10
Así que aquí estoy otra vez, como cada día, sirviendo comida a toda velocidad mientras Duncan no hace más que darme órdenes, a mí y a mis compañeros.
—Venga, Torres, ya que te vas antes al menos sirve más rápido —me exige Duncan, y quiero decirle que si tan fácil es servir más rápido, que lo haga él. Es muy fácil estar sentado en una silla en la cocina dando órdenes a diestro y siniestro.
Odio tener que pedirle salir antes porque se pone así de insoportable, pero tengo que salir a las siete para poder ir a lo de Alice. Realmente le he dicho que tenía que hacer trabajos para la universidad, a la que aún se piensan que voy. Llevo trabajando aquí desde hace un año ya, y cuando empecé seguía estudiando, pero lo dejé al terminar el segundo año.
Dos horas después por fin termino mi turno, sintiendo dolor en mi espalda por el estrés y por haber pasado tanto tiempo seguido de pie. Saco mi móvil y busco el nombre de Frank antes de llamarle.
—¿Diga? —pregunta su voz ronca, y ruedo los ojos.
—Joder, Frank, no me digas que estabas durmiendo —gruño, desesperada.
—Uh, sí, ¿qué hora es? —pregunta, aturdido.
—Las siete, en diez minutos estoy en tu portal.
—Mierda, ahora me cambio y bajo, lo siento —dice, y oigo cómo se levanta y camina rápidamente hacia algún sitio, seguramente para vestirse.
—Vale, hasta ahora.
Termino la llamada y camino un poco más lentamente, ya que al parecer ya no tengo prisa. Quince minutos más tarde, estoy en el portal de Frank, y él todavía no está aquí, así que le envío un mensaje diciéndole que he llegado.
Mientras espero a que baje me dedico a revisar las redes sociales, y en el perfil de Liam veo una fotografía de Alice y Alex cargando cajas. Sonrío al verla y pienso otra vez en lo mucho que ha cambiado Alice desde que Noah llegó a su vida y conoció a Liam. Antes ella era ese tipo de chica que solo con verla sabes que está completamente perdida, saliendo de fiesta cada noche y tomando toda clase de drogas. Realmente me alegro de que haya conseguido salir de eso, pero hay otras personas que no han podido hacerlo, quizás necesitan su estímulo, su motivo.
En ese momento se abre la gran puerta de cristal y Frank sale de ella.
—Mierda, lo siento Dee, ¿vamos muy tarde? —pregunta, preocupado.
—Un poco, pero dudo que a Als le importe —me encojo de hombros, y empezamos a caminar hacia allí.
Frank no vive tan cerca de Als como yo, así que tenemos que coger el metro para ir hasta su casa. Llegamos a las ocho en punto, y cuando estamos entrando por la puerta de abajo, que los vecinos siempre se dejan abierta, nos encontramos a Alex y a un hombre bastante mayor que ella esperando al ascensor.
—¿De verdad vas a coger el ascensor por un solo piso? —le pregunto, y ella se gira y sonríe.
—Evidentemente, además voy con un anciano, y no vaya a ser que se canse —contesta.
—¿Anciano? ¿Me lo dices a mí, niña? —pregunta el hombre con un claro aire de prepotencia, pero se puede ver que están bromeando porque Alex le enseña su dedo del medio.
—Por cierto, él es Jim, más conocido como el sensei —nos dice Alex, y tanto Frank como yo asentimos al recordar que Alice nos ha hablado de él.
En ese momento el ascensor llega a la planta baja, y nos subimos los cuatro juntos. Cuando se están cerrando las puertas, vemos a alguien venir corriendo hacia nosotros, y Alex le dice adiós con la mano, dándole una sonrisa de burla mientras las puertas se cierran. Luego presiona el primer piso y el ascensor empieza a subir. Se crea un silencio un poco extraño, pero apenas dura porque a los pocos segundos el ascensor se para y se abren las puertas.
—¿Qué puerta es? —pregunta Jim, encabezando el grupo.
—La segunda, la de la derecha, viejo —contesta Alex, y el hombre suelta un gruñido antes de moverse y llamar al timbre.
Escuchamos unos pasos por las escaleras y aparece un chico de cabello castaño, mirando a Alex con odio. Es el chico que antes ha perdido el ascensor.
—Eres una perra —le dice el chico a la rubia.
—Haber sido más rápido, Matthew —dice ella, sacando la lengua.
—No me llames Matthew, pesada —se queja, y cuando nos ve a Frank y a mí, sonríe—. Hey, soy Matt. No me llaméis Matthew.
—¿Por qué? —pregunto, extrañada y bastante divertida a la vez.
—Odia a su padre, y él le llama Matthew —nos resume Alex rápidamente mientras va hacia la puerta, que Alice ya ha abierto.
Saludamos a nuestra amiga y entramos todos en el piso, cerrando la puerta detrás de nosotros. Allí ya están los padres de Liam y su adorable hermana, Sophie.
Justo cuando acabo de entrar, suena la alarma de mi móvil y, tras apagarla, voy a la cocina y tomo otra de las pastillas que llevo en el bolso.
Pasamos allí varias horas comiendo lo que Angela ha preparado, charlando y riendo. Matt es bastante buen tío, me cae bien, y tiene esta especie de relación de amistad-odio con Alex que es divertida. Sophie se ha quedado dormida, y Alice acaba de llevarla a su habitación para que pueda dormir sin ser molestada por todo nuestro ruido.
—Entonces, ¿cómo va todo? —le pregunto a Alex, mientras ella abre su segunda botella de cerveza.
—Bastante bien, y más ahora que vivo yo sola —dice, y río.
—Ay, en realidad echarás de menos a Liam.
—Bueno, un poquito —admite.
En ese momento me giro y veo a Frank sentado en un lado del sofá, moviendo la pierna como siempre hace cuando está muy nervioso. Sus ojos están fijos en su móvil, y tras suspirar lo guarda en su bolsillo. Frunzo el ceño, pero decido no preguntarle nada. No quiero agobiarlo, al menos no ahora. Viendo que Alex ahora está hablando con Jim sobre algo relacionado con tatuajes, me levanto de la silla y veo a Alice salir al balcón, así que decido unirme a ella.
—Vaya, pensaba que ibas a hacerte un cigarro, pero parece que de verdad lo estás dejando —digo, gratamente sorprendida, y ella solo se encoge de hombros—. ¿Sabes? Estoy muy contenta de que Liam llegara a tu vida, aunque el pobre ha tenido que esforzarse mucho, ha merecido la pena. Se nota que te hace feliz, lo estaba hablando antes con Frank, se te ve muy bien.
—No iba a estar amargada toda la vida —contesta, y ruedo los ojos. No es fácil hablar de sentimientos con Alice.
—Bueno, un poco amargada sigues siendo, eh —bromeo, y me giro cuando escucho la puerta del balcón abriéndose para encontrarme a Frank.
—Hey, hola chicas —nos saluda—. ¿Os estáis escondiendo de algo?
—De ti —contesta Als, sacándole la lengua.
Frank se apoya contra la barandilla del balcón, y en ese momento se escucha la vibración del móvil en su bolsillo.
—Creo que te está sonando el móvil —le dice Alice, al ver que no hace ni siquiera un movimiento para coger el teléfono.
—Lo sé, pero no quiero contestar —murmura.
—¿Por qué? —pregunto, intrigada—. ¿Quién es?
—Es rubia, pija, insoportable y acosadora —contesta, y tengo que reprimir un gruñido..
—Bianca —decimos Alice y yo a la vez.
—Al parecer se enteró de que ya no estoy con Deena y ahora quiere volver, dice que me tratará bien y me dejará más espacio —nos explica, y hago una mueca de disgusto.
—Como vuelvas con ella te juro que no te dirijo la palabra nunca más —dice Alice, y yo asiento, de acuerdo con ella.
—No voy a volver con ella, ¿crees que estoy loco?
—Hombre, estuviste con ella durante más de un año —le recuerdo, y rueda los ojos.
—Todos cometemos errores —se defiende, y no puedo evitar pensar que quizás lo nuestro también fue un error para él.
No quiero a Frank, no de una forma romántica. Para mí él es mi mejor amigo, como lo ha sido siempre a excepción de los meses que estuvimos juntos, pero no considero que lo nuestro fuera un error. Quizás necesitábamos estar juntos y que no funcionara para que nos diéramos cuenta de que en realidad no estábamos enamorados como pensábamos, así que creo que eso ha hecho nuestra amistad aún más fuerte.
—Pero ayer no nos dijo nada —digo, recordando cuando estuvimos en ese bar y Bianca nos vio.
—Supongo que pensaba que seguía contigo —se encoge de hombros.
— o —
A la mañana siguiente despierto desnuda, con el brazo de Frank, quien también está desnudo, rodeando mi cintura. Me paso una mano por el pelo, analizando lo que pasó ayer. Y no es que no lo recuerde o que estuviera ebria, estaba perfectamente consciente, pero ni siquiera me paré a pensar en las consecuencias, y ahora me estoy dando cuenta de que fue un error. Y últimamente estoy cometiendo demasiados errores.
Tampoco nos culpo: nos sentíamos solos, nos teníamos el uno al otro y lo hicimos. Sé que Frank no está bien, y yo tampoco lo estoy, pero esto no es la solución.
Aparto su brazo tatuado y me incorporo sobre mi cama, enterrando la cara entre mis manos. Mierda, soy estúpida, ¿en qué estaba pensando? Esto vuelve a cambiarlo todo, ahora no sé si podré volver a ser la amiga de Frank, no sé si deberíamos seguir viéndonos, joder.
Me levanto de la cama, busco mi móvil y, en cuanto lo encuentro en el bolsillo de mis pantalones, tirados en el suelo, le mando un mensaje a Alice.
Deena: mierda alice, la he cagado mucho.
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¡Hola! Aquí el décimo capítulo :)
Siento el retraso, esta semana no he tenido tiempo de nada, intentaré subir otro cap este finde. Os recuerdo que estoy con proyectos finales, así que podré subir poco hasta mediados-finales de junio, pero luego subiré mínimo dos capítulos por semana de esta novela.
Bueno, bueno, parece que las cosas se están poniendo complicadas... Ahora empieza el drama ;)
¡Hasta pronto!
Claire
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