IX

Doy un bocado a la hamburguesa sin apartar la miríada del plato.
Todos a mi alrededor hablan y se ríen de algo pero yo no me siento lo suficientemente bien para echarme unas risas ahora.

Noto como una mano de pone en mi muslo para llamar mi atención y me giro extrañada hacia Jesús.

-Quería que vinieras.-susurra y me muerdo el labio intentando ocultar la sonrisa.-No te rayes la cabeza por Miriam.

-No lo hago.-bufo.-Pero tiene razón.

-No tiene razón, Kaila.-susurra intentando parecer serio.-Nosotros elegimos que vengas porque eres genial.-sonrío un poco.-¿Vez?-me señala.-Eso es lo que quiero que tengas en la cara a partir de ahora.

-Vale.-sonrío dándole un sorbo a la Coca-Cola.-Por ti.-susurro para que no lo oiga pero lo hace y sonrío.

-¿Qué vamos a hacer ahora?-pregunta Dani tirándose para atrás en la silla.

-Lo de siempre.-sonríe Miriam coqueta.

-¿Dar vueltas y hablar de tonterías?-suspira Elena.-Paso.

-Podemos jugar a algo.-comento y me miran extrañados.-¿Vosotros no hacéis eso?-niegan con la cabeza.-Como se nota que sois de ciudad.

-¿Y tú de dónde eres?-se pregunta Dani, interesado.-Vives aquí.

-Ahora sí, pero toda mi niñez y parte de mi adolescencia ha sido en un pueblo de Inglaterra.-aclaro comiéndome una patata.

-¿Y qué propones?-me mira esta vez Álvaro.

-No sé, un toca timbres sería muy infantil.-me hago la pensativa.-Podemos jugar a apagar teles.

-¿Enserio?-pone cara de asco mi querida hermanastra.-Menuda tontería.

-Pues a mí me gusta la idea.-comenta Elena levantándose.-Pero.. ¿cómo vamos a apagarlas?

Saco el móvil con una sonrisa y se lo tiendo.

-Hay aplicaciones para eso.-informo haciendo que se levanten.-¿Qué, vamos?

*********

Miro de reojo como Kaila se agacha ante una ventana y todos nos colocamos a su lado.
Atrás de las cortinas se ven perfectamente a dos adolescentes viendo un partido de fútbol.

-Vamos a ya.-susurra sacando el móvil y toqueteándolo.-Primero le subimos la voz.

Vemos como en el interior ambos se miran entre ellos y luego cogen extrañados el mando.

-Ahora cambiamos el canal.-sonríe.-Varias veces.

Me fijo como en el interior de la casa se van pasando los canales, asustando así a los dos chicos que hay, veo como la rubia sonríe y teclea algo hasta que la televisión se apaga, vuelve a encenderse al momento y la imagen es de un programa de caza fantasmas.

Los dos chicos saltan del sofá gritando y desaparecen del salón.

Estalló en carcajadas al momento, como todos mis amigos y Kaila sonríe orgullosa.

-No está tan mal, eh, Miriam.-le digo a una de las gemelas, al verla reír.

-Que te den, Jesús.-dice asquerosa.

-Tranquila que yo le doy.-me defiende Kaila, guiñándome el ojo para que vuelva a reír.-Va en broma eh, no te emociones.-me susurra y niego con la cabeza aún con la sonrisa de tonto pintada en la cara.-¿Alguien quiere probar?

-Yo.-digo antes que nadie y le agarro el móvil para toquetear la aplicación mientras comienzo a andar hacia la siguiente casa.

Hago lo mismo que ella, pulsando lo mismo, pero esta vez es un señor cascarrabias y nos pilla riéndonos a carcajada limpia.

-¡Sinvergüenzadas!-grita mientras abre la puerta con una escopeta de caza.

Empezamos a correr y nos escondemos cada uno en un portal. Cojo aire al oír pasos hacia dónde estoy y suspiro al ver a Kaila.

-Que susto me has dado.-susurro agarrándola para que no la vea.

-Ssh.-me manda a callar.-Que venía hacia aquí.

Oímos un ruido y veo cómo traga saliva, mierda.
La abrazo sin saber qué hacer para atraerla más a mi y ella sonríe contra mi pecho.
Apoyo mi cabeza encima de la suya y sonrío un poco al sentirla tan cerca.

-Jesús.-susurra y le hago callar poniendo mi mano en su boca.

Comienza a reír e intentó hacerla callar pero no funciona, me quita la mano de su boca y me sonríe ampliamente.

-Era broma, lo he visto meterse a casa.-sonríe saliendo del portal divertida.-Te tendrías que haber visto la cara.-me imita riendo, ya que yo hice lo mismo con ella en la piscina.-¿Te has echo caca?

-Que graciosa eres.-digo molesto saliendo detrás de ella.-¿Dónde se han metido todos?-susurro al ver el callejón solitario.

-¿Sabes que puedes dejar de susurrar ya, no?-se ríe divertida y saca el móvil para marcar el número de alguno.-Elenius.-canturrea con esa felicidad que tiene y que tanto me fascina.-¿Dónde estáis?

La veo fruncir el ceño ante la respuesta y acaba colgando.

-Han corrido hasta nuestra casa y se quieren quedar allí.-me informa.-Venga, vamos.

Me meto las manos en los bolsillos y la miro de reojo mientras anda. Y os juro que es increíble verla así, aún andando, una débil sonrisa le ocupa la cara, como si siempre necesitara sonreír para poder convencerse de que es feliz.

-¿Sabes una cosa?-habla sin mirarme, mordiéndose el labio nerviosa.

-Dime.-la miro y sonrío inconscientemente al ver cómo se aparta el pelo de la cara.

-Siempre he querido conocerte.-admite sonriendo un poco.-A Jesús y a Dani, no a Gemeliers.

Me saco las manos de los bolsillos para peinarme el pelo nervioso y me mira con la mirada más tierna que jamás me han echado.

-Y ahora que nos conoces más o menos, ¿qué opinas?-me muerdo el labio como reflejo, sin poder apartar la mirada de ella.

-Que sois más geniales que de costumbre.-admite sin problemas, haciéndome sonreír como jamás lo había echo.

-Tu tampoco estás mal.-le digo y me mira mal dándome un pequeño empujón.-Tonta.-me río abrazándola mientras intenta apartarse.

-Déjame.-gruñe intentando sacar sus pequeños brazos pero no le dejo y acaba por rendirse.-Tonto.

-Guapa.-le susurro sonriente mientras apoyo mi cabeza en su hombro.-No te enfades.

-No me he enfadado.-se ríe nerviosa.-Y te repito.-me agarra las manos como puede.-Soy una fan, tenerme tan cerca puede ser peligroso.

La hago girar hacia mi, con un poco de separación y le sonrío coqueto.

-Y yo te repito que quiero arriesgarme.

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