27

Suelto todo el aire que había contenido y me siento en la silla de delante de Frank. Tantos días esperando impacientemente, y ahora por fin tengo una respuesta, la que llevo esperando desde que el test de embarazo salió positivo. Evidentemente me alegro de que Louis sea el padre, siempre he querido que fuera él, pero me preocupa Frank, que no está reaccionando como me habría esperado.

—Eso... eso es bueno ¿no? —le pregunto, observando sus reacciones.

—Lo es —asiente con una sonrisa que puedo asegurar que es fingida.

—Frank —le llamo, y me mira con ojos tristes—. ¿Estás bien?

—Bueno, de alguna manera tenía bastante asimilado que iba a ser mío y ahora ha sido un poco... chocante —contesta—. Pero me alegro de no ser el padre, es lo mejor.

—No lo habrías hecho mal —digo, intuyendo hacia dónde van sus pensamientos.

—No estoy de acuerdo, pero mejor no pensemos en eso —da por finalizado el tema—. ¿Cuando vas a decírselo a Louis?

—Cuando vuelva —contesto.

De ninguna manera le voy a decir que va a ser padre por videollamada, no es una buena forma de decirlo, y además no quiero que tenga que cancelar el viaje. Él necesita desconectar, al igual que Nate.

Frank asiente lentamente con la cabeza, fijando su mirada en el suelo, y se levanta.

—Creo que voy a ir a dormir un rato —dice.

—¿Seguro que estás bien?  —cuestiono, preocupada.

—Lo estoy, solo necesito dormir un rato —me asegura.

Le doy una pequeña sonrisa y él se va a echarse al sofá. Escucho el chirrido de los muelles del sofá, que es interrumpido por la vibración de mi móvil encima de la mesa.

Lo cojo para ver que es un mensaje de Alice.

Alice: ¿ya lo tenéis?

Contesto afirmativamente y a los pocos segundos mi móvil vuelve a vibrar, pero esta vez por una llamada suya. Le doy a contestar y me meto en mi habitación para no molestar a Frank.

—¿Qué ha salido? —es lo primero que pregunta, sin perder su costumbre de ir directa al grano.

—El padre es Louis —anuncio.

Joder —murmura, asombrada—. Voy a ser tía.

—Eso parece —sonrío, sentándome en mi cama—. Aunque habrías sido tía pasara lo que pasara.

Es verdad —ríe—. ¿Louis lo sabe?

—Todavía no, se lo diré cuando vuelva.

—¿Cuándo vuelve? —pregunta.

—En tres semanas —digo, y no puedo evitar que un sentimiento de frustración se acumule en mi cabeza cuando recuerdo que aún queda todo ese tiempo.

Eso es bastante tiempo... Pero tranquila, yo puedo darte el amor que te falte —bromea.

—Eso guárdatelo para Liam —río—. Que, por cierto, ¿ya os habéis arreglado?

Sí, ya hace tiempo —contesta como si nada.

—Gracias por avisar —ruedo los ojos, frustrada por su falta de comunicación.

De nada —responde, y puedo asegurar que está sonriendo—. Bueno, Dee, tengo que dejarte, tengo una clienta en cinco minutos.

—Está bien —asiento.

Nos vemos... ¿mañana? —pregunta.

—Cuando quieras —me encojo de hombros aunque ella no me vea, y tras acabar de despedirnos finalizo la llamada.

Dejo el teléfono encima de la mesilla de noche y me echo en la cama con un suspiro. Me quedan todavía cuatro horas para tener que irme a trabajar, y Louis suele llamarme sobre estas horas, ya que donde él está ahora es por la tarde, así que tampoco tengo planeado hacer nada. Debería hablar con mis padres para contarle el resultado de la prueba, pero ahora mismo no tengo demasiadas ganas de ir a visitarlos.

Levanto mi camiseta y sonrío al ver mi ya notablemente hinchada barriga. Tampoco es que tenga una barriga enorme, al fin y al cabo solo estoy de trece semanas, pero el simple hecho de que ya se note me gusta. Es curioso pensar cómo me he ido acostumbrando a la idea hasta el punto en que me encanta, teniendo en cuenta lo aterrorizada que estaba cuando el test salió positivo. Acaricio la barriga, pensando en cuándo empezaré a notar esas pequeñas patadas que todas las madres dicen que adoran.

—Parece que ya sé quién es papá —me sorprendo a mí misma hablándole al bebé pero, lejos de pensar que he enloquecido, me gusta hacerlo—. Volverá pronto, y seguro que va a amar saber que estás aquí.

No tengo ninguna duda de que Louis no va a abandonarme. No es como si lo conociera más que nadie, pero sé que se quedará con el bebé, confío en él. Admito que me da miedo contárselo, al fin y al cabo es una noticia que le cambiará la vida, pero confío en que estará a mi lado.

Justo en ese momento suena mi teléfono y, al mirar a la pantalla, una gran sonrisa se instala en mi cara. Le doy a contestar a la videollamada, y el rostro de Louis aparece en la pantalla. Su cabello ha crecido bastante desde que se fue, y parece cansado, lo que le hace verse bastante descuidado, pero creo que me pone incluso más. Ugh, malditas hormonas.

Tashi delek—saluda con una sonrisa que enseña sus dientes.

—¿Tashi delek? —pregunto, levantando una ceja.

Es un saludo tibetano —me explica—. Aunque en realidad significa "buena suerte".

—¿No dicen námaste?

También, pero tashi delek era más original —se encoge de hombros—. ¿Cómo estás?

—Bien, muy bien —sonrío, aunque odio no poder explicarle por qué ahora mismo.

Vaya, ¿y eso? Te noto feliz.

—Lo estoy, pero te echo de menos —suspiro, y él me mira con ternura.

Y yo a ti —contesta—. Además, hoy estás especialmente guapa.

—Oh, no seas pelota —me echo a reír, sonrojada.

Me quedo unos segundos admirándole mientras ríe, pero entonces aparece Nate por detrás. Completamente desnudo, y sin darse cuenta de nada mientras mira a su teléfono.

Mis ojos se agrandan, y Louis deja de reírse de golpe al ver en la pantalla que tiene a su hermano desnudo detrás.

Tú, idiota, ¡estoy haciendo una videollamada! —le grita, y Nate se sobresalta.

—¿Es Deena? —pregunta con una sonrisa burlona, con ganas de molestar a su hermano y sin avergonzarse en absoluto de su desnudez.

Vete a la habitación, exhibicionista de mierda —le dice Louis, irritado.

Está bien, amargado —Nate se va, y a los pocos segundos escucho su voz gritando—. ¡Seremos casi idénticos, pero yo la tengo más grande, y ahora lo sabes!

No puedo evitar echarme a reír, por más que lo intento, y Louis se pasa una mano por la cara, frustrado.

Lo siento —se disculpa por su hermano—. A veces pienso que debería haberlo estrangulado en la cuna, cuando aún estaba a tiempo.

—No, hombre, pobre Nate.

Y que conste que yo la tengo más grande.

—Seguro —río.

—¡Hey! Eso ha sonado a sarcasmo —se queja—. Cuando vuelva ya te recordaré si la tengo grande o no.

—¡Louis! —exclamo, riendo otra vez.

Está completamente loco, y eso es probablemente lo que más me gusta de él.

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¡Alooooha! #ClaireHaVuelto

Siento mucho la ausencia, pero mi inspiración también se fue de vacaciones, al parecer. He tenido unas vacaciones muy locas, tanto en el buen como en el mal sentido, pero estoy de vuelta.

Hay algo que he repetido como ochocientas veces y aún no queda claro, así que por favor, leed esto:

Si llevo mucho tiempo sin actualizar no es porque no me dé la gana de hacerlo, si queréis saber por qué yo siempre lo explico en mi tablón, así que en vez de poneros en modo histérico id allí, por favor. No me molesta que me preguntéis si pasa algo de buenas, pero algunos comentarios exigiéndome que actualice con malas maneras sobran bastante.

Ahora otra cosa importante: mañana subo el primer capítulo de "Descubriendo a Alex"! Yaaaay

Pregunta del día:

¿Qué esperáis de "Descubriendo a Alex"?

Para más:
Instagram: sirendreams
Twitter: sirendreams

(Soy muy original con los nombres de usuario, lo sé)

Os quiere,
Claire

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