¿Peticiones... sin respuesta?

Quiero empezar diciendo que muchas gracias a todos los que habéis estado ahí y habéis seguido la historia siendo editada. Ahora tenéis que elegir, la historia tranquilamente se podría acabar en el capítulo anterior, pero se me ocurrió hacer otra parte de la historia y por eso publico este capítulo.

Puede, y quiero que lo leas bajo esta responsabilidad, que nunca escriba dicha continuación, puede que no publique Esposados #3 o también puede que lo haga y que tarde. Tarde mucho. Así que, aunque leas esto solo por curiosidad, siempre te puedes quedar con el final del otro capítulo. Muchas gracias y ya os dejo leer.

- Bien. ¡Hoy salimos, cariño!

La azabache miró a aquel peliplata extrañada desde la puerta de su apartamento y con cara de sueño. Bostezó, se rascó la cabeza y se recolocó la camisa de tirantes del pijama.

- No hagas eso... - jadeó Inuyasha- si no no saldremos...

Ella se giró a mirar el reloj.

- ¿Se puede saber qué haces un sábado a las 12 de la mañana en la puerta de mi piso, Inuyasha? - inquirió ella escudriñándole con la mirada.

Lleva unos vaqueros gastados, una camiseta blanca con un logo de una marca de deporte y unas zapatillas azules.

- Cariño, todo ha salido bien con Kikyo y su hermana. Han pasado unas semanas y bueno, me dijiste que debía de estar más atento a mi papel como "prometido". Así que vamos a celebrarlo, Kagome. Vamos a pasar un rato juntos, tú, Haru y yo.

Kagome se sonrojó levemente, sí, hacia tiempo que lo pasaban un tiempo a solas y que Inuyasha no pasaba tiempo con su hijo. Desde aquella conversación ambos decidieron verse lo mínimo posible para que nadie se enterará del plan que Kagura, Inuyasha y ella se traían entre manos y, después de averiguar que Kikyo había contratado a un detective decidieron dejar de verse y solo hablar por llamadas.

- Pasa y espera en el sofá... - contestó la azabache mientras lo dejaba entrar

Inuyasha asintió y sonrió de oreja a oreja.

- cariño, ¿no me vas a hacer un tour por tu casa?

- La conoces Inuyasha, - dijo mientras sus mejillas se teñían de un leve sonrojo-  nuestra primera vez fue aquí.

- Fue un buen día- concluyó el peliplata

- Voy a vestirme y a llamar a Haru-chan...- susurró Kagome adentrándose en el pasillo.

El ojidorado agarró su mano levemente haciendo que ella parara. La miró a los ojos nervioso y carraspeó.

- ¿Podría ir yo a despertarle...?

La joven asintió sonriendo y se metió en su habitación no sin antes señalarle el cuarto del niño. Inuyasha entró tragando saliva

- ¿Hola?- murmuró

Abrió la puerta del todo y se acercó al pequeño bulto de la cama.

- Haru, es hora de salir con papi y con mami... pero sobretodo con papi.

El niño se revolvió en la cama e Inuyasha se río mientras se sentaba en la cama y zarandeaba lentamente al pequeño.

- Hola...- susurró el niño

- ¿Qué tal Haru?

- ¿Inuyasha?

- Puedes llamarme papi, y lo sabes

El niño sonrió y sus brazos rodearon el cuello de su padre.

(...)

- Dos de menta y uno de vainilla, por favor. - dijo con una sonrisa.

Inuyasha pagó y recogió los helados

- ¿Entonces puedo llamarte papi?
- Si, claro

- ¿Y yo seré tu hijo?

- Pues si.

- ¿Y me llamarás Koharu?

- Si quieres...

- ¿Me das el helado.. papi?

- Si claro... Koharu.

Los dos rieron e Inuyasha corrió a sentarse en el banco del parque junto a Kagome y le pasó el helado

- Aquí tienes, cariño, ¿recuerdas este sitio?

- sí, gracias- sonrió- también me acuerdo de que estabas castigado - se rió

- Ohh.... no me lo recuerdes.

Haru se acomodó en el regazo de su madre.

- Me acabo de dar cuenta Haru, de que te debo 3 cumpleaños... ¿cuándo es tu próximo cumple?

- El 15 de agosto.

- ¡No puede ser!- exclamó - ese también es mi cumple.

- Es un dia muy especial - dijo Haru y Kagome se río -Papi, ¿entonces eres el novio de mami?

El nombrado miró a Kagome. Ya habían hablado de ser una pareja, una de verdad. Ambos estaban de acuerdo en que desde ahora criarían a su hijo juntos pero, lo de vivir juntos y hacer vida de pareja seguía en el aire.

- Más o menos.

- El Tito Miroku me ha dicho que, los novios se besan, ¿por qué tú no besas a mami?

-¿Con que el Tito Miroku, eh? ¿Qué dices cariño? ¿Hacemos caso al Tito Miroku? - preguntó arrogante y levantando una ceja.

Kagome negó con la cabeza apenada.

- Haru, papi tiene que ser bueno y no lo va a hacer. - dijo.

Inuyasha la miró con cara de cachorrito mientras Haru se reía

- Cariño, puedes llamarme papi incluso si estamos solos, es tan sexy cuando lo dices.

Kagome volvió a sonrojarse.

- ¡Una carrera hasta el coche! - gritó

- ¡Mamá!

- ¡Cariño!!

- ¡No se vale!- gritaron los dos

(...)

En aquel hermoso restaurante con decoración clara de tonos azules y blancos había un montón de comensales, todos colocados en mesas redondas y con manteles blancos a juego con toda la decoración. No había música, pero si una enorme sala llena de gente comiendo, hablando y riendo.

- Me encanta este restaurante Inuyasha, pero sabes que me hubiera gustado quedarme en casa y ver una peli con Haru y contigo.

Inuyasha sonrió y acarició su mano.

- Y lo sé, pero verte súper arreglada para mí por un día es bonito, me llena el alma - dijo poniendo una mano en su corazón.

- Serás idiota...no me arreglo por ti- se río ella

- ¿Qué le voy a hacer? No he madurado... y hablando de madurar cariño...

- ¿Qué haces Inuyasha Taisho? - pregunto Kagome al ver como se levantaba de su asiento- ¿Qué vas a hacer? -susurró

- Cariño, - dijo acercándose a la azabache- sé que esto tal vez es apresurado para ti pero, joder, tenemos un hijo, hemos llevado un relación lo más estable posible, nos queremos y, aunque sé que nos queda mucho camino por delante, me encantaría recorrerlo, contigo. - terminó hincando la rodilla-  Querrías ca-

- ¡Kagome!- se escuchó gritar a lo lejos.

La nombrada, y los demás clientes del restaurante, se giró confundida y miró alrededor. Un hombre alto, moreno, de ojos azules y pelo negro como la noche miraba sin cesar por los rincones sin encontrar lo que buscaba, vestía una camisa blanca dejando ver la tinta que cubría su cuerpo y unos vaqueros acompañando unas botas negras, tan negras como su pelo trenzado.

- Bankotsu...- musitó sorprendida en un susurro.

Ya lo había visto medoreando por ahí, pero nunca se había acercado a ella tan alarmado y agitado. El chico la miró a los ojos y se acercó a Kagome, que se había levantado.

- Kagome... ¿cuánto me ibas a hacer esperar? ¿Un año? Sabes que no aguanto tanto. Has sido mala contigo, debería castigarte y- suspiró- No, deberías castigarme tú a mí por no ir tras de ti en el mismo momento que decías que ibas a volver.

La joven se sorprendió y lo miro aturdida siendo observada por cierto peliplata, que abrió la boca para contestarle pero la dejó abierta por el asombro que sintió cuando ese hombre la beso con fervor

- Lo he decidido Kagome... cásate conmigo, me da igual tu pasado y adoro a Haru... cásate conmigo y te haré la mujer mas feliz del mundo- sonrió arrogante- esta vez no aceptaré un no por respuesta, y sabes que puedo llegar a ser muy persuasivo.

- B-bankotsu

Fin... ¿Continuará?

Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top