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Efectivamente, no ha pasado ni un día desde que nos sacaron esas fotos y ya están por todo Internet. Ya me han identificado como la amiga de Alice, y se está armando mucho revuelo con el asunto del embarazo. Mi barriga se nota claramente en las fotos, y el hecho de que aparezcamos saliendo del hospital confirma que vamos a ser padres.
Leo otro de los artículos en una web del corazón en el que se habla del asunto, y ruedo los ojos.
"Una fuente cercana a la pareja asegura que Louis Smeed y Deena Torres llevan meses prometidos en secreto, y quieren casarse antes del nacimiento del bebé."
Levanto una ceja y paso a leer otro artículo.
"Una fuente nos informa de que va a ser una niño y se llamará Ian en honor al difunto padre de Louis."
Se me escapa una carcajada al leer esto último, y niego con la cabeza.
—Una "fuente cercana a la pareja", idiotas... —murmuro para mí misma, ya que es obvio que se han inventado esa fuente.
—¿Dices algo, cariño? —me pregunta mamá desde el sofá.
—No, nada. —Niego con la cabeza, sin despegar la mirada del ordenador.
Suerte que he pasado la noche y voy a quedarme unos días en casa de mis padres, porque hay muchos paparazzis en la puerta de la casa Smeed, de hecho Louis dice que él y Nate seguramente dormirán en un hotel.
Mañana vamos a mirar casas en Hastings. Queremos mudarnos lo antes posible, ambos estamos hartos de ir de casa en casa. Los hermanos venderán la casa Smeed pronto, y yo no puedo volver a mi piso. Sí, obviamente he estado ahí desde que Frank murió para ir a buscar cosas, pero simplemente no quiero vivir ahí, es como si Frank y lo que pasó esa noche me persiguieran por toda la casa, y necesito calma ahora mismo.
Cojo el portátil y lo llevo a mi habitación para seguir mirando estupideces en la cama. Estoy bastante aburrida, quería pasarme a ver a Alice, pero creo que ahora mismo es mejor que me quede en casa, con todo el revuelo que se ha armado.
Así que me pongo a mirar Juego de Tronos por Internet, porque no tengo nada mejor que hacer. No me gusta quedarme sin hacer nada, la mayoría del rato intento entretenerme, porque sino mi cabeza se va a sitios a los que no quiero que vaya.
Miro tres capítulos, completamente absorta en la serie, hasta que mamá me llama para comer. Al ser verano ella ya tiene vacaciones, pero a papá todavía le queda un mes de trabajo.
—Tu padre ha llamado y dice que llegará tarde, así que vamos comiendo tú y yo —propone, y asiento.
Mamá no es una gran cocinera porque nunca le ha interesado demasiado, no cocina muchos platos pero los que hace le salen bastante bien. La cocina nunca ha sido lo suyo, y como a papá le encanta cocinar, en casa siempre lo ha hecho él.
Comemos una mezcla de arroz con pollo a la plancha, y al terminar mamá prepara té verde con hierbabuena, como siempre ha preparado después de comer.
—Entonces, ¿os mudaréis a Hastings al final? —me pregunta, con un tono un poco apenado.
—Es lo más probable —contesto—. Pero vendré a veros a menudo, tranquila.
—No, si entiendo que os vayáis, Londres cada vez es un peor sitio para vivir y cada vez es más caro —dice—. Hastings es precioso. ¿Has mirado la Universidad? Sabes que podríamos ayudarte a pagarla.
—No hace falta, mamá, tengo ahorros.
—Insisto. Lo he hablado con papá, y ya que no acabamos de pagarte Veterinaria, queremos pagártelo esta vez. ¿Retomarás los estudios?
—Sí. —Asiento con la cabeza, ilusionada—. He encontrado una universidad a una hora de Hastings donde hacen veterinaria, y podría empezar donde lo dejé.
—Eso es genial. —El entusiasmo de mamá se nota en su voz— Aunque una hora es bastante tiempo, ¿cómo lo harás para ir hasta allí?
—Bueno, tengo carnet de conducir —le recuerdo—. Pero empezaré el año que viene, porque en noviembre nacerá Will...
Justo en ese momento noto algo raro en mi barriga. Una especie de cosquilleo, es como si una mariposa estuviera revoloteando por mi interior.
—¿Deena? —me pregunta mamá al ver que me he callado y que miro a mi barriga—. ¿Estás bien?
—He notado... —empiezo, pero lo noto otra vez y me callo de golpe.
—¿Está todo bien? —cuestiona, preocupada, y se levanta de la mesa para ir a mi lado—. ¿Sale sangre?
—No, no es eso —niego—. Es como si... como si se estuviera moviendo.
Mamá sonríe ampliamente y levanta mi camiseta para tocar mi barriga.
—¡Es él! —exclama, emocionada—. Mi pequeño nieto se está moviendo.
La emoción me recorre. Lo primero que pienso es que tengo que llamar a Louis, no puede perderse esto.
Cojo mi móvil y marco su número rápidamente.
—¿Deena? —pregunta—. ¿Está todo bien?
—Sí, ¡tienes que venir ahora! —contesto, emocionada.
—¿Qué ha pasado?
—Se está moviendo, ¡ven!
—Voy, voy ahora mismo —dice, entendiendo a qué me refiero.
Termino la llamada mientras mamá le habla a mi barriga con esa voz que pone la gente cuando le habla a un bebé o a un perro.
En ese momento se escucha la puerta principal abrirse, y ambas nos giramos para encontrarnos a papá entrando por ella.
—¡Corre, Aniel! Ven a ver esto —le dice mamá, emocionada, y él levanta una ceja.
—¿Qué pasa? —pregunta, acercándose.
—William se está moviendo —contesto con una amplia sonrisa.
Él llega hasta donde estamos y se arrodilla al lado de mamá para poner sus manos en mi barriga. Noto otra patadita del bebé y papá abre la boca, sorprendido, pero a los segundos deja de moverse.
—Vaya... —murmura, asombrado—. No notaba esto desde que tu madre estaba embarazada de ti, y pronto hará veintidós años de eso.
—Es verdad, en un mes es tu cumpleaños, ¡tenemos que hacer una gran fiesta! —dice mamá, todavía más emocionada.
—Mamá, ya no tengo seis años —le recuerdo.
—No seas aburrida, mujer, yo cuando estaba embarazada habría matado por una fiesta llena de pasteles y dulces.
Me echo a reír por sus ocurrencias, y de repente suena el timbre.
—Joder, qué rápido —murmuro, asombrada.
Mamá va corriendo a abrir la puerta de abajo y, tras un rato, Louis y Nate entran por la puerta principal con la cara roja y respirando entrecortadamente.
—¿Sigue moviéndose? —es lo primero que pregunta Louis.
Niego con la cabeza.
—Acaba de parar —digo—. Pero si le hablas un poco a lo mejor vuelve a moverse.
—Yo, ¡yo le hablo! —exclama Nate, corriendo hacia mí.
—Es mi hijo, acaparador. —Louis lo aparta y se arrodilla delante de mí, poniendo las manos en mi barriga— Hey, hola Will, soy papá.
—Déjame a mí, que tú no sabes —Nate lo interrumpe, negando con la cabeza—. Hola Will, soy tu tío, y aún no lo sabes, pero voy a ser tu persona favorita.
Mamá observa el panorama aguantándose la risa mientras mi padre mantiene una ceja levantada. Se nota que no conocen muy bien a los gemelos Smeed, porque yo ya estoy acostumbrada a estas cosas.
—No se mueve —se queja Louis—. Vamos, pequeño, dile hola a papá y al pesado de tu tío.
De repente vuelvo a notar ese cosquilleo y los ojos de Louis se abren de par en par.
—¡Se ha movido! —dice Nate, emocionado.
Ha sido muy breve, pero el pequeño Will ha querido saludar a su padre y a su tío. Ellos esperan un rato más con las manos puestas en mi barriga, pero parece que el pequeño ya está cansado de tanto moverse.
—Bueno, ya podéis quitar las manos, que hace calor y me estáis sudando la barriga —digo, y ellos quitan las manos de golpe.
—Qué malhumorada se está poniendo con las hormonas —le dice Nate a Louis, y él ríe.
—Nate, estoy aquí, te estoy escuchando. —Ruedo los ojos.
—Lo siento, ¡no me mates, por favor! —Se inclina ante mí en el suelo, como si rogara perdón, y me echo a reír.
—¿Os quedaréis a cenar? —les pregunta papá.
—Papá, quedan como cinco horas para la hora de cenar —digo.
—Ya, pero hoy haré empanadas de atún, así que tendré que ponerme pronto a prepararlo y quiero saber cuantos somos —contesta, y sonrío casi automáticamente.
Adoro las empanadas de papá, y parece que Will también porque me entra hambre aunque acabo de comer.
—Yo sí que me quedaré —dice Louis.
—¿No tienes cosas que hacer? —pregunto.
—Puedo hacerlas mañana. —Se encoge de hombros.
—Yo no podré quedarme, tengo cosas que hacer —dice Nate.
—¿Vas a decirle que no a unas empanadas de atún? —pregunta Louis, sorprendido—. Si el papeleo que queda se puede pasar a mañana.
—Tengo otros asuntos. —Se levanta del suelo, a lo que Louis lo imita—. Bueno, nos vemos, que tengo un poco de prisa.
—Que vaya bien —dice mamá.
—Otro día me dejarás probar tus empanadas, ¿no? —le pregunta a mi padre.
—Claro —asiente.
Parece que Nate le ha caído bien a papá, y Louis también. Mi padre es bastante serio, no como mi madre, pero cuando consigues ablandarle se suelta bastante.
Nos despedimos de él y se va rápidamente, dejándonos un poco perplejos.
—¿Tú sabes qué tiene que hacer que es tan importante? —le pregunto a Louis, intrigada.
—Ni idea —contesta—. A lo mejor ha quedado con alguien, ¿quién sabe?
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Hellooo
Tengo noticias:
-Quedan 10 capítulos o menos para que termine la novela :( :( La buena noticia es que en cuanto termine esta empiezo con Descubriendo a Alex, yaaay.
-Tengo una sorpresa preparada para Diciembre hehe ya os contaré en qué consiste :3
Pregunta del día:
¿Cuál es vuestro personaje favorito de Juego de Tronos? El mío es Tyrion.
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