Mas alla de un lazo
El aire fresco de la mañana se filtraba por las ventanas del salón. Había pasado toda la noche en vela, cuidando al príncipe Sasuke mientras descansaba, recuperándose del susto. Mi corazón aún latía con fuerza al recordar el momento en que caí al agua para salvarlo. No solo había puesto en juego mi vida, sino que también había sellado un destino que no había anticipado. Algo en su presencia me hacía sentir que nuestra conexión era más que un simple azar, pero la idea de ser la futura reina aún me parecía lejana.
Me levanté de la silla en la que había estado vigilando, moviéndome en silencio por la habitación. Las puertas se abrieron suavemente y entró el rey, con su rostro serio y sus ojos que siempre parecían analizar cada detalle.
—¿Cómo está el príncipe? —preguntó, con una mirada fija en Sasuke, quien descansaba en la cama, rodeado de almohadas y mantas.
—Está mejor, su respiración es regular y ya no tiene fiebre —respondí, evitando mirarlo directamente a los ojos. No sabía si mi acción de la noche anterior sería tomada con desconfianza o con gratitud.
El rey asintió con lentitud, sus ojos entrecerrados como si pensara en algo que no quería decir. Finalmente, se acercó a mí, su voz baja y grave.
—Lo que hiciste anoche no fue solo un acto de valentía. Fue algo... más. Y no solo por salvar a Sasuke. Sé que sientes algo por él, Sakura.
Mi cuerpo se tensó, mi corazón dio un vuelco. Nunca había sido buena para ocultar mis sentimientos, pero había aprendido a disimularlos cuando era necesario. Sin embargo, el rey parecía haber visto más allá de mi fachada.
—No entiendo a qué te refieres, mi señor —respondí, intentando mantener la calma.
—Tú y Sasuke... están destinados. Esto no es solo una cuestión de alianzas o política. La conexión entre ustedes es más profunda. Y si él, o tú, intentan ignorarlo, el destino no lo permitirá. —El rey se apartó de mí, sus palabras flotando en el aire.
—¿Lo dices por... lo que sucedió anoche? —pregunté, incapaz de evitar que mi voz temblara ligeramente.
—No solo eso. La energía que usaste para salvarlo, Sakura, es más que un simple acto de magia. Se ha sellado un lazo. Ya no hay vuelta atrás.
Mis pensamientos se agitaron. La última vez que sentí algo así fue cuando me conecté con la tierra, cuando los árboles y las flores respondieron a mi voluntad. Pero nunca había experimentado algo tan intenso con otra persona. Mi corazón palpitaba con fuerza ante la revelación del rey. *¿Un lazo? ¿Con Sasuke?*
Nunca lo había visto de esa manera, una conexión única donde el cielo, la tierra y todos los seres presentes pueden distinguirlo con facilidad.
Me acerqué a él, sin poder evitar la compasión que surgía al verlo vulnerable. Era el futuro rey, pero en ese momento parecía tan frágil, tan lejano de la imagen imponente que todos esperaban de él y sobre todo de aquella que será algún día.
—Estás a salvo, Sasuke —expresé suavemente, tomando su mano con delicadeza.
Yo sentía el peso de la promesa que había hecho, el destino que había sellado.El rey observó la escena desde la distancia, su expresión aún grave.
—Algún día ambos comprenderán que lo que ha comenzado no puede terminar con facilidad —dijo, antes de dirigirse hacia la puerta—. El futuro del reino depende de ustedes, y no solo de su habilidad para gobernar, sino de su voluntad de estar juntos.
Mi corazón latió más rápido ante sus palabras. *Juntos*... ¿Era esa la verdadera razón de nuestra unión?
El rey se detuvo en el umbral de la puerta y se giró hacia nosotros.
—No será fácil, pero el reino no espera menos de ustedes. El amor y el deber siempre estarán entrelazados en lo que está por venir.
Con esas palabras, salió de la habitación, dejándonos en un tenso silencio. Sasuke, aún adormecido, hacu que se viera mas vulnerable. Acaricié su rostro con delicadeza.
Mi corazón no dejaba de latir acelerado. La conexión que sentía era innegable, pero también lo era la responsabilidad que recayó sobre nuestros hombros. *¿Estaba preparada para lo que el destino había decidido por mí?*
Lo miré fijamente, sintiendo cómo las palabras se acumulaban en mi garganta. Pero antes de que pudiera responder, Naruto irrumpió en la habitación con una sonrisa tonta en su rostro.
—¡Ya despertó, Sasuke! Estás fuera de peligro, ¿eh? —dijo mi hermano, tratando de aligerar el ambiente.
Cerré los ojos con una mueca de molestia. Mi hermano como siempre siendo demasiado imprudente. Naruto se acercó a mí y, en un susurro, dijo:
—¿Todo bien? —su preocupación era evidente, pero me hizo sentir un poco más tranquila.
Asentí, dándole una sonrisa débil.
—Sí, todo está bien. Solo... que estoy preocupada...el futuro...que alguna vez vi ahora...es incierto.
Naruto no dijo nada más, pero su expresión cambió. Sabía que algo mucho más grande estaba en juego, aunque no comprendía del todo la magnitud de lo que acababa de ocurrir.
Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top