XXIV
Me giro nerviosa, las manos me sudan y no sé qué mierdas decir ni que hacer en estos momentos.
-¿Yo?-susurro nerviosa.-Ya me gustaría.
-Eres tú.-me dice cruzándose de brazos.-Estaba allí y te he visto.
-No era yo.-le reto con la mirada viendo como un montón de niñas se acercan a mi desafiantes.
-No es ella.-me ayuda Elena, agarrándome del brazo.-Hemos estado todo el día juntas.
-Han estado todo el día conmigo, Ana, tranquila.-aparece una niña morena, a la que me quedo mirando extrañada. Su cara me suena.
Parecen creérselo, pero aun así, nos miran con una cierta cara de asco y se van desperdigando poco a poco, mientras la niña se acerca a mi.
-¿Nuria?-pronuncio feliz una vez la e reconoció, acercándome a paso ligero para abrazarla cariñosamente.-Dios, ¿cómo estás?
La morena me sonríe apartándose el pelo de la cara. Ella es la chica que estuvo conmigo en la cola del concierto de Madrid, y la que tan bien me cayó.
-Genial.-sonríe.-¿Y tú?
-Bien.-me río nerviosa.-Oh, sí, ella es Elena.
-Si, lo sé.-sonríe dándole dos besos algo nerviosa.-Amiga de los gemelos y novia de Dani.-se cruza de brazos y levanto las cejas nerviosa.
-¿Qué?-se sorprende mi hermana, haciéndole reír.
-Tranquila, tengo la suerte de ser amiga de Casilda y me tiene informada, por eso estaros tranquilas, se guardar secretos.
-Oh, qué alivio.-la miro suspirando, intimidada por su increíble sonrisa.
-¿Y tú qué?-me señala mirándome picara.-¿Qué te traes con Jesús?
-Solo somos amigos.-le contesto sin especificar, notando como me vibra el móvil.-Mierda, es Eva.-murmuro descolgando.-¿Si?
-Cariño, entrad ya que van a abrir las puertas dentro de cinco minutos.-me informa y asiento como si de verdad me viera.-Voy a por vosotras a la puerta, que no os sigan.
-Vale, ya vamos.-susurro mirando a Elena y colgándole segundos después.-Nos vamos.-le sonrío a Nuria y me da un fuerte abrazo.-Por cierto, ¿qué entrada tienes?
-Vip.-bufa desganada.-Pero mi pancarta relucirá.-sonríe segundos después.-Nos vemos rubias.-se despide, dándose la vuelta decidida.
-Me ha caído bien.-sonríe mi hermana andando hacia la entrada de atrás.-Más vale que no nos vea nadie.
Toco a la puerta, y tardan varios segundos en abrir.
-Por aquí no se puede entrar chicas.-canturrea un guardia, cruzándose de brazos delante de nosotras.
-Vamos con ellos.-le miró mal.-Llama a Eva y verás.
Nos mira desafiante, y cuando está apunto de cerrarnos la puerta en todas las narices, la mujer que le dio la vida a, por decirlo de una manera, mi vida, aparece en nuestra busca.
-¡Eh, que vienen conmigo!-grita haciéndonos sonreír.
El hombre nos mira y le sonrío obvia, entrando por delante de él.
-Lo siento chicas.-se disculpa y Elena hace un signo de poca importancia.
Seguimos a Eva hasta un lado del escenario, donde para pasar, tenemos que taparnos las caras porque ya están las cíen platiniums y las enchufadas ahí en primera fila.
Empiezan a gritarnos hasta que desaparecemos por detrás, encontrándonos con los gemelos.
-Hola.-bufo sentándome al lado de Jesús y viendo como Elena saluda animada a su chico.
-¿Qué te pasa?-se preocupa bloqueando su móvil y mirándome.
-Una chica me ha reconocido y gracias a una amiga que hice en el concierto de Madrid me han dejado en paz.-murmuro mirándome las uñas.-¿Y vosotros?
-Nos encantan.-sonríe de lado y eso me hace un poco más feliz.-Es que, de verdad, nos hacen sentirnos de una manera increíble.-se peina nervioso.
-Lo sé.-le sonrío mirando al frente.
Oímos como poco a poco los gritos se hacen más fuertes y eso nos indica que ya han entrado la mayoría de chicas.
-Ven.-me agarra la mano, subiendo por una pequeña rampa que da a un literal del escenario.-Tranquila, no te van a ver.-susurra haciendo que asienta.-Dime quién es la chica que os ha salvado antes.-me sonríe y le devuelvo la sonrisa convencida.
Me asomo intentando que nadie me vea y me río al ver como Nuria pone la gran cartulina con luces de colores pegada a la valla que las separa de la generales, donde hay una flecha que indica abajo, donde está ella, para que la suban al escenario.
-¿De qué te ríes?-sonríe y vuelvo a asomarme para ver cómo esta vez intenta no ser aplastada por nadie.
-Es la de la cartulina gigante con una flecha.-susurro.
-Bueno, pues ya tengo elegida.-sonríe mirándome a los ojos.-¿Eso le hará feliz?
-Le encantará.-me muerdo el labio nerviosa.
-Bueno, aún podemos hacerle más feliz.-se ríe y sale al escenario haciendo que todas empiecen a gritar como si les fuera la vida en ello.-¡Hola princesas!-dice alegre.-¡Se que aún queda un poco para que comience el concierto pero no podía resistirme a veros todas tan preciosas!-grita haciendo que ellas lo hagan de emoción.-Bueno, a ver, a ver, que me dije bien.-me asomo y lo veo mirarlas a todas.-Bonita pancarta, Nuria.-sonríe y mi, creo que amiga, pega un grito porque le haya nombrado.-Te la has currado, eh.-se ríe y mira a todas las demás.-Y las vuestras también son increíbles, ¡que bonitas sois mis niñas!-grita volviendo hacia mi.-¡Hasta luego!
-La que lías tú solo.-me río agarrándolo de la mano como si fuera un reflejo.
-Oh.-la mira y sonríe.-No me voy a ir.
-Lo sé.-susurro bajando poco a poco la rampa y volver al sitio anterior, aún cogidos de la mano.-Pero, no se, me gusta.
-A mí tu.-sonríe haciendo que me siente en sus piernas.-Puede que mi madre nos esté mirando raro pero ya se lo imagina.-susurra en mi oreja.-Y así mejor, porque si me entran ganas de darte el beso de tu vida delante de ella lo voy a hacer.
Comienzo a reírme como si fuera una foca epiléptica simplemente por el echo de que haya sido tan directo y eso hace que él también de varias carcajadas.
-Me matas, te lo juro.-sonríe mirándome a los ojos.-Es que tienes una felicidad que...-me agarra las manos.-¿Por qué no te he conocido antes?
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