~Love story~

Veo aquella arboleda con aquellas hojas rosas, como antes solían estar. Las miraba con determinación, lo único que escuchaba era el viento chocar con ellos, arrojando pétalos. Formaban una danza preciosa.

Un camino de camelias rojas me guiaban hasta aquel puente de madera. Sentí una presencia detrás de mi, pero no podía mirar, mi cuerpo no podía moverse.

—¿Eres tú?—. Sentí su cabeza y su cuerpo recargarse en mi espalda—. ¿Por qué no puedo verte?—.

—No estás listo, aún no eres un verdadero rey—. Menciona con delicadeza. Y pasa sus brazos alrededor de mi cintura—. Prométeme que todo estará bien, que tú guerra terminará pronto, tú soberbia se irá para que yo pueda llegar y estar a tú lado.

—Abrázame fuerte—. Mencionó—. Hace mucho no sueño contigo.

—¿Cómo sabes que soy...?

—Porque eres la única que me hace ver el color de los cerezos—. Interrumpí—. Estoy olvidando tu rostro.

—No lo harás, cuando llegue el momento lo recordarás.

—Quédate

—No puedo, aún no es mi momento, primero tienes que convertirte en un verdadero rey.

—Ya no podré amar. Te pagaré si lo haces. Te daré todo mi oró—Se hace un silencio pequeño

—Si no te importa, te esperare en el borde—. Cambia el tema. Sentí como sus brazos dejaban de abrazarme—. No nos veremos en un buen tiempo.

—Si me ignoras, yo, moriré y lo único que tendré para pagarte será mi último aliento.

—Tú sonrisa puede construir un imperio completó, pero tienes que aprender cuando lo hagas ahí estaré yo. Nadie lo cree, pero el amor hará tonto al rey.

—Si me ignoras, pelearé una y otra vez...
Toca mi frente

—Reposez-vous bien.

Desperté de golpe. Gotas de sudor caían por mi frente, miraba a mi alrededor y no había nadie. Estos sueños más irreales que los cuentos. Sacan mi peor versión. Me levanto de mi cama y me acerco a la ventana. La arboleda seguía igual, verde. Suspiré y mire a lo lejos, abrí un poco las nubes para mirar el cielo estrellado y justo ahí pasó una estrella fugaz. Me sorprendí mucho al verla. Suspiré y me acerque nuevamente a la cama, aún costado de ella tenia un pequeño jarrón y en ella una Camelia color roja, la mire con seriedad. Tenía que adquirir más poder, más y más en esta adversidad, tenía que demostrar mi fuerza a todos, de esta manera, me ganaría su respeto y me temerían.

—Liberaré a todos los demonios y así me ganaré el respeto que merece un verdadero rey.

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