I.
— Dormirás aquí— murmuró Natsume abriendo la puerta de la habitación de huéspedes que no había tenido ningún uso hasta ahora. A simple vista se notaba que el mayor estaba muy tenso, algo raro en él quien siempre lucía hasta cierto punto 'relajado'.
Por otro lado, un joven castaño, se asomó sin ganas a donde sería su nueva recámara— Tienes un pésimo gusto— dijo el menor frunciendo el ceño. El lugar era muy simple y aburrido, no había nada que combinase y por si no fuera poco, las paredes era de un horrible color crema.
— ¿No te gusta? Y yo que la había mandado a arreglar para ti— respondió el mayor con fingida angustia. Fuuto no pudo evitar mirarlo mal, el sarcasmo del pelinaranja siempre le había parecido molesto— Me disculpo por tal sacrilegio, su alteza real—.
El menor abrió y cerró la boca ofendido y ofendido. Que sus hermanos se burlaran de él e hiciesen comentarios o bromas de ese tipo fue lo que lo trajo aquí en primer lugar. Tenía tantas cosas que responderle a Natsume pero se tragó cada una de ellas. Sabía que si quería regresar a la residencia de nuevo, tendría que mejorar su comportamiento.
El mayor levantó una ceja curioso cuando el idol se negó a responderle— ¿Dejaste todo tu veneno en la Residencia, Fuuto?— cuestionó con burla mirando al castaño.
Fuuto respiró y respiró hasta que pudo para calmarse. Se negaba a fruncir el ceño, ya tenía nuevas marcas de expresión por todas las veces que su rostro se había fruncido en la residencia por culpa de sus hermanos y, definitivamente no iba a gritar ni iba arriesgar sus cuerdas vocales por unas burlas tan pobres. Es peor en la residencia ¡¿cierto, cierto...?! Sí, es cierto. Pero no podía evitar sentirse molesto y es que, cuando Natsume decía algo, parecía que hablaba enserio, ¿cómo podía estar tan pacífico mientras se burlaba de otros? ¿qué no tiene otras expresiones? le enfadaba mucho su cara tranquila, tenía ganas de arrancársela.
— ¿Dónde están las bolas de pelo?— decidió preguntar el menor. Tal vez si hablaba de esos animales, su 'estúpido hermano', como él le decía, dejaría de molestarlo.
— Siguen en el veterinario, voy por ellos mañana— explicó sentándose en el sofá, poniéndose tenso al mencionar el tema.
— ¿Qué hacen allá?— cuestionó el castaño quien apenas y sabía de lo ocurrido.
— Hace una semana trataron de asaltar mi casa...— comenzó Natsume presionando su cigarrillo fuertemente en el cenicero de la mesilla. Fuuto no puedo evitar hacer una mueca de asco, odiaba ese producto mortal que atentaba contra la salud de las personas, fuesen consumidores o no.
— No veo porqué... Con tu mal gusto, no debieron perder su tiempo en intentarlo y...— el menor calló rápidamente luego de la mirada que le dedicó su hermano, mirada que se merecía. Después de todo, es un tema serio y no debió haber tenido una actitud tan infantil. Cómo sea, ¿desde cuando se preocupaba por eso?, no es como si sus hermanos también lo tomasen enserio, de todos modos.
Natsume decidió ignorar el horrible comentario de Fuuto y continuó su historia no sin antes soplar un poco de humo de cigarro en la cara a su hermano quien no pudo decir nada porque él habló primero— Cuando los ladrones irrumpieron en mi domicilio, mis pequeños valientes intentaron proteger la casa. No pasó mucho tiempo de eso antes de que yo llegara; inmediatamente me enfrenté a uno de ellos mientras mis gatos atacaban al otro. Aunque debí haberlos hecho a un lado porque aquél imbécil lastimó a mis gatos para poderse escapar—.
Fuuto se levantó del sofá molesto, ofendido e incrédulo— ¡Dime que le rompiste la cara a ese idiota!— exclamó el menor sorprendiendo a su hermano— Si escapó, podemos pedir los videos del edificio y lo subiré a mis redes sociales. Mis fans no tardarán en encontrarlo—.
— No se escapó, pero gracias...— dijo el pelinaranja sincero pero aún consternado.
— Deja de verme así— bufó el idol fastidiado y algo sentido ¿Porqué siempre que decía o hacía algo bueno por su familia lo miraran como si estuviese loco? Admitía ser un niño caprichoso, vanidoso, mimado y todos los adjetivos más desagradables y terribles que sus hermanos no se cansaban de repetir; pero era solo una máscara. Él era más que todo eso, pero todos los subestimaban. Nadie se había dado el tiempo de conocerlo.
— Yo solo... creí que no te importaban los animales— admitió el mayor.
— No me gustan mucho...— resopló el castaño— pero eso no significa que me guste que los maltraten. Los animales son más agradables que las personas, ¿sabes?— explicó el menor. Y vaya que lo creía, después de todo, los animales son los únicos que no te juzgan... o no intencionalmente.
— Tienes razón— concordó Natsume con el fantasma de una sonrisa en su rostro, nunca pensó que llegaría el día en el que estaría de acuerdo con algo que saliera de la boca del mocoso idol.
Fuuto sólo asintió y volvió a sentarse en el sofá incómodo. No era nada cercano a su hermano mayor, lo único que sabe de él es que es el menos molesto de los trillizos y que es un estúpido fumador. Tal vez, si lograba llevarse bien con Natsume, podría convencerlo de dejarle su departamento en caso de que muera por su vicio de fumar. Con el número de cajetillas que observó en el bote de basura que está cerca de la entrada, no dudaba que la muerte llegaría pronto. Y si el mayor muere y le deja su departamento, finalmente se libraría de su espantosa familia que no lo aprecia y que ignora lo difícil que se le está haciendo vivir en estos momentos. La idea lo hizo sonreír como un lunático.
— En lugar de quedarte allí pensando en Emma, quizás podrías venir y comer un poco— dijo Natsume levantándose del sillón.
— ¿Quién dijo que estaba pensando en ella?— reclamó el menor a la defensiva.
— Te quedaste mirando a la nada y luego hiciste esa extraña mirada, ¿qué otra cosa podría ser?— respondió el mayor encogiéndose de hombros. Era la deducción más razonable, no esperaba que el menor superara 'el conflicto' tan rápido... O quizás sí, en el caso del castaño siempre sospechó que pudo haber sido un mero encaprichamiento adolescente.
— Yo fui el primero que la superó— habló el idol con indiferencia— Me di cuenta que sólo era una tonta sin gracia, habría arruinado mi imagen—.
— No deberías hablar así de tu hermana, Fuuto— le regañó Natsume— Merece tu respeto—.
— ¿Una chica que se metió con todos sus hermanastros? No lo sé...— dijo el menor fingiendo estar pensando— Tch. Hay mujeres que en su situación se habrían dado a respetar, ella fue la que se faltó al respeto solita— soltó el castaño chasqueando la lengua, no entendía el enojo de Natsume. Aunque nadie lo aceptase, él tenía razón esta vez. Finalmente estaba siendo objetivo.
— A pesar de todo, sigue siendo tu hermana— repitió Natsume— tu familia—.
— Estoy harto de la tarjeta de "no le hagas o le digas eso, es tu familia". Porque parece aplicar para todos, menos para mí— gritó el menor enojado, diciendo por primera vez lo que realmente pensaba— ¡Molesten a Fuuto, insúltenlo, al fin de cuentas es un idol sin sentimientos, una muñeca y burla de los medios!—.
— Fuuto...— murmuró Natsume asombrado.
— Y-yo... Olvídalo, lo dije sin pensar— dijo el menor enfadado por fuera pero asustado por dentro. No quería hablar de cómo se sentía con su familia. Las pocas veces que lo hizo salieron mal porque nadie lo tomó enserio y sabía que con Natsume, no sería diferente— ¿Qué hay de comer?— le preguntó a su hermano, diciéndole con la mirada que si no cambiaba de tema, se iba a poner de un humor terrible.
— Pizza— respondió Natsume captando la indirecta del menor— De cuatro quesos o pepperoni... Sírvete la que quieras—.
Al mirar las pizzas Fuuto sintió asco, se veían horriblemente grasosas. No pudo evitar contar la cantidad de calorías que ingeriría si se comiese alguna, una cantidad que no podría permitirse. En la agencia lo habían estado comparando con algunos idols, comentaron que él pesaba más que ellos. Fue así que la idea de una dieta sana, se fue a la basura; serviría, pero tardaría más. Él sabía lo que debía hacer. Si comía poco, tomaba mucha agua y hacía bastante ejercicio, podría estar más delgado que cualquiera... Más delgado que una idol femenina, incluso.
— No tengo hambre— se excusó el castaño, pero fue traicionado por su estómago que comenzó a rugir de hambre luego de que el olor de la pizza llegara a sus fosas nasales.
— Uh-uh— resopló Natsume incrédulo— Y eso que escuché no fueron para nada rugidos de un estómago hambriento—.
— Fueron gases—.
— No te vas a levantar de la mesa hasta que comas algo— dijo el mayor tranquilo fumando su cigarrillo.
— ¿Y a ti que te importa?— gruñó el menor.
— Ukyo me dejó a cargo de alimentarte. Además, si te mueres de hambre, no habrá quien cuide a mis gatos en lo que no estoy—.
— Como si me importara... ¡¿Podrías dejar el maldito cigarro?!— chilló Fuuto molesto.
— Es mi casa, puedo hacer lo que quiera— dijo el mayor impasible.
— Bien... Pues entonces no voy a comer— habló el menor cruzándose de brazos, mirando al mayor de manera desafiante— No como mi pizza con tabaco, lo siento— dijo con sarcasmo.
Luego de mirar al menor unos segundos por el rabillo del ojo, bufó y apagó su cigarro finalmente y, todo para que el niño frente a sus ojos comiera. Aunque quería seguir fumando, no podía pensar solamente en sí mismo porque ya no vivía solo. Su prioridad en esos momentos se suponía que era: 'cuidar de su hermano menor'. Vaya ironía... En su búsqueda de niñeras para gato, terminó haciéndose una niñera él mismo.
— El tabaco ha sido exterminado, ¿algo más, su alteza?— cuestionó frunciendo los labios al ver que su hermano seguía resistiéndose a comer— ¿Tal vez hay una norma de cómo darle de comer a la princesa y no morir en el intento que yo no conozco? Porque si es así, podría alimentarte como a mis gatos si no comes en los siguientes segundos. Tengo experiencia alimentando animales—.
— Decídete, ¿soy una princesa o un animal?— dijo Fuuto finalmente pellizcando un pepperoni de su pizza. "Veinticuatro calorías no son nada", se repetía el menor mentalmente.
— Un pepperoni no te va a alimentar, al menos comete una rebanada entera— dijo el mayor agarrando sus propias rebanadas.
El menor aún preocupado por las calorías mordió la pizza con angustia. Probablemente la rebanada tenía más de 400 calorías; además, comer queso podría sacarle granitos e incrementar sus niveles de colesterol.
— Jamás había visto a un adolescente sentirse tan miserable por comer una pizza— se burló Natsume, su cara siempre imperturbable a pesar de todo.
— Me duele la panza...— y no era mentira. Fuuto había estado sufriendo de gastritis por saltarse las comidas.
— Me hubieras dicho antes que no querías pizza porque te dolía la panza— suspiró el mayor— Pudimos habernos saltado toda esa discusión...
— Lo siento...— dijo el menor sin sentirlo realmente.
— No pasa nada... Dime, ¿te sentirías mejor con fruta picada? Creo que tengo algunas guayabas— sugirió mirando a su hermano.
— Eso estaría bien— asintió el castaño con alivio. Si hubiese seguido con la pizza, habría tenido que vomitarla en la noche.
Luego de haber picado las guayabas, le tendió el plato de fruta a Fuuto quien lo recibió con agradecimiento. "Geez, este niño es complicado" pensó Natsume con cansancio. Aunque por otro lado, se sentía aliviado de cierta manera porque el castaño no se estaba comportando tan mal como lo habían descrito sus hermanos días antes de decidir que sería mejor para él estar lejos de la Residencia un tiempo. El porqué de su comportamiento, nadie lo conoce. Masaomi decía que eran las hormonas de la edad, Ukyo sospechaba que era la adolescencia, los gemelos insinuaban que era la fama que había adquirido recientemente, Kaname pensaba que el menor solo necesitaba un retiro espiritual para aclarar la mente y Hikaru creía que Fuuto debería seguir siendo un malcriado (pero él solo quería ver el mundo arder).
Sin haberse dado cuenta, el pelinaranja se encontraba fumando nuevamente, cosa que no tardó en molestar al menor.
— No deberías fumar, es dañino— reclamó Fuuto masticando algunos trozos de guayaba.
— No deberías hablar con la boca llena, ten buenos modales— dijo el mayor ignorando lo que dijo el menor.
— El fumador hablando modales— soltó el menor con ironía— No fumes— insistió el idol.
— ¿Te importa?—.
— Claro que sí... Estás molestando a mis pulmones; además, ¿sabes cuántos fumadores pasivos han muerto?— cuestionó Fuuto con el ceño fruncido— Estas atentando contra mi salud.
— Ponte un cubre bocas—.
Fuuto lo miró mal pero sonrió cuando una idea le llegó a la mente, esperaba que con eso, al menos lograra que Natsume dejase de fumar en el departamento— Tengo un amigo cuyo perro murió de un cáncer que le dio por culpa del cigarro. Primero quedó cojo cuando le creció el tumor en pata, luego se la amputaron... Quizás no habría muerto si la madre de mi amigo hubiese dejado de fumar en la casa— y Fuuto no mentía, esa historia es real. Pobre Jack, fue un hermoso y tierno labrador que pagó las consecuencias del horrible vicio de sus dueños.
— ¿Estás insinuando que soy tan indiferente como para fumar cuando mis gatos están cerca?—.
— No lo sé, tú dime— respondió el menor.
— Para tu información, solo fumo en tu presencia, princesa—.
— Eres un idiota— gruñó el menor.
— Y tú un niño muy fastidioso— dijo el mayor con aburrimiento.
— Lo sé, me lo dicen todo el tiempo— dijo Fuuto con un orgullo que ocultaba lo mucho que le afectaban esas dos palabras porque... sin importar el número de veces que las había oído, seguían dejándole en claro que su familia lo subestimaba siempre.
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Esta historia se la dedico a Cxphart- , la fanficker del Natsume x Fuuto.
Básicamente sus historias fueron mi inspiración para animarme a escribir y mía y es que, en su última historia, leí algo que es muy cierto. Si ella no escribe algo de la ship, nadie lo hace.
Así que, agradeciéndole por sus historias de la ship, decidí hacerle este regalito para que la anime a seguir escribiendo.
Espero que te guste... También lamento si la narración no es muy buena, estoy más acostumbrada a narrar en 'primera persona'.
Bueno... espero que les guste a todos y la apoyen ❤️🙌🏻
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