¿La escucharas?

—¿De verdad le hará caso?—. Expresó Madara al escuchar mi reunión con los arquitectos del reino.

Ya nos encontrábamos solos en el salón. Había muy buenas propuestas para empezar a llevar el drenaje y agua potable aquellas nuevas comunidades. Además mientras eso pasaba, doctores especializados harán la evaluación de la tierra y clima, para ver en qué partes es bueno sembrar arroz, maíz y algunas frutas y verduras.

Pienso hacer varios mercados locales en cada una y el comercio hacerlo rotar, para que ciertas personas puedan comprar de todo, además con cierto grupo de personas haré negocios para  que vendan su mercancía en la capital.

Con los arquitectos estamos incluso construyendo refugios en las montañas o bosques en cada parte de la región, planeando una vez al mes un simulacro para que aquellas personas sepan dónde correr al momento de un ataque. 

—Estos cambios son necesarios si quiero que Mi Pueblo crezca, al igual que mi poder, además—. Volteo a verlo de reojo—. Tú has sugerido que me acerque a ella en múltiples ocasiones—. Me levanto de mi asiento—. Si va hacer mi esposa, tengo que escuchar sus sugerencias ¿no crees?—.

Escuche un suspiro que llevaba consigo decepción. Lo cual no comprendía el motivo. Desde que Hinata apreció ha estado al borde del colapso, tratando de convencerme de que me casé con ella.

—Aceptó la insistencia de mi parte, pero jamás he insistido en que le haga caso a sus comentarios. Si me lo permite, creo que es absurdo que premie aquellos pueblos que eran enemigos.

—Tú mismo lo has dicho, eran enemigos, ahora están bajo mi custodia y no quiero que mueran pensando en mi tiranía o en un mal manejo económico. Las guerras traen siempre desgracia—. Explique con un tono más fuerte.

Por lo general, siempre estaba de acuerdo con Madara, pero en esta ocasión, repeló su pensar. Hinata tiene razón, cada uno de esos pueblos me pertenecen ahora, pertenecen al reúno Uchiha, no puedo permitir que caigan con facilidad. Tengo que hacer que mi reino prospere y con mil guerras jamás lo harán, nos quedaremos en el mismo punto si no empiezo a cambiar la perspectiva.

—Bueno, espero que...no se equivoque.

—Dudas de mi capacidad...al igual que todos aquí—. Mencione rápidamente.

Tocan la puerta haciendo que el la abriera me quede asombrado al verla ahí parada, con un rostro tímido como era de costumbre, pero ya no la veía tan incomoda. Sonreí al ver aquella gama de colores que había elegido en su vestimenta. Muy similar a la gama de colores de mi región .

—Perdón la interrupción, pero quería preguntarle personalmente...bueno si es posible quería ver si podía recorrer el pueblo—suspiro y camino hasta la entrada para poder salir de aquel cuarto.

—Te acompañare en el recorrido nocturno. Mandará, prepáranos un carruaje ahora.

Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top