VIII
Andamos mientras sigo riéndome como una foca con un ataque de nervios hacia la casa de Casilda.
Desde que me ha dicho que le tengo enviada no he podido dejar de reír ni un solo momento. Cuando se me pasaba, lo recordaba y volvía a estallar en carcajadas.
-¿Puedes dejar ya de reírte?-dice ya molesta.
-¿Porque debería hacerlo?-le digo quitándome las restantes lágrimas.-Que chiste más bueno.
Dani me mira y sonríe, él y Elena al final han acabado también estallando a carcajadas porque mi risa es muy pegadiza y no han podido contenerse.
Miriam ha estado mirándome con asco todo el camino y Jesús, ha estado siguiéndole el rollo, aunque no ha podido evitar sonreír un poco.
-Hola chicos.-sonríe Cas nada más abrir la puerta.-Pasad.
-¿Aquí sois todos multimillonarios o cómo va la cosa?-digo sorprendida por la amplitud de esa casa.
-No.-dicen al unísono y frunzo el ceño sin créemelo.
-Poco.-canturreo saliendo al jardín y dejando mi bolsa en el suelo.-Elena.-la llamo y se acerca a mi.-Me siento acoplada.
-Pues no lo eres.-se ríe intentando que nadie nos oiga.-Cas ha insistido en que vinieras, eres una más.
-Pues tendré que acostumbrarme.-digo mordiéndome el labio mientras me quito el pantalón.
-Tu solo se tú misma, les encantas.-me asegura y niego con la cabeza, yo no suelo encajar, ¿porque iba a encantarles?-Sí lo haces.-me mira amenazante y doy un soplido.-Sobre todo a los gemelos.
Levanto las cejas y veo cómo se quita el vestido que lleva para quedarse en un precioso bikini color salmón.
-Hablando de eso.-le sonrío pícaramente y la agarro con fuerza.-Te mato.-canturreo arrastrándola hasta la piscina.
-¡Kaila!-grita riéndose mientras da patadas pero no la suelto y logro tirarla a la piscina.-¡Está helada!
-Te jodes guapa.-le guiño un ojo y me giro para encontrarme de frente con ambos gemelos.-Uy, hola.
Los dos sonríen ampliamente, me agarran entre los dos a la velocidad de la luz y se lanzan a la piscina conmigo en brazos.
-¡Idiotas!-salgo del agua indignada.-¡Qué no me había quitado la camiseta!
Los dos se ríen junto a Elena, que me saca la lengua divertida.
Los miro mal y salgo de la piscina quitándome la chorreante camiseta.
Miriam parece bastante divertida ante la situación, supongo que le hará gracia verme empapada pero bueno, a mí también me la hace así que no le voy a dar el placer de reírse de mí.
Casilda aparece junto a Noelia y las chicas, y pronto ya han llegado Alfonso, David y el resto.
Me lanzo de nuevo a la piscina, salpicando a todos los que están dentro y al rededor, haciendo que pongan caras de estreñidos.
-¿Qué hacéis?-me intereso nadando hacia mi hermana y los gemelos.
-Hablar de ti.-contestan los tres al unísono sinceros.-Chispa.-vuelven a decir a la vez como si fueran niños pequeños.-Joder.-se ríen y los miro divertida.-Pues eso, que estábamos hablando de ti.-me sonríe Jesús.
-Oh.-murmuro cruzándome de brazos.-¿Y qué habéis dicho?
-Dicen que eres preciosa.-se ríe Elena, colocándose a mi lado.-Y que Jesús....
-¡Cállate!-le interrumpe este tapándole la boca.-Es secreto.
-Vale.-se ríe la rubia y le sonrío cómplice.-Te quedas sin saberlo.-pongo cara de pena.-No pasa nada, acabarás enterándote.
-Espero que sea algo bueno.-le amenazo con el dedo y Jesús me sonríe tan ampliamente que me dan ganas de achucharle esa sonrisa.-Oye.-le digo.-No sonrías a sí, que soy una fan y estás en peligro de que te coma.
Jesus se ríe y viene hacia mí para agarrarme de las caderas y abrazarme mientras ambos reímos.
-Quiero arriesgarme.-susurra en mi oído divertido y me separo de él enarcando las cejas poniendo una cara digna de ver.
-No deberías.-le sonrío mientras me muerdo el labio nerviosa y él se ríe.-¿Qué pasa?
-Has puesta una cara..-se burla riendo y lo miro con una cierta expresión de mala hostia.-Ha sido muy buena,admítelo.
Levanto las cejas algo dolida y voy hacia Dani, el que no para de chinchar a Elena.
Enserio, yo creo que están liados, y si es así, me alegro de que Dani haya elegido a una chica así para él.
-Voy a quedarme con vosotros con el riesgo de estar de candelabro, ¿vale?-les sonrío para que me miren sorprendidos.-Os he pillado, eh.-me río ante sus expresiones.-Tranquilos, vuestro secreto está a salvo conmigo.
-No digas tonterías, niña.-sonríe Dani pasando su brazo por mis hombros.-A mí jamás me gustaría una chica tan tonta como Ele.
-Ya, ya, tu disimula.-me río viendo las advertencias que me echa Elena con la mirada.-Bueno, ¿qué hacemos?
*******
-Te veo feliz, eh.-canturrea Álvaro tumbándose en mi cama bajo el aire acondicionado.-¿Cuál de lo dos te gusta?
-Los dos, como ídolos.-aclaro quitándole la sonrisa que le había salido.-Oh no.-dramatizo tirándome a su lado.-No empieces.
-Sería tan bonito.-sonríe mirándome de reojo y viendo cómo me sonrojo aunque no quiera hacerlo.-Oh, te he pillado.
-No.-me giro con una sonrisa dándome la vuelta dejando caer mi cabeza contra el almohadón.
-¿Es Dani?-pone sus manos en mis caderas y niego con la cabeza.-¿Y Jesús?
-Tampoco.-sonrío y levanta las cejas, empezando a hacerme cosquillas.-¡Álvaro!-grito estallando a carcajadas.-¡Cómo no pares te quedas estéril!
-Vale pero que sepas que ya se tu oscuro secreto.-aclara apartándose de mí con una sonrisa.
-¿A sí?-me cruzo de brazos.-¿Y cuál es?
-Que tú debilidad entre los dos es Jesús.-sonríe coqueto.
-Mentira.-le saco la lengua y él se ríe negando con la cabeza.-Los quiero a los dos por igual.
-Son gemelos son iguales.-me imita, ya que siempre le digo eso.-Pero te conozco, y por mucho que lo niegues te gusta más Jesús.
-Adoro a Dani.-aclaro y se ríe.
-Y no lo niego.-se lanza encima de mi para acabar aplastándome a lo sandwich.-Pero Jesús es Jesús.
-¡Pesado!-me desespero notando como no hace el amago de levantarse.-Y gordo también, no puedo respirar.
Cuando al final se levanta oigo la puerta abrirse y me giro para ver cómo los gemelos y Elena entran hablando sobre algo.
-¿Os venís a cenar?-pregunta Jesús mirándonos un tanto extraño.
-Contigo no.-le saco la lengua levantándome para ir hacia el.
-Se lo decía a Álvaro.-se excusa y ruedo los ojos divertida.
-Pues mira, ahora me acoplo.-me río agarrándolo del brazo.
-Ya estamos acostumbrados a eso.-aparece Miriam con una sonrisa victoriosa, intentando hacer la gracia, pero en vez de reír, todas la miran un tanto extraño.
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