XIII
Miro con el ceño fruncido la pequeña invitación. Quien me iba a decir a mí que mi madre ya tuviera planeado esto desde hace tiempo y que la boda sea apenas dentro de dos días.
-Estas loca.-le repito por quinta vez sin poder evitar mirarla como tal.-Es muy pronto y no tengo nada que ponerme.-pongo cara de horror.-¡Me lo tendrías que haber dicho antes!
-Tranquilízate y toma dinero.-me dice y frunzo el ceño.-Elena también necesita un vestido y os vais las dos al centro ahora.-informa.-Te está esperando fuera.
Lo cojo entre gruñidos y acabo por salir de casa,asegurándome antes de que llevo una ropa decente para ir por el centro de esta gran ciudad.
-¿Vamos a ir andando?-le pregunto ya que la veo sentada en el bordillo.-Que pateo.
-Estoy esperando a nuestro transporte.-dice orgullosa y enseguida el ruido de dos motores es lo único que se oye.-Ahí están.
Miro hasta el final de la larga calle donde dos motos aparecen y doy un paso para atrás. Aparcan justo delante de nosotras y trago saliva nerviosa, mirando a Elena levantarse y sonreír.
-No pienso subirme a eso.-le susurro aún sin saber quién hay bajo esos cascos.-Ay la hostia.-me muerdo el labio viendo cómo ambos gemelos se quitan el caso con un movimiento demasiado provocativo y sonríen casi a la vez, peinándose segundos después el pelo.
-Buenos días.-saluda Dani acercándose a mi hermana divertido para darle un beso en la mejilla y luego mirarme.-¿Y esa cara?-se burla.-Parece que tengas miedo.
-Estoy padeciendo por vuestra vida ahora mismo.-me toco dramáticamente el corazón.-Ay mi vida.-miro las motos.-¿Cómo es que tenéis una moto y las fans aún no se han enterado?
-Alguna que otra lo sabrá.-se ríe Jesús, bajándose de esa máquina mortal.-Pero hemos aprendido a guardar secretos de una manera increíble.
-Vale aún así.-miro a Dani, que se acerca a mí cuando he cambiado la cara para darme un fuerte beso en la mejilla.-Aún así no voy a subirme ahí.
-¿Confías en mí?-me reta el gemelo pequeño y asiento mirándolo a los ojos.-¿Y en Jesús?
-También.-bufo cruzándome de brazos.-Pero...
-Si confías en mí ponte esto y súbete.-me tiende un casco que ha sacado de debajo del asiento y lo cojo con miedo.-Venga, no tengo todo el día.
-Borde de mierda.-gruño colocándome el casco sin mucho éxito.-Joder.
-¿Te ayudo?-se ríe Jesús ya de nuevo en la moto y lo miro mal.
-Que me ayude Dani que es más simpático que tú.-le digo con algo de rencor por el humor que tiene por las mañanas y me acerco a mi nuevo amigo con una tímida sonrisa.-Guapetón, ¿me ayudas?
Asiente al segundo con una sonrisa divertida, mirando a su hermano con una mueca y volviéndose hacia mí para abrochar mi casco al fin.
-Perfecto.-me toca la punta de la nariz.-Bueno, ¿nos vamos?
-¿Tengo que ir con el borde?-le digo intentando picar a Jesús y Dani me mira complaciente.-Vale, pero que sepas...-susurro.-Que lo hago por ti.-le guiño un ojo divertida, andando de nuevo hasta Jesús y subiéndome con miedo en la moto.-Más te vale no matarme.
-¿Qué pierdo si lo hago?-me vacila intentando hacerse el gracioso y juro que me da mucha malicia la gente así.
-Pues que Álvaro te dejara estéril y arruinarás vuestra carrera musical.-le susurro orgullosa buscando algo donde agarrarme.
-Bueno, pues intentare que sobrevivas.-canturrea.-Oh, y agárrate a mí que voy a arrancar.
-Uy si, y que te guste.-le digo con una sonrisa que ve desde uno de los pequeños espejos, agarrándole al asiento como puedo.
Qué alguien me mate antes de que lo haga él, gracias.
**********
Arranco la moto fuertemente haciendo que Kaila de un bote del susto y se agarre a mí con mucha fuerza.
Sonrío instintivamente porque es lo que quería que hubiera echo desde el principio y porque de verdad que me encanta sentirla abrazada a mi.
Me dirijo por las diferentes calles de Madrid y doy una suave risilla al verla desde uno de los espejos con los ojos cerrados para no ver nada.
Supongo que este será otro de sus miedos tontos.
Si, gracias a las cartas que he leído, estoy empezando a conocerla de verdad, a conocer cosas que en una persona normal no conoces ni en un mes, y que se que con ella solo me faltan algunos minutos para saber con certeza que ya es una persona muy importante en mi vida. Y eso jamás me había pasado. No sé, es tan raro o bueno, rara e increíble que hasta asusta, pero como siempre dicen, hay que luchar para vencer los miedos.
-Puedes abrir los ojos.-le digo intentando que lo haga, porque el mundo se está perdiendo por unos segundos el azul más bonito del mundo y joder, en que puto cursi me estoy convirtiendo.-Kaila.
-Déjame.-gruñe aún sin abrirlos y apretándolos con más fuerza.-Ay, deja de mirarme y haz que no nos choquemos.
-Pues abre los ojos.-le pido de nuevo y la oigo suspirar, viendo cómo poco a poco los abre y se apoya en mis espalda con una débil sonrisa, observando el bonito paisaje.-¿Ves?-le susurro sin poder evitar fijarme de reojo en la increíble curva que cubre su cara.-No da tanto miedo.
No dice nada, pero noto cómo se afloja un poco el agarre y con miedo desliza sus manos desde mi cintura hasta mis hombros, dejando sus pequeños brazos en mis hombros, consiguiendo así un poco de seguridad en sí misma y sonreír aún más bonito que como lo hacía antes.
-¿Te he dicho alguna vez lo bonita que puedes llegar a ser?-digo sin que me oiga, ya que hay mucho tráfico.
-¿Has dicho algo?-se acerca a mi oreja, y niego con la cabeza nervioso, no quiero empezar a admitir algunas cosas tan pronto porque no quiero que tenga esa mala imagen de mi.-Ah.-dice separándose de mi oreja y poniéndose recta.-¡Mira Dani y Elena!-grita nerviosa intentando no reír y miro hacia el frente para ver a mi amiga manteniendo el equilibrio sin agarrarse en ningún lugar, con los brazos abiertos, los ojos cerrados y la cabeza para atrás, disfrutando de la adrenalina que dan estos pequeños momentos.-Joder, esta loca.-le oigo decir entusiasmada.-Cuanto la envidio.
-Tu no tienes nada que envidiarle.-susurro para que no me oiga y paro la moto cuando llegamos a un semáforo en rojo.
-Bueno.-la oigo decir.-Mientras ella está poniendo su vida en peligro.-me abraza de nuevo acercándose a mi oreja.-Yo prefiero estar abrazada a mi pequeño mundo.
Me muerdo el labio intentando no sonreír porque sé que eso se le ha escapado pero es que en tan poco tiempo me hace tan feliz que no me lo creo ni yo.
-Mi pequeño mundo.-repito sonriendo sin miedo.-¿Eso soy para ti?
La veo sonrojarse y esconder la cabeza nerviosa en el centro de mi espalda.
-Ya deberías saberlo.-dice de repente, mientras vuelvo a encender la moto.-Tu eres más que eso.
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Gracias por la paciencia, pero los nervios no me dejaban escribir.
Ahora intentare escribir en el ordenador porque ayer en la cola me tiraron el iPhone y me escaldaron de nuevo la pantalla y tengo que volver a llevarlo a arreglar.
Espero que os guste, un besete.❤️
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