por la forma en que la soltaron a la vez.
- Confidencial – Fue la respuesta de Jungkook mientras pasaba su mano libre por mis hombros.
Esto se ponía mejor.
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