XXI

-Me estoy asando.-me quejo sentándome en un banco.-Déjame tu gorra.

Jesus me la pone despeinándome, y mirándolo mal, vuelvo a colocármela con desgana.

Eva nos mira y sonríe, ella sabe que Dani y Elena están juntos, pero creo que también sospecha algo de Jesús conmigo.

-¿Tienes calor, cariño?-se interesa y asiento abanicándome con un pequeño mapa que le he cogido a uno de los guías turísticos que hay por aquí.

-Podríamos volver al hotel.-propone Dani sentándose a mi lado junto a Elena.-Por lo menos allí hay piscina.

-Secundo la moción.-bromea César, uno de los trabajadores de la discográfica.

-Pues volvamos, ya llevamos un buen rato andando.-anuncia Carlos.
Me levanto algo mareada, el calor siempre me ha afectado mucho y a veces hasta me he desmayado.
Me apoyo al brazo de Jesús, dejando todo mi peso en él.

-Estas blanca.-me dice mirándome a los ojos.-¿Te encuentras bien?

-Si.-miento con dificultad, cerrando los ojos unos minutos.

-No.-dice Elena poniendo su mano en mi frente.-Creo que tiene fiebre.

-Estoy bien.-me quejo arrastrando las palabras.

-Le está dando una insolación, ¿tenéis agua?-pregunta Eva, agarrándome de las manos para que no me caiga.

Veo como Jesús sale corriendo y vuelve a los pocos minutos con una botella de agua en la mano, me mira con algo de pena, y se la tiende a su madre.

-Agacha la cabeza.-me ordena y eso hago, notando segundos después el agua congelada en mi nuca.-¿Estás mejor?

-Si.-suspiro mirándolos a todos.-No os preocupéis.

Parecen creerme, por lo que todos, menos Jesús, comienzan a caminar en dirección al hotel.

-Súbete.-dice parándose delante de mí y frunzo el ceño.-Kaila, sube.

Doy un fuerte resoplido y acabado por subirme a su espalda, rodeando suavemente su cuello.

-Lo siento.-me disculpo una vez hemos llegado.

-¿Te disculpas por qué te ha dado una insolación?-sonríe Dani.

-Si, supongo.-los hago sonreír.-Me sabe mal.

-Eres tonta.-sonríe Jesús.-Vamos a que comas algo de azúcar.-me coge del brazo.-Y no te quejes.

Miro a su madre pidiendo auxilio, pero ella simplemente se ríe y camina hacia el ascensor.

-Estoy bien.-suspiro entrando a la cafetería detrás de él.
Hace caso omiso a mis quejas y pide un buen batido de chocolate bien fresco. Él sólo se pide un zumo, ya que hace apenas media hora se ha almorzado un buen bocadillo.
Camina hasta una mesa bajo el aire acondicionado y se sienta con una sonrisa divertida.

Me siento rodando los ojos delante de él y doy un sorbo al batido. Adoro el chocolate que le ponen a esto, de verdad, me mata.

-He estado pensando...-sonríe Jesús.-¿Y si Elena y tu entráis como unas platinum?

-¿Para qué?-frunzo el ceño.-Puedo tener todas las fotos que quiera contigo.

-Pero puedo abrazarte sin poner ninguna excusa.-levanta las cejas sonriente, haciendo que yo niegue con la cabeza con una pequeña sonrisa.-¿Qué pasa?

-No tienes remedio.-me chupo los labios dando otro sorbo.-¿Tú sabes lo que empujan las que van en vip?-frunce el ceño.-Muchas niñas acaban con la valla marcada en la tripa.-se sorprende.-Y también suelen estirar del pelo, hacen cualquier cosa por intentar llegar a primera fila.-bufo.-Menos mal que Álvaro estaba ahí conmigo, impidiendo que me tocaran un solo pelo.-se me ocurre la mirada.-Pero enserio, son unas bestias.

-Madre mía.-suspira al fin.-Pues habrá que darles más amor a mis princesas, para que luego compense con los empujones.-se ríe.-¿Si beso a alguna qué?

Levanto las cejas dando otro pequeño sorbo. Está intentando provocarme, pero no lo va a conseguir.

-Pues que la harás muy feliz, chico.-muevo la pajita sin mirarle.-Pero prepárate antes para la tercera guerra mundial en el fandom si lo haces.

-¿Crees que por darle un pico a una chica se enfadarán?-lo miro obvia.-¿Enserio?

-Pues no se, según quienes, no creo que por un pico te digan algo.-bufo.-Pero si ya la besas...

-¿Y si te beso a ti que?-me advierte con una sonrisa pícara.

-Que me apartaré.-sonrío triunfante al verlo poner cara de frustración.-Ya sabes lo que pienso en cuanto a que las fans...

-Ya.-mira su zumo durante unos segundos.-Bueno, ¿vamos?

Asiento levantándome extrañada, parece decepcionado, pero ya le he dicho que no quiero que la gente me conozca, no soy nadie para que lo hagan, y no quiero ser la víctima de insultos y mierdas de esas. Tiene que entenderlo.

Subimos en silencio, y cuando llegamos a nuestro pasillo, se mete sin decirme nada en su habitación, cerrando la puerta tras de sí.

Lo miro dolida, odio que siempre se tenga que salir con la suya.
El fandom ha arruinado un montón de relaciones que habían empezado ellos con chicas y si nosotros vamos a comenzar algo, no quiero que termine igual.

Entró en la mía para tirarme en la cama. Supongo que Elena se habrá ido con Dani a la piscina, por lo que me toca rayarme la cabeza sola.

Pongo música, en concreto, el álbum de Critika&Saik, adoro sus canciones. Siempre me he identificado con ellas y me han ayudado a pensar.

Ahora mismo está sonando a todo volumen una de mis favoritas, Qué fácil es.

Me levanto mientras escucho la letra y ando hasta mi ventana, la cual las vistas dan a la piscina, y desde aquí puedo ver cómo se divierten Dani y Elena.
Están hechos el uno para el otro, a veces tanto, que parecen fabricados a medida.

Qué fácil es decir que bien me va,
qué fácil es ahogarse sabiendo nadar, qué fácil es cerrar los ojos y soñar, qué fácil es hasta que tú ya no estás...

Noto como se abre la puerta y me giro para ver a Eva sonriéndome ampliamente. Voy hacia la música y la paro intentando no sonrojarme, espero no haberla molestado.

-Hola.-murmuro quitándome el pelo de la cara.

-Me acaba de llamar Pepe y por historias del recinto han adelantado el concierto tres horas, por lo que empezara a las seis.-se acerca a mi.-Mi marido ha ido a avisar a Elena y Dani, vamos a ir a comer por ahí ya que según nos han dicho, las fans han averiguado el hotel y no se irán hasta que los vean, por eso queremos salir antes de que vengan muchas.-asiento.-Nos vamos dentro de diez minutos, ¿te da tiempo a cambiarte?

La miro unos segundos para luego bajar la mirada al suelo.

-¿Te importa que me quede?-le pregunto.-Sigo encontrándome mal.

-Tranquila.-se acerca a mi.-Sí luego te encuentras mejor me llamas o llamas a los chicos y mandamos a alguien a por ti.-asiento.-Pero si no, para el de mañana seguro que estás mejor.

-Eso espero.-le sonrío y se da media vuelta después de abrazarme tiernamente.-Siento darte tantas molestias, Eva, de verdad.

-Oh, no son molestias querida.-se apoya en el marco de la puerta.-Ya eres una más.-se ríe.

-¿Una más?-pienso en voz alta, haciendo que me mire con una sonrisa aún más amplia.

-Jesús te quiere muchísimo Kaila.

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